Archivo de la etiqueta: crisis

Crisis y pérdida de derechos de las personas trans.

Hace un tiempo (varias semanas, me temo), aguillotinados, dueño del blog «Los recortados«, sobre los efectos de los recortes que se están realizando con la excusa de la crisis (lo que nos da una idea de cuales son los verdaderos objetivos de los mismos, ya que, en su maayoría saltan bastante a la vista) me preguntó cuales eran los efectos de la crisis sobre los derechos de las personas trans. Es decir, si a causa de los recortes se había producido una pérdida de derechos.

La respuesta es muy fácil: para perder derechos es necesario, en primer lugar, haberlos tenido alguna vez.

Las personas trans, básicamente, no tenemos derechos.

Actualmente, a nivel nacional, el reconocimiento de género de las personas trans se realiza mediante el procedimiento, y con los requisitos, establecidos en la Ley 3/2007, sobre la que no hay polémica ni discusión fuera de los ambientes trans (en los ambientes trans, sí, y de hecho, en mi opinión, podría ser anticonstitucional, pero da un poco de grima plantear ese tipo de cosas, ya que la consecuencia podría ser que quedase derogada y se retornase a la situación anterior, que era todavía peor).

Esta ley, no establece un derecho a ver reconocida la propia identidad de género de manera universal, pero sí un cauce para acceder a dicho reconocimiento en caso de cumplir ciertos requisitos, que son:

1)      Obtener un diagnóstico psiquiátrico o informe psicológico de padecer un trastorno de identidad de género.

2)      Haberse sometido durante un periodo continuado de 2 años a algún tratamiento médico de modificación corporal (puede ser demostrado con informe médico, o con la intervención de un médico forense).

No obstante, aunque esta posibilidad de obtención de un reconocimiento de la propia identidad de género no está puesta en tela de juicio, obviamente se ve afectada por los recortes que se realizan en materia de salud, y también por los recortes en materia de tutela judicial.

En materia de salud, podría habernos afectado el repago en las prótesis, pero como nuestras prótesis no sólo no las cubre la seguridad social, sino que a todo el mundo le dan un poco de risa, nos da igual. Nuestros gastos no se costeaban antes, y no se costean ahora (tampoco es que antes la financiación de prótesis fuese una maravilla, para qué nos vamos a engañar).

Respecto a la supresión de ciertas especialidades en los servicios sanitarios, hay que señalar que la discriminación por razón de identidad de género es la norma habitual, de modo que las personas transexuales tenemos muy restringido el acceso a servicios sanitarios que ya existían y se venían prestando a toda la población, antes del comienzo de esta “crisis” (o, mejor, estafa). Mientras que las mujeres cisexuales pueden acceder a terapias hormonales para regular sus niveles de hormonas sexuales hasta lo que se considera “normal” para una mujer, las mujeres trans no. Mientras que un hombre puede acceder a terapias hormonales para elevar sus niveles de testosterona hasta alcanzar niveles “normales”, un hombre trans, no. Y ya, no digamos en caso de que una mujer deseara acceder a tratamientos hormonales para elevar sus niveles de andrógenos, o un hombre para bajar sus niveles de andrógenos o elevar sus estrógenos.

La discriminación, por cierto, va más allá incluso de la determinación del sexo legal, ya que un hombre transexual, que esté registrado como hombre, continúa teniendo que acudir a procedimientos “especiales” que no serían necesarios en caso de no ser trans. Esto se evidencia con mucha fuerza en lo tocante a las cirugías. Por ejemplo, las cirugías genitales para personas cisexuales se consideran de máxima urgencia y necesidad, mientras que las mismas cirugías para personas trans, se consideran prescindibles, optativas, cosméticas, caprichosas y, sobre todo, no sólo pueden, sino que deben ser demoradas durante muchos años “por el bien del paciente”, incluso cuando el sexo legalmente asignado del paciente no se corresponde con el sexo médicamente asignado a su aparato genital (porque aquí todo va de quién asigna qué sexo a dónde).

En este contexto, la discriminación puede ir un paso más allá, estableciendo unidades segregadas de atención a pacientes transexuales (se las llama “unidades especializadas”, que queda mucho mejor que “unidades segregadas”), evitando así que una persona trans pueda ejercer el derecho a la libre elección de especialista, limitando en gran medida la posibilidad de obtener una segunda opinión médica, y, sobre todo, controlando la capacidad de protesta de las personas trans, ya que en estas comunidades autónomas, los gobiernos autonómicos utilizan la prestación de servicios sanitarios como moneda de cambio para evitar que las personas trans exijan otros derechos. Ante cualquier conato de protesta, aparece la amenaza de que entonces “se puede quitar la UTIG”, lo que basta no sólo para acallar las protestas por medio del miedo, sino también para que las personas trans más conservadoras se ocupen de silenciar a quienes se atrevan a elevar la voz.

Una Comunidad Autónoma donde se ofrecía este tipo de servicios centralizados era Castilla y León (que, por otra parte, no ofertaba cirugías de reconstrucción genital para personas transexuales, pero sí para personas cisexuales). Recientemente la UTIG de esta Comunidad Autónoma ha sido clausurada, para consternación de muchas de las personas trans que recibían tratamientos sanitario allí.

No obstante, nos estamos empezando a dar cuenta de que la oferta de los mismos servicios sanitarios segregada por razón de identidad de género es discriminatoria. En muchas comunidades autónomas las personas trans están empezando a acudir a los mismos médicos a los que acuden las personas cis, y están recibiendo sus tratamientos con una mayor igualdad respecto al resto de la población (aunque el resto de la población no necesita un diagnóstico psiquiátrico para recibir tratamientos endocrinológicos, pero bueno…). Probablemente muy pronto empezaremos a observar este mismo fenómeno en lo referente al acceso a las cirugías, puesto que algunas personas ya están empezando a plantearlo como una estrategia para evitar las malas prácticas médicas que se vienen realizando en las UTIG (especialmente en Madrid, Andalucía y Asturias). Tres sentencias favorables (una en el TSJ de Galicia, otra en el TSJ de Asturias, y una tercera del TS, que era recurso de la de Galicia) indican que posiblemente este sea el futuro del acceso a la salud de las personas trans.

Por tanto, aunque se están produciendo recortes en las prestaciones sanitarias para el resto de la población, las personas trans estamos en una fase de ampliación de derechos al estar pasando de no tener acceso a los servicios sanitarios en absoluto, o bajo condiciones fuertemente discriminatorias, a acceder en las mismas (malas) condiciones que el resto de la población. Habría sido mejor que, además, las condiciones para la población en general fuesen buenas, claro…

Por último señalar que en mayo de 2012, el Gobierno amenazó (oficiosamente) con obligar a las comunidades autónomas a dejar de ofertar cirugías de reconstrucción sexual para las personas trans. Esta iniciativa finalmente fue bloqueada gracias a la acción de un puñado de personas (entre 5 y 10, frente a la pasividad del todo el llamado “colectivo LGTB”), y en mi opinión fue decisivo el ejercicio del derecho de petición a los órganos de gobierno de la Unión Europea. Uno de los pocos recortes que se han evitado desde 2008, lo que es decir mucho.

Hay dudas respecto de si los tratamientos de reproducción asistida estarán vetados para las mujeres de que sean pareja de hombres trans (a consecuencia del último recorte para dejar fuera a las parejas de lesbianas y a las mujeres sin pareja). No me queda duda, en cambio, de que un hombre trans que tuviese como pareja a una mujer, sí quedaría excluido de los tratamientos de fertilidad. También tengo dudas de qué pasaría si el tratamiento de fertilidad fuese solicitado por una pareja de mujeres, una de las cuales fuese trans, o por una pareja de hombres, uno de los cuales fuese trans. En mi opinión, deberían tener posibilidad de recibir esos servicios, pero habría que verlo.

Por supuesto, nos afecta tanto como al resto de la población (o quizá más) que se deje de considerar a las personas inmigrantes desempleadas como beneficiarias de los servicios sanitarios, especialmente teniendo en cuenta que muchas personas trans, ante el riesgo de ser asesinadas en su país, se ven forzadas a emigrar, y una vez en España, con el doble estigma de inmigrantes y transexuales (puesto que no existen mecanismos de reconocimiento de la identidad de género para los extranjeros), o triple en el caso de ser mujeres, lo tienen realmente complicado para que alguien les haga un contrato. Es casi como empujarlas a la prostitución. El aumento de las listas de espera también nos afecta, y más teniendo en cuenta que, como ya he señalado anteriormente, nuestras operaciones, a diferencia de las mismas operaciones realizadas a personas cis, se consideran de baja prioridad.

El hospital Clínic de Barcelona, donde está la UTIG de Cataluña, parece tener una vía de pago para quien pueda permitirse ahorrarse las listas de espera. La duda es si los pacientes que acceden mediante esta vía de pago ralentizan la lista de espera de los demás (es decir “se cuelan”), o si hay dos listas, una de pago y otra gratuita, que no se influyen mutuamente. Sospecho que es lo primero, pero no dispongo de información fiable al respecto (otra duda: teniendo en cuenta que en Barcelona hay varios grupos trans muy fuerte y reivindicativos ¿Por qué no hay más información al respecto?).

La reforma laboral que permite que se pueda despedir a quienes acumulan 9 días de baja en un mes, hace que ninguna persona trans que se vaya a operar pueda estar segura de que mantendrá su puesto de trabajo. Varias empresas se han visto obligadas a readmitir a personas que habían sido despedidas por ser trans, ya que eso sí que está prohibido, pero nada impide que una persona trans sea despedida en un ERE, o simplemente por coger una gripe un poco fuerte, o por estar hospitalizada con tres huesos rotos después de que la atropelle un conductor borracho. La nueva legislación laboral amplia las posibilidades de disfrazar la discriminación de despidos procedentes por cualquier otro motivo.

Las terribles tasas de paro que afectan a la población en general, no afectan especialmente a las personas trans. De hecho, cada vez menos personas trans se ven obligadas a prostituirse. Hemos pasado de un 90% de personas trans desempleadas o en la prostitución, a una cifra mucho más razonable de “sólo” el 40% (aproximadamente). La cifra sigue siendo mayor que la de la población en general, pero sin duda estamos mejor que hace 10 años.

Los recortes en los presupuestos para políticas activas de empleo, no nos afectan. Nunca se nos considero como grupo en riesgo de exclusión social (estamos discriminados hasta para que se nos considere discriminados), y seguimos igual. Las políticas para la población en general no nos ayudan (si nos ayudasen, no habríamos estado manejando unas cifras tan terribles de desempleo cuando había más ayudas en este sentido).

La congelación del empleo público es un duro golpe. Era una de nuestras mejores posibilidades para conseguir trabajo, ya que en las oposiciones no se viene generando discriminación por razón de identidad de género.

Seguro que me dejo cosas, o bien porque se me han pasado, o bien porque ya llevo escritos cuatro folios, o bien porque no soy consciente de ellas, pero con esto creo que ya da para hacerse una idea más o menos de la situación que, básicamente no ha empeorado porque ya era bastante difícil llegar a estar peor (aunque las detenciones arbitrarias en Grecia, los asesinatos en Italia y Turkía, o las leyes anti gay de los paises de la antigua Unión Soviética ponen en evidencia que siempre se puede estar un poco peor).

P.D. En el blog de Aguillotinados faltaría la sección de robos y choriceos varios, y gastos en idioteces como los carísimos retratos de los ministros y consejeros autonómicos salientes, o los Iphones para sus señorías, para poder establecer una correlación entre el dinero que se nos está robando, y el dinero que se está recortando. Por aquello de ver quien está viviendo por encima de nuestras posibilidades.

2 comentarios

Archivado bajo Mundo

Cosas que no me ha dado tiempo a contar en 2012

El año 2012 ha sido duro. En el futuro, creo que este año para mí será el año que me hice empresario, o algo así. He trabajado mucho, por muy poco dinero. Me he preocupado mucho por las personas que han ido llegando a mi vida, pero luego he visto como conseguían ir resolviendo poco a poco sus grandes dificultades, y me he sentido mejor.

Con frecuencia, he sentido que el mundo se estaba cayendo a cachos, pero hacia el final del año la sensación ya se ha convertido en algo tan habitual que empiezo a pensar que el mundo, en realidad, es como la cola del perro: se mueve, pero no se cae. Aún así, ha habido momentos en los que creo que, si no hubiese hecho nada, se habría caído de verdad.

No lo voy a disimular: me siento muy orgulloso de mí mismo. En primavera el PP anunciaba que pensaba dejar de financiar la atención sanitaria para la transexualidad, y nos llevábamos un susto de muerte. Al principio, yo no me lo quería creer, pero cuantos más medios de  comunicación iban anunciando la medida, más me preocupaba, hasta que al final lo único que podía pensar era “joder, que lo van a hacer de verdad”. Las personas que luchamos esa batalla, se pueden contar con los dedos de las manos. Kim, Ángela y yo (aunque luego ATA, de manera paralela, también realizó algunas acciones). Nuestros supuestos aliados gays, estaban demasiado preocupados por cualquier sandez que dijo un obispo, y que ya nadie se acuerda qué era. Sólo 3 nos ayudaron, con nombre y apellidos: Shangay Lili, que habló del tema en su conocidísimo blog, Pablo Andrade, que lo difundió en las redes activistas (encontrando un silencio sepulcral como respuesta) y Jorge Puchol, que escribió una carta y enviarla a todos los diputados del Congreso. Sin embargo, creo que la carta que yo escribí en inglés, y Ángela envió a todas las instituciones europeas habidas y por haber, fue fundamental. Con estas pocas fuerzas, creo que somos de lxs pocxs que hemos evitado que el PP hiciera uno de sus adorados recortes. Porque todavía sigo pensando que lo iban a hacer.

Desde entonces, no estamos tranquilos, y seguimos con atención (y con horror, porque los recortes generales también nos afectan a nosotrxs, en la misma medida que a lxs demás, o tal vez más, al partir de una situación más débil) las noticias sobre sanidad, esperando que el día menos pensado podamos llevarnos otro susto. Pero ¡que coño! ¡Estoy muy orgulloso de mí mismo, y de mis amigxs!

A finales de noviembre, fui a la UTIG, a mi revisión periódica. Me dijeron que estaba el número 4 en la lista de espera para la mastectomía. Puesto que hacen, más o menos, una mastectomía al mes, me llamarán para enero, febrero o marzo, y según me comentó la endocrina “para el verano estás operado seguro”. No tuve tiempo de escribirlo, porque inmediatamente eché cuentas y vi que… ¡Seguramente me llamen para justo antes de, o durante, los exámenes de febrero! Así que ahora he redoblado mis esfuerzos estudiando.

Me dijeron más cosas, pero espero que, más adelante, tendré un rato para escribirlas… o quizá no. Son curiosas, pero no son importantes.

Fue también muy duro, cuando conseguí cambiar el nombre en el DNI, y tuve que tomar la decisión sobre si decírselo a mis padres o no. Por miedo, decidí que no. Al final se lo dije unos meses más tarde, en noviembre, y eso también fue muy duro. Sin embargo, desde entonces las cosas están mejor en casa (¡Sí, parecía imposible, pero mejoran!) y ahora me siento muy feliz cada vez que me piden el DNI, o el carnet de conducir, y no tengo que preocuparme de si tendré algún problema o qué. Eso no significa que ya me vaya a retirar de la lucha por este tema, pero al menos ya no me afecta tanto.

Esto ha ocurrido antes de haber podido conseguir que la UNED establezca un mecanismo interno de reconocimiento del género previo a la rectificación registral de género, pero en eso poco es lo que yo puedo hacer. Sin embargo, dice Belén de la Rosa que es posible que el asunto quede cerrado para antes de que termine el curso ¡¡Ojalá!! Aunque yo ya no lo pueda disfrutar, otrxs llegarán detrás que sí lo aprovechen (y tal vez otras universidades tomen ejemplo y hagan lo mismo…).

También fue jodido el momento en que casi, casi, se nos cae el proyecto de la ley trans para Andalucía. De repente, parecía como si hubiese una enorme batalla de egos, en la que la única que iba a perder era la propia ley (y las personas trans cuyos derechos reconocerá, en caso de que se apruebe). Por suerte, creo que en realidad todo el mundo quería que la ley saliese adelante, y finalmente me parece que conseguimos encontrar una forma de poner de acuerdo a todxs sin que nadie haya tenido que ceder, porque… ¡En realidad todxs queremos lo mismo!

El día 19 de diciembre estuvimos en el Parlamento andaluz, para asistir al registro de la Ley. De Conjuntos Difusos fuimos Kim, Ángela y yo… Aunque parezca mentira, porque nos conocemos desde hace años, y nos queremos mucho ¡era la primera vez que nos veíamos en persona! En el próximo periodo de sesiones (de febrero a junio) se iniciará el trámite de la propuesta. Tenemos esperanzas de que la cosa irá bien. Incluso en ocasiones me permito soñar con que se aprobará por unanimidad y sin cambios ¿Os imagináis? Sería increíble. Fuentes no oficiales nos han dado a entender que el PSOE la apoyará, y dicen que el PP también. IU es quien la presenta (gracias, gracias, gracias), y ya no hay más partidos, así que… Quizá en 2013 tengamos un buen motivo para descorchar una botella de champán.

En estos momentos, me preocupa no ser capaz de aprobar todas mis asignaturas. Ya sé que siempre digo que voy mal, y que luego siempre apruebo (a veces con nota). Ya sé que incluso algunas veces digo que “esta vez sí que voy mal”, y entonces es cuando mejor nota saco. Pero es que voy mal de verdad… y estoy muy agobiado de tiempo. Me veo todo el verano con varias asignaturas a cuestas… Pensar en tener que pagar la matrícula de las asignaturas repetidas, me pone los pelos de punta.

Una vez más, conocí a alguien que me parece especial. Una vez más, las cosas son mucho más complicadas de lo que podrían serlo. Vuelvo a vivir situaciones que ya conocí con otras personas, que no entendí en su momento, y sigo sin entender ahora… solo que ahora, empiezo a pensar que el fallo es exclusivamente mío. Quizá me he convertido en una persona demasiado difícil como para poder tener pareja.

En fin, el 2012 ha sido un año bueno, pero complicado. Creo que también ha sido un año de sembrar muchas cosas… Quizá el 2013 traiga los frutos, y para el año próximo por estas fechas, esté mucho menos estresado, con varios temas cerrados. Sobre todo, a ver si en 2013 la crisis empieza a darnos un respiro. El dinero no da la felicidad, pero… ¿Y lo tranquilo que te deja mirar una cuenta bancaria sana? (Eso sin contar con que mi viejo Citroën AX de 18 años y 200.000km está a punto de morir…)

2 comentarios

Archivado bajo Reflexiones

Sevillanas hipotecadas.

Me llamo Pablo, tengo 30 años y soy diplomado en turismo. Durante varios años (cino o seis) trabajé en un pequeño comercio, situado en una ciudad pequeña, hasta que las circunstancias me llevaron a buscar otro empleo.

Ya en el año 2006 notamos que nuestras ventas se habían reducido en un 33% (ahí es nada) con respecto a los años anteriores. A finales de 2008 dicha reducción de los ingresos se aproximaba al 60%. ¿Crisis? Mientras Zapatero no sabía decir esa palabra, en mi negocio hacíamos cuentas y no nos salían. Hoy las ventas llegan justo para mantener la tienda abierta sin perder dinero, pero también sin ganarlo. ¿Sacar dos sueldos de ahí? Imposible. Si no sale ni uno…

También es verdad que el principal motivo para marcharme fue ideológico. Mi jefa, que es mi madre, tenía la idea de que yo era una chica, y yo no estaba para nada de acuerdo con eso.

Desde entonces, cuando acudo al mercado laboral – el sitio en el que se intercambia trabajo por dinero – me dicen que mi trabajo no vale ningún dinero. Hago muy pocas entrevistas de trabajo, y algunas son para puestos en condiciones tan pésimas que sólo voy «para ensayar». Me rechazaron en el McDonalds, y también en un negocio similar al que estuve yo trabajando con mi madre. Puedo decir por experiencia que hacer encuestas es lo mismo que mendigar, pero en vez de dinero pides tiempo, y además, no puedes pedírselo al primero que pase, sino que tiene que ser a una persona concreta.

Sí que he superado entrevistas de trabajo para trabajar vendiendo. La última fue una empresa de seguros que es el sitio más serio que he pisado en el último año, pero en este caso fui yo el que no me vi capaz de hacer ese trabajo: ya he trabajado de comercial, y no se me da bien. Lo mío es la venta al detalle. He intentado vender enciclopedias, telefonía fija y móvil, y no recuerdo que más cosas… pero nunca vendí nada en realidad. También intentaron captarme en una secta comercial.

En cierto momento, llegué a sentir envidia del mendigo que vive cerca del portal de mi casa. Duerme en el suelo, y pasa frío y calor (eso lo comparte con los encuestadores), pero al menos no se vende por casi nada, y se le ve contento. Casi siempre tiene un corrillo de gente a su alrededor, y con gran frecuencia, está borracho, así que algo de dinero gana… Tal vez hasta más que yo.

Cuando voy al mercado – también conocido como Mercadona – me dicen que sus productos valen dinero. Los mismo me dicen las facturas del agua, luz, teléfono…

Si mi trabajo no vale dinero, pero las cosas que necesito si lo valen, el resultado es que últimamente no duermo muy bien por las noches.

A veces se me ocurre la idea de emprender. Tengo un concepto de negocio que creo que podría funcionar, pero… ¿con qué dinero? Lo que es peor ¿cuanto me sangraría el Estado en impuestos, antes siquiera de que yo empezase a ganar algo? Si fuese chino, no tendría que pagar impuestos, pero como soy español, no hay ayuda, excención o subvención que valga. Alguien tiene que mantener el sistema económico español, y ese alguien, hoy en día, son los autónomos, que empiezan a colapsarse por la pesada carga que les ha caido encima. Y eso que todavía no ha subido el IVA.

Otra perspectiva: volver a casa de mis padres. Es tan desagradable y triste que prefiero no pensar en ello.

Al menos yo no me puedo quejar, no tengo hijos, no tengo hipoteca, y no tengo, en general, nada que perder, excepto la independencia (que no es poco). Otros lo tienen mucho peor que yo.

Sé bastante de economía para comprender el origen de la crisis y observar que ninguna de las medidas que se han tomado hasta ahora van a servir para sacarnos de ella. Podría explicar en que consiste la crisis, y por donde sangran las heridas que nos han dejado sin dinero, pero creo que es mejor explicar como es mi crisis. La crisis no es algo abstracto de lo que hablar en esos momentos de «arreglar el mundo» que a todos nos gustan de vez en cuando, sino una cruda realidad para muchos.

También llevo bastante tiempo pensando en emigrar. Creo que ya va siendo hora.

3 comentarios

Archivado bajo Reflexiones

A la luz de un candil.

En vista de que mi situación económica y laboral no tiene aspecto de ir a mejorar próximamente, estoy planteándome nuevas estrategias para ahorrar todavía más. Por ejemplo, si en vez de estudiar en casa me voy a la biblioteca, ahorraré en electricidad, al no tener que mantener caliente la habitación en la que me encuentre (no es que el piso sea muy grande, pero con el frío que está haciendo este año…). También estoy echando cuetas para decidir si por la noche me sale más rentable encender la luz (con bombillas de bajo consumo que no iluminan tan bien como las otras, pero son baratas) o pasarme a las velas, que son una opción mucho más romántica.

Me puedo imaginar ahí, iluminándome con un candil, como se hacía antiguamente, esforzando la vista para distinguir las letras de mis apuntes (las del teclado no me hacen falta, estoy aprendiendo a escribir sin mirar), o para no tropezarme con alguna pieza del escaso y vetusto mobiliario de mi piso.

Entre tanto, las noticias sobre la crisis continuan. Al igual que mi situación laboral y financiera, esto no tiene pinta de ir a mejorar. Los bancos han cortado el grifo de la financiación, incluyendo las lineas de crédito oficiales (el otro día un amigo fue a pedir un crédito ICO de esos que tanto anuncian ahora, para financiar un proyecto de empresa, y en el banco le dijeron que volviese cuando tuviese un aval o alguna propiedad para respaldarle). El Gobierno cada vez ve más lejana la fecha en que España saldrá de la recesión, y cada vez pronostica cifras de paro más altas. En los EE.UU. tabién se prevé que la situación se agrave… En resumen, una ruina.

Sin embargo, hay una pequeña aldea gala que resiste ahora y siempre al invasor. En este caso, dos, los bancos Santander y BBVA que en tiempos de vacas flacas se pelean por demostrar quien es el que lo tiene más grande. Me refiero al saldo de su cuenta de beneficios, que los coloca entre las mayores entidades financieras a nivel mundial.

No digo que repartan un cachito de su tarta entre los que estamos considerando seriamente el candil como una buena alternativa a la luz eléctrica (supongo que en realidad ya lo hacen a través del pago de impuestos, pero es que soy muy inocente), pero por lo menos podían explicarnos a los demás como lo hacen para sacar dinero de donde parece que no lo hay ¡¡¡que yo quiero aprender a hacerlo!!!

4 comentarios

Archivado bajo Mundo