Archivo mensual: octubre 2013

Activistas trans anuncian una inminente huelga de hambre por la Ley Integral de Transexualidad

Hace un año, en septiembre de 2012, dieron comienzo los trabajos de elaboración de una ley de no discriminación por motivo de identidad de género y transexualidad para Andalucía, impulsados por ALEAS-IU. En diciembre de 2012 se registró la primera propuesta de ley, consensuada por las asociaciones de personas transexuales andaluzas, Conjuntos Difusos-Autonomía Trans, Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera e Izquierda Unida. No obstante, este texto fue retirado en febrero de 2013 debido, según se nos informó por parte de la diputada Alba Doblas de IU-CA, que la Consejera de Presidencia Susana Díaz, había realizado un informe negativo al respecto, en el que se hacía referencia a ciertos aspectos de la parte de menores.

Las condiciones para aceptar la retirada de dicho texto que fueron propuestas por PSOE-A e IU-CA, y aceptadas por los grupos de personas trans participantes, fueron la reanudación inmediata de los trabajos de elaboración del texto con la formación de una mesa de trabajo formada por los grupos políticos y las asociaciones de personas transexuales de Andalucía que ya se encontraban en el proceso, además del compromiso de presentar el texto resultante como Proyecto de Ley del Gobierno Andaluz durante el primer periodo de sesiones de 2013, que concluyó en julio.

Como paso previo a la redacción de un nuevo borrador, se propuso recabar informes de las diversas Consejerías, trámite que se demoró hasta el mes de abril, según nos informaron los partidos políticos, PSOE-A e IU-CA. No obstante, las asociaciones jamás hemos visto dichos informes, como tampoco el informe de la Consejería de Presidencia emitido en febrero y que motivó la retirada de la ley, por lo que sospechamos que nunca han existido.

A continuación se inició una extensa ronda de reuniones, en las que se intercalaron encuentros muy provechosos con otros innecesarios. En varias ocasiones, las fechas previstas para las reuniones se aplazaron, llegando a anularse en una ocasión con menos de 24h de antelación.

Finalmente en el mes de julio, se llegó a un texto de consenso a falta únicamente de los artículos relativos a sanidad, sobre los cuales la anterior Consejera de Sanidad se mostraba inflexible e inasequible a cualquier tipo de negociación. Al final de dicha reunión se acordó quedar a la espera de la formación del nuevo Gobierno de Andalucía y reanudar la mesa de negociación a finales de septiembre.

Estamos a finales de noviembre, y tras este largo recorrido nos encontramos con la siguiente situación:

  • Se incumplió la promesa inicial de presentar el texto consensuado en la mesa como proposición de ley durante el primer periodo de sesiones del año 2013.
  • Se incumplió la promesa de reunirnos en septiembre.
  • Pese a haber solicitado a la Consejera de Sanidad que la Consejería se incorpore a la mesa de trabajo, no hemos obtenido respuesta alguna, mostrando que la voluntad de diálogo entre la Junta de Andalucía y los colectivos de personas trans andaluzas es nula en el presente al igual que lo fue en el pasado.

Las peticiones básicas de las personas trans de Andalucía son tres:

  • Reconocimiento del derecho fundamental a la libre autodeterminación del género, con la sola manifestación de la persona sobre la identidad que pretende le sea reconocida.
  • Acceso de las personas trans a los servicios psicológicos, endocrinológicos y quirúrgicos oportunos, sin que quepa discriminación por razón de identidad de género, de manera descentralizada, basándose en los principios de autonomía y responsabilidad, sin más requisito que el consentimiento informado de la persona capaz y legalmente responsable.
  • Que los menores de edad puedan disfrutar también de estos derechos, muy especialmente en lo referente al reconocimiento de la identidad de género en el ámbito educativo y la atención sanitaria pertinente.

En resumen, las personas transexuales no pedimos más que tener los mismos derechos que el resto de la población.

Mientras:

  • En las consultas de la Unidad de Transexualidad e Identidad de Género, las personas trans continúan viendo como su libertad, dignidad, intimidad, derecho a la salud son constantemente pisoteadas y vulnerados los Derechos que nos ampara la Constitución y el Estatuto de Autonomía.
  • En el inicio de este curso 2013-2014, treinta familias de menores trans han tenido que solicitar en sus colegios que la identidad de sus hijos e hijas sea respetada, y se está librando una dura batalla para que no tengan que elegir entre el derecho a la dignidad y al libre desarrollo de la personalidad, y el derecho a la educación.
  • La UTIG genera un gasto de miles de euros para la sanidad pública, que debe costear los desplazamientos de cientos de kilómetros de los y las usuarios de la misma, y otro gasto de miles de euros en costes laborales para las propias personas que se ven obligadas a perder varias jornadas de trabajo al año.

Todo lo anterior no estaría ocurriendo si la Ley de no Discriminación por Razón de Identidad de Género y Transexualidad se hubiese aprobado y estuviese ya en vigor.

Las personas trans ya no podemos continuar siendo sacrificios en el altar del juego político y de la arrogancia de los profesionales de salud, expertos autonombrados en transexualidad. Por eso, a falta de dos artículos, los grupos de personas trans, Conjuntos Difusos-Autonomía Trans y la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, consideramos que si no se nos reconoce el disfrute de todos los derechos y servicios de los que ya dispone el resto de la población, no tenemos nada.

Por todo ello exigimos:

  • Que se acepten nuestras demandas en cuestiones sanitarias en el texto consensuado.
  • Que se fije fecha de registro de la Ley antes de que  finalice el segundo periodo de sesiones, 20 de diciembre de 2013 y que  sea presentado como Proyecto de Ley del Gobierno Andaluz.

Y para mostrar nuestra determinación, y porque más vale morir luchando que vivir sin dignidad, anunciamos que en caso de no respuesta a nuestras peticiones, la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, Mar Cambrollé y la copresidenta de Conjuntos Difusos-Autonomía Trans, Ángela Gutiérrez, comenzarán una huelga de hambre indefinida el día 7 de noviembre de 2013 encadenadas a las inmediaciones del Parlamento de Andalucía.

28 de octubre de 2013

Mar Cambrollé                                                                        Ángela Gutiérrez

Presidenta de ATA-Sylvia Rivera                                   Co-Presidenta de Conjuntos Difusos

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La transexualidad y la muerte

La transexualidad y la muerte son dos cuestiones que, por desgracia, van unidas con mucha frecuencia. No es la primera vez que escribo al respecto, seguramente tampoco es la última.

La semana pasada muchos medios de comunicación se hicieron eco de que Nathan Verhelst, un hombre transexual, había solicitado someterse a la eutanasia (y lo consiguió) convirtiéndose así en «la primera persona de Bélgica que decide morir después de practicarse un cambio de sexo» (porque claro, hasta ahora ninguna persona trans se había suicidado en Bélgica… Luego me dirán que soy un gruñón y que tampoco es para tanto, pero leñes… la cosa tiene mucha tela).

Esta noticia tenía todos los componentes necesarios para saltar a los medios de comunicación y ocupar un puesto destacado, porque en ella se mezclan muerte, medicina y transexualidad. Morbo al cubo ¿qué más se puede pedir? Mucha menos repercusión tuvo, sin embargo, el suicido de Gabriela Monelli en Brasil.

Gabriella tenía 21 años cuando se suicidó, pero se prostituía desde los 15 años. Sin necesidad de ir a Brasil, aquí en España conozco a una chica que hace trabajo sexual desde los 14. No me lo puedo ni imaginar, pero tampoco puedo imaginarme qué clase de depravado paga a una niña para follar con ella (o folla con ella sin pagar). A ella, además, le dolía la falta de aceptación «nunca vamos a ser 100%»

Nathan pidió que le matasen porque después de la operación se veía a si mismo como un monstruo. También para él estaba presente ese pensamiento de no ser 100%.

No deja de ser curioso que, después de la eutanasia de Nathan, su madre declarase «Cuando vi a Nancy por primera vez  [después de dar a luz], mi sueño se hizo añicos. Era tan fea. Puse un monstruo en el mundo, un fantasma. Para mí, este capítulo está cerrado. Su muerte no me molesta. No siento dolor, no hay duda, sin remordimiento. Nunca fuimos una familia, así que no se podía romper «. Tanto él como su madre usaron la misma palabra: monstruo.

Supongo que en una decisión tan importante como la de quitarse la vida, entrarán en juego muchos factores. Una mala relación con la familia (en ambos casos), rechazo de la sociedad (en el caso de ella), pero, sobre todo, la sensación de que nunca podrás llegar a ser realmente quien quieres ser. Ser tú mismx de verdad.

En el caso de Nathan, creo que se puede hablar claramente de una estafa. La sacrosanta medicina, que no miente porque es una ciencia, que no manipula, que no vende, le prometió que haría de él un hombre. El cirujano, como Pigmalión, le esculpiría para darle una nueva vida, y cuando despertase de la anestesia, habría vuelto a nacer. Un discurso que no sería tan efectivo si no estuviese además coreado por una gran parte de personas trans, como, por ejemplo, el deportista Baliam Buschaum.

Sin embargo, lo cierto es que los cirujanos lo único que hacen es retirar tejidos, o cambiarlos de sitio. No vas a volver a nacer. Cuando despiertes de la cirugía seguirás siendo tú, pero con algunos trozos menos. Nunca serás 100%, tú lo sabrás, y la sociedad te lo recordará constantemente, a no ser que realices un gran esfuerzo para olvidarlo.

Cada vez que leas una noticia sobre «el primer transexual qué», verás que le tratan con el género equivocado. Si eres de los que se regodean, además leerás los comentarios donde muchas personas utilizan unas palabras y unas expresiones terribles para vomitar opiniones que más que crueles, son inhumanas. Tú sabrás que esas personas, en su vida cotidiana jamás se atreverían a hablar de esa forma a una persona transexual, pero en el fondo de tu corazón una vocecilla te dirá «se merece que hablen así de él, o de ella, y yo también me lo merezco». Pensarás que tú también te mereces todo lo que te pase.

Por eso muchas personas trans, deciden suicidarse. Porque los médicos pretenden venderles una panacea, que como todas las panaceas es barata y no funciona, sin mencionar que, además de con dinero y con tiempo, van a pagar con su propia carne y su propia sangre. Nos advierten de que si no somos verdaderamente transexuales, el tratamiento no funcionará y habrá arrepentimientos. No nos advierten de que si somos realmente transexuales, el tratamiento tampoco funcionará.

Los tratamientos médicos funcionan, pero no sirven para cambiar de sexo. Si quieres que se te agrave la voz, que te salga barba, tener más vello, más masa muscular y, en general, un aspecto más masculino, la testosterona es un medicamento maravilloso. Si quieres que se te desarrollen los senos y deje de salirte barba, los estrógenos y los antiandrógenos hará su función. Si necesitas que tus pechos desaparezcan, o necesitas perder de vista tu pene y que sea substituido por una vagina más o menos bien construida, la cirugía funciona. Incluso funciona si lo que necesitas es tener un pene y no eres muy exigente al respecto. Todo eso sí lo puedes conseguir. Lo que no puedes conseguir es «transexualizarte» (lo digo porque ahora nos están queriendo vender el «proceso transexualizador», que es la expresión más estúpida del mundo), ni reasignarte a otro sexo (la sociedad no lo aceptará), ni podrás volver a nacer, ni mucho menos te convertirás en hombre o en mujer.

Entonces ¿no hay salida? Sí que la hay, pero no está en la medicina. Puedes reflexionar durante años, hasta encontrar tu propia definición de ti mismx, aquella con la que te sientas más cómodx. Puedes pensar que el sexo y el género están en el cerebro, y tu cerebro es del sexo al que perteneces. Puedes leer teorías feministas, y llegar a comprender que querer ser es lo mismo que ser, porque la identidad de género forma parte de tu personalidad, no de tu cuerpo (así es como lo pienso yo). Puedes buscar en otras religiones, otra espiritualidad. Hace un tiempo, una chica comentó en este blog que había seguido su propio ritual para reencarnarse en mujer en esta misma vida, desligándose por completo de su pasado, viviendo  una muerte muy real y renaciendo como mujer de nuevo (un ritual durísimo, porque morir es duro y nacer también lo es).

Busca amigos, busca a otras personas trans (escríbeme si quieres, aunque a veces tarde un poco en responder), busca información (la que sea, mientras te haga sentir bien), huye de la violencia, no permitas que tus ideas vuelen y el diálogo interno tenga su propia vida en tu cabeza. Enamórate (de una persona, de una profesión, de un arte, de un deporte, de un paisaje, o de un animal). Porque hay muchas maneras de realizarte en la vida, como mujer o como hombre, y ninguna de ellas pasa por las manos de un médico.

Por cierto, tampoco me parece bien que ahora la medicina pretenda vender la eutanasia como la cura definitiva al sufrimiento psicológico. Me parece bien que una persona que 1) lo solicite, 2) sufra mucho, 3) sea imposible que su situación mejor y 4) no pueda quitarse la vida por si misma, reciba la eutanasia, pero no veo bien que se le ofrezca este servicio a una persona que se puede suicidar. Hay cosas que cada cual debe hacer por si mismo, y matarse es, en mi opinión, una de ellas.

En cualquier caso, descansen en paz, junto con todos los otros que murieron por ser trans.

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Ser trans y ser pionero.

Ser pionero cuando eres trans es sumamente fácil. Últimamente he sabido de varias personas que eran las primeras en algo, valga como ejemplo la primera mujer transexual musulmana. Sin ir más lejos, a mí me dijeron que era el primer estudiante trans de la UNED, pero se me ocurren más ejemplos, entre los cuales uno de los más sonados es «el primer hombre embarazado», un tópico que se repite una y otra vez en distintos países.

No obstante, estos pioneros, no suelen serlo nunca. Yo no fui el primer estudiante trans de la UNED (y probablemente ni siquiera fuera el primero en pedir que se reconociera mi identidad), igual que Thomas Beatie no fue el primer hombre transexual embarazado (los ha habido por decenas, quizá cientos o incluso miles, antes que él), ni esta señora es la primera mujer transexual musulmana (Irán está lleno de ellas, pero también las hay en Gran Bretaña, donde vive ella).

«No hay foros para hablar sobre transexualidad», me dice mucha gente «voy a crear uno». Así se añade un foro o grupo más a los cientos de foros y grupos que ya hay sobre el tema, y vuelve a ser el primero. De esta forma, la rueda de la transexualidad se reinventa una y otra vez cada seis meses más o menos. De esta forma, no existe una memoria transexual, el pasado desaparece.

La perpetua novedad de lo transexual es la excusa perfecta para que las instituciones no lleven a cabo el reconocimiento de género de las personas trans. Como es algo tan «novedoso» no ha habido tiempo de que la sociedad se adapte (se ha llegado a plantear la hipótesis de que el jurista romano Gayo fuese una mujer, es decir que podemos estar hablando de un antecedente de hace tan sólo 1900 años), y por tanto es completamente normal que a los estudiantes trans se les obligue a asumir la identidad asignada al nacer «hasta que no se arreglen las cosas».

Igualmente, llama la atención lo poco que dura en nuestra memoria «la novedad trans». Si pongo en Google «el primer transexual», o «el primer transexual que», me salen sólo noticias sobre el primer transexual de esta semana (casualmente, toca uno de los que han dado a luz, esta vez, en Alemania).

Un amigo me pasó este artículo que afirma que la transexualidad se da el doble en el ejército que en la sociedad en general. Después de presentar una serie de datos contradictorios, basados en suposiciones (es decir «inventados»), el artículo señala que «Junto con España, que cambió la normativa en 2009 durante el mandato de Carme Chacón en Defensa, ya son 10 los países que permiten transexuales en sus Fuerzas Armadas: Australia, Bélgica, Canadá, República Checa, Israel, Países Bajos, Suecia, Tailandia y el Reino Unido». Así que resulta que en España debemos darle las gracias a Carme Chacón. No a Aitor, un hombre transexual al que se le impidió el acceso al ejército por no tener pene (cuando por fin se cambió la normativa, él ya superaba la edad máxima para presentarse, y aunque se le concedió una oportunidad extraordinaria, suspendió el exámen y ya no pudo volver a probar, cosa que sí habría podido hacer de no haber existido ese impedimento cuando lo intentó por primera vez). Así, los logros de las personas trans se convierten en cosas que «estaban ahí».

La transexualidad no tiene pasado, y no tiene futuro. Muchas de las «iniciativas pioneras» se mueren al cabo de tan sólo unos meses de vida. Es lógico: cuando estás inventando algo, el riesgo de fracasar es mayor. Durante el brevísimo presente, las iniciativas pioneras trans pasan completamente desapercibidas. Sólo las conocen en su casa (el que las hace y dos o tres más), pero no importa, porque somos la ostia en barca. Somos los primeros, así que es normal que sea duro. Ya nos haremos más conocidos.

No nos preguntamos por qué, si las personas que no están conformes con el género asignado por otros hemos existido en todos los tiempos de la humanidad, y en todos los lugares, somos los primeros. Por qué estamos «revolucionando» y «rompiendo». Por qué no tenemos referentes. Por qué es tan fácil ser pioneros. No nos lo preguntamos, porque es más fácil pensar que estamos haciendo algo que nadie ha hecho, que pensar que seguramente no somos tan originales y que es probable que otros lo intentaran antes. Que es probable que no seamos más listos que esos otros que lo intentaron antes, y que deberíamos saber por qué ellos desaparecieron, para evitar que nos pase lo mismo.

No nos molestamos en saber quienes estuvieron delante, investigar su trabajo y aprender de sus fallos, porque es mejor pensar que somos pioneros, que sabemos más y que, naturalmente, lo haremos mejor. En realidad, les despreciamos un poco. Somos los pioneros. No necesitamos referentes, sino que seremos el referente. Hasta que llegue alguien detrás, dentro de unos 6 meses aproximadamente, que sea el pionero. La primera persona trans que…

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