Archivo mensual: noviembre 2009

Noticias de la oposición.

Desde el jueves pasado, la Comisión Permanente de Selección se ha dignado a dar señales de vida. ¡Sí! Aunque no lo parezca, hay alguien trabajando por ahí.

El jueves publicaron una nota diciendo que el segundo examen se realizaría durante la segunda quincena de enero, y que ya dirían la fecha exacta cuando sacaran las notas. Lo que no decían era cuando pensaban sacar las notas aunque… ¿Para qué? Total, no es que sea una información que interese a nadie, excepto a los 70.000 candidatos que nos hemos presentado este año.

Hablando de notas, nótese que algunas capitales de provincia tienen una población inferior a 70.000 habitantes. Sólo lo digo por si alguien no se había dado cuenta de la enormidad que supone esta cifra.

Ayer la CPS publicó una nueva nota, diciendo que las notas saldrán a lo largo del día 14 de diciembre. ¡¡¡Aleluya!!! Que alivio ver que las cosas tienen ya un horizonte, aunque sea un horizonte lejano.

Aunque me he cabreado por todo esto, debo reconocer que también me he quitado un gran peso de encima. Al menos ya sé a qué atenerme y cuanto tiempo voy a tener que esperar. Después, si apruebo, supongo que llegará el segundo exámen y será vuelta a empezar: otra vez tardarán una cantidad de tiempo injustificada en dar las notas. Y si apruebo, también se tomarán su tiempo en dar destinos. Esto parece el cuento de nunca acabar.

Lo peor del caso es que… Según la convocatoría, el primer examen debería haber sido como muy tarde el 15 de junio, y los funcionarios deberían estar nombrados, como muy tarde, el 31 de diciembre de 2009. Todos los plazos se han inclumplido sin dar absolutamente ningún tipo de explicación, probablemente porque la única explicación que hay es que no hay dinero para sacar oposiciones el año que viene, y han aprovechado este año para hacer un 2×1, y que parezca que cada año han habido oposiciones.

La realidad es que, aunque en 2009 ha habido convocatoria, en este año no se han nombrado funcionarios de carrera, al menos de la Administración General del Estado. Parecía que se iban a nombrar, pero al final nos la han dado con queso. El año que viene se nombrarán, y parecerá que han habido oposiciones, pero ¿las habrá de verdad, o nos la volverán a dar con queso de nuevo?

Llendo más allá… Si hasta ahora se han saltado todos los plazos que ellos mismos habían puesto sin que nadie les obligase ¿qué me hace pensar que sí cumplirán los plazos que han dicho ahora? Saltarse a la torera sus propias normas es tan fácil y tan barato como, simplemente, no hacer lo que habían dicho que harían. Fácil y sin consecuencias. Total, si sólo somos 70.000.

Aunque todo esto no es nada si lo comparamos con las oposiciones al ayuntamiento de Madrid, que tienen su propia historia, todavía peor. Me parece que lo mejor en este caso es hacer un acto de fe y creerme que, efectivamente, las notas del primer examen y el segundo examen serán cuando ellos dicen que van a ser. A ver que otro remedio queda si no…

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Días extraños con final feliz.

No hay que ser ningún genio para darse cuenta de que últimamente no lo estoy pasando muy bien que digamos. Sí, estoy en plena racha de bajón, de hastío al ver que mi vida no es más que una gran espera de cosas que no llegan, de frustración porque no puedo hacer nada para enderezar el rumbo, de… de estar muy cerca de la depresión.

Por otro lado, un amigo mío me invitó a que fuese a una sesión fotográfica que iba a hacer con otros colegas. Se trataba de promocionar al mismo tiempo el trabajo de una costurera, que hace vestidos medievales, un grupo de recreación histórica medieval, y del propio trabajo de los fotógrafos, por supuesto. Me pareció que podría ser divertido y me apunté.

Hace unos meses, habría estado aterrado ante la posibilidad de conocer gente nueva, pero en esta ocasión no. No estaba nervioso, o al menos, no demasiado.

Lo que no tuve en cuenta es que no es lo mismo presentarse a una persona, o introducir a alguien nuevo en un grupo ya creado, que ser tú el que entra nuevo en un grupo de gente que ya existe y que, además, tienen un area de interés común que yo desconozco. Cuando conozco a gente nueva, de uno en uno, o de dos en dos, y percibo que no me ven como quisera que me viesen, no me resulta difícil llegar a posicionarme dentro del lugar en que quiero estar. Hay que hablar con firmeza, sonreir, y actuar como si te sintieses muy seguro de ti mismo.

En un grupo esto no funciona. Lo que ocurrió fue que todos me vieron raro, y como ninguno me conocía, no había manera de dar normalidad al asunto, sino que la sensación se retroalimentaba de persona en persona, sin necesidad de que hablasen entre ellos. Las conversaciones banales morían jóvenes,  los «corrillos» se iban desplazando de manera que me quedaba fuera una y otra vez, si me quedaba solo con alguien, enseguida se les ocurría ir a buscar a otra persona para contarle cualquier cosa… En fin, de repente había regresado a mis tiempos de instituto, que no fueron precisamente la mejor época de mi vida.

Por suerte ya no tengo 15 años y, además, ya se por qué no consigo «encajar» a la primera, aunque realmente es la primera vez que me introduzco en un grupo de gente que se conocían entre si, pero a quienes yo no conozco. Y el no tener un tema en común para hablar, no ayudaba en nada.

Fue un poco durillo, la verdad. Además, teniendo en cuenta que estos días estoy, como ya he dicho, bajo de ánimos… pues más difícil todavía. Cuando llegué a casa estaba muy cansado, y con muchas cosas dándome vueltas en la cabeza. Cosas como que no tiene sentido haber sacrificado tanto para volver a tener los mismos problemas que tuve cuando era adolescente, y que, de hecho, había conseguido dejar de tener. Cosas como que quizá, de algún modo, estoy destinado a no encajar en ninguna parte y no conseguir llegar a ser feliz. Ideas tontas en general.

Aún así, quedé para salir con la gente por la noche, y fue un acierto, porque entonces las cosas mejoraron. En el grupo entraron personas nuevas, de fuera, con las que sí que podía encontrar temas en común para hablar, y que no debían verme tan raro, o si me veían, les daba igual. Al final de la noche, pegué hebra con uno de «los nuevos», que también andaba un poco descolocado.

Nunca en la vida habría imaginado lo que esa persona me dijo, sin conocerme. Porque me dijo que yo ya había tomado suficientes decisiones en mi vida como para venir ahora a preocuparme por ideas que venían desde fuera. Que en realidad todo el mundo se siente igual de inseguro que yo, y que lo que buscan en los demás es alguien que transmita una seguridad en la que refugiarse. Que no importa si tengo miedo, porque en realidad ser valiente no es no tener miedo, sino que no se note. Que uno puede ser como quiera, basta con inventarse un personaje que te guste interpretar y creertelo, porque entonces los demás también se lo creerán. Que la diversidad es buena, natural, y ha existido desde siempre, por más que muchos cantamañanas insistan en decir lo contrario. Que él mismo nunca se había sentido conforme con el papel «de hombre» y había tenido ciertos problemas en su día con ello, pero que al fin había llegado a la conclusión de que le daba igual.

Todo esto me lo dijo sin conocerme ni saber nada de mí. Son cosas que yo ya sabía, incluso que ya había escuchado antes, pero que, al mismo tiempo, estaba necesitando oir en ese momento, quizá desde hace un par de semanas.

Desde entonces me siento mucho mejor, aunque cada vez que pienso en ello me pongo a llorar como una magdalena. Esto de llorar tampoco es malo. En realidad me siento como si fuese una presa que se ha roto y se vacía de golpe de todo lo que contenía, pero como lo que contenía no es nada bueno, está bien si consigo deshacerme de ello. Es, simplemente, que en estos momentos me gustaría tener a alguien que fuese valiente por mí y que me diese una seguridad en la que refugiarme. Que ante el chaparrón de la vida, me gustaría tener a alguien que se hubiese inventado un paraguas para prestarme, en lugar de tener que inventármelo yo, y durante una hora o así, tuve alguien que lo hizo, con una increible intuición para darse cuenta de que llevaba encima un pequeño nubarrón negro que no debaja de llover.

A solas, recordando todo lo que este desconocido me dijo, he encontrado una forma de desahogarme de un dolor con el que no sabía exactamente que hacer y como darle salida. Lo curioso es que, como casi siempre, las cosas más pequeñas, que llegan en el momento en que menos te las esperas, pueden suponer una gran diferencia.

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Transgender Europe: Nota de prensa del 18 de noviembre de 2009

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Transgender Europe: Nota de prensa del 18 de noviembre de 2009

 

 

Una actualización reciente del Observatorio de Personas Trans Asesinadas de Transgender Europe muestra que en los últimos 12 meses se han registrado más de 160 asesinatos de personas trans.

 

En este mes de noviembre, más de 120 ciudades de todo el mundo realizarán actos con motivo del 11º Día Internacional de Conmemoración Trans. Desde 1999, cada mes de noviembre tiene lugar el Día Internacional de Conmemoración Trans (TDOR) en el que personas trans recuerdan a personas trans que han sido víctimas de homicidios. El TDOR tiene como objetivo concienciar al público sobre la existencia de los crímenes de odio contra personas trans, crear un espacio público para el duelo, y honrar las vidas de aquellas personas trans que, de otra manera, podrían caer en el olvido.

 

Iniciado originalmente en EE.UU., el Día Internacional de Conmemoración Trans actualmente se realiza en muchas partes del mundo. Este año tendrá lugar en más de 120 ciudades de 17 países en los continentes de África, Asia, Europa, Norteamérica y Oceanía.

 

Desgraciadamente, este año tenemos que recordar, echar de menos y honrar a más de 160 personas trans, como muestra la última actualización de los resultados preliminares del nuevo proyecto de investigación de Transgender Europe.

 

Los datos recogidos por el equipo de investigación del Observatorio de Personas Trans Asesinadas que provienen de la observación, la recogida y del análisis sistemático de los registros de muertes de personas trans a escala mundial, revelan un total de 162 asesinatos registrados de personas trans en todo el mundo entre el 20 de noviembre de 2008 y el 12 de noviembre de 2009.

 

En los primeros 10 meses y medio de 2009, se han registrado 150 asesinatos de personas trans. Debe tenerse en cuenta que incluso estos números tan altos sólo constituyen una pequeña parte de los datos verdaderos, que son mucho peores. Estos tan sólo son los casos registrados que ha sido posible encontrar a través de Internet. No existen datos formales ni estimaciones posibles sobre los casos no registrados.

 

Los casos registrados provienen de las seis regiones del mundo: Norteamérica, América Latina, Europa, África, Asia y Oceanía. La mayoría de los casos se han registrado en América Latina y Norteamérica, constatándose los números más altos en Brasil (41), Venezuela (22), Honduras (16) y EE.UU. (13).

 

En total, a lo largo del último año se registraron 124 asesinatos de personas trans en 15 países latinoamericanos, representando un 76,5% de los asesinatos de personas trans registrados mundialmente en la misma franja de tiempo.

 

La última actualización de los resultados preliminares también muestra que, en este año pasado, se registraron 16 asesinatos de personas trans en 6 países europeos (España, Italia, Reino Unido, Rusia, Serbia y Turquía). En Asia, se registraron casos de personas trans asesinadas en India y Malasia, en África en Algeria, y en Oceanía en Nueva Zelanda.

 

En total, los resultados preliminares muestran registros de personas trans asesinadas en 26 países en el último año.

 

La página web de Transgender Europe presenta la última actualización de los resultados preliminares del Observatorio de Personas Trans Asesinadas en forma de tablas, listas de nombres y mapas, en inglés, español y alemán. La versión española de las tablas se encuentra en www.tgeu.org/tdor2009español donde también se puede consultar información sobre el Día Internacional de Conmemoración Trans, así como una lista de todas las ciudades en las que se realizará el Día Internacional de Conmemoración Trans.

 

Contacto de Transgender Europe

Dr Carsten Balzer y Astrid Suess, DEA

E-mail: research[at]tgeu.org

 

 

 

Transgender Europe: Press Release: November 18th 2009

Transgender Europe’s Trans Murder Monitoring Project reveals more than 160 murders of trans people in the last 12 months

 

The 11th International Transgender Day of Remembrance is being held, this November in more than 120 cities worldwide: Since 1999 the Transgender Day of Remembrance (TDOR), in which those trans people who have been victims of homicide will be remembered, takes place every November. The TDOR raises public awareness of hate crimes against trans people, provides a space for publicly mourning and honours the lives of those trans people who might otherwise be forgotten.

Started in the U.S.A., the TDOR is now held in many parts of the world. This year the TDOR takes place in more than 120 cities in 17 countries in Africa, Asia, Europe, North America, and Oceania on November 20th.

Sadly, this year there are more than 160 trans persons to be added to the list, to be remembered, mourned and honoured as an update of the preliminary results of Transgender Europe’s new research project reveals.

The data collected by the Trans Murder Monitoring Project research team comes from a systematic monitoring, collecting and analysing news reports of the deaths of trans  people worldwide. It has has revealed a total of 162 cases of reported murders of trans people from November 20th 2008 to November 12th 2009.

In the first 10 ½ months of 2009 already 150 murders of trans people have been reported.  Yet, we know, even these high numbers are only a fraction of the real figures. The truth is much worse. These are only the reported cases which could be found through internet research. There is no formal data and it is impossible to estimate the numbers of unreported cases.

Cases have been reported from all six major World regions: North and Latin America, Europe, Africa, Asia, and Oceania. Most reported cases have been from Latin America and North America, with the majority from Brazil (41), Venezuela (22), Honduras (16) and the U.S.A. (13).

In total 124 murders of trans people were reported in 15 Latin American countries in the last year. The reported murders of trans people in Latin America account for 75 % of the world wide reported murders of trans people in the last year.

The recent update of the preliminary results also reveal that 16 murders of trans people have been reported in 6 European countries (Italy, Russia, Serbia, Spain, Turkey, and the United Kingdom) in the last year.  In Asia murders of trans people were reported in India and Malaysia, in Africa in Algeria, and in Oceania for New Zealand.

In total the preliminary results show reports of murdered trans people in 26 countries in the last year.

The update of the preliminary results of TGEU’s Trans Murder Monitoring Project is presented in form of tables, name lists, and maps on the TGEU Website in English, Spanish, and German. The English version of the tables can be found at www.tgeu.org/tdor2009english. There you will also find information on the International Transgender Day of Remembrance as well as a list of all cities, in which the International Transgender Day of Remembrance will be held.

 

Transgender Europe Contacts

Carsten Balzer, PhD and Astrid Suess, MA

research[at]tgeu.org

 

 

Transgender Europe: Presse-Erklärung vom 18. November 2009

 

Das Trans Murder Monitoring-Projekt von Transgender Europe zeigt mehr als

160 Morde an Trans-Personen in den letzten 12 Monaten

 

Der 11. Internationale Transgender Day of Remembrance (Transgender Tag des Erinnerns) findet in mehr als 120 Städten weltweit statt.: Seit 1999 findet der Transgender Day of Remembrance (TDOR), in welchem jener Trans-Personen gedacht wird, die Opfer von Tötungsdelikten wurden, jeden November statt. Der TDOR macht die Öffentlichkeit auf Hassverbrechen gegen Trans-Personen aufmerksam und schafft einen öffentlichen Raum für das Trauern um und das Ehren jener Trans-Personen, die sonst vergessen würden.

Ursprünglich aus den USA stammend, findet der TDOR mittlerweile in vielen Teilen der Welt statt. Dieses Jahr finden Veranstaltungen zum TDOR in mehr als 120 Städten in 17 Ländern in Afrika, Asien, Europa, Nordamerika und Ozeanien am 20. November statt.

Traurigerweise, müssen dieses Jahr mehr als 160 Menschen zur Liste jener, die erinnert, betrauert und geehrt werden, hinzugefügt werden, wie eine Aktualisierung der vorläufigen Ergebnisse von Transgender Europes neuem Forschungsprojekt, dem „Trans Murder Monitoring“-Projekt, offenbart.

Die vom Forschungsteam des Trans Murder Monitoring Projekt zusammengestellten Daten entspringen einer systematischen Erfassung, Zusammenstellung und Analyse von Todesfällen von Trans-Personen weltweit. Sie offenbaren eine Gesamtzahl von 162 berichteten Fällen ermordeter Trans-Personen zwischen 20. November 2008 und 12. November 2009.

Bereits in den ersten 10 ½ Monaten von 2009 wurden 150 Morde an Trans-Personen berichtet.

Dabei ist zu beachten, dass selbst diese extrem hohen Zahlen nur ein Bruchteil der tatsächlichen Zahlen darstellen. Die Realität sieht viel schlimmer aus. Dies sind lediglich die berichteten Fälle, die durch eine Internet-Recherche gefunden werden können. Offizielle Daten existieren nicht und ebenso wenig Schätzungen der Dunkelziffern, die nicht möglich sind.

Die Fälle wurden aus allen sechs Weltregionen berichtet: aus Nord- und Lateinamerika, Europa, Afrika, Asien sowie aus Ozeanien. Die meisten Fälle wurden für Nord- und Lateinamerika berichtet, mit der überwiegenden Mehrheit der Fälle in Brasilien (41), Venezuela (22), Honduras (16) und den U.S.A. (13).

Insgesamt wurden im letzten Jahr 124 Morde an Trans-Personen in 15 lateinamerikanischen Ländern berichtet. Die aus Lateinamerika berichteten Morde machen 75 % der Gesamtzahl der berichteten Morde im letzten Jahr aus.

Die jüngste Aktualisierung der vorläufigen Ergebnisse offenbaren des Weiteren, dass 16 Morden an Trans-Personen in 6 europäischen Ländern (Italien, Russland, Serbien, Spanien, Türkei und das Vereinigte Königreich) im letzten Jahr berichtet wurden. In Asien wurden Morde an Trans-Personen in Indien und Malaysia, in Afrika in Algerien und in Ozeanien in in Neuseeland berichtet.

Insgesamt zeigen die vorläufigen Ergebnisse Berichte über ermordete Trans-Personen in 26 Ländern im vergangenen Jahr.

Die Aktualisierung der vorläufigen Ergebnisse von Transgender Europes Trans Murder Monitoring Projekt wird in Form von Namenslisten, Statistiken und Karten in deutscher, englischer und spanischer Sprache auf der Webseite von Transgender Europe präsentiert. Die deutsche Präsentation der Ergebnisse ist unter www.tgeu.org/tdor2009deutsch zu finden. An dieser Stelle finden sich zudem weitere Informationen zum Internationalen Transgender Day of Remembrance sowie eine Liste aller Orte, an denen Veranstaltungen zum Transgender Day of Remembrance stattfinden.

Transgender Europe Kontakt

Dr. Carsten Balzer und Astrid Suess, MA

research[at]tgeu.org

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Cosas que se aprenden de pequeño.

Hace ya algunos años, solía ir a una peluquería de señoras que llevaba una conocida mía. La razón por la que iba era que, inicialmente, la dueña era amiga mía y, además, me cortaba el pelo muy bien. Luego ella se casó, parió un par de chiquillos, su hermana otros tantos, y perdimos el contacto. La peluquería empezó a llenarse de marujas aburridísimas, y la calidad del corte de pelo, y del trato, también disminuyó bastante, aunque a aquellas alturas no me importaba mucho como me dejaran, ya que, hicieran lo que hicieran, la imagen que me devolviese el espejo no me iba a gustar.

Por aquel entonces llevaba el pelo largo. A menudo soñaba con que me atrevía a cortármelo, pero me daba cierto miedo que «se me viese el plumero». También tenía ganas de comprarme una camisa de leñador, y no lo hacía por el mismo motivo. Podría escribir una entrada entera (o dos, o tres…) hablando de estas cosas, pero será otro día.

La cuestión era que ir a la peluquería suponía para mi la inmersión en un mundo diferente al que frecuentaba. Entraba en el universo de las mujeres casadas, con hijos, que hablan de «cosas de mujeres» y están perfectamente adaptadas a su papel, y hacen todas las cosas que se supone que una mujer decente de una ciudad pequeña debe hacer. Escuchándolas me di cuenta de muchas cosas, entre ellas que no me apetecía para nada parir hijos. Embarazo y sobretodo parto eran los temas estrella de la peluquería. Mi madre opina que para algunas mujeres, hablar de sus partos es el equivalente a para algunos hombres hablar de la mili: un tema recurrente, aburridísimo, y que, por algún motivo, los protagonistas encuentran fascinante. No digo que no sea un momento importante en la vida de una persona, y probablemente, para una mujer, debe ser de los más trascendentales, con una gran carga emotiva… ¡¡¡Pero no hace falta estar hablando de ello constantemente, y con todo lujo de detalles respecto a dolor, duración y circunstancias sangrientas!!!

A lo que iba. En cierta ocasión, una madre comentaba muy divertida que su hija de 5 años le había dicho a su abuela:

– Los niños tienen pene, y las niñas tienen vagina.

>> Y mi madre se escandalizó un montón – seguía explicando aquella señora -, pero yo la tranquilicé diciéndole que la niña está en la guardería y simplemente le están enseñando que un hombre es un hombre, y una mujer es una mujer. A mi no me parece mal para nada que les enseñen estas cosas ya de pequeños, porque es algo muy importante.

Esas cosas no me ayudaban demasiado. Por una parte, hacía una reflexión muy normal. ¿Entonces qué soy yo? Tengo vagina, pero no soy una mujer. Me identifico más con los hombres, pero no tengo pene… Y, ante la abrumadora situación de refuerzo de las clientas de la peluquería, que estaban todas de acuerdo en que eso era muy importante que lo aprendiesen los niños, y que ojalá se lo hubiesen enseñado a ellas de pequeñas, hacía una segunda reflexión: «mejor que nadie se de cuenta de lo que estoy pensando, o como mínimo me linchan dialéctica y socialmente». Por suerte yo, en cierto modo, con mi pelo largo y mi pareja supuestamente heterosexual y estable, pertenecía también «al club», así que me sentía relativamente seguro. Sólo que mejor no me cortaba el pelo demasiado, por si acaso.

En otra ocasión pasó algo similar. Iba caminando al trabajo, aún no eran las 5 de la tarde, y no había casi nadie en la calle. Una señora mayor venía hacia mí llevando a una niña de la mano, supongo que era su nieta. También circulaba una furgoneta, conducida por un señor.

– ¿Ves? – dijo la abuela a su nieta, señalándome a mí -. Eso es una mujer, y eso – señaló entonces al conductor de la furgoneta – es un hombre.

Estuve a punto de girarme y decirle a la señora: «Lo siento, pero se equivoca conmigo», aunque al final no lo hice. Recuerdo muy vívidamente que me dió miedo que supiera quién soy y donde trabajaba (por suerte o por desgracia, hay muchísima gente en mi pueblo que me conoce… y eso que más que un pueblo es, en realidad, una ciudad de tamaño mediano), o que apareciese algún día a comprar algo en la tienda y yo no supiera con que cara mirarla.

Lo que deduje de todo esto, que es donde yo quería llegar, es que normalmente damos por cierto que la distinción entre lo que es un hombre y lo que es una mujer es muy clara. Mi abuela a veces dice: «si yo no hubiese parido uno, pensaría que los hombres son extraterrestres». Morfológicamente, por el caracter, por la forma de moverse, por los gustos… se supone que existen una serie de diferencias que saltan a la vista y, lo que es peor, que son naturales. Pero realmente no son naturales.

Desde muy pequeños, y al parecer, cada vez más, se nos enseña qué es un hombre y qué es una mujer, y que cosas le tienen que gustar a cada uno. Algunas cosas son muy sutiles, por ejemplo, hoy el cajero del supermercado alababa a un niño que había sido capaz de coger dos cepillos de dientes en la misma mano (aclaro que era una mano muy pequeña, y la cosa tenía cierto mérito, aunque era innecesaria) con un admirado «vaya, que tío más fuerte». Si hubiese sido una niña, seguramente habría sonreido ámpliamente y le habría dicho «vaya, que niña más apañada». Otras veces, como en los dos ejemplos que he contado antes, la enseñanza es claramente explícita. «Los hombres son tal, las mujeres son cual, y tú eres ‘x’ «.

Y si nos lo tienen que enseñar y reforzar tanto, debe ser que la distinción entre hombres y mujeres, ni es tan natural, ni es tan radical como quieren hacernos creer.

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Más o menos que yo…

De todos es sabido que las comparaciones son odiosas. He aquí un buen ejemplo de ello:

Aunque he estado buscando, no he encontrado ninguna imagen completa del cartel de la campaña en que sale una mujer. Tendremos que conformarnos con la reproducción parcial, que ya nos da una idea sobre de qué va la cosa.

Me pregunto quién habrá sido el genio que ha podido diseñar una campaña como esta, que lo tiene todo, todo y todo.

A ver, yo entiendo que la violencia de género se produce porque históricamente ha habido una situación de predominancia del hombre sobre la mujer. También entiendo que hay una situación de desigualdad jurídica que debe ser resuelta, ya que, aunque parezca increible, aún hoy en día, las condenas para las mujeres que agreden a sus maridos son más duras que las condenas en el caso contrario. ¡Incluso en casos en los que la mujer acaba matando al hombre que llevaba años agrediéndola! No me cabe duda de que hay una situación de desigualdad e indefensión que debe ser resuelta.

No obstante, no me parece que convertir a todos los hombres en maltratadores potenciales y en «el enemigo» sea la manera adecuada de terminar con esta situación.

Yo no he maltratado ni oprimido a ninguna mujer, ni tengo intenciones de hacerlo en el futuro, y me molesta que se me muestre como una persona que podría llegar a hacer una salvajada de ese tipo en cualquier momento, y que, por tanto, tengo que estar controlándome constantemente.

«De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo». Uhm… bueno, esa frase está bien, ya que yo no podría ser feliz con una persona a la que no admirase en un sentido u otro. Por tanto, no podría estar con alguien a quién considerase inferior a mí, aunque no me molestaría que mi pareja fuese más que yo, por ejemplo en inteligencia, en sensibilidad artística, en sueldo, en desarrollo de su carrera laboral, en…

«De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo». Pues… oye,  eso sí que es un poco molesto. ¿Está bien que las mujeres busquen parejas que sean iguales o inferiores a ellas? ¿Ellas no pueden buscar y encontrar a un hombre al que admiren?

¿Y si la campaña fuese del revés? «De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será más que yo» «De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será menos que yo». ¡Impensable! Supondría poner a las mujeres en una situación de inferioridad respecto a los hombres ¿no? Y eso está mal ¿verdad? Creo que todos podemos ver claramente que no está bien considerar a las mujeres de esa manera. Pero… ¿está bien invertir la situación? ¿Para que acabe la violencia sobre las mujeres debe ponerse al hombre en una situación de inferioridad respecto a ellas? En mi opinión, tan mala es una cosa como la otra.

En realidad, creo que no soy el único que opina esto, sino que la gran mayoría de los hombres van a coincidir conmigo (no me atrevo a opinar por las mujeres). Y teniendo en cuenta que, claramente esta es una campaña dirigida a concienciar a los hombres de que no se debe golpear a las mujeres… ¿no deberían haberla hecho de manera en que no resultase un insulto para nosotros? ¿De verdad alguien piensa que se puede hacer cambiar la opinión de alguien sobre una cuestión a través de la ofensa? Porque en ese caso, no hace falta que sean tan sutiles. Para la próxima campaña sugiero que digan algo en este estilo: «soy un maldito animal de bellota, pero me esfuerzo en ser mejor y no ir pegando a todas las mujeres que se me ponen por delante» y en el lado de las mujeres «voy a comprarme un látigo para domar al animal de mi pareja». Mucho más claro y directo.

Pero, no se vayan todavía, que aún hay más. A parte de ofensiva y sexista, esta campaña tiene otras cosas. Por ejemplo, es binarista, haciendo una distinción muy clara entre el punto de vista de los hombres y el punto de vista de las mujeres. Pretenden resolver un problema que tiene como base el sexismo utilizando más sexismo todavía. ¿No sería más lógico hacer lo contrario? Es decir, que si la causa de la violencia sobre las mujeres es el sexismo ¿no deberíamos orientar las campañas de concienciación a decir que todos somos seres humanos y eliminar las distinciones de género, en lugar de resaltarlas más todavía?

Y más cosas todavía. Una vez más nos dicen qué tipo de pensamiento es «de mujeres» y que tipo de pensamiento es «de hombres». A los hombres les gustan las mujeres, y a las mujeres, les gustan los hombres. Es más, en la campaña se anima a las mujeres a que graben sus propios videos diciendo la frasecita de marras y los cuelguen en la red, y lo mismo con los hombres. Pero yo, que soy un hombre transexual y bisexual ¿qué debería grabar? ¿Cual es el eslogan para mí? A lo mejor deberían haber hecho un tercer cartel en el que apareciese la foto de una persona muy ambigua, que dijese: «yo, como soy un bicho raro, jamás encontraré pareja, y por tanto no tengo por qué preocuparme de la violencia de género». Así las cosas habría estado totalmente claras para todos.

También hay cosas que esta campaña se deja fuera. Se considera violencia de género tan sólo la violencia ejercida por los hombres sobre sus mujeres. No se considera violencia de género las violaciones, ni el que un cliente apalee a una prostituta hasta matarla, o que alguien mate a una mujer transexual por diversión. Sin embargo todas esas situaciones también responden a una larga historia de supremacía del hombre sobre la mujer. Se trata de hombres que agreden a mujeres por el solo hecho de que ellos son hombres y sus víctimas mujeres. ¿Esto no es violencia sobre la mujer? Entonces podrían haber hecho el cartel así: «de todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será más que yo. Pero haré lo que me salga de los cojones con todas las demás».

Entiendo que no se pueden resolver todos los problemas del mundo al mismo tiempo, pero la violencia sobre las mujeres dentro del hogar y la violencia sobre las mujeres fuera del hogar son la misma cosa, con una raiz común, y debería dárseles la misma importancia.

Mientras estaba buscando las imágenes de los carteles de esta campaña, he encontrado un blog en el que el autor daba una opinión muy parecida a la mía respecto a esta campaña. Entre los comentarios había uno firmado como «maltratozero.com» en el que decía que el autor del blog no había entendido el sentido de la campaña, y que esta es una campaña sólo contra el maltrato. Parece ser que los creadores de esta campaña no se han dado cuenta de que no es bueno que, para evitar un mal, se cree otro. No deben haber percibido que el sexismo es malo, se mire como se mire. Tampoco deben haberse dado cuenta de que se puede defender una causa sin insultar a nadie por el camino y sin crear problemas a otras personas. Que el fin no justifica los medios, y que los daños colaterales también somos personas.

Sí, todos nos hemos dado cuenta de que el mensaje que querían transmitir es que no está bien pegar a tu pareja. Pero también nos hemos dado cuenta de que, de camino, transmitían muchos otros mensajes, ofensivos, discriminatorios, invisibilizadores y perjudiciales para otros colectivos y, probablemente, hasta perjudiciales para las mujeres que ya están siendo maltratadas por sus parejas. Me puedo imaginar perfectamente al maltratador que, después de ver el cartel «de todos los hombres que haya en mi vida…» vuelve a casa encabronado (si a mí me ha molestado, imaginaos lo que les debe haber molestado a ellos) y dispuesto a demostrar a su mujer quien «es más» en casa.

Podrían haber hecho muchas cosas. Podrían haberlo hecho mucho mejor. En realidad, lo difícil habría sido hacerlo peor. Y, peor aún, esta campaña la estamos pagando entre todos, y seguro que con lo que ha costado llegaba para pagar el sueldo de unos cuantos médicos más en la Seguridad Social, o el de unos cuantos maestros interinos que diesen clase a los alumnos que están quedando desatendidos cada vez que un docente se da de baja y no envían sustituto. O el de más policías para proteger a las víctimas de la violencia sobre la mujer.

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Siempre hay alguien bien dispuesto.

Ya nos lo decían Eurithmics (¿hace falta que diga que me encanta la estética andrógina de Annie Lenox?). Hay personas que quieren abusar de ti, y otras que desean ser «abusadas».

De lo que no se habían dado cuenta Dave Stewart y Annie Lenox es de que todos empezamos en el lado de los que «son abusados». Desde el principio, siempre hay alguien dispuesto a decirte qué es lo que tienes que hacer. A decirte como te tienes que comportar, a qué tienes que jugar, y que cosas debes hacer.

Estos días en que empiezan las campañas navideña de anuncios de juguetes para niños me doy cuenta de la cantidad de consignas que se les envían. Ya desde pequeños se pone a cada cual en su lugar. Los anuncios muestran imágenes de felices niñas coquetas que bailotean embebidas en la belleza de sus zapatos o de sus cabellos, y de niños que compiten entre si.

Varios detalles: me da la impresión de que hay una mayor variedad de juguetes para niñas que para niños, y que los de ellas tienen un mayor detalle en la estética y los acabados. Lo cierto es que si comparamos las barbies que había en mi época con las figuritas de plástico de indios y vaqueros, las barbies también ganaban en detalles, en calidad, en acabado y en estética. Tal vez porque los indios y los vaqueros estaban predestinados a servir como material fungible de experimentos caseros de química o mecánica (¿Qué pasa si apuntas mucho rato al indio con un haz de luz concentrado en una lupa? ¿Qué tarda más en fundirse, un indio o un vaquero? ¿Es posible desmembrar a la barbie y colocarle brazos y piernas del revés? Uhm… mi coche ya no funciona ¿y si lo abro a ver que tiene por dentro? A lo mejor hasta lo arreglo).

Con el paso del tiempo las cosas no hacen más que ir a peor. Primero tus padres y demás familia cercana (las chicas no hacen eso, las señoritas se comportan así o asá), los compañeros y amigos de clase… Al llegar a la adolescencia, ya hasta puedes comprar revistas que te dicen lo que tienes que hacer y cómo comportarte para alcanzar un cierto éxito social. Yo agradezco mucho la existencia de la revista Cosmopolitan, que me sirvió de guía para aprender bien el papel que se suponía que tenía que desempeñar, aunque mis padres y mi pareja me decían que no debía comprar esas cosas porque era tirar el dinero.

Pero llegó un momento en que decidí que no podía seguir haciendo lo que me decían y empecé a hacer otras cosas, sin ni siquiera saber muy bien lo que estaba haciendo. En realidad nadie a mi alrededor sabía muy bien lo que yo estaba haciendo, de modo que lo único que acertaron a hacer fue decirme que no hiciese lo que estaba haciendo.

Vale, seamos justos, también hubo personas que en ese momento me dijeron que hiciese lo que me hiciera sentir mejor, que es algo que nunca me habían dicho hasta aquel momento.

Sin embargo, no tardé mucho en encontrar a otros que sí que estaban dispuestos a decirme qué era lo que tenía que hacer. De hecho he encontrado gente que hasta me explica como debería haber sido mi pasado y me señala que cosas he hecho mal que me separan del ideal del «perfecto transexual» o «transexual de verdad». La comunidad médica y una buena parte de las personas que conforman la comunidad trans se dedican a pontificar respecto a lo que es y lo que no es una persona transexual y como debe afrontar sus circunstancias. Y hay que ser muy cuidadoso, porque si te sales de sus patrones, te conviertes en alguien que ha perdido la cabeza, que hace cosas extrañas y que algún día se va a arrepentir de las decisiones que ha tomado hasta ahora.

Es mejor apartarse de ese tipo de personas. Y dentro de la comunidad trans, abundan.

Finalmente me he encontrado con otra cosa más ineseperada todavía. Si durante la adolescencia se nos plantea la clase de hombres o de mujeres que queremos ser, a mi me lo están planteando de nuevo al llegar a la treintena. Manda huevos. ¿Qué clase de hombre quiero ser? Como si tuviese que decidir eso ahora… como si ahora hubiese empezado a ser un adulto y los años vividos hasta ahora contasen sólo como infancia o algo así. No sólo eso… me han empezado a explicar «lo que hace un hombre». Los hombres hacen las cosas así y asá. Los hombres hacen demostraciones inútiles de fuerza y no les gustan los objetos decorados con flores… Todo información bastante inútil, por cierto. Yo ya sé como soy y como quiero ser (quiero ser como soy, lo cual es muy bueno para mí), lo que no sé es como se viste uno para ir a una comunión, y cosas así.

Lo más sorprendente de todo esto es que la mayoría de la gente se siente cómoda y feliz haciendo las cosas que se supone que tiene que hacer. Con todas las instrucciones, los debes y no debes, los puedes y no puedes… ¿Como es posible que estén conformes con vivir de esa manera? Tal vez, en realidad, todas estas cosas que las personas se dicen unas a otras no son órdenes, sino consignas para recordarse quienes son en realidad. Quizá, si no se repiten a si mismos quienes son y realizan actos para recordarlo, se sienten perdidos y solos. Supongo que en realidad les gusta que las cosas sean así…

Imagino que este es otro de esos grandes misterios de la humanidad que quizá no llegue a comprender nunca. Constantemente me asombro de las cosas tan extrañas que pasan en la vida cotidiana de la gente, pero lo más asombroso es que la mayoría de ellos no se dan cuenta.

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¡¡¡Baneada!!!

En el mundo de internet, en «ban» o «baneo» (o «bananeo», que es una versión de lo mismo, hecha con frutas) es el máximo castigo que se puede imponer a alguien. Consiste en declarar a una persona «persona non grata» e impedir que vuelva a tener acceso a un sitio web, juego, foro, chat, etc… Los sitios en los que la gente suele ser baneada son comunidades on-line, por lo que el baneado no sólo puede dejar de acceder a los contenidos de los mismos, sino que pierde el contacto con los otros miembros de la comunidad.

En inglés, «to ban» significa «prohibir», y en español, la palabra más correcta sería «expulsar», aunque la «expulsión» carece de cierto matiz de privación de la participación en una comunidad que sí tiene la palabra «ban». Ese matiz sí está presente en la palabra «excomunión», pero tiene unas connotaciones religiosas que la hacen inapropiada. Por eso hoy, con el permiso de todos aquellos que puedan sentir repulsa hacia estos barbarismos que nos llegan a través de la red, voy a utilizar la palabra «banear».

Esto es lo que le está ocurriendo a una amiga mía, solo que la comunidad de la que ha sido baneada es su propia familia. No nos alarmemos, no la han echado de casa, y en realidad no creo que eso llegue a ocurrir, aunque… casi, casi.

Para empezar, los padres de mi amiga se han, en cierto modo, «emancipado» de ella. No se me ocurre otra manera de llamar a lo que han hecho, que no ha sido otra cosa que pedir un puesto de trabajo en otra provincia y trasladarse todos en bloque dejándola a ella atrás. Esto no le ha molestado demasiado, y quiero pensar que en realidad el motivo de que lo hayan hecho es… bueno, cualquier otro motivo al margen de «no soporto convivir con mi hijo, el maricón que le ha dado por cambiarse de sexo». Quizá preferían el clima, o su puesto de trabajo actual le desagradaba tanto que lo único que quería era poner una cierta cantidad de tierra de por medio, o ambas cosas a la vez.

Por otra parte, ha sido literalmente baneada de las reuniones familiares. Ya no puede ir a las comidas y cenas de Navidad, ni a los bautizos y otros acontecimientos, que a todo el mundo molestan un poco o mucho, pero a los que, en el fondo, nos gusta estar invitados.

El motivo de este baneo es que un miembro de su familia «no puede enterarse» de que es transexual. Lo de que «no puede enterarse» lo pongo así, entre comillas, porque en realidad, sí que puede. Si se enterase, no ocurriría nada. No le saldrían ronchas, no le darían las paperas, el sarampión o la gripe A. El mundo seguiría girando alrededor del sol en lugar de precipitarse a velocidades vertiginosas hacia el centro del universo, y la tierra no se tragaría absolutamente a nadie. Lo que sí que ocurriría es que el familiar en cuestión armaría un pollo con plumas y todo. En realidad, sería un pollo tan grande que parecería un avestruz, incluyendo insultos, blasfemias, amenazas de desheredar a todo el mundo, amenizados con gritos y mucho mal genio.

O eso es lo que ellos creen, porque las personas mayores (se trata de una persona mayor) a veces nos sorprenden hasta límites insospechados. A lo mejor lo único que decía era: «¿Y tanto escándalo por eso? Si yo ya sabía que es una niña desde hace años». Es imposible saber qué pasará si no se prueba.

Pero, aunque las peores sospechas se confirmasen ¿Es esto motivo suficiente para banear a una persona de la familia? ¿Son conscientes los defensores del bienestar de esa persona mayor del daño que están haciendo a mi amiga? Es decir… a su hija, sobrina, nieta, prima… dependiendo del punto de vista desde el que se mire. He visto lo triste que se pone cuando habla de ello, y aunque trata de disimular y soportarlo incluso con deportividad (intolerancia 1 – yo 0  <— nota: esto es un cero, pero este tipo de letra hace los ceros como ó minúscula), se nota que es un puñal que lleva clavado en la espalda, y que le duele una barbaridad. Todo lo que puede doler que te apuñalen, supongo.

Si yo he sido capaz de ver esto… ¿cómo no lo ven sus propios padres? Yo no tengo hijos, pero creo que si los tuviese no soportaría estar en cualquier lugar en el que no se les permitiese la entrada a ellos. No lo entiendo. Entiendo que tener un hijo o una hija transexual puede ser muy duro para los padres, que se forjan unas ciertas expectativas, pero no entiendo que ese dolor no se vaya superando al ver que en realidad son más felices así. No puedo entender que los padres sean tan egoistas que puedan enfadarse tanto con sus hijos sólo porque han hecho sus propias elecciones, y no las que ellos deseaban que hubiesen hecho. No me cabe en la cabeza que se de prioridad al bienestar de un pariente intolerante sobre el bienestar de todos los demás, especialmente teniendo en cuenta que otros miembros de la familia echan mucho de menos la presencia de mi amiga.

Y, sin embargo, no es algo tan raro. Muchos hijos han tenido que oir decir a sus padres: «antes preferiría que estuvieras muerto que verte así». No sólo los hijos trans, u los homosexuales. También los que escogen una pareja que no es del completo agrado de los padres, o los que deciden apartarse de la religión que les han enseñado, o los que escogen una profesión diferente a la que se suponía que deberían haber realizado, o… ¡Hay tantas excusas para disgustarse con un hijo!

También me viene a la mente otra amiga que igualmente fue baneada de su familia, aunque ella sí que fue expulsada de su casa, e incluso llegó a dormir en el metro. El motivo del baneo fue que su lugar lo ocupó una mujer más joven para su marido, y una madre más permisiva para sus hijos. En este caso, los propios hijos son quienes no quieren saber más de ella, aunque ella siempre quiso sólo lo mejor para sus hijos.

Pero el hecho de que sea algo habitual en las más diversas circunstancias, y desde los más diversos puntos de vista, no ayuda a comprenderlo. Simplemente, no lo entiendo, y me parece mal, intolerable. Y creo que aunque alguien se ofreciese a explicármelo, en este caso, perfiero continuar en la incomprensión y la intolerancia.

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Fumando espero…

Últimamoente me paso la vida esperando cosas. He estado esperando a que saliese la convocatoria de la oposición, a que saliesen las listas, a que saliese la fecha del exámen, ahora a que salga la nota del primer examen de la oposición, que parece que nunca llega… Este año, todo lo relacionado con las oposiciones del estado se retrasa de manera interminable, y da la sensación de que nunca se va a acabar. ¿Qué puñetas está pasando? En los foros hay hipótesis para todos los gustos, pero yo prefiero ni pensar en ello. Ya bastante tengo.

También llevo ya casi un año esperando a que la psicóloga deje de tener dudas respecto a lo evidente. Eso también es una cosa importante, porque vale que hago mi vida sin hormonas, pero… joer, no es lo mismo. Esta espera interminable me provoca angustia e inseguridad, y me paso horas pensando alternativas que me permitan ahorrar algo de tiempo, pero sin gastar dinero. No es fácil, porque todo esto es demasiado complicado, y aunque siempre pensé que el refrán de «más vale malo conocido» es una solemne estupidez, en este caso lo comprendo. ¿Y si estoy a punto de terminar con esta pesadilla (no se me ocurre otra manera de verlo), y me chupo 4 ó 5 meses más de espera por haberme cambiado a otra cosa?

Por supuesto, mis planes laborales alternativos a la oposición, también tienen que esperar, y mientras tanto, espero sosteniéndome en una situación demasiado precaria como para querer siquiera hablar o pensar en ella. También espero que la crisis empiece a escampar un día de estos, aunque me parece que eso es tener más moral que el Alcoyano.

Estoy pensando que en vez de Pablo, debería llamarme Job. Creo que puedo decir sin miedo que estoy dispendiando paciencia a espuertas. Toda la paciencia del mundo. El día menos pensado, hasta pondrán mi foto en el diccionario, al lado de la palabra «paciente».

Lo bueno es que, a diferencia de Sara Montiel, a mí todavía no me ha dado por fumar. Con el trabajo que me costó quitarme, ya sería la puntilla.

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Novena visita a la psicóloga y segunda a la endocrina.

Ya hace tanto tiempo que he tenido que mirar el cartoncito donde me apunta las citas para contar cuantas citas llevo ya con la psicóloga. Nueve citas, once meses… que largo se hace, y todavía no hemos terminado.

Esta vez, tocaba visita doble: endocrina + psicóloga. Tenía hora con la endocrina a las 9:30, y llegué a esa hora en punto. Sin embargo, por determinadas circunstancias que no vienen al caso, terminaron cogiéndome a las 11:30. Dos horitas esperando… En fin, esto es la seguridad social.

Yo no sabía muy bien a qué iba a la endocrina, aunque suponía que era para recoger los resultados de las pruebas, que me dijese que estoy muy bueno, y que volviera cuando tuviese el informe. No iba muy desencaminado, aunque, además de eso, me echó la bronca por no estar llendo a otro endocrino a hacerme revisiones de otro asunto médico, y me hizo una revisión física completa, incluyendo… ehm… exploraciones que requirieron que me quitase toda la ropa. Y cuando digo toda, me refiero hasta a los calzoncillos.

Por suerte a mí no me da vergüenza ninguna desnudarme, ni siquiera que me toquen, así que no lo llevé muy mal. Pero para el que se esté pregutando qué te hacen en la segunda visita a la endocrina… ya lo sabe. Que se vaya preparando.

Luego, lo de siempre. Coger el coche e ir al otro hospital, que no está ni cerca, a ver a la Psicóloga. Al menos, aparcar cerca del Carlos Haya es muy fácil.

Una vez en la consulta, otra horita de esperar a que me tocase. Cuando entré en la consulta, ya eran las 12:45 de la mañana.

Lo cierto es que esta vez no tenía ni idea de qué íbamos a hacer, y tengo que reconocer que me quedé un poco fuera de juego. Yo que pensaba que ya se habían terminado los tests para mí… pues no, ese día tocaba test. Concretamente se trataba de uno en el que se me preguntaba sobre las edades en que aparecieron o se consolidaron ciertos comportamientos. Yo sobre qué es lo que se espera o no se espera en ese campo, no tenía ni idea, así que… bueno, hice lo de siempre, responder con sinceridad y cruzar los dedos a ver si las respuestas sirven para encajarme dentro del dichoso modelo de comportamiento establecido para las personas transexuales de mi edad.

No hace falta que vuelva a decir que me parece ridículo que se considere que todos tenemos que ser iguales…

Cuando terminó de pasarme el test, en lugar de despacharme hasta la próxima vez, Trinidad me pregunta qué me ha parecido. Yo le respondo que el test me ha resultado muy difícil de responder porque las preguntas son «de hilar muy fino», referidas a cosas que han ocurrido muy gradualmente, y que te pedían que concretases mucho.

– No, me refiero a qué opinas de todo esto en general – dijo Trinidad cuando terminé de hablar.

Tengo que decir, antes de continuar, que la penúltima vez que fui a ver a la psicóloga, me quedé con la mosca tras la oreja. Por un momento me pareció que había leido mi blog y que sabía quien era yo, pero me parecía improbable y hasta paranoico. Claro, como si ella no tuviese otra cosa que hacer que leer las cosas que a mí se me ocurren, y, además, yo fuese tan importante como para que me recordase entre todos sus pacientes.

Cuando Trinidad me preguntó eso, me asusté un poco. ¿Donde quería llegar? No es que sea el tipo de persona que habla por charlar un rato, o al menos, no lo es durante sus consultas.

Decidí continuar siendo prudente, aunque sincero, de modo que le respondí que no estaba de acuerdo con como se hacían las cosas. Claro, ella quiso saber por qué, y yo traté de ser todo lo prudente y diplomático posible, sin entrar en terrenos de los que luego no pudiese salir. En estos casos lo que mejor funciona es pecar de modesto. En realidad, no mostrar a los demás las cosas que sabes suele ser una buena idea, así les resulta más difícil pillarte.

– Bueno… Yo de estas cosas no sé, porque no he estudiad… – empecé a decir.

– De esto sí que sabes.

Mierda. Leñes. Me ha pillado. Joer… Bueno, esa táctica ya no servía, así que ya solo me quedaba la diplomacia pura y dura, que no es precisamente mi especialidad. Sin embargo, para mi sorpresa, después de que yo hablara, cuando ella me respondía, lo hacía como si hubiese dicho en voz alta ciertas cosas que en realidad no había dicho, pero que sí estaba pensando.

Ante esto, tan solo hay tres explicaciones. O Trinidad sabe leer la mente a la gente, o los test esos son demasiado buenos, o ella lee el blog y sabe quién soy. Y la más plausible de las tres es la última. No puedo estar 100% seguro pero… En fin, Trinidad, si estás leyendo esto, un saludo.

¿Debería preocuparme por ello? Yo creo que no. Para empezar, muy poca profesionalidad demostraría si se dejase llevar por las opiniones personales que le puedan suscitar una serie de documentos que yo no le he entregado, y que se han hecho fuera de la consulta. Como no tengo la impresión de que sea poco profesional, sino de que es estrictamente profesional, eso no debería quitarme el sueño.

Al contrario, que una persona utilice su tiempo libre para buscar información, y siga algo escrito por alguien no profesional, sin autoridad ninguna, y lo tenga en cuenta, e incluso logre identificar a autor entre la multitud de pacientes que tiene, me parece extraordinario. Demuestra interés por su profesión, interés por los pacientes, e incluso que lo que escribo a lo mejor es hasta interesante.

Un amigo mío dice que de hecho, si en efecto Trinidad leyese por aquí, no sólo no es malo, sino que le parece perfecto, puesto que demuestro un lado humano frente al estudio sistemático realizado por los profesionales.

Finalmente tengo que decir que no fui el único que expresó sus puntos de vista y sus opiniones en la consulta. Ella también me habló, y lo hizo con una sinceridad y una confianza que me dejaron atónito. Hasta llegó a decirme cosas que desde el punto de vista de su posición como funcionaria pública no debería haber dicho. Ha pasado una semana, y por más que pienso en ello, no dejo de sorprenderme.

También me dijo que no tiene claro que yo sea transexual, que tiene una duda razonable sobre mí… aunque de eso voy escribir en la próxima entrada.

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Noche en blanco

Caras

Ofuscación, tú no duermes

y yo sueño despierto con tu cuerpo.

Ofuscación, yo solo pienso en ti

y tú piensas sin cesar en otro.

Ofuscación, tu calor en mi espalda

y todo un mundo entre nosotros.

 

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