Sevillanas hipotecadas.

Me llamo Pablo, tengo 30 años y soy diplomado en turismo. Durante varios años (cino o seis) trabajé en un pequeño comercio, situado en una ciudad pequeña, hasta que las circunstancias me llevaron a buscar otro empleo.

Ya en el año 2006 notamos que nuestras ventas se habían reducido en un 33% (ahí es nada) con respecto a los años anteriores. A finales de 2008 dicha reducción de los ingresos se aproximaba al 60%. ¿Crisis? Mientras Zapatero no sabía decir esa palabra, en mi negocio hacíamos cuentas y no nos salían. Hoy las ventas llegan justo para mantener la tienda abierta sin perder dinero, pero también sin ganarlo. ¿Sacar dos sueldos de ahí? Imposible. Si no sale ni uno…

También es verdad que el principal motivo para marcharme fue ideológico. Mi jefa, que es mi madre, tenía la idea de que yo era una chica, y yo no estaba para nada de acuerdo con eso.

Desde entonces, cuando acudo al mercado laboral – el sitio en el que se intercambia trabajo por dinero – me dicen que mi trabajo no vale ningún dinero. Hago muy pocas entrevistas de trabajo, y algunas son para puestos en condiciones tan pésimas que sólo voy «para ensayar». Me rechazaron en el McDonalds, y también en un negocio similar al que estuve yo trabajando con mi madre. Puedo decir por experiencia que hacer encuestas es lo mismo que mendigar, pero en vez de dinero pides tiempo, y además, no puedes pedírselo al primero que pase, sino que tiene que ser a una persona concreta.

Sí que he superado entrevistas de trabajo para trabajar vendiendo. La última fue una empresa de seguros que es el sitio más serio que he pisado en el último año, pero en este caso fui yo el que no me vi capaz de hacer ese trabajo: ya he trabajado de comercial, y no se me da bien. Lo mío es la venta al detalle. He intentado vender enciclopedias, telefonía fija y móvil, y no recuerdo que más cosas… pero nunca vendí nada en realidad. También intentaron captarme en una secta comercial.

En cierto momento, llegué a sentir envidia del mendigo que vive cerca del portal de mi casa. Duerme en el suelo, y pasa frío y calor (eso lo comparte con los encuestadores), pero al menos no se vende por casi nada, y se le ve contento. Casi siempre tiene un corrillo de gente a su alrededor, y con gran frecuencia, está borracho, así que algo de dinero gana… Tal vez hasta más que yo.

Cuando voy al mercado – también conocido como Mercadona – me dicen que sus productos valen dinero. Los mismo me dicen las facturas del agua, luz, teléfono…

Si mi trabajo no vale dinero, pero las cosas que necesito si lo valen, el resultado es que últimamente no duermo muy bien por las noches.

A veces se me ocurre la idea de emprender. Tengo un concepto de negocio que creo que podría funcionar, pero… ¿con qué dinero? Lo que es peor ¿cuanto me sangraría el Estado en impuestos, antes siquiera de que yo empezase a ganar algo? Si fuese chino, no tendría que pagar impuestos, pero como soy español, no hay ayuda, excención o subvención que valga. Alguien tiene que mantener el sistema económico español, y ese alguien, hoy en día, son los autónomos, que empiezan a colapsarse por la pesada carga que les ha caido encima. Y eso que todavía no ha subido el IVA.

Otra perspectiva: volver a casa de mis padres. Es tan desagradable y triste que prefiero no pensar en ello.

Al menos yo no me puedo quejar, no tengo hijos, no tengo hipoteca, y no tengo, en general, nada que perder, excepto la independencia (que no es poco). Otros lo tienen mucho peor que yo.

Sé bastante de economía para comprender el origen de la crisis y observar que ninguna de las medidas que se han tomado hasta ahora van a servir para sacarnos de ella. Podría explicar en que consiste la crisis, y por donde sangran las heridas que nos han dejado sin dinero, pero creo que es mejor explicar como es mi crisis. La crisis no es algo abstracto de lo que hablar en esos momentos de «arreglar el mundo» que a todos nos gustan de vez en cuando, sino una cruda realidad para muchos.

También llevo bastante tiempo pensando en emigrar. Creo que ya va siendo hora.

3 comentarios

Archivado bajo Reflexiones

3 Respuestas a “Sevillanas hipotecadas.

  1. Deduzco de tus palabras que no te fías de la gestión de ZP ni de las reformas que pretende hacer a base de agua bendita y salmodia.

    Tira delante,Pablo. Si emigras, nos lo cuentas. Siempre es bueno tener un pionero en tierra extraña por si las moscas, como los del My Flower ya sabes.

    🙂

    Un saludo, Pablo

  2. Javier

    Hola Pablo. Solo recuerda un detalle, que es de perogrullo, allí donde vayas siempre iras contigo. Un cambio de entorno te abrirá nuevas perspectivas y es hasta sencillo de hacer pero lo realmente complejo es cambiarse a si mismo.
    Si al final decides ir te reitero que cuentes conmigo.Un abrazo, compadre.

  3. Me temo que has comentado a Ariovisto en el blog de Dicybug.
    No penes, un placer que me confundas con él.

    🙂
    Chao.

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