Archivo mensual: agosto 2013

Entrevista con María José Rosillo (educadora social y psicóloga clínica)

Originalmente publicada en la.trans.tienda

Háblanos un poco de ti ¿A qué te dedicas?

Trabajo como Educadora Social en el centro de servicios sociales del ayuntamiento de san juan de Aznalfarache desde 1987. Aunque terminé además mis estudios de psicología y trabajo en consulta y con grupos especialmente de mujeres y en torno al desarrollo personal. Me apasiona escribir y el poco tiempo que tengo lo aprovecho para esto, en revistas, blogs y en torno a temas sobre psicologia, espiritualidad, teologia feminista que me apasiona, educación, salud…Me gusta pasar la tarde con mi padre de 99 años y colaboro en la emisora local con programas relacionados con areas sociales.

¿Por qué empezaste a plantearte trabajar con personas trans?

Como lesbiana, siempre he tenido contacto con la comunidad LGT tanto en movimientos participativos, reinvindicativos, formativos, de ocio, o de amistad. Y en concreto he tenido varias personas cercanas con las que he tenido el honor de compartir todo el itinerario de transición, especialmente F-M. Desde el primer día he experimentado la admiración, el respeto y permíteme la palabra, la vocación de servicio y acompañamiento a estas personas en todas las dimensiones de su vida personal, social, afectiva y laboral. Después con los años, esta vocación de servicio o como quieras llamarlo, se ha convertido en una prioridad, reforzada a medida que profundizas en la realidad trans. Estas experiencias de vida compartida, me tocan muy de cerca y quiero ser útil en la medida que pueda. .

 Cuando yo acudí a la psicóloga de la UTIG de Málaga, me encontré con que lo único que hizo fue pasarme una serie de test para “evaluarme”, que no me ayudaron en absoluto, sino al contrario, me hicieron sentir peor. Por otra parte, muchas personas trans que acuden a psicólogos privados se encuentran con que la solución que se les ofrece a sus miedos y angustias es no realizar una transición de género, sino tratar de readaptarse al papel de género que se les ha asignado, como forma de evitar otros males mayores. Parece que la psicología todavía tiene poco que ofrecer a las personas trans…

No estoy del todo de acuerdo con esto que dices. Digamos que la tendencia mayoritariamente de la Psicología Clínica actual sigue siendo sesgada por el concepto tradicional de salud, que no está preparada para los nuevos lenguajes ni realidades de nuestra sociedad. Pero en vez de hablar de Psicología en general, hablemos mejor de profesionales de la Psicología que comienzan a plantearse otros enfoques y otras formas de acompañamiento desde el total respeto al otro y a la promoción de su verdadera autonomía, desde la opción libre de vida que se haya elegido. Estos movimientos emergentes dentro de la psicología profesional son reales. Vivo de cerca la predisposición de cambio en el colegio profesional de psicología de Andalucía occidental, en el que grupos de profesionales se están cuestionando desde hace unos años, todo el proceso diagnóstico clínico, poniendo en jaque los modelos heredados como la DSM IV y similares. Los etiquetajes para el diagnóstico no suponen la eficacia de los procesos de acompañamiento. Creo firmemente que estamos en fases de cambios en esta área también. No descartamos el refuerzo de caminos ya iniciados con los centros de salud de los municipios pequeños, cuyos equipos médicos también están “llamados al cambio de metodologías más humanas de atención”, en el diseño de protocolos intermedios y complementarios a las UTIGs. Pero esto puede ser tema para otra entrevista ¿no?

La mayoría de la angustia y la tristeza de las personas trans suele venir de que reprimimos nuestros propios pensamientos, sentimientos, la relación hacia nuestro cuerpo llega a ser violenta ¿Es posible liberar toda esa tensión e inseguridad y llegar a sentirnos bien con nosotros mismos de nuevo?

No te quepa la menor duda que a través del teatro se pueden remover todas estas emociones de las que hablas. Desde el teatro, investigamos en las historias que deseas contar, en la indagación de emociones de los personajes y en la búsqueda de recuerdos de las nuestras que nos hagan crear “orgánica y físicamente a nuestro personaje”. Todo ello además nos permite hablar libremente desde la boca y el cuerpo de nuestro personaje. Es él/ella quién se expresa, no nosotros. Por tanto, la libertad de expresión alcanzar su máximo nivel.  Es el personaje y no yo, quién expresa y dice lo que yo realmente deseo decir o expresar, pero “la culpa” es suya, no nuestra. No sé si me explico.

 ¿Cómo se prepara un taller de psicoescénica?

SANYO DIGITAL CAMERALo primero es configurar el grupo. Se necesitan personas no sólo aficionadas al teatro, yo diría apasionados por el teatro, porque se trata de trabajar de forma divertida pero intensa, y cuando algo te gusta mucho, no te cuesta trabajo. Por otra parte, el trabajo psicoescénico también es profundo y como decía antes, remueve emociones, todas ellas intensas, porque son nuestras, muchas de ellas divertidas, enriquecedoras y al ser compartidas, bellisimas de ver y de experimentar, pero otras pueden ser duras y complejas. Por eso, hablo de pasion por el teatro, porque nada podrá hacernos perder la ilusión por participar en algo que nos apasione ni nos supondra pagar precio emocional, porque siempre es enriquecedor.

Las áreas que suelen trabajarse en un taller de estas caracteristicas son: pre-expresividad (presencia escénica), respiración y proyeccion de la voz, vocalizacion, texto y emoción. Todo ello a través de la representación de escenas (monólogos o en grupos pequeños) reales u originales escritas para el taller.

  ¿Y cómo sería el desarrollo?

Este tipo de talleres varía en su desarrollo si se organiza como actividad permanente a lo largo de todo un curso académico o si se elabora como taller intensivo. En el primer caso, lógicamente las áreas que mencionaba antes se trabajan en mayor profundas y genera mayor efecto transformador y permanente. Al final del curso, solemos hacer una representación teatral real, para que puedan a venir a vernos nuestros amigos si lo deseamos. Esto es ya la experiencia suprema de la psicoescénica: subir a un escenario de verdad.

Para que nos hagamos una idea de una sesion en general sería de esta forma: hacemos una introducción de calentamiento, movimiento, SANYO DIGITAL CAMERAritmo, voz.

En las sesiones iniciales nos presentamos y compartimos nuestro interés por el taller. En las demás sesiones, solemos proponer trabajo de investigación en casa, sobre escenas y personajes que luego se comparten.

Escenas y juegos dramáticos, en los que se pone en práctica lo trabajado y nuestros compañeros de taller nos hacen de espejo público. Es increible el feedback y autococimiento adquirido a través de estos juegos.

Solemos cerrar con juegos y dinámicas de relación y compartimos conclusiones. Normalmente aconsejo acompañarse de ropa comoda, sin piersind ni objetos que puedan hacernos daño a nosotros o a nuestros compañeros y con algun cuadernos para tomar notas.

 A nivel personal ¿qué te ha aportado a ti asistir a este tipo de talleres, a sesiones de coaching, etc…?

El trabajo grupal de desarrollo personal es muy enriquecedor. He tenido ocasión de acudir a muchas de ellas en calidad de “paciente” si me permites el término. Luego ya como terapeuta, ves cómo vas cambiando por dentro y por fuera, siempre desde la liberacion interior. Tú eres quién marcas tu propio ritmo de cambio, y es tu voluntad exclusivamente la que marca hasta donde llegas en tu proceso de evolución interior. Si esa experiencia la haces desde la confianza mútua, logran crearse vínculos afectivos poderosos que se traducen en acuerdos de confidencialidead y confianza que permanecen con los años.

SANYO DIGITAL CAMERA

Bonus extra de la entrevista:

En los siguientes videos, puedes ver a María José en «La delgada y estrecha linea roja», un divertido corto con un final inesperado.

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Cinco años aprendiendo

El 29 de julio este blog cumplió cinco años, es decir, un tiempo considerable de vida para un blog. Ya no escribo con tanta frecuencia como al principio (hace por lo menos dos años que no consigo publicar más de una entrada a la semana, o incluso cada quince días), pero al menos consigo mantener esa constancia, lo que para mí, que jamás logré llevar al día un diario constituye todo un logro.

Más importante todavía: a pesar de que actualizo poco, se me olvida responder a los comentarios, y que después de cinco años poco nuevo puedo escribir (seguro que me repito más que el ajo), todavía hay gente que me lee, y el nivel de visitas se mantiene alrededor de las 150 diarias ¡Muchas gracias! Supongo que para algunas personas que tienen páginas con miles de visitantes diarios, es poco, pero para mí es increíble que alguien se tome la molestia de prestarme atención durante tanto tiempo. Ahora mismo hay dos campeonas que están intentando leerse el blog desde el principio… si lo consiguen, me lo van a tener que contar, porque yo ya ni me acuerdo de todo lo que he escrito.

Por otra parte, también se que el único requisito para convertirse en un blogger veterano es, simplemente, continuar escribiendo mientras el tiempo pasa. Llevar cinco años haciendo algo, no significa que lo estés haciendo bien o mal. Simplemente, significa que lo haces.

Este año ha sido… bueno y malo. Supongo que cuando eliges no llevar una vida apacible, las cosas son siempre así, como vivir en una montaña rusa que unas veces sube mucho, y otras veces desciende vertiginosamente, para luego volver a subir, y a bajar…

En julio por fin me inscribieron como Pablo en el registro civil. Desde el 17 de julio soy Pablo oficialmente, pero no me avisaron hasta el 30 o 31 de julio (ya no recuerdo), por lo que es una de las cosas que puedo meter en este año. A finales de agosto conseguí mi nuevo DNI, y pude presentarme a los exámenes de septiembre en la UNED por fin como yo mismo. Eso fue agridulce: es una batalla que no he podido ganar. Posiblemente el hecho de estar físicamente lejos del Campus de la UNED ha influido mucho en ello. Sin embargo, sé que Belén de la Rosa todavía sigue en ello, aunque no sé cómo habrá influido el cambio de rector en la UNED. Ha salido elegido el más cerrado en ese sentido.

En septiembre, un correo electrónico con una invitación de Daniel de ALEAS-IU para participar en unas jornadas, abriría el proceso de elaboración de la ley trans de Andalucía. Recuerdo que dije “esto es muy gordo”, y Ángela también lo pensó, porque en dos días escribió nuestro primer borrador proponiendo una norma. Descubrir que Mar Cambrollé y ATA estaban en la misma línea que nosotros fue increíble.

Sabíamos que aquello podía llegar a ser algo muy grande, pero no nos imaginábamos la que se nos venía encima. Yo antes había hecho un poco de política (por desgracia) a nivel de grupos, y siempre me prometía a mí mismo no volver a hacerlo nunca más ¿No quieres caldo? Pues toma tres tazas.

La política me sigue pareciendo tan  odiosa como en aquel entonces, pero reconozco que para mí fue muy emocionante la primera vez que fui al Parlamento andaluz. Es de esas cosas que uno ni siquiera piensa que hará algún día, porque entraba en la esfera de lo impensable. Antes, estuve en el Congreso, como visitante, cuando estaba en COU. También visité el Palacio de Carondelet, de Ecuador, donde está la sede del Gobierno ecuatoriano. Pero… ¿ir alguna vez a un sitio de estos para trabajar? Ni se me había ocurrido.

A estas alturas, cuando tengo que ir a otra reunión allí es como “mierda, qué problema, no puedo cerrar la tienda tantos días, y además no me llega el dinero para el billete de autobús o la gasolina”. No sé si estos viajes están afectando negativamente al rendimiento de mi tienda, pero es posible que sí: a parte de tener que cerrar muchos días, estoy más cansado, estresado e irritable. Esas no son condiciones correctas para una persona que trabaja cara al público. Cómo cambian las cosas en unos meses.

En el camino, he conocido a gente nueva a la que estoy empezando a apreciar. También he dejado a gente a la que quería mucho, y el hueco que se me ha quedado en el corazón me duele cada día. Todavía no lo entiendo muy bien.  A veces pienso que las propias personas trans no estamos preparadas para que las cosas cambien. Mientras algunxs pedimos libertad, un amplio grupo tiembla de miedo ante lo que la libertad significa, y mientras lloran por estar bajo la tutela de los médicos, se consuelan pensando que al menos sus amos les dan pan para comer. Si no tuviesen amos ¿podrían estar seguros de que continuaría llegando el pan?

La proposición de ley trans de Madrid es un buen ejemplo de ello. Pensar esto me hace sentir muy triste. Me hace sentir que realmente debería abandonar.

A finales del otoño conocí a una chica que me gustaba, y pasamos unos días bonitos en navidad. Sin embargo, a aquellas alturas ya no me quedaba mucho que invertir en otra persona a nivel sentimental, y aunque lo que le di fue poco, también fue todo lo que me quedaba (por otra parte, creo que si hubiese tenido más para darle, se lo habría quedado también). Desde entonces he conocido a otras personas que me han mostrado cierto interés, pero no me han interesado. Al mismo tiempo, he sentido cierto interés por otras personas que no parecían muy conscientes de mi existencia (el tipo de persona que probablemente dice “parece que le caigo muy bien a Fulanito”, pero no saben muy bien por qué). A veces me siento un poco solo, pero cada vez me pasa menos, probablemente porque en realidad  me doy cuenta de que no tendría nada que aportarle a otra persona, y estando así las cosas… ¿Para qué buscar?

En marzo (el día 20) me operé por fin de mastectomía ¡Después de más de cuatro años! Por un momento, en el último momento, tuve dudas. Sin embargo ahora cada día estoy contento de haberme operado. Todavía continúo “en recuperación”. Las cicatrices siguen muy rojas, pero ya van mejorando. Los bordes están menos hinchados, y creo que llegarán a quedarse muy bien. Empiezo a recuperar la sensibilidad: primero empecé a notar que llevaba puesta ropa, y ahora, si me paso la mano, lo siento. Creo que todavía tengo que recuperar más sensibilidad, pero estoy en ello.

Me siento libre. Cuando las otras cosas parecen hundirse puedo pensar que al menos he conseguido sentirme bien con mi cuerpo, y que se reconozca mi identidad (aunque todavía hay quien me trata en femenino… hoy, en la tienda, una señora me ha llamado “chica”, y “guapa”, y yo la he llamado “señor” y “caballero”. Ella no me ha dicho nada, pero se ha dado cuenta y ha arreciado en sus femeninos… y yo en mis masculinos. Ha sido la primera vez que he hecho algo así, aunque había pensado hacerlo muchas veces. No me he sentido bien agrediendo a otra persona de la misma manera que esa persona me estaba agrediendo a mí. Me he sentido rebajado. No volveré a hacerlo). Podría retirarme de todo, vivir tranquilamente, con las cosas que he conseguido, con la tranquilidad de que he devuelto con creces lo que recibí de las personas que vinieron antes que yo. Podría hacerlo, y que les den por saco a todas esas personas que tienen miedo de la libertad.

Pero tengo la.trans.tienda, y me gusta (aunque esté siendo utilizada como arma para criticarme. Al parecer está mal tener una actividad empresarial relacionada con la transexualidad, a no ser que seas médico, psicólogo o abogado, y que seas cisexual, claro). Está empezando a dejar de perder dinero, y tengo muchos planes nuevos para el año que viene. Me gusta verla crecer, que la gente me escriba, que me pidan cosas, que pregunten, que hablen de ella con otra gente… De todas las cosas que hago, es una de las que más me gustan.

La otra cosa que más me gusta, es que he empezado a escribir una novela. A principios del verano anterior, las ideas revoloteaban en mi cabeza. La culpa la tuvo mi amiga Lluvia Beltrán, que me dejó leer un borrador de su novela “Fotografiar la lluvia” http://lluviabeltran.com/. Entonces, no sabíamos que la novela llegaría a publicarse (la ha publicado recientemente la editorial Algón), pero a mí me pareció que tenía algo especial. Era, simplemente, una historia humana, de  personas corrientes. Empecé a preguntarme si podría escribir yo algo así, una historia corriente sobre personas trans corrientes, y si a alguien le interesaría.

A finales de agosto, una película de Woody Allen (Sucedió en Manhattan) me hizo darme cuenta de que sí: se puede escribir, o hacer películas, sobre personas corrientes, que viven cosas corrientes. Quizá porque lo corriente refleja la humanidad de las personas.

Si todos fuésemos conscientes de que quienes nos rodean también son personas, y tienen miedos y deseos como nosotros, y se preocupan muchísimo por cosas pequeñas, o soportan cosas grandes estoicamente, porque la vida sólo avanza en una dirección, y a ver qué van a hacer… seguramente sería más fácil que nos llegásemos a entender.

Empecé a escribir en octubre. En diciembre tuve que pedir ayuda a mis amigas, porque ya había escrito lo suficiente para quedarme satisfecho, y tenía la idea tan armada en la cabeza que ya no me presentaba ningún reto que la hiciese interesante. Pero quería escribir la historia, así que les pedí apoyo moral, y me lo dieron. Gracias a ellas, sigo escribiendo, aunque muy despacio.

Ahora llevo unas 80 páginas del primer borrador, y ya tiene título. Se llamará «La mirada sobre Esteban». Una gran parte deberá ser reescrita, ya que la historia ha ido evolucionando y cobrando vida de manera que las partes posteriores no concuerdan con las inciales. Algunos personajes han cambiado de sexo, otros han cambiado su filosofía de vida. Los que en principio me parecían muy importantes están demostrando que tienen poco que decir, y hoy, después de hablar con el amigo que me puso la película de Woody Allen, ha aparecido un nuevo personaje que me ha añadido una subtrama que no sabía que necesitaba hasta que he hablado con él. Es curioso, porque realmente no le conozco tanto, hemos hablado sólo un puñado de veces, y sin embargo parece haberse convertido en la piedra angular de todo el relato. Tengo que plantearme empezar a conocerle más.

Escribo muy despacio, porque casi no tengo tiempo (con todas las otras cosas…), pero cuando logro sacar un rato, es mágico. En realidad, decir que estoy escribiendo yo es un exageración: cuando me pongo delante del ordenador, yo sólo pongo el trabajo mecánico (pulsar las teclas en el orden correcto), y la novela se escribe ella sola. Es muy intenso.

Me gustaría tener más tiempo para escribir. Quizá ese deba ser mi propósito para el año que viene. Dedicarme más a la novela. El mundo no se va a caer, aunque yo le dedique menos tiempo a él, y más a mí. Es posible que incluso sea mejor para mi salud.

Espero que a finales de julio del año que viene (o a principios de agosto) sigamos por aquí para celebrar el sexto año aprendiendo.

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