Archivo mensual: enero 2014

Se registra la ley trans de Andalucía.

Como viene siendo habitual desde que me matriculé para estudiar derecho en la UNED, después de la navidad viene la época en la que desaparezco para preparar los exámenes de febrero que, además, este año los han puesto más temprano que nunca, y ya no son exámenes “de febrero” sino que los hacemos más bien en enero. De hecho, la semana que viene tengo el primero. Además, otros años, en lugar de examinarme de todas las asignaturas (recordemos que en realidad no me matriculo del curso completo)  he decidido dejarme una asignatura para septiembre. Sin embargo, parece que me voy haciendo viejo y necesito descansar un poco más, así que este año he decidido esforzarme por tener algo más de tiempo libre y voy a intentar aprobarlas todas en febrero y junio… lo que significa que esta evaluación tendré que esforzarme en sacar una asignatura más que otros años.

Todo esto significa que no tengo mucho tiempo para publicar por aquí, aunque estoy haciendo lo posible para publicar una entrada semanal en el blog de la.trans.tienda (publico los martes). El contenido de ese blog es menos personal que lo que escribo por aquí, pero pienso que aún así puede resultar interesante, así que para quienes os gustaría tener noticias mías con más frecuencia, os invito a daros una vuelta por allí. En ocasiones, siento tentaciones de publicar por duplicado, y a veces, incluso “caigo en la tentación”, pero lo normal es que cada blog tenga sus propios contenidos. Por otra parte, para quienes os gusta recibir las entradas nuevas en vuestros e-mails, el blog de la transtienda no tiene servicio de envío automático, aunque aproximadamente una vez al mes yo envío un e-mail “recapitulador” de las novedades de la web, que suele incluir las novedades del blog. Si te interesa, puedes suscribirte desde este formulario.

Dicho esto, vamos a lo que vamos.

El jueves pasado se registró (por fin) la proposición de ley integral de no discriminación por razón de identidad de género y transexualidad para Andalucía, y eso se merece que deje de estudiar un ratito para contarlo.

No voy a hablar del proceso que nos ha llevado hasta aquí. No puedo. No es por miedo a lo que pueda pasar si toda la mierda que he visto sale a la luz (aunque seguro que sería algo así como poner la mierda delante de un ventilador), sino porque ha sido indescriptiblemente horroroso. El motivo por el que he bajado el ritmo de posteo es, en parte, que me siento incapaz de hablar de las cosas de las que realmente quisiera hablar, y en parte, que siento que es mejor que esas cosas se queden dentro de mí y no vayan más allá de donde han ido.

La cuestión es que después de este viaje terrible, que ojalá nunca tenga que repetir, por fin tenemos un texto registrado. El registro se realizó el jueves día 17 de enero, y aunque estuve invitado a ir, no tuve la oportunidad de hacerlo por falta de dinero, y también porque justo ese día tenía un exámen (y el día de antes, tuve dos exámenes). Aun así, este ha sido un momento emocionante para mí ¡Nos ha costado tanto trabajo llegar!

Este texto ha sido fruto del diálogo y la negociación entre los colectivos trans de Andalucía (incluyendo a la asociación de madres y padres de menores de edad trans, que hablan por sus criaturas), y los grupos políticos PSOE e IU. Pero, además, el debate ha saltado de la mesa de negociación a organizaciones GLTB de toda España. Hay muchos recelos. Muchas personas vaticinan que esta ley nunca llegará a llevarse a la práctica, porque es imposible que a las personas trans se nos trate de la misma manera que a las personas cis (esta opinión la escucho, sorprendentemente en la boca de personas que se adhieren a los movimientos trans “alternativos”, feministas y no binarios). Otras personas (generalmente relacionadas con la FELGTB) vaticinan que con esta ley se perderán todos los derechos ganados en el pasado. Como viene ocurriendo desde que empecé a realizar acciones políticas, sé que muchas personas están preparadas para abrir las botellas de champán cuando esto salga mal, y así poder demostrar al mundo que sólo ellas saben hacer las cosas, mientras se mantienen en silencio, no vaya a ser que salga bien y queden en evidencia. Si sale bien, ya harán lo posible para colgarse la medalla ellas.

Sin embargo, también hay muchos apoyos, muchas miradas, muchas esperanzas, puestas sobre esta ley. Todos los meses varias personas me escriben preguntando “¿Ya se ha aprobado la ley? ¿Puedo escapar ya de las garras de la UTIG?” Las personas trans de toda España estamos preparadas para ser libres, incluso a pesar del horror de los agoreros que abrazan con temor sus cadenas.

Mi valoración de la propuesta que al final ha entrado en el parlamento es positiva, pero con reparos. Pienso que puede ser una buena ley. Cuando me siento optimista, creo que en el futuro podré estar orgulloso de haber contribuido a ella, y que daré por bien empleado este año horrible.

Sin embargo, cuando me siento pesimista, tengo dudas. De hecho, tengo una sola duda, y está relacionada con la eficacia de la ley. Se prevé una documentación acreditativa de la identidad, y ya hay gente que está empezando a hablar de una “tarjeta”, como si las personas trans necesitásemos llevar una especie de DNI secundario que nos identifique. Tal tarjeta podría ser la excusa para hacer ineficaz esta ley ¿Cuánto tiempo puede pasar para que la Administración Andaluza estableciese como se generaría ese documento y qué efectos tendría? ¿Es posible que la Administración dote de una tarjeta identificativa con carácter general a los ciudadanos? ¿Quedaría condicionada toda la eficacia de la ley a la emisión de esa tarjeta, convirtiendo esta ley en papel mojado, como ha ocurrido con la Ley del País Vasco?

En realidad, nuestra intención al hablar de documentación acreditativa, nunca fue la de que se nos diese una tarjeta, ni nada similar. Lo único que necesitamos es un documento que llevar ante la administración, para que cada administración realice el reconocimiento de la identidad de género. Podría ser muy bien una resolución administrativa, expedida en un simple folio, que pusiera “Fulanx de Copas, con sexo x, y número de DNI xxxxx, manifiesta ante la Administración de la Comunidad Autónoma de Andalucía que esa es su identidad, quedando obligada dicha administración a la modificación de cuantos documentos relativos a esa persona sean necesarios para realizar el reconocimiento legal de dicha identidad, tal y como se establece en la Ley x/2014 integral de no discriminación por razón de identidad de género y transexualidad”. Con ese documento, una persona podría ir a su centro de salud y gestionar el cambio de nombre en la tarjeta sanitaria, matricularse en cualquier centro de estudios o universidad y obtener un carnet de estudiante con su nombre, hacerse el carnet de la biblioteca, etc.

Se trata de una cuestión muy sencilla, muy fácil de llevar a cabo, y que no debería representar ningún problema en su ejecución. Sin embargo, me doy cuenta de que en las mentes de la mayoría de las personas sigue fija, como grabada a fuego, la idea de que somos “hombres que quieren ser mujeres, y eso requiere un tratamiento especial y muy complicado ya que es una cosa extrañísima que es difícil de manejar”.

La realidad es que somos hombres que quieren ser hombres, y mujeres que quieren ser mujeres, y a los que se nos está denegando la posibilidad de obtener una documentación adecuada. No necesitamos una documentación especial, un carnet distinto ni que, como me comentaba una amiga hace poco, nos cosan una estrella de David en el abrigo. Únicamente necesitamos que nos den los mismos carnets que a los demás, con nuestro nombre escrito, igual que a los demás, y ya está. No debería ser difícil, y, sin embargo, temo que esta pueda ser la última batalla donde perdamos esta guerra tan penosa.

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¡Feliz 2014!

10 SUEÑOS REALISTAS PARA EL 2014

  • Que se apruebe la ley trans de Andalucía
  • Aumentar mi sueldo en un 25%
  • Que me den la beca para estudiar en la universidad.
  • Que al acabar el año, K. todavía no se haya cansado de mí.
  • Que una editorial haya aceptado mi libro para publicarlo.
  • Aprobar todos mis exámenes de la universidad (con buena nota)
  • Tener más tiempo libre
  • Joder bien jodido al Dr. B. y a la Chusa. Este año no os escapáis (Fijaos que no lo pongo en “sueños imposible”. Sí, tenemos un plan. MUAHAHAHAHAHAHA.)
  • Participar en la creación de una organización nacional de personas trans.
  • Alcanzar las 150 visitas diarias en la.trans.tienda.

10 SUEÑOS IMPOSIBLES PARA EL 2014

  • Cerrar la ferretería porque ya no necesite trabajar ahí.
  • Tomarme dos semanas seguidas de vacaciones (eso incluye perder el móvil y el ordenador de vista).
  • Comprarme un coche nuevo.
  • Tener un perro (o un gato, pero prefiero un perro).
  • Irme a vivir a otro sitio.
  • Viajar por placer.
  • Visitar a Andrea, y a otras amigas y amigos lejanos.
  • Que se publique mi libro durante 2014
  • Que se apruebe una ley de identidad de género estatal
  • Que la.trans.tienda se convierta en un portal de referencia en la comunidad trans hispanohablante.

SUEÑOS QUE HE CUMPLIDO EN 2013.

  • Enamorarme de una persona que también se ha enamorado de mí.
  • Operarme de mastectomía.
  • No agobiarme tanto por el trabajo.
  • Que la.trans.tienda empiece a funcionar
  • Llegar alguna vez a final de mes sin preguntarme cómo voy a pagar todas las facturas.
  • Que una de mis amigas escritoras publique su libro (no es un mérito mío, pero me hace ilusión igual. Además, aparecía en la lista de deseos imposibles para 2012)
  • Que entre las personas trans empiece a hablarse de la autodeterminación del género sin diagnóstico psicológico ni tratamientos médicos de ninguna clase, como algo lógico y natural.
  • Aprobar todos mis exámenes con buena nota
  • Pelearme con menos activistas trans.

NO QUIERO MORIR SIN:

  • Que se apruebe una ley de identidad de género a nivel nacional que garantice el derecho a la libre autodeterminación del género y la igualdad de derecho de todas las personas sin que pueda haber discriminación por razón de transexualidad.
  • Publicar un libro.
  • Que la.trans.tienda prospere y se convierta en un negocio que de trabajo a varias personas y atienda a miles de personas en todo el mundo.
  • Que un hombre transexual pueda concebir un hijo y nadie se sorprenda.
  • Soplar una tarta de cumpleaños con, al menos 85 velas, y además tener buena salud física y mental.
  • Volver a Praga.
  • Volver a Ecuador.
  • Transcribir los diarios de mi abuelo.

Desde diciembre de 2009 vengo publicando mi lista de sueños realistas, sueños imposibles y sueños cumplidos, aunque el año pasado me tomé un respiro, porque, por una parte, estaba saturadísimo de trabajo, y por otro lado, estaba dedicando una gran cantidad de mi tiempo (y esfuerzo) a una persona que no lo merecía. También, todo hay que decirlo, el año 2012 fue un año muy duro para mí, con mucho trabajo y pocas satisfacciones.

Este año 2013 también ha sido difícil, pero por primera vez en dos años he conseguido algo que ya pensaba imposible: controlar mi tiempo. Ahora tengo tanto trabajo como antes, pero ha aprendido a no agobiarme (gracias al libro Getting Things Done, que en español se titula “Organízate con eficacia”, de David Allen. En serio, si sientes que la carga de responsabilidades en tu día a día es agobiante, leetelo. Descubrirás que hay una manera de poner orden en el caos, y que en el mundo hay mucha gente que está mucho más ocupada que tú), por lo que estoy más relajado, y también más descansado.

Además, he ido recogiendo los resultados del esfuerzo de estos años anteriores. Pienso que el 2014, las cosas seguirán en la misma linea.

Las cosas más horribles que me han pasado este año están relacionadas con la política, y por eso mismo no puedo hablar de ellas ahora. Quizá no pueda hablar de ellas nunca. Si te dan una puñalada por la espalda, duele. Si te la dan tus amigos, duele aún más. Si te la da una de las personas a las que más has querido, es como una herida en el corazón que sangra y sangra sin parar. Sin embargo, recuerdo haber estado una noche en una sala repleta de personas que habrían preferido que yo no estuviese allí (esta no ha sido una pelea individual, sino una batalla con bandos, en la que nos estamos jugando el futuro de las personas trans del Estado español),  mientras que a doscientos kilómetros había otra persona que sí habría querido estar conmigo en aquel momento. Cuando me di cuenta de eso, además de preguntarme qué narices estaba haciendo allí, con quienes no me querían, en lugar de estar con quienes sí me querían,  me di cuenta de que la opinión de toda aquella gente me importaba un pimiento.

Estamos en una guerra, y yo he llegado sin armas. No tengo fuerza, ni poder ninguno. No soy nadie. No tengo nada, pero tampoco pido nada para mí. Tan sólo libertad, igualdad y autonomía para las personas trans. Pienso que es posible conseguirlo para 2014.

En este año me he enamorado de una persona que me hace sentir cosas que nunca había sentido, y me enseña cosas que no sabía que ignoraba. Después de sentirme vacío durante tantos años, ahora me siento lleno. Voy a hacer todo lo posible, y lo imposible también, para que esto siga así.

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