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¿Es posible cambiar el nombre sin hormonación?

Inicialmente publiqué esta entrada en el blog de la.trans.tienda, pero he pensado que también es conveniente que la publique aquí porque mucha gente lee sólo uno de los dos blogs (normalmente tienen contenido distinto). El motivo de escribirla fue que entre las personas trans se produce una especie de «transmisión oral» de los conocimientos que, además, está interferida por el ego de la gente y funciona más o menos así:

Fulano se puso un nombre ambiguo en el año 1998 (cuando no había otra forma de ponerte un nombre que no diera mucho el cante). Fulano se lo explico a Mengano, que se lo explicó a Zutano, que se lo explicó a… Así fue corriendo la cosa, hasta el año 2007. A partir de ese momento, con la Ley 3/2007, las cosas cambiaron, y ya era posible cambiar de nombre y sexo legal. Además, esa ley realizó una modificación en la Ley del Registro Civil (modificación que explico más adelante). El problema es que para poder cambiar el nombre y sexo legal acogiéndose a esta ley, es necesario esperar muchos años (yo esperé cuatro), a no ser que vayas por lo privado y puedas pagar a un psicólogo para que te haga el informe psicológico a toda velocidad, y a un endocrino para que te haga el informe endocrinológico con cierta anticipación (también hay quien opta por someterse a la revisión del médico forense, que realmente no tiene forma de saber cuanto tiempo llevas hormonándote, pero dependiendo de quien sea el médico forense, puede que la revisión física no sea agradable, y puede que no decida a tu favor…).

En resumen, que mucha gente intenta cambiar de nombre antes de que pasen los cuatro años, o bien, necesita cambiar de nombre de otra forma porque no cumple los requisitos para la Ley 3/2007. Esa gente, desde el año 2007, continúa transmitiendo la idea de que la única forma de hacerlo es usando el viejo truco del nombre ambiguo (que ahora no funciona siempre). A esto se le suma que, cuando se les explica que se están equivocando (hablo por experiencia propia) interviene el ego, y te dicen que sí que llevan razón, porque a ellos se lo han cambiado (aunque luego, por otro lado, te enteres de que NO  se lo han cambiado), y, por otra parte, a que las cosas están cambiando muy rápidamente, y hay que estar muy pendiente para mantenerse al día.

¿Cual es la situación actual de cara al cambio de nombre en el DNI?

La vía de optar por un nombre ambiguo fue dificultada por la redacción de la propia Ley 3/2007, que modificó la Ley del Registro Civil, cuyo artículo 54 ahora dice: “Quedan prohibidos los nombres que objetivamente perjudiquen a la persona, los que hagan confusa la identificación y los que induzcan a error en cuanto al sexo.”

 ¿Están permitidos los nombres ambiguos?

En principio, y atendiendo a la redacción de este artículo, nadie debería poder tener un nombre ambiguo, desde la aprobación de la Ley 3/2007. Esta prohibición no sólo alcanzaría a las personas trans que quisieran cambiar de nombre, sino también a los padres que desearan poner a su criatura recién nacida un nombre ambiguo.

Hay que recordar que los nombres ambiguos se utilizan habitualmente en España. Nombres tales como Mar, Álex, Andrea, Trinidad, Reyes, Indiana, etc… son válidos para las personas de cualquier sexo.

No obstante, en algunos registro civiles se continúa permitiendo que las personas trans cambien su nombre por un nombre ambiguo, e incluso ofrecen a los interesados la lista que se lleva utilizando desde hace muchísimo tiempo, por lo que hay que asumir que existe alguna interpretación según la cual los nombres ambiguos continúan estando permitidos. No obstante, otros jueces han optado por una interpretación más restrictiva por la cual estos nombres quedan prohibidos. Lo que significa que, a la hora de solicitar el cambio de nombre por un nombre ambiguo, puede que te lo concedan, y puede que no.

Para aumentar tus posibilidades de que te lo concedan, lo recomendable es que acompañes el escrito de solicitud con el auto judicial de otra persona a la que le haya sido concedido el mismo nombre que tú solicitas, con fecha posterior a abril de 2007. Las decisiones de otros jueces no son vinculantes, pero pueden ayudar.

Pero ¿qué nombres inducen a error en cuanto al sexo?

Se puede interpretar que un nombre ambiguo puede inducir a error en cuanto al sexo, puesto que no da idea de cual es el sexo de la persona. Sin embargo, habría que preguntarse ¿A qué sexo se refiere la ley?

La medicina distingue varios tipos de “sexo”: el sexo gonadal, hormonal, genético, psicológico, social, legal… Una persona puede tener un determinado sexo legal, pero tener un sexo psicológico y social distinto.

Esta fue la interpretación que hizo Eva Witt, presidenta de la Asociación Estatal de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, a la hora de solicitar el cambio de nombre de su hijo de ocho años, que por motivos de edad no podrá recurrir a la Ley 3/2007 hasta dentro de 10 años. Según ella veía, el nombre que tenía su hijo (un nombre femenino) inducía a error respecto a su sexo psicológico y social, y por tanto debía ser cambiado a otro nombre que no diese lugar a confusión.

De este modo, Eva ha sido la primera persona (que sepamos) en conseguir un cambio de nombre en consonancia con el sexo psicológico y social de su hijo, sin necesidad de realizar previamente el cambio de sexo legal. En los últimos meses, siguiendo sus pasos, otros dos menores de edad han conseguido que también sus nombres sean rectificados para adecuarse mejor a su sexo. No obstante, todavía no sabemos de ningún mayor de edad que haya logrado cambiar su nombre de este modo, y en todos los casos se aportaron diagnósticos psicológicos que acreditaban la identidad de género de los niños interesados.

 La Ley 20/2011 del Registro Civil

Esta nueva ley, que se aprobó en julio de 2011, acaba por fin con la prohibición de nombres que induzcan a error en cuanto al sexo. En lugar de eso, establece que “El nombre propio será elegido libremente y sólo quedará sujeto a las siguientes limitaciones, que se interpretarán restrictivamente: […] no podrán imponerse nombres que sean contrarios a la dignidad de la persona ni los que hagan confusa la identificación”.

Si esta ley se aprobó en julio de 2011 ¿Por qué todavía continúa aplicándose la anterior? Sencillamente, porque todavía no ha entrado en vigor. Tendremos que esperar hasta julio de 2014 para poder empezar a beneficiarnos de sus efectos.

No obstante, esta nueva redacción, que está todavía más abierta a la interpretación que las anteriores, probablemente está facilitando que los jueces ya hayan fallado a favor de las familias que han solicitado el cambio de nombre para sus criaturas, sin recurrir a un nombre ambiguo.

 Nombres de fantasía, nombres extranjeros, nombres familiares.

Además, desde hace algunos años, se acepta otro tipo de nombres: los nombres de fantasía (nombres inventados, algo muy habitual en Sudamérica), nombres extranjeros, y nombres familiares (por ejemplo, Paco en lugar de Francisco), con los que necesariamente los Registros Civiles deben tener más «manga ancha», ya que es muy difícil saber si son «de hombre» o «de mujer». Estos nombres, además, son relativamente habituales entre las personas trans.

Entonces ¿a mí qué me conviene?

A la hora de la verdad, la ley dice lo que el juez interpreta que dice. No obstante, parece que actualmente es más fácil razonar la solicitud de un nombre que se corresponda con tu sexo sentido (tu sexo real), que la solicitud de un nombre ambiguo (a no ser que realmente quieras tener un nombre ambiguo, o que tu identidad de género sea ambigua).

Si tu elección de nombre se decanta por uno claramente masculino, o claramente femenino, solicitar un nombre ambiguo no te garantiza que vayan a concedértelo, y, además, para que te lo den puede que tengas que argumentar que se trata de un nombre que no da lugar a confusión respecto a tu sexo legal (es decir, si eres un chico trans, tendrás que argumentar que el nombre ambiguo es realmente un nombre femenino, y si eres una chica trans, tendrás que defender que es un nombre masculino).

Frente a eso, la posibilidad de solicitar el cambio de nombre al nombre que tú elijas, sea ambiguo o no, va ganando puntos. Lo importante es realizar una buena argumentación que persuada al juez de que tu solicitud está de acuerdo con la ley, y tener un poco de suerte.

En cualquier caso, a partir de julio de 2014, cuando entre en vigor la nueva Ley del Registro Civil y nos libremos por fin de las modificaciones introducidas por la Ley 3/2007, se abrirá una nueva etapa respecto al cambio de nombre, en la que, previsiblemente, no debería haber problemas para lograr cambiar de nombre.

Si tienes dudas sobre tu caso personal, escríbeme a info@transtienda.com y te ayudaré en lo que me sea posible.

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Tenemos lo que pedimos, tenemos lo que merecemos.

Según anuncian los periódicos, el lunes que viene se registrará en el parlamento de Madrid la «proposición de ley reguladora del derecho a la identidad de género y a su libre desarrollo sin discriminación«. Se trata de una propuesta presentada por el PSOE, elaborada principalmente por Carla Antonelli y Marina Saenz (ambas, mujeres transexuales), pero en cuya elaboración también han participado algunas asociaciones transexuales, y al parecer varixs activistas trans a quienes quiero y respeto, que han introducido a juristas y, en general, gente que sabe mucho más que yo de derecho. Cosa que no es difícil porque, aunque me consta que por ahí se va diciendo que yo me creo que se mucho, en realidad, me consta que no se nada. Estoy terminando la primera mitad del segundo curso del grado en derecho de la UNED. Vamos, que no tengo ni idea (o, como mucho, una ligera idea).

Sin embargo, creo que no hace falta ser un experto en nada para poder opinar. Generalmente para opinar sobre una ley, debería bastar con saber leer, ya que las leyes no son para los juristas, sino para todas las personas. Nosotros somos quienes las debemos cumplir, y es sobre nuestras vidas sobre las que las leyes influyen. Cualquiera debe poder opinar sobre cualquier cosa que influya directamente sobre su vida, sin que se le pueda exigir haber estudiado previamente una carrera, luego un master, y cinco años de ejercicio profesional, o cualquier cosa que a quien sea se le pueda ocurrir.

No hace falta ser un experto abogado, o un catedrático universitario para saber leer. Yo sé leer, y he leído que esta propuesta dice:

Artículo 3.2 «Por personas transexuales, a efectos de esta Ley, se entienden las que acrediten […]: mediante declaración jurada personal que presenta una disonancia estable y persistente entre el sexo morfológico de nacimiento y la identidad de género sentida por el solicitante.»

Es decir, cualquier persona que desee acogerse a esta ley, tendrá que jurar (¡Jurar! Es decir «afirmar o negar algo, poniendo por testigo a Dios, o en sí mismo o en sus criaturas» ¿Es que nunca podremos sacar a Dios de nuestras intimidades?) que entre su sexo «de nacimiento» y su identidad de género no existe la conformidad o proporción que naturalmente debería haber (eso es exactamente lo que significa la palabra «disonancia«).

Todo esto, por supuesto, sólo si eres mayor de edad. Si eres menor, entonces tendrás que llevar también un informe de un médico que acredite la condición de transexual del menor. Eso dice el artículo 4.3. de esta propuesta. Y yo no soy jurista, pero a mí me parece que eso es patologizante a tope, aunque, eso sí el informe del médico (que el médico hará o no hará, según a él o a ella le parezca conveniente) no podrá ser un diagnóstico.

Dice después:

Artículo 10.1 «El Servicio Madrileño de Salud proporcionará […] las evaluaciones y tratamientos necesarios para llevar a cabo un proceso de transexualización en la medida requerida por cada paciente«. Lo que no sabemos todavía es qué es el «proceso transexualizador». Por ese nombre, parece que será el proceso que te cambiará de sexo (el prefijo «trans» viene a significar traslado o cambio), por lo que se nos está diciendo que en realidad el tener esa identificación del artículo 3 no implica que realmente seas otra cosa que lo que eres por tu «sexo de nacimiento». Si en verdad quieres cambiar de sexo, tendrás que pasar por el «proceso transexualizador», pero, eso sí, en la medida requerida por cada… paciente (Paciente: persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica). Al menos es una buena noticia que tú, persona padecedora física y corporalmente puedas decidir en qué medida te vas a someter al proceso de cambio de sexo.

Artículo 11.2 «La unidad Multidisciplinar de Identidad de Género […] prestará a las personas transexuales el tratamiento más adecuado a sus circunstancias personales y a su estado de salud.» Es decir, los tratamientos continuarán en manos del Dr. Becerra y el resto de personal de la UTIG. Sólo cambia el nombre. Sin embargo lo importante es saber quién y como se decide cual es el tratamiento más adecuado. La parte del «estado de salud» puede (porque no lo prohíbe) incluir también el estado de salud mental. Es decir, para decidir cual es el tratamiento más adecuado, podría darse el caso de que primero un psicólogo deba emitir un juicio sobre si el estado de salud mental de un paciente le hace apto para recibir tratamientos hormonales o quirúgicos, o de cualquier otro tipo. Es más, si para tomar una decisión sobre cual es el tratamiento más adecuado es necesario tener en cuenta las circunstancias personales, y no se especifica cuales son, es evidente que se está dando permiso a los médicos para que indaguen en cualesquiera aspectos de la vida privada de los pacientes y en base a eso decidan cual es el tratamiento más adecuado. En caso de que seas menor de edad, antes de que empieces el tratamiento no bastará con que lo recomiende (autorice) un sólo médico: tendrán que autorizarlo dos, con lo que la situación no sólo no mejora, sino que empeora. Lo dice el párrafo final del artículo 12.1.

Artículo 13.1 «Reglamentariamente se establecerá una guía clínica para la atención de las personas transexuales, […] que se elaborará en colaboración preferente con las organizaciones que trabajan en el ámbito de la identidad de género«. Es decir, la colaboración con organizaciones será preferente, pero no obligatoria (si no hay colaboración, no pasa nada), y no tendrán que ser organizaciones de personas transexuales, sino que trabajen «en el ámbito de la identidad de género». Es decir, perfectamente podría tratarse de cualquier organización médica como la GIDSEEN (Grupo de Trabajo sobre Diferenciación Sexual de la Sociedad de Endocrinología y Nutrición, presidido por la Dr. Esteva, directora de la UTIG de Málaga). Continúa este artículo señalando que la guía «deberá contener los criterios objetivos y estándares asistenciales en la materia«, es decir que la gente que haga la guía serán los que decidan los criterios para decidir cual es el tratamiento más adecuado para nuestro estado de salud y condiciones personales.

Artículo 13.3.c « Se garantizará que los procedimientos como terapias hormonales o cirugías sean proporcionados en el momento oportuno, y acordados de forma mutua entre profesionales y usuarios, sin que deban ser negados ni retrasados de forma innecesaria.» Aquí es donde las personas transexuales (no olvidemos que esta ley se ha hecho por y para personas transexuales) cedemos el derecho a la atención sanitaria. Es el cierre de todo lo que se venía planteando. Porque los tratamientos no deben ser negados y retrasados de forma innecesaria, lo que significa que sí se podrán negar y retrasar de forma necesaria ¿Y quien decide cuando la negación o el retraso son necesarios? Los «profesionales» de la Unidad Multidisciplinar, quienes no sólo dispondrán para ello de su libre criterio facultativo (para eso son los profesionales ¿No? Cualquier médico puede decidir que un tratamiento no es adecuado para un paciente. Por ejemplo, si yo llego al médico pidiéndole que me ponga un marcapasos, el médico puede negarse, ya que yo no tengo ninguna enfermedad coronaria), sino que podrán ampararse en esta ley para denegar el tratamiento por «las circunstancias personales» ¿Que podrá hacer una persona a la que se le niegue un tratamiento por estos motivos? Normalmente, podría irse a otro médico, pero como la atención médica será prestada por la Unidad Multidisciplinar, el derecho a la segunda opinión médica que viene reconocido en esta ley, se convierte en papel mojado. Así que te queda la opción de pagar a un médico privado, si puedes, y si no puedes, vete al juez y protesta. Pero el juez dirá que si la ley dice que el médico lo puede hacer, lo puede hacer, y que si te parece mal, siempre puedes intentar que el Tribunal Constitucional declare la ley anticonstitucional dentro de 6 ó 7 años… o nunca, si a los magistrados del Tribunal Constitucional les parece que indagar en las circunstancias personales de una persona transexual no vulnera su intimidad, y que utilizar este criterio para impedir el acceso a la atención sanitaria no es discriminatorio.

¿Y por qué iba a decir el Tribunal Constitucional que esto no constituye una vulneración de nuestra intimidad, y que no constituye una discriminación, si nosotros mismos, las propias personas transexuales, hemos hecho y apoyado esta ley?

Eso es, textualmente, lo que dice la propuesta que se registrará el lunes día 22 de julio, apoyada por varias asociaciones de personas transexuales de Madrid (no todas las asociaciones, como quieren hacer creer, ya que Autonomía Trans no la apoya, pero claro, nosotros no somos nadie, así que no contamos), e incluso elaborada por varias personas transexuales, muy inteligentes y respetables todas ellas.

Y yo no seré jurista, no seré experto y no seré nadie tampoco, pero a mí me parece que eso está mal. Muy mal. Porque soy agnóstico y no quiero jurar nada, y porque no considero que exista una conformidad natural entre el sexo «de nacimiento» y la identidad, y que las personas transexuales poseamos esa anormalidad, eso sí, de manera «estable». Porque a mí me parece que dar permiso a los médicos para que indaguen en nuestras circunstancias personales es una violación de nuestra intimidad, y creo que todas las personas transexuales debemos poder acceder a todos los servicios sanitarios que ya se están ofreciendo para las personas cisexuales. A las personas cisexuales también se les hacen vaginoplastias, y faloplastias, y se les retiran los pechos, o se les ponen prótesis, se les lima la nuez, y se les dan hormonas sexuales, bloqueadores de la pubertad y antiandrógenos, pero a nosotros no, y a mí me parece que eso es discriminación.

Pero claro, yo es que soy un radical, y un queer, porque me gusta ser yo mismo y no quienes los demás me dicen, y porque no considero que haya nada antinatural en mí. Ah, y un ignorante, y quiero saber mucho más que la gente que sabe más que yo, que son los que han escrito eso, o no lo han escrito, pero dicen que está bien, que mola un huevo y nos va a traer un montón de derechos y dignidad. Así que más me valdría estar contento de que se propone que los transexuales tengan una identificación, sin diagnóstico psiquiátrico, sólo después de haber jurado que son seres con una antinatural falta de coherencia en su personalidad. Eso es lo que debería hacer, sí.

Así que esta es la propuesta de Ley que se dan a si mismas las personas transexuales de Madrid, y la aplauden. Esto es lo que piden, que no es más que lo que ya tienen. Es decir, que tienen lo que piden, y por tanto, lo que merecen. Las personas transexuales no merecemos todavía la libertad, ni la igualdad, ni la dignidad, porque no la pedimos, ni la queremos. Gritamos «¡vivan las caenas!», y eso es lo que tenemos, y lo que seguiremos teniendo. Eso es lo que pone esta ley, y cualquiera puede leerlo escrito en ella. No me lo he inventado yo. Ahí está escrito.

Me doy cuenta de que mi sueño de ser libres, de ser iguales, de no tener que sufrir y pagar un alto precio por el mero hecho de no ser quienes otro querían que fuésemos, no se cumplirá en esta generación, porque la mayoría de la gente prefiere continuar siendo esclava. Porque da miedo ser libre y tener que asumir tus propios actos. Vamos a seguir humillados, sufriendo los abusos de los médicos, en los armarios y en los márgenes de la sociedad durante, al menos, una generación más, porque es lo que queremos. Lo que la mayoría quiere. Esta propuesta de Ley de Carla Antonelli, seguramente nunca llegará a convertirse en Ley, pero no importa. Con ella nos estamos regalando 10 años más de esclavitud.

Eso es muy triste.

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¡Ya tengo el nuevo DNI! (A falta de una letra)

Justo al día siguiente de escribir una entrada comentando que ya estaba la partida de nacimiento, me llegó la partida de nacimiento a casa (¡que rápido!). Mi partida de nacimiento nueva, con mi nombre nuevo, y mi sexo legal nuevo… pero con solera, como si cuando nací la hubiesen hecho así. Ha costado, pero por fin está hecha y en mis manos.

Inmediatamente, fui a llamar por teléfono a los de Ryanair. Los muy **** te hacen llamar a un número de Reino Unido, a 0,10 libras el minuto, para que te atienda una española que vete a saber si no está en Madrid. Yo creo que lo hacen para disuadirte de que no molestes mucho, y, de paso, para que pienses “menudos hijos de la Gran Bretaña”, cuando en realidad, son irlandeses.

Total, que llamo, y después de 8 minutos esperando y viendo como subía el contador del precio del locutorio (fui a un locutorio para no llevarme sorpresas con la factura) por fin me atendió una chica. Le expliqué dos veces el problema: “he hecho un cambio de nombre y rectificación registral de sexo, amparándome en la Ley 3/2007 y quería saber si es posible cambiar el nombre del billete de avión” “¿cómo?” “que he hecho un cambio de…” etc. A la segunda ya había tomado nota de todas las palabras raras que le había dicho, y me puso en espera para consultar el caso. Cuando volvió me dijo que sí, que se podía hacer y que sólo me cobrarían 10€. Según la Ley, no deben cobrarme nada (disposición adicional segunda, para quien lo quiera mirar), así que cuando llegue el momento reclamaré la devolución. Sin embargo, una cosa es arriesgarse a que no te devuelvan 10€ aunque reclames, y otra cosa es arriesgarse a que no te devuelvan 100€, que es lo que cobran por hacer el cambio de nombre “normal”. La chica me explicó que lo hacían porque, de lo contrario, no iba a poder pasar por el control de la policía, cosa que yo sospechaba que podría pasar, efectivamente.

El segundo paso: pedir cita para hacerme el DNI. Lo que pasa es que durante el mes de agosto, no se dan citas para hacer el DNI. Así que pedí una cita para hacerme el pasaporte, que también vale como identificación. El problema es que para hacerte el pasaporte, tienes que tener primero el DNI, así que no veía muy claro como se podría arreglar este asunto. Al final, cuando llegué a la comisaría, les expliqué cual era el problema (otras dos veces, pero es normal, ya que seguramente va a ser la primera y última vez que de la puñetera casualidad de que alguien cambia de nombre y sexo lega durante el mes de agosto, teniendo que viajar en avión a primeros de septiembre) y en seguida me cogieron los datos para hacerme el DNI. A esto ayudó, por supuesto, que yo lo llevaba todo preparado.

Para hacerte el DNI nuevo necesitarás:

1)      El DNI viejo.

2)      Una foto de carnet.

3)      Una partida de nacimiento literal, expedida específicamente para obtener el DNI. Esta partida se diferencia de las normales en que viene firmada y sellada para demostrar su autenticidad.

Una vez entregado todo, en la comisaría envían la partida de nacimiento a Madrid, para que verifiquen que es auténtica (supongo que tendrán un archivo de firmas), y al cabo de un par de días, ya puedes ir a hacerte el DNI. La policía se queda con la partida de nacimiento que les das, así que es conveniente que cuando pidáis la partida de nacimiento, pidáis dos copias, y así no os pasa como a mí, que me he quedado sin nada (tampoco es que tenga mucha importancia).

Al cabo de los dos días (14 de agosto) llamé por teléfono y me dijeron que ya estaba, así que fui corriendo a la comisaría y me hicieron el carnet. Lo malo es que alguien metió la pata, y en vez de cambiar el nombre y el sexo, cambiaron solo el nombre. Lo peor es que, encima, al parecer la gente de la comisaría de aquí lo había notado y había avisado cuando hicieron la verificación de la partida de nacimiento, pero… quien fuera olvidó cambiarlo/pasó de cambiarlo/ es un inútil integral. Lo que pasa es que una vez que ya estaba iniciado el proceso de hacer el carnet de identidad, había que terminarlo, así que lo acabaron, y ya tengo, por fin, mi carnet a nombre de Pablo. ¡¡¡Viva!!! ¡¡¡Se acabaron los problemas para recoger el correo, examinarme en la universidad, ir al médico, etc…!!!

Bueno… casi se acabaron, porque me dijeron que volviese en un par de días, para arreglar el tema del sexo y hacerme otro carnet de identidad (leñes, con lo poco que practico el sexo, y cuantos problemas me da. Si lo hiciera mucho, no sé qué iba a ser de mí…). Hoy he ido, y la comisaría estaba a reventar de gente que había ido a hacerse el DNI sin cita. Yo que tenía miedo de que no me fuesen a atender… No sólo eso, es que, además, han empezado a pelearse entre ellos, y al final me han dicho que casi mejor volviese otro día, porque me iban a dar las uvas (traducido “no te podemos colar”. La otra vez, sabiendo que mi tema era de urgencia, y que empiezo a trabajar a las 10, y como, además, mi trámite es más rápido que los otros, me colaron en un hueco y no tuve que esperar, pero en esta ocasión estaba claro que si por casualidad me colaban, ahí se iba a armar la marimorena). También es verdad que yo he llegado a las 9:20, y la comisaría abre a las 9:00. Si hubiese madrugado un poco más, seguramente me habrían dado el carnet nuevo.

Hasta que no me lo den, no puedo empezar a cambiar papeles. Ahora mismo, no puedo pagar con tarjeta porque la tarjeta está a un nombre, y el DNI a otro (por cierto, el DNI viejo se lo quedan ellos, aunque tengo por ahí un DNI invalidado y caducado que he decidido llevar encima, por si acaso), pero lo que más me preocupa es que coja el coche, la Guarda Civil me pare, me pida el carnet de conducir, y… “verá usted, señor Guardia Civil, es un poco largo de explicar ¿Tiene usted una silla a mano para sentarse?”. Aunque una explicación tan inverosímil, a lo mejor hasta cuela y todo. Por si acaso, conduciré con cuidado extra.

Lo importante: ¡ya tengo el DNI a mi nombre!

Luego está la otra parte: contárselo a los padres. Aun no se lo he contado, pero de eso hablaré en otra entrada a parte.

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Ya está la partida de nacimiento

La semana pasada, el día 31 de julio, me llamaron del Registro Civil de mi pueblo para decirme que les habían llamado de Barcelona para decirles que ya han hecho mi partida de nacimiento nueva… pero que no la iban a enviar, así que les han dado también el número de tomo y página para que la pida yo por Internet (o como mejor me parezca) y me la mandarán por el método normal.

Yo pensaba que el Registro Civil, una vez efectuado el traslado de la inscripción de la partida de nacimiento, tenía que enviarte una copia, así que cuando me llamaron para decirme que la habían trasladado, pero no me la enviaban, me cabreé. No sé de donde me saqué la idea de que tenían que mandarme una copia (probablemente me pareció lo más lógico), pero estaba tan convencido de ello que hasta pensé que venía ordenado en el auto de la magistrada. Hasta iba a poner una reclamación y todo…

Pero no. La magistrada no dio orden de que se me enviase una copia de la partida de nacimiento, y el Reglamento del Registro Civil tampoco indica que haya que enviar una copia de la partida trasladada, en caso de traslado de partida. Así que todavía tengo que dar las gracias de que los del Registro de Barcelona llamaran aquí, y los de aquí me llamaran a mí. De no ser por eso, me habría tenido que enterar del traslado por ciencia infusa.

Como a una amiga que hizo el cambio un poco antes que yo le pasó algo similar, ya me esperaba que también ahí habría problemas que demorarían el tema un poco de tiempo más. No podía ser tan fácil (y que conste que ahora es muy fácil, sólo hay que tener paciencia infinita. Hasta que salió la ley que regula todo este asunto, para poder hacer el cambio de nombre y tal, había que ir a juicio… Un juicio que podías ganar o perder, y que normalmente para poder ganarlo requería que te hubieses esterilizado previamente, de modo que quedase bien claro que no ibas a dedicarte a tener hijos). Así que ya estaba yo pensando en pedirlo por Internet de todos modos, pero… ¿Cómo pides una partida de nacimiento para ti mismo, si no puedes demostrar que eres tú? Explico.

Para pedir una partida de nacimiento, sin saber el tomo y la página, tienes que saber el nombre y la fecha del hecho. Pero para pedir  una partida de nacimiento de Pablo Vergara sin saber esos datos, habría que decir que es el traslado de otra partida de nacimiento, a nombre de Elena Vergara, en fecha de 25 de agosto de 1979. Sabiendo eso, el funcionario puede encontrar la nueva partida de nacimiento, ya que las partidas de nacimiento no se destruyen, sólo se cancelan y en el asiento de cancelación aparece el número de tomo y página donde está la nueva, con el nombre nuevo. Eso, si vas al registro en persona, es muy fácil de explicar. Sin embargo, el formulario de Internet para solicitar la partida de nacimiento no atiende a tantas razones ni sutilezas. La otra opción es pedir la partida de nacimiento, para ti mismo, con certificado digital. Pero como el certificado digital está a nombre de Elena, y la partida está a nombre de Pablo, no funciona. Y necesito la partida de nacimiento para poder cambiar el DNI y sacarme un nuevo certificado digital a nombre de Pablo. Pero para eso necesito el certificado digital… en fin.

Mi amiga, la que hizo el cambio un poco antes que yo, lo solucionó yendo personalmente al Registro Civil donde estaba inscrita, pero a ella le pillaba cerca. A mí Barcelona me pilla en el quinto pino, y no tengo pensado pasarme por allí hasta Navidad. En resumen, que todavía puedo ir contento de que les haya dado por llamar para decirme donde está mi nueva partida de nacimiento, porque si no… seguramente habría encontrado la forma de conseguirla (sin tener que ir a Barcelona), pero me habría costado más trabajo.

El mismo día que me llamaron la pedí por Internet. Normalmente, cuando he pedido partidas de nacimiento han tardado unas dos o tres semanas (más o menos lo mismo que tardan en enviarme cualquier cosa que haya comprado en China, sólo que China está mucho más lejos), pero estamos en agosto, y supongo que pedir que te manden algo durante el mes de agosto… es mucho pedir. Paciencia, paciencia y más paciencia…

Por otra parte… ¡Ya soy oficialmente Pablo! La rectificación de sexo tiene efecto desde que se practica en el Registro Civil. Mientras no cambie el DNI, no voy a poder darle mucho “efecto” que digamos, pero bueno…

Como una pequeña anécdota final, cuando estaba reservando el billete de avión y me preguntaba que nombre poner, pensé que, por la ley de Murphy, si lo ponía a nombre de Elena, seguro que me llegaba la partida de nacimiento nueva al cabo de pocos días, para que me diese más rabia. En cambio, si no ponía a nombre de Pablo, seguro que no me llegaba. Entre un efecto de la ley de Murphy y el otro… pensé que me gustaba más el primero, y ha funcionado. La ley de Murphy nunca falla. ^_^

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Recibir correo siendo trans y sin cambiar el DNI: solucionado.

Uno de los principales problemas que me he encontrado a causa de no poder cambiar el DNI son los problemas para recibir el correo (el otro es el mal trato en los hospitales, y el tercero, la falta de reconocimiento de género en la UNED). Con el correo ordinario, no pasa nada, te lo mandan a la dirección que quieras. El problema es el correo certificado, los paquetes, etc… y resulta que desde que he abierto la.trans.tienda, recibo mucho de eso.

La opción fácil parecía poner como destinatario el nombre que aparece en el DNI, pero al no recibir los paquetes en casa, sino en la tienda, los carteros y mensajeros me miraban raro. Algunos no se fiaban, y he tenido que enseñar el DNI. Si recibiese el correo en casa, eso no me pasaría, ya que la norma dice que el correo se puede dejar a cualquier persona que se encuentre en la vivienda (salvo excepciones, como los giros postales, envíos en los que se especifica que debe recibirlos una persona en concreto y nadie más…), pero como una tienda no es una vivienda… podría darse el caso, por ejemplo, de que la dirección estuviese mal, y yo me estuviese aprovechando del equívoco para quedarme con el correo de otra persona.

Poner los envíos a nombre de Pablo, resolvía este problema. Lo malo es que si alguna vez coincidía que el envío no llegaba en mi horario laboral (los envíos tienen la mala costumbre de llegar justo el día que, por lo que sea, no puedo abrir la tienda), conseguir que me lo entregasen en la oficina es muy difícil. En realidad, ni siquiera tienen por qué entregármelo.

De repente, el mes pasado se me encendió la bombillita. ¡Se me ocurrió la solución! ¿Y si pedía que me lo enviasen a los dos nombres? Dicho y hecho, lo probé. En la siguiente compra que hice, pedí al proveedor que realizase el envío a nombre de Pablo y Elena Vergara, «para que podamos recogerlo ambos». Ningún problema. En realidad, todos mis proveedores creen que la persona cuyo nombre figura en las facturas (Elena), y la persona que firma los e-mails (Pablo) son dos personas distintas (¿Hermanos? ¿Matrimonio? Bueno, ya estoy acostumbrado a mantener relaciones incestuosas conmigo mismo…), así que no les resulta extraño que les pida que hagan el envío a nombre de los dos. Para la persona que tiene que entregar el paquete, es tranquilizador ver que la apariencia de la persona que lo recoge corresponde más o menos con lo esperado según el nombre, aunque igual podría recoger paquetes correspondientes a otras personas, porque no me piden el DNI, y si alguna vez me lo pidieran, como el nombre que aparece completo (Elena Vergara) es el de mi DNI, pues… también solucionado. A nivel psicológico mío, también está todo bien, porque realmente soy Pablo y Elena Vergara. Ahora me siento identificado con Ortega y Gasset, que era una sola persona, pero mucha gente cree que eran dos.

Lo difícil puede ser acordarme de decirlo cada vez que tenga que recibir un paquete, pero eso ya depende sólo de mí.

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Archivado bajo Identidad, Ley 3/2007

Ya está el auto del juez.

Hace dos viernes me llamaron del Registro Civil para decirme que ya se había autorizado mi solicitud de rectificación registral de la mención de sexo, y que me pasara cuanto antes para firmar la notificación, así que el lunes siguiente (el día 11 de mayo, si mal no recuerdo) allí estaba yo plantado, a primera hora de la mañana, para que me notificaran del auto de la magistrada.

Un auto, para quienes no lo sepan, es una resolución judicial. Hay varios tipos de resoluciones judiciales (autos, sentencias, y otra más que ahora no me acuerdo, y no me voy a poner a buscar cual era), y la diferencia entre llamarse de una forma y llamarse de otra depende, simplemente, del tipo de proceso al que vaya referida. Por ejemplo, en este caso, la magistrada no iba a dictar sentencia ¿no? Aunque los estudiantes de derecho maldecimos todas esas cosas, lo cierto es que tiene lógica.

El auto, por cierto, tiene una redacción curiosa. Empieza redactado en femenino “Dª. Elena Vergara”, “la solicitante”, y ese tipo de cosas, hasta que a la mitad dice que se concede la rectificación registral de la mención de sexo, donde deberá figurar a partir de ahora “varón” y de nombre “Pablo”, y continúa la redacción en masculino en los siguientes párrafos. Sin embargo, al llegar al final, cuando ordena que se me notifique, como se refiere de nuevo a la situación actual, vuelve a referirse a mí como “la solicitante”. ¡Claro, porque todavía no se ha inscrito la rectificación, y por tanto, esta no se ha producido aún!

En mi opinión, el sexogénero de cada persona es aquel con el que dicha persona se identifica, y no puede ser impuesto por terceras personas, basándose en cualquier circunstancia ajena a la voluntad de la persona, simplemente porque se trata de un rasgo de la personalidad. Es como si quisieran imponerme ser hincha del Barça o del Español sólo porque nací en Barcelona. En cambio, su señoría, la Encargada del Registro Civil de mi pueblo, parece ser más bien de la opinión de que “la ley lo puede todo, excepto convertir a un hombre en mujer… [y ahora ya, incluso eso]”. No sé si lo he comentado antes, pero es un viejo proverbio que los profesores de Derecho Civil tienen que decir en un momento u otro. Supongo que si no lo dicen, les expulsan del departamento o algo así, porque otra explicación no hay. Inicialmente sólo decían “la ley lo puede todo, excepto convertir a un hombre en mujer”. Ahora todavía están tratando de recuperarse del shock, y no han sido capaces de convertir el dicho en, simplemente “la ley lo puede todo”… porque entonces se les notaría que en realidad creen que las leyes tienen una especie de poder mágico que permite cambiar la realidad para que esta se adapte a los dictados de los legisladores.

Lo creen, aunque como son gente culta, no pueden admitirlo. Lo creen, por supuesto, en un acto sublime de vanidad, porque eso convierte a todos los profesionales del derecho en una especie de sacerdotes, y a los jueces y magistrados, en los sumos sacerdotes con un poder sobrenatural para obrar la magia que cambia la naturaleza de las personas, creando y descreando familias, haciendo que la gente sea culpable o inocente, delincuentes o ciudadanos de bien o, en este caso, obrar el milago de convertir a una mujer en hombre. Y yo, cuando leo en el auto que “en adelante será varón”, no puedo evitar sonreir. La necedad siempre me ha resultado divertida, aunque, por desgracia, la necedad de los podersos se convierte en la opresión de los débiles.

Como nací en Barcelona y ahora vivo en otro sitio, ahora el Registro Civil de Motril tiene que enviar al Registro Civil de Barcelona el auto, para que allí extiendan una partida de nacimiento nueva y me remitan una copia a mí. Eso puede tardar más o menos tiempo. Por ejemplo, a una amiga mía, que nació en Granada pero hizo la rectificación en Madrid, tardaron muchísimo en enviárselo. Más de seis meses. Lo que es extender la partida de nacimiento en si, se la hicieron super rápido. El problema fue que echar la notificación al correo a veces es una tarea titánica para los saturadísimos funcionarios de la Administración de la Administración de Justicia (no me he equivocado, he escrito dos veces “de la Administración”, porque se llama así. Cosas del Estado de las Autonomías), hasta el punto de que cuando por fin llegó a casa de mi amiga, ella ya había tenido tiempo para ir en persona al Registro Civil de Granada, solicitar la partida de nacimiento, cambiar el DNI, la tarjeta sanitaria, el contrato del móvil, la tarjeta de crédio, el carnet de conducir… Así pues, si vivís en el mismo sitio en que nacisteis, el trámite se simplifica un poco.

En realidad, el plazo que tienen para enviaros la partida de nacimiento, es de tres meses. Si en tres meses no os la han enviado, deberíais reclamar. Las reclamaciones funcionan: la primera vez que hice la solicitud de rectificación registral, tardaron cuatro meses y medio en responderme. En esta segunda ocasión, y tras haber dicho que se cual es el plazo, y que si no lo cumplían iba a reclamar, han tardado dos meses. ¿Casualidad?

Termino la entrada avisando de que estoy de exámenes. Ayer hice el primero (segundo parcial de Derecho Civil, curiosamente), y la verdad es que salí muy contento. Creo que el exámen está para sacar entre un 6 y un 8 (el 6 siendo muy pesimista), y aprobado seguro, así que una menos para el año que viene. Además, era la que tenía más créditos de todas, y la que más difícil me iba a resultar pagar en caso de haber tenido que repetirla, así que estoy contento. También es verdad que el Derecho Civil ha sido la asignatura más fácil de primero, en por una parte, porque es algo que más o menos nos suena a todos, y por otra parte porque cuando estudié turismo también tenía un año de Derecho Civil, y algo me sonaba (aunque entre el derecho que estudie en Turismo, y lo que estoy estudiando ahora, no hay color).

Me quedan dos exámenes más: cultura europea, que también la veo asequible, y derecho romano, que es más hueso. Así que, si veis que no actualizo, ya sabéis porque es.

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Ratificación de la solicitud…

Recapitulemos: el día 1 de marzo envié mi solicitud de rectificación registral de sexo por correo al Registro Civil de mi pueblo, certificado y con acuse de recibo. Posteriormente, en correos me informaron que el certificado había entrado en el Registro Civil el día 5 de marzo. El acuse de recibo llegó a mi casa alrededor del día 20 de marzo.

Hace dos días (3 de abril) me llamaron del Registro para que vaya a ratificar mi solicitud, a poder ser hoy mismo, por la mañana o por la tarde. En el momento en que me llamaron, me cabreé bastante, porque la otra vez que intenté hacer el cambio de nombre, en el Registro me pidieron que hiciese una entrevista, que es un trámite que no está previsto en ninguna parte, y que me retrasó todo durante varios meses. Pensé que habían vuelto a pasar lo mismo y me enfadé un montón. Me cabreé como un mono, la verdad.

En cuestión de minutos había pensado como y ante quien iba a reclamar, y me había acordado de la familia de todos los funcionarios del registro civil de mi pueblo. Luego pensé que sería mejor hablar con alguien que supiese de estas cosas más que yo, y llamé a una amiga para que me aconsejara. Menos mal, porque mi amiga me dijo que es habitual pedir a la gente que ha hecho alguna solicitud en el registro civil que la ratifique. Es una forma de asegurarse de que la solicitud fue realizada de verdad por el interesado, y no por otra persona.

Saber esto me quitó un peso de encima. La burrocracia es un asco, y estoy seguro de que existen formas más sencillas de hacer las cosas sin molestar a la gente, pero si lo de la ratificación es algo que se puede hacer, y se hace habitualmente, se fastidia uno y ya está.

La ratificación fue solicitada por la magistrada en la orden de incoación, y es un papelito en el que pone que juro que me llamo Dª. Elena Vergara Pérez. Fui al registro, esperé a que llegase la funcionaria, firmé el documento, y ya está. Yo, personalmente, habría puesto que “mi nombre legal es…” porque en verdad yo no me llamo así, o al menos, que me llamo D. Elena, ya que si el tratamiento “don” y “doña” son tratamientos de respeto, deberían usarse respetuosamente. Me quedó la sensación de haber firmado algo que no era cierto, aunque supongo que para las mentes cuadriculadas de algunas personas que hay por el mundo, si lo es.

Muchas de las personas que tienen trabajos relacionados con el derecho creen que las leyes tienen una especie de poder taumatúrgico que convierte en realidad lo que pone en los papeles, con lo cual, si en mis papeles pone que me llamo Elena, eso hace que me llame Elena en realidad. Supongo que forma parte de ese pensamiento que atribuye a la palabra escrita un cierto carácter mágico y sagrado, y a las personas que ejercen el poder, como piezas de un sistema emanado de la voluntad de Dios. Recordemos que los reyes eran reyes “por la gracia de Dios”, y que las leyes y la justicia emanaban de su persona (la justicia, en España, todavía se administra en nombre del Rey).

Que el Derecho construye el mundo es una idea que los catedráticos de derecho siguen transmitiendo a sus estudiantes, y que es muy cómoda de creer. Es tradicional que los profesores nos digan a los alumnos que: “el derecho lo puede todo, excepto transformar a un hombre en mujer”. Desde la Ley 3/2007, los profesores añaden como coletilla, con cierta perplejidad “y ahora parece ser que hasta eso…”.

A mí me parece un acto de arrogancia e inocencia a partes iguales. Arrogancia por creerse que sus pensamientos construyen la realidad más que los pensamientos del resto de las personas (e incluso sobre la voluntad de los destinatarios de las leyes). Inocencia porque no se dan cuenta de que las normas no siempre se cumplen, a pesar de que los filósofos del derecho han escrito ríos de tintas sobre la ineficacia de la Ley.

Que la ley no siempre se cumple quedó demostrado dos minutos más tarde, cuando la funcionaria guarda el papel en el expediente y dice “bueno, ya te llamaremos cuando esté”, y a mí me sonó a “te llamaremos un siglo de estos”. Así que le comenté que, por lo que yo sé, el plazo para responder son tres meses, y le pregunté si eran a contar desde que la solicitud entraba en el registro, o desde el momento de la ratificación. Me respondió que desde la ratificación (yo diría que es desde que la solicitud entró en el registro, tendré que preguntar para asegurarme…), pero que “esas cosas casi nunca se cumplen”. O sea que cuando yo solicité el cambio de nombre sin cumplir el plazo de los dos años de tratamiento no me lo concedieron porque, en palabras de la misma funcionaria “aquí las leyes se cumplen”, pero cuando los destinatarios de las normas son ellos… entonces “eso no se cumple casi nunca”.

Por eso le pedí que me diese algún documento que demostrase la fecha en que había realizado la tal ratificación, y lo que hizo fue sacarme una copia de la orden de incoación del expediente, fechada tres días antes (mejor para mí, peor para ellos), en la que me llamó la atención que la magistrada que entiende de este asunto se refiere a mí como “la demandante”. Está esperando a que la magia del derecho me transmute en hombre, aunque me pregunto si en el auto de resolución se referirá a mí en femenino al principio y en masculino al final, sólo en femenino, o sólo en masculino. Tengo curiosidad.

Me desvío. Estaba hablando de plazos. Cuando comenté que tenían un plazo de tres meses, la funcionaria me respondió que “no se cumplen”, dando por hecho que las leyes no se aplican a la Administración, al parecer. Cuando pedí un documento de cara a presentar la reclamación por el retraso que ya se estaba viendo que se produciría casi seguro, la chica se puso nerviosita, y trató de persuadirme de que no presente esa futura reclamación cuando los plazos, en efecto no se cumplan. Yo, por mi parte, le aseguré que entendía que eran tan eficientes como les es posible, y que si los plazos no se cumplen no es por culpa de ella personalmente, pero que igualmente debía reclamar, porque si la Administración debe cumplir ciertos plazos, también debe poner los medios para que esos plazos se cumplan efectivamente ¿no? En el momento de despedirme de ella me comentó que… bueno, en realidad la respuesta suele ser bastante rápida, pero que el problema es que, como luego hay que enviarlo al registro civil de Barcelona, pues ahí ya no se sabe cuanto pueda tardar la cosa y bla, bla, bla. Por supuesto, por supuesto, yo entiendo todo eso, pero si tardan más de tres meses, reclamo.

Las reclamaciones funcionan, y más ahora que la administración está apretando las tuercas a los funcionarios. La mera intención de reclamar ya ha servido para que la actitud de la funcionaria del registro civil pase de “búsquese una silla y siéntese, que esto no se sabe cuanto va a tardar” a “la respuesta suele ser rápida”.

Así que, reclamad cuando sea necesario.

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Otras consideraciones respecto a la rectificación registral de sexo

Redacción inicial: marzo de 2012.

¿Tengo que esperar los dos años de hormonación para poder solicitarlo?

Aunque la Ley 3/2007 no menciona específicamente ningún tratamiento médico (hormonación, cirugías, o lo que sea), en la práctica la única manera de cumplir los requisitos que marca la ley es hormonándose durante dos años, ya que es el único tratamiento que se puede seguir durante dos años para acomodar los caracteres sexuales a los del sexo elegido (estoy parafraseando el contenido de la ley, no son mis propias palabras). De modo que, en principio, la respuesta es sí. Sin embargo, hay varias cuestiones a tener en cuenta:

Puedes abreviar los dos años de hormonación si tu médico certifica que llevas dos años hormonándote, aunque lleves menos. Por supuesto, esto no sería muy legal, y desde este blog no se recomienda a nadie a que realice actos no-legales o ilegales. Yo sólo lo comento… a título informativo.

Conozco un caso de un chico trans de Asturias que inició su transición siendo menor de edad. Sin embargo, no se recomienda que los menores de edad se hormonen (no es ilegal que se hormonen, sólo se recomienda no hacerlo), y la ley 3/2007 exime del requisito de hormonación a las personas que por edad no puedan seguir el tratamiento médico, así que este chico (asesorado por su madre, que, por cierto, es un primor) pidió al médico un certificado diciendo que no se podía hormonar, y solicitó la rectificación de sexo el día que cumplió 18 años. Se lo concedieron.

No obstante, conozco a otra persona que intentó la misma técnica en Alicante, y se lo denegaron. Creo que ahí lo importante es no dejar pasar el tiempo desde que se cumple la mayoría de edad, puesto que a partir del momento que cumples 18 años, en realidad ya sí te puedes hormonar…

La Ley 3/2007 también exime del requisito de la hormonación a quienes por cuestiones de salud no se puedan hormonar. Yo tengo la teoría de que eso incluye a toda la población trans. Bastaría con que alguien presentase un informe médico que dijese que no se recomienda que ese paciente se hormone porque el tratamiento tendrá graves repercusiones sobre su sistema reproductivo, pues su seguimiento prolongado provoca infertilidad. Sin embargo, las personas que no se quieren hormonar, tampoco van al psicólogo o psiquiatra a que les diagnostique nada (¿para qué?), y como el diagnóstico psicológico o psiquiátrico es otro requisito para la recitificación registral de sexo, supongo que me quedaré sin comprobar mi teoría.

Por supuesto, si a parte de querer conservar tu fertilidad tienes cualquier otro problema médico que te impide hormonarte, entonces sí que no tienes que hacerlo. O si eres demasiado mayor, y el médico lo desaconseja, tampoco debes esperar dos años para solicitar la rectificación registral de sexo. Bastará con un informe de tu médico en el que diga que no puedes seguir un tratamiento hormonal por razones de salud o edad.

Entonces… ¿los menores de edad pueden solicitar la rectificación registral de sexo?

No. Para solicitarla por el procedimiento establecido por la Ley 3/2007, hay que ser mayor de edad. Sin embargo se sabe de gente que lo ha conseguido pidiendo favores a quien se los podía hacer. Otra opción podría ser intentarlo por la vía judicial, y que fuese el juez el que lo ordenase, aunque no tengo muy claro que sea posible hacer tal cosa. Si alguien está pensando en hacerlo, mejor que consulte con un abogado.

Una vez presentada la solicitud ¿Cuánto tardan en responderte?

Depende del registro civil en que la tramites. Se que hay registros civiles que son rápidos y no ponen pegas (Madrid, Granada, Asturias…), mientras que otros se inventan trámites que no son necesarios (Motril, Murcia, y en el pasado Barcelona y Cádiz, aunque no sé si estos dos últimos continuan presentando problemas). Tengo noticias de que en Murcia han llegado a tardar hasta 14 meses, mientras que en mi caso, cuando probé por primera vez, tardaron 4 meses y medio. En Madrid y Granada sé que suelen tardar poco más de un mes, así que, como véis es algo muy variable.

Ahora bien, la ley dice que deben responder en 90 días, como máximo. Si a los 90 días no han respondido, puedes presentar un apremio para que no se demoren, y si pasados 90 días más siguen sin responder, puedes dar por desestimada la pretensión por silencio administrativo, a efectos de presentar las reclamaciones pertinentes.

Si la solicitud que presentáis lo tiene todo en regla, la Administración no puede desestimar la pretensión, así que estad pendientes de los plazos, y en cuanto se pasen un solo día… ¡reclamad! Lo único bueno de la crisis es que, como el Estado está deseando putear a los funcionarios, miran con lupa todo el trabajo que hacen (y que dejan de hacer), así que es posible que ahora las reclamaciones tengan más peso que nunca. Muchas veces las demoras en estos procedimientos se deben a la transfobia pura y dura de los funcionarios que las deben tramitar (como en el caso de Murcia, donde la cosa está clarísima). Los ciudadanos estamos protegidos de la arbitrariedad administrativa por la ley. ¡Utilizad las leyes para lo que sirven! ¡No van a estar siempre en contra nuestra!

Estoy teniendo problemas con mi registro civil. ¿Qué hago?

Los problemas con los registros civiles suelen ser de dos tipos: o bien se inventan trámites que no existen, o bien se demoran con los plazos, o ambas cosas a la vez.

Por otra parte, este es un proceso en el que interviene el Ministerio Fiscal (no, no me he equivocado, interviene el Ministerio Fiscal. El registro civil pertenece al Ministerio de Justicia, sí, pero, además, interviene el Ministerio Fiscal), así que, si tenéis problemas, podéis pedir ver al fiscal y plantearle las reclamaciones pertinentes. El Ministerio Fiscal tiene como misión velar por la legalidad, así que su trabajo es, precisamente, hacer que los funcionarios cumplan la ley, e impedir que se inventen cosas. Los funcionarios no pueden hacer leyes. Si tenéis problemas, probad a acudir al fiscal.

Además, si queréis, podéis contactar también conmigo. No soy abogado, pero ya voy teniendo algo de experiencia, y cuando no sé algo, me informo. Casi nunca puedo hacer más que dar un pequeño consejo, pero… dos cabezas piensan más que una ¿no?

Ya me han enviado el auto del juez con respuesta positiva. ¿Y ahora qué tengo que hacer?

No estoy seguro, porque yo todavía no he llegado a ese trámite, aunque la gente no suele hablar sobre ello, de modo que no debe dar muchos problemas (eso espero, estoy harto de que cada pequeña cosa sea un problema). Me parece que una vez que te notifican del auto del juez, el registro civil donde has hecho la solicitud se pone en contacto con el registro civil en el que te inscribieron al nacer, para que extienda una nueva inscripción de nacimiento. Lo que tú tienes que hacer es solicitar una certificación literal de nacimiento, y con eso (y el auto del juez, supongo), ir a hacerte un nuevo DNI y empezar a cambiar tooooooodos tus papeles. Cosa que llevará tiempo.

Por cierto, según la Ley 3/2007, no te deben cobrar por cambiar ningún papel. Llévate una copia cada vez que vayas a solicitar algo, porque es posible que te haga falta. Si te quieren cobrar, reclama. Además, está prohibido hacer publicidad de la rectificación registral de sexo, por lo que si en algún documento figura una mención al respecto (puede ocurrir con los títulos universitarios), debéis pedir que os hagan uno nuevo donde no ponga nada de eso

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Rectificación registral de sexo, paso a paso.

Este post no es muy original. Puedes encontrar más o menos la misma información en otros muchos sitios… Sin embargo, me ha parecido que era bueno explicar paso a paso cómo se solicita la rectificación registral de sexo. De camino, me sirve para preparar el terreno para el próximo post, que sí será más interesante.

Lo primero es que el contenido de este post sirve únicamente para aquellas personas que tengan la nacionalidad española, y preferentemente que vivan en España. Si no eres español, aunque vivas en España, todas estas cosas no se aplican. En casos de doble nacionalidad no sé cómo irá la cosa, si un país te reconoce la identidad y otro no. Si eres español, pero vives en el extranjero, es posible que tengas problemas.

Para solicitar la rectificación registral de la mención de sexo sólo necesitas reunir los documentos necesarios, escribir la solicitud, y presentarla en tu registro. En teoría está chupado. El Ministerio de Justicia te lo explica todo aquí. Pero por si todavía tienes más dudas, te lo voy a explicar aún más detalladamente cuales son documentos necesarios, y como conseguirlos. De menor a mayor dificultad son:

1)      Fotocopia del DNI. Pues eso. Coges tu DNI (¡que no esté caducado!) y lo fotocopias por ambas caras. Hasta ahí es fácil.

2)      Certificación literal de la inscripción de nacimiento. Lo que viene siendo la partida de nacimiento literal. Para solicitarlo, tienes toda la información aquí. Puedes solicitarlo en persona, por correo o por internet con o sin certificado digital. Yo lo solicité por internet, pero el certificado digital me daba algunos problemas, así que decidí intentarlo sin certificado, y fue una buena idea. Además, es recomendable que utilices Internet Explorer, y no Mozilla Firefox. Hay un campo del formulario en que pregunta el libro y hoja de la inscripción. Si no lo sabes, no pasa nada (debe ser lo más normal que nadie lo sepa). En su lugar escribe “N.E.”. No sé qué significa “N.E.”… yo lo puse porque lo explicaban en otra página web (tristemente, no recuerdo la dirección), y funcionó. Mi certificado llegó sin problema. El certificado es completamente gratuito.

3)       Certificado de empadronamiento. Esto se pide en el Ayuntamiento donde te hayas empadronado. Existen dos tipos de empadronamientos: certificado y volante. Para este caso, el volante no sirve: tiene que ser certificado. No sé si habrá un solo procedimiento, o si cada Ayuntamiento lo hará a su manera… En mi caso, me pidieron el DNI, me cobraron 1€ de tasas, y tardaron dos días en expedir el certificado. No tuve ningún problema.

4)      Diagnóstico de trastorno de identidad de género (transexualismo, disforia de género…). La única manera de conseguirlo es convencer a un psicólogo o psiquiatra de que, efectivamente, eres transexual. Si no vives en España, tienes un problema: el informe debe ser emitido por un psicólogo habilitado para trabajar en España. O sea que, o el psicólogo se traslada hasta donde tú vives, o tú te vuelves a la madre patria a conseguir el dichoso papelito. Parece que el Estado español no tiene mucho interés en la exportación de transexuales al resto del mundo.

5)      Informe médico que acredite que has seguido un tratamiento médico para acomodar tus caracteres secundarios al sexo elegido, durante al menos dos años. Este requisito no es necesario si por razones de salud o de edad no puedes recibir tratamiento hormonal (lo cual, por cierto, abre varias opciones bastante interesantes). En tal caso, habrá que presentar un certificado médico acreditativo de dicha circunstancia. Respecto a este informe, no se exige que sea emitido por un médico español o habilitado para ejercer en España.

Junto con todo eso, tienes que presentar un escrito en el que conste:

  • tu nombre, apellidos, número del documento nacional de identidad y domicilio;
  • una exposición sucinta y numerada de los hechos;
  • el nuevo nombre que propones, salvo que quieras conservar el que ya tienes;
  • los fundamentos de derecho;
  • la petición, fijada con claridad y precisión, de que se rectifique la mención relativa a tu sexo, así como, en su caso, el nombre que propones.
  • Traslado del folio registral, para que te hagan una partida de nacimiento nuevecita con estos datos, en lugar de corregir la que ya tienes.

Para ello, yo utilicé el siguiente modelo, sacado de la web de Carla Antonelli

 SR. ENCARGADO DEL REGISTRO CIVIL DE _________

D. ________ ________ _________, nacido/a en__________, el día __ de _______ de ____, de nacionalidad española, mayor de edad, con domicilio en calle _________________________________, de la localidad de __________ (código postal _______), en la provincia de___________, con teléfono de contacto ____________ y, con DNI ____________,

EXPONE:

Que por medio del presente escrito promueve expediente gubernativo para que se proceda a la rectificación de la mención registral del sexo en la inscripción  de su nacimiento, el cambio de su nombre propio y el traslado total del folio registral con cancelación del actual asiento y apertura de uno nuevo en el que consten los datos que por consecuencia de este expediente resulten rectificados y modificados. Basa el expediente en los siguientes:

HECHOS

A.-  Que le ha sido diagnosticada disforia de género ………………

B.- ……………….

FUNDAMENTOS DE DERECHO

1. Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.

2. Ley del Registro Civil, artículos 20 y 54 y Reglamento del Registro Civil, artículo 21 y 307.

RELACIÓN DE DOCUMENTOS APORTADOS

–      Certificado de empadronamiento para determinar el registro civil en el que hay que presentarse

–         Certificación literal de la inscripción de nacimiento

–         DNI original y fotocopia.

–        Informe del médico o psicólogo clínico de «disforia de genero» en el que consta la existencia de disonancia entre sexo inscrito y la identidad de género sentida o sexo psicosocial y la estabilidad y persistencia de la disonancia, así como la ausencia de trastornos de personalidad que hayan podido influir de manera determinante en la existencia de dicha disonancia. ( Original y fotocopia )

–         Informe del médico que ha dirigido el tratamiento, acreditativo de que ha sido tratado médicamente durante _______ (al menos dos años)___ para acomodar las características físicas al sexo reclamado. ___. O, en su defecto, mediante informe de un médico forense especializado. (Este requisito no será necesario cuando concurran razones de salud o edad que imposibiliten el seguimiento del tratamiento, en cuyo caso aportará certificado médico de tal circunstancia___).  ( Original y fotocopia )

En virtud de lo expuesto,

SOLICITA:

Que se tenga por incoado expediente gubernativo y, previos los trámites, oportunos, se dicte resolución acordando:

1º. La rectificación en la inscripción de nacimiento de la mención relativa al sexo del que suscribe haciendo constar el de “__________” por el de “__________”

2º. El cambio de nombre de “___________” por el de “___________”

3º. El traslado total del folio registral con cancelación del actual asiento y apertura de uno nuevo en el que se hagan constar el nuevo nombre y sexo acordados.

______a___de___.

Fdo. D.________ ________ _________

 

Bonus: como presentar la solicitud.

En mi primer intento de cambio de nombre, había tenido problemas para que me diesen entrada a la solicitud, que me hicieron perder bastante tiempo. Eso me sirvió para ir sobre aviso en esta segunda ocasión.

Una amiga me avisó de que la solicitud se podía presentar por correo, además de presencialmente. Yo tenía dudas respecto de si merecía la pena hacerlo así o no, ya que me preocupaba que desde el registro me llamasen al recibir la solicitud, diciéndome que no era correcta, y citándome para una entrevista. Si eso ocurriese, yo habría perdido más días, porque obviamente es más rápido llevar tú la solicitud, que enviarla por correo. También es más barato.

Sin embargo, decidí hacer caso a mi amiga, y finalmente lo presenté por correo. Para evitar más problemas, adjunté una captura de la web del ministerio de justicia, donde se indica que se puede presentar la solicitud por correo, y también se indica cuales son los requisitos, añadiendo en el escrito que esos, y ningún otro requisito más, son los requisitos necesarios. Además, lo envié con acuse de recibo para tener una prueba del día en que la solicitud entró en el Registro, por si acaso fuese necesario reclamar (más adelante escribiré un post sobre reclamaciones).

Si vais a presentar la solicitud en correos, tenéis que llevarla en sobre abierto, con una copia del documento principal. El o la funcionaria de Correos os sellará la copia del documento principal, lo que os servirá como prueba de que ese fue el documento que enviasteis. Luego lo introducirá todo en el sobre, y lo cerrará. El envío, además, no puede ser normal: tiene que ser certificado.

A mí me ha pasado que el acuse de recibo no me ha llegado (debe haberse perdido). No importa, he ido a correos con el resguardo del certificado y he pedido que me digan si ha llegado, y que emitan un informe sobre ello. Ese informe hace las veces de acuse de recibo.

Ahora tienen tres meses para responder, prorrogables por otros tres. Dependiendo del registro, la respuesta puede ser más o menos rápida. Después, no sé qué hay que hacer.

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Mi primer intento de cambiar de nombre.

Parecía que con la Ley 3/2007, lo del cambio de nombre estaba “chupado”. Es una ley muy sencilla, que convierte este asunto en un mero trámite que, en teoría es tan fácil como acercarse al Registro Civil de vuestra localidad con los documentos necesarios. Sin embargo, esto no ha sido siempre así, desde que se aprobó la ley. Al principio se debía a que en muchos Registros los funcionarios desconcían la existencia de esta norma. Luego, muchos funcionarios de los registros civiles han empezado a creerse con derecho a entorpecer la realización de este trámite. Probablemente se sienten una especie de defensores del orden social que protegen a los genuinos hombres y las genuinas mujeres de la impostura de esos transexuales que pretenden usurpar una identidad que no les corresponde.

Por eso, ahora que estoy iniciando mi propio proceso, he decidido separar algunos posts en una categoría aparte (podéis encontrarla en el menú de la izquierda como “Rectificación de sexo”), pues al parecer hay muchas cosas que es necesario tener en cuenta.

Si vas a empezar tu proceso de rectificación registral de la mención de sexo, no te asustes: en la mayoría de los Registros Civiles no tendrás ningún problema.

En noviembre del año pasado tuve la idea peregrina de solicitar la rectificación registral del sexo (y cambio de nombre), aunque no cumplía con los requisitos para ello. No lo comenté aquí porque me parecía una idea tan absurda que no merecía la pena ni hablar de ello.

Tuve varios motivos. En primer lugar porque me habían llegado noticias de “otros registros civiles” en los que se había concedido un cambio de nombre a personas que no cumplían los requisitos (en aquel momento yo desconocía que la fuente de esa información no era nada fiable) y me dije ¿por qué no probar?

El segundo motivo era que pensaba que las pretensiones se conceden por silencio administrativo. Es decir, que si la Administración no responde dentro del plazo establecido, es que sí. Sin embargo, aunque esto es cierto con carácter general, en el Registro Civil es al contrario: el silencio administrativo equivale a una respuesta negativa. Respecto al silencio administrativo es necesario señalar una cosa más: la administración está obligada a responder siempre, y dentro del plazo establecido para ello (aunque, en la práctica, estos plazos son prorrogables casi siempre). Si no os responden dentro de plazo, reclamad. Hablaré más sobre ello en otro post.

Mi tercer y último motivo era que me habían dicho que iniciar el trámite (aun sabiendo que me lo iban a denegar por no cumplir los requisitos) podría facilitar que la UNED reconociese mi identidad.

Sin embargo, yo tenía muchas dudas de que fuese a servir para algo solicitar la rectificación de sexo sin cumplir los requisitos. Estaba bastante seguro de que me lo iban a denegar… Como ya he dicho, era una idea bastante absurda.

Fui al registro a mediados de noviembre, y cuando mostré los papeles al funcionario, este me los devolvió y me dijo que tenía que hacer una entrevista para poder iniciar ese trámite, pero que ya tenía la agenda cerrada hasta enero, y que la del año que viene no se abriría hasta mediados de diciembre. Que le dejase mis datos, y ya me llamaría.

Yo me quedé más mosqueado que un cura en una fiesta de lesbianas, porque nunca había oido hablar de que hiciese falta ninguna entrevista. Le di mis datos y me fui. Nunca me llamó, y yo, aunque me acordé del tema, no volví a pasar por el registro porque estaba demasiado preocupado buscando trabajo, intentando aprobar mis asignaturas, e intentando convivir con mis padres después de dos años de independencia, cosa que no era fácil para nadie.

En febrero regresé, después de hacer mi primer exámen de la UNED, volví a pasar por allí. No estaba el mismo funcionario de la otra vez, que, según me dijeron, ya no trabajaba allí. Yo me hice el sueco y volví a entregar los papeles, como si no supiera nada de la tal entrevista que, en aquel momento ya lo sabía seguro, se habían sacado ellos de la manga. No me los aceptaron, y me citaron para hacer la dichosa entrevista, para tres semanas más tarde.

Debí reclamar, pero hacerlo habría supuesto buscarme la legislación aplicable, escribir una reclamación, y no tenía la citación por escrito, con lo cual no podía demostrar que el tal trámite existía. En realidad, ni siquiera sabía ante quien ni de que forma podía reclamar. El trámite no era importante para mí, y tenía otras preocupaciones. Lo dejé corer, hice sumisamente mi entrevista (en la que la fncionaria me advirtió que me faltaba un papel, yo le dije que ya lo sabía, y ella me dijo, un poco enfadada, que entonces por qué lo presentaba si sabía que no me lo iban a dar, y yo lo expliqué lo de la UNED), y me olvidé del tema. Tres meses más tarde no me respondieron (ahí podía haber hecho otra gestión para “apremiarles”, después de la cual, el Registro dispone de tres meses más para responder, pero pasé de ello), y cuatro meses y medio más tarde, por fin me notificaron que me denegaban la solicitud.

Así que podría parecer que hice el intento para nada… pero en realidad me sirvió para saber que en mi Registro Civil no conocen bien el procedimiento (creo que lo de la entrevista no lo hicieron por mala fe, sino porque se liaron con el procedimiento normal para hacer el cambio de nombre ), y empezar a investigar qué hacer en caso de que, cuando realizase mi solicitud en serio, volviese a tener problemas. Con las cosas que aprendí en aquella ocasión, y unas pocas más, escribiré otro post dentro de unos días.

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