Archivo mensual: octubre 2011

Me va a dar un tabardillo

Me he dado cuenta de que hace algún tiempo que no cuento como me va la vida.

Sigo viviendo en casa de mis padres, aunque a principios de verano se fueron a la casa de la playa, con intención de volver en septiembre. En agosto me dijeron que ya volverían mejor en octubre. En octubre, mi madre pensó quedarse allí indefinidamente, que están más tranquilos y agustito, y que, si acaso, ya se irán pasando por aquí de vez en cuando para arreglar papeles y cosas. Dicen que tal vez vuelvan en noviembre a hacer algunas cosillas, y luego ya verán si se vuelven a marchar.

En resumen: mis padres se han emancipado de mí, que es el tipo de emancipación que empieza a darse en el S. XXI, cuando los padres tienen más de una propiedad, mientras que los hijos no tenemos posibilidad de adquirir ninguna. No soy el primero del que se emancipan sus padres, y probablemente tampoco seré el último. Esta emancipación, de todas formas, es un poco precaria, ya que a lo mejor en invierno les entra el frío y deciden volverse para acá, que se está más calentito… También es verdad que hoy en día toda emancipación es precaria, y que muchos hijos están volviendo a casa de sus padres… acompañados por sus cónyuges y por sus propios hijos.

La emancipación de mis padres incluye también dejarme el negocio familiar. Así que ahora mismo llevo casi cuatro meses trabajando. No es que esté ganando mucho dinero, pero estoy ganando el suficiente para mantenerme (cosa fácil sin pagar alquiler, ni facturas), pagar mis gastos, redirigir a la hucha cada céntimo que me llega, como su fuese el último (porque uno nunca sabe cuando va a ser el último céntimo de verdad, y menos tal y como está el patio). Finalmente, reinvierto también parte del poco dinero que consigo en empezar un nuevo negocio.

La idea de este nuevo negocio no fue mía, sino de una amiga, que la tuvo y me la regaló para que yo la pusiera en marcha. Habrá a quien no le parezca gran cosa eso de ir regalando ideas, pero las ideas son las que impulsan el mundo hacia adelante. No recuerdo quien dijo que el genio es 10% inspiración y 90% transpiración. Pues bueno, ese 10% será un porcentaje pequeño, pero es completamente imprescindible.

El 90% de transpiración, lo estoy poniendo yo. Se trata de crear una tienda online (todavía no es el momento de decir qué venderé, pero espero que podréis verlo dentro de poco), con lo que la inversión es muy baja, y casi no hay que pagar impuestos. Si intentáis poner una tienda, o cualquier otro tipo de negocio, de manera presencial, tenéis que ir al menos con 3.000€ por delante, para impuestos. Si la ponéis online, no (hasta que se les ocurra poner impuestos y cortar los últimos restos de iniciativa empresarial al alcance de los pobres).

Entretanto, ya ha comenzado el nuevo curso, y toca ponerse a estudiar. Este año tengo 5 asignaturas, igual que el año pasado, pero una es anual, mientras que en año pasado todas eran cuatrimestrales. Esto significa que tengo 3 asignaturas distintas cada cuatrimestre. Supongo que el final de esto será aprobar 2 en febrero, 2 en junio y 2 en septiembre, aunque, por otra parte, ahora todo me resulta mucho más fácil.

El año pasado leía los apuntes y tenía la sensación de que me había vuelto tonto de golpe, porque no entendía nada, y debía releerlos una, y otra, y otra vez más… y después de todo eso, seguía teniendo la sensación de que no me había enterado muy bien.El problema es que, además, en la UNED no hay clases, así que no tenía la oportunidad de que un profesor me lo explicase todo bien explicadito, y eso me facilitaba las cosas, precisamente. Por suerte la mayoría de mis tutores (un profesor de refuerzo a cuya clase puedes ir una vez a la semana, voluntariamente, y que no es la persona que te corrige el examen) eran muy buenos, y en sólo unas sesiones consiguieron explicar los puntos más difíciles o más relevantes. Gracias a eso, a principios de enero empecé a ver la luz y de repente entendía lo que estaba leyendo… En fin, que eso ya no voy a tener que hacerlo este año. Una ventaja que ya me está permitiendo estudiar mucho más rápido.

Y eso me lleva a que todavía tengo una oposición rondando por ahí. Antes del verano pensé que este año se convocarían oposiciones a la Administración General del Estado, pues cuando hay elecciones se convocan más oposiciones, para tener a la gran masa de opositores contentos y que voten al partido en el Gobierno. Sin embargo, al adelantar las elecciones y situarlas antes del final primer trimestre del año, que es cuando se hacen las previsiones de plazas y oposiciones, el que hayan o no hayan oposiciones es irrelevante. Puesto que la situación económica es cada vez peor, y de hecho se está despidiendo a funcionarios interinos, parece improbable que se realice convocatoria alguna. No van a estar despidiendo a los trabajadores que ya tienen para contratar a personal nuevo ¿verdad?

Sin embargo, el Ayuntamiento de Madrid sí que ha convocado oposiciones a Auxiliar administrativo, y me he apuntado. Se rumorea que el examen será en abril, así que yo voy estudiando con laboriosidad de hormiguita que, además, se tiene que hacer su propio temario, porque no le llega la pasta para comprarlo y no lo encuentra gratis en Internet. Si alguien lo tiene y lo quiere compartir, se lo agradecería enormemente, aunque ya se sabe que los opositores no suelen dedicarse a ayudar a la gente que está en su misma especialidad, por considerarlos competencia. En mi opinión esa es una idea egoísta y errónea, que sólo conduce al fracaso, puesto que el trabajo en equipo suele dar un resultado más alto que la suma del esfuerzo de cada uno de sus integrantes. Colaborar con otro opositor puede proporcionaros a los dos (o tres, o cuatro) una ventaja respecto al resto de la masa de opositores solitarios. Os lo dice un tío que lleva ocho años opositando y nunca ha sacado plaza (ehm… bien, quizá mis consejos no sean muy valiosos).

Además de todo esto, también me gusta pasar tiempo con mis amigos, hablar con los amigos que tengo lejos, quedar con los que están cerca, jugar a rol, leer un rato… Sigo con algunas actividades relacionadas con el activismo trans (ya contaré), especialmente respecto al test de la vida real. Escribo e-mails. Como. Duermo. Lavo la ropa. Intento actualizar el blog. Voy al gimnasio.

Si no actualizo con mucha frecuencia, no os respondo a los e-mails, no contesto los comentarios, no chateo, no leo vuestros blogs, o no os llamo por teléfono, ya sabéis por qué es. Y si dejo de hacerlo durante mucho tiempo, entonces es que me ha dado un infarto. Hago todo lo que puedo, pero es que ya no puedo más, de verdad… no es por falta de interés.

9 comentarios

Archivado bajo Mundo

Conversaciones de mujeres

Hay gente que, cuando va por la calle, mira a los demás, y por eso se dan cuenta de que son mirados. Yo rara vez miro a nadie, excepto a ese grupo de tres viejecillos que toman el sol y echan de comer a las palomas sentados en un banco, en silencio, a las cinco y media, cuando paso de camino a la tienda. Por eso no sé si la gente me mira a mí, a no ser que alguien me lo indique.

Lo que sí hago, es escuchar a la gente. Quizá porque tengo el oído muy fino, y me es inevitable oír muchas cosas que nadie imagina que puedo oigo. Hoy llevo todo el día escuchando a mujeres, que hablan de sus hijos.

Mientras tomo café por la mañana (ya que se me olvidó comprar para desayunar en casa, y me ha tocado ir a la calle) dos mujeres hablan de sus niños. Por lo que dicen, son todavía pequeños, y se intercambian con orgullo anécdotas sobre sus progresos en la casa y en la forma de entender el mundo. Una comenta una frase ingeniosa, la otra se ríe de un exceso de ingenuidad, luego comparten cosas que les han comentado los maestros y los progresos escolares que van observando. Los deberes que hacen. Las palabras nuevas que han aprendido.

A media mañana, una clienta me habla de su hija. Estudió turismo, como yo. Y estaba en el paro, como yo. Pero se le ocurrió hacer un curso puente de auxiliar de farmacia en Málaga, y ahora no le falta trabajo. Antes de que se le acabe un contrato en un sitio, ya la están llamando de otro. Se la ve muy contenta, y me anima a que haga lo mismo, en caso de que las cosas sigan mal.

Algo más tarde, en la cola del supermercado (para poder desayunar mañana) la cajera comenta con la clienta que va detrás de mí que su hija le ha dicho que pronto va a recibir una cita para una reunión de padres, “para hablar de nuestro mal comportamiento”, según puntualizó la hija. Ambas hablan de los problemas que está dando un grupo de gamberros descontrolados que con sus continuas bromas impiden con frecuencia que el resto de alumnos reciba clase. Los profesores están atados de pies y manos para remediar la situación, y lo único que se les ocurre es ponerles exámenes sobre la materia que deberían haber estudiado, y que no han podido trabajar, supongo que para “castigar” a los gamberros, a quienes no debe importarles nada el castigo, puesto que ya están repitiendo. Tal vez esperan que los alumnos que sí quieren aprobar hagan presión sobre sus compañeros para que dejen de molestar. ¡Que ilusos! Mientras guardo la compra con cuidado en la mochila, las madres intercambian protestas de indignación. “¡Eso ya es pasarse! El otro día hicieron vomitar a una niña. Se entiende que son jóvenes y están en la edad de gastar bromas, pero hay bromas y bromas…”.

Ya por la noche, desde el interior de la tienda, escucho a dos mujeres mayores hablar de sus hijos. Hablan de paro, de hipotecas y coches por pagar, de que no les salen las cuentas para dar de comer a tanta gente. De manos ociosas y hombres jóvenes que no saben qué hacer. “Allí en la casa lo tengo”, repite la mujer. Hablan del subsidio del paro, de las ayudas para desempleados que, o bien no llegaron a cobrar sus hijos, o bien las cobraron y se han terminado antes de que termine la situación de desempleo. “Tengo que ayudarle yo a pagar la hipoteca, porque él no tiene ninguna ayuda. Y allí en mi casa lo tengo”. Hablan de las pensiones, y las bajadas de las pensiones. “Veintisiete años he cotizando. Una pila de años y luego no te dan una mierda”. “Una mierda, eso es lo que nos van a dar. Tanto pagar, pa’ ná”, enfatiza la otra. Hablan de precariedad laboral, de los cinco jornales que ha podido trabajar otro de sus hijos en el campo, y gracias a los cuales han podido arreglar una cañería que perdía agua.

Luego oigo a los Rubalcabas, Rajois, Zapateros, y al resto de ricos que nos mandan, hablando de mercados, de recortes, de sacrificios, de resurgimientos, de crisis hipotecaria, de rescates a los bancos, de despedir maestros y médicos, de ipeceses y de cifras de paro, y me doy cuenta de que no merece seguir escuchándoles, pues no hablan de nada importante. Los españoles nos hemos vuelto todos unos expertos en economía, y manejamos conceptos económicos que hasta hace poco nos sonaban a chino, porque nos importaban un pimiento, como quien maneja la lista de la compra de su casa. Supongo que se debe porque, a falta de dinero para hacer la lista de la compra, los políticos nos entregan todos estos conceptos para explicarnos por qué hemos pasado del progreso, al regreso.

Quizá deberíamos todos apagar las televisiones, las radios y cerrar los periódicos y los internetes, y escuchar más a las mujeres. Sus análisis sobre lo que está ocurriendo son mucho más realistas.

3 comentarios

Archivado bajo Mundo, Reflexiones

Actividades Día Inernacional por la Despatologización Trans. Octubre – 2011.

Día por la despatologización trans.

Actividades en Granada:

Martes, 18 de octubre de 2011, 19:30 hs.
Mesa redonda: «Despatologización trans y no binarismo de género»
Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, Universidad de Granada
Organiza: Conjuntos Difusos
Colabora: Seminario Otro Pensamiento es Posible, Universidad de Granada

Sábado, 22 de octubre de 2011, 12 hs.
Concentración y performance por la despatologización trans
Fuente de las Batallas, Granada
Organiza: Conjuntos Difusos

1 comentario

Archivado bajo Activismo

Apostasía 2: cómo fingí que era mi novio para conseguir la partida bautismal (y II)

El lunes a las 7 llamé de nuevo, y, efectivamente, me cogió el teléfono otro hombre más joven (pero tampoco es que sonase como un pimpollo), que ya estaba informado de que llamaría y sabía de que iba la cosa.

 

En este caso, la conversación fue un poco más larga. Me preguntó el nombre y apellidos de mi novia, su fecha de nacimiento, me preguntó para qué era la partida de nacimiento, porque si era para matrimonio tenía que enviarla al arzobispado de Barcelona para que la autorizaran (cosa que pensé que no me vendría mal, puesto que en mi parroquia de aquí me dijeron que las partidas bautismales para apostatar había que solicitarlas a través del arzobispado), etc. En total, unos quince minutos de conversación fingiendo que soy mi propio novio, lo cual resultó un tanto perturbador. Teniendo en cuenta que hay gente que cree que soy mi hermano, empiezo a pensar que tengo una relación demasiado familiar conmigo mismo. Si soy mi hermano, y mi novio, y me voy a casar conmigo mismo (o misma) ¿Me convierte eso, simultáneamente en mi cuñado? Si me masturbo ¿es incesto?

 

Lo cierto es que no me gusta mentir a la gente. Aunque la situación en si me parece divertida (¿cómo no podría ser divertida una cosa tan ridícula?), el hecho de mentir no me divierte. No pretendía tomarle el pelo a ninguna de las personas con las que hablé, ni hacerme el listo,  ni nada. Habría preferido poder decirles tranquilamente la verdad: que quiero la partida bautismal para apostatar. Sin embargo, cuando lo hice en la parroquia de mi pueblo, al cura le cambió la cara y se cerró en banda a hacer cualquier cosa, así que… ¿Qué otra opción me dejan a parte de mentirles? Si no quieren que la gente les mienta (y, de paso, provoque situaciones ridículamente divertidas a su costa) deberían dejarnos la opción de decir la verdad.

 

Tres días más tarde volví a llamar y ya me tenían localizada la partida de nacimiento. Pero… me pedían que les enviase una fotocopia del DNI de mi novia para asegurarse de que le enviaban la partida bautismal a su dueña, y no a una persona que no saben quien es, y que no debería tenerla. ¡Lógico! Más que lógico, tal vez sea incluso obligatorio según la LOPD (no lo sé seguro). Incluso me parece bien que mi partida bautismal no vaya por ahí circulando para quien la quiera mirar. El problema es que la foto de mi DNI es una foto actual. Por más que mucha gente parece completamente imune a mi imagen y me trata en femenino, creo que mi DNI es suficientemente revelador para cualquiera que quiera entender. Sin embargo, la foto del carnet de conducir sí que es antigua, así que les pregunté  si podía enviarles una fotocopia de ese carnet, porque mi novia acababa de perder el DNI y no le daban cita para sacarse otro (“si ponemos un circo, nos crecen los enanos”, añadí, para darle color a mi papel de novio atareado en la planificación de una boda tradicional). Me dijeron que sí, que con eso valía, así que al día siguiente estaba ya enviándoles la carta, con fotocopia del carnet de identidad, solicitándoles que enviasen la dicha partida de nacimiento.

 

Tres semanas más tarde, ha llegado, por fin, la partida bautismal. Yo pensaba que sería una fotocopia de la original, pero no. Se trata de una hoja en la que han copiado a mano los datos de la partida original, con una caligrafía cuidadísima (todo hay que decirlo), y autenticada por el arzobispado de Barcelona, para asegurar que es fidedigna. En la web asdfasdfas, donde explican cómo apostatar, comentan que te cobran 10€ por la partida, pero a mí me la enviaron gratis. Seguramente el solicitar o no una “donación” por las molestias queda a discreción de cada parroquia. Por otra parte, no me parecería malo o escandaloso que me hubiesen cobrado algo, después de las molestias de buscar, copiar, enviar al arzobispado, y remitirme la partida bautismal. El Estado nos cobra 10€ por hacernos el DNI, y es un documento obligatorio…

 

La verdad es que me da muchísima pena haber engañado a esa gente tan amable, que me han enviado la partida diligentemente, con una caligrafía preciosa, y gratis. Supongo que cuando les llegue la orden de anotar en mi partida que he solicitado ser apartada de los ritos (porque no les dirán “apartado”, sino “apartada”), y tal vez también que incluyan una nota advirtiendo que no se me permita contraer matrimonio, se acordarán de todos mis antepasados, y de paso sentirán rabia contra todos los gays, lesbianas y transexuales del mundo, que, además de tener perversas costumbres contra natura, nos permitimos mentir y manipular a gente que va de buena fe, como ellos. Habría preferido no tener que hacerlo, pero tampoco veía otra salida…

 

Más adelante me enteré de que se puede declarar la apostasía sin necesidad de la partida bautismal. Lo encontré en un boletín (del que hablaré más adelante), y luego me lo confirmó un amigo que hizo su apostasía saltándose este paso. Sin embargo, si no indicas donde está tu partida de nacimiento, la administración eclesiástica no la puede encontrar para anotar que te apartas voluntariamente de los ritos (porque los archivos de las partidas bautismales en la actualidad siguen el mismo sistema que tenían en la Edad Media: es decir, cada persona es anotada en el registro de la parroquia donde fue bautizada, y en ningún otro sitio más, por lo que localizarla es imposible, así como también es imposible hacer una estimación de cuantos bautizados hay en cada momento), y a mí me gustaría que ese dato figurase en mi partida, de cara a que quede una constancia histórica que puedan aprovechar futuros investigadores.

4 comentarios

Archivado bajo Como apostatar

Apostasía 2: cómo conseguí mi partida bautismal.

En mi primera entrada sobre apostasía comentaba que no sabía donde me bautizaron, y no quería preguntar a mis padres. En su lugar, llamé a mi abuela, que tampoco sabía donde me bautizaron, porque no se acordaba. Pero mi abuela llamó a mi tía (¡gracias!), que sí que se acordaba. Luego, mi hermana me llamó a mí para decírmelo.

Lógicamente, se trata de una parroquia de Barcelona, del barrio en que vivían mis padres cuando nací. Busqué la dirección y el número de teléfono en Google, y Google me lo encontró en dos segundos (Google sabe donde está todo, excepto ese calcetín que se comió la lavadora, y dónde dejaste aparcado el coche). El problema es que los despachos parroquiales sólo funcionan algunas horas a la semana, y eso no aparecía en internet.

El despacho parroquial de mi parroquia de aquí funciona de 6 a 8 de la de la tarde, supongo que para que la gente que trabaja pueda ir también. Pensé que en la parroquia de Barcelona harían lo mismo, y llamé a las 7:30 de la tarde del jueves, pero no había nadie. Al día siguiente volví a llamar, más o menos a la misma hora, y un señor mayor me cogió el teléfono. No sé quien era, pero imagino que se trataba del cura.

Lo primero que me dijo el señor que me cogió el teléfono fue que si no podía pasarme en persona el lunes a las 7 por la parroquia, así que le dije que llamaba desde Granada y me pillaba un poco lejos.

–          ¿Y no tiene algún pariente que pueda venir por usted? – preguntó el señor.

–          Pueees… la verdad es que no… – cosa que es totalmente cierta, porque mi hermana pasa todo el día trabajando como una esclava, hasta el punto de que una vez necesitaba enviar una carta a mi casa y sin pocas tiene que enviarle los sellos mi madre por correo, y mi abuela, a sus 90 años, como que no está para esos trotes.

–          Vaya ¿y no va a venir usted alguna vez por aquí?

La cosa se ponía complicada, así que decidí usar el truco que en todas las webs sobre apostasía dicen que funciona para conseguir la partida bautismal: decir que la necesitaba porque me iba a casar.

Pero claro, digamos que la Iglesia no ve muy bien que yo me case (en aquel momento no sabía si, de hecho, podía casarme con alguien por la iglesia, ni con quien podía casarme en caso de poder hacerlo. Ahora sí lo sé, y ese conocimiento se merece una entrada a parte), así que… dije que era la partida de nacimiento de mi novia. Porque con la voz que tengo, a lo mejor cuela que soy una mujer con la voz muy grave, o a lo mejor se me ve el plumero y me mandan a hacer puñetas (o a conseguir la partida bautismal a través del arzobispado, que no sé si es más fácil o más difícil que hacerlo por el método que lo estaba haciendo en ese momento).

La actitud del señor cambió inmediatamente, y de repente se convirtió en un asunto que sí merecía ser atendido. Me pidió que llamase el lunes a las 7, que estaría la persona encargada de ese asunto.

6 comentarios

Archivado bajo Como apostatar

En Galicia con amigxs (II)

En el año 1997 (ya ha llovido desde entonces) me carteaba con un chico coruñés que era unos diez años mayor que yo, y tenía una pequeña editorial, donde, además, hacía trabajos de imprenta. En cierta ocasión me envió un paquete con algunas revistas de las que publicaba, y un poster muy bonito del puerto de Coruña, donde ponía “La Coruña, ciudad de futuro”, que estuvo colgado en mi habitación durante bastante tiempo. Con el tiempo, perdimos el contacto, pero desde entonces tenía un montón de ganas de ir a Coruña. Sólo han pasado 14 añitos hasta que me he podido quitar el gusanillo.

Por otra parte, desde el año 2004 tengo un amigo virtual en Santiago, al que nunca había podido conocer, aunque a través de las fotos que intercambiamos le he ido viendo quedarse calvo, engordar, adelgazar, ponerse en plena forma… Además de otros amigos virtuales que he ido haciendo en tiempo pre y post transicionales, que eran de la zona, y a los que sí había podido ver una o dos veces, fugazmente.

En estas ocasiones es cuando me alegro de haber hecho mi transición sin cambiar de ambiente. Muchas personas trans se mudan de ciudad y cambian de círculos de amigos, recomenzando sus vidas de cero. Atrás quedan los viejos amigos y conocidos (si es que los tenían). Todo su pasado queda enterrado, junto con su vieja identidad de género, a la que declaran literalmente “muerta”. Por delante tienen un futuro para vivir como hombres o mujeres cualquiera, sin que nadie, absolutamente nadie (tal vez ni siquiera los miembros de sus familias políticas) sepa que es trans.

A mí, personalmente, me parece un poco siniestro eso de asesinar al yo del pasado (es decir, asesinarse a uno mismo). Tampoco me gusta la idea de pasar el resto de tu vida en el armario, con miedo de que alguien sepa, descubra, note, o se entere de lo innombrable e impensable… Pero lo que más pena me daría sería perder el contacto con la gente que yo conozco.

Vale, a algunxs lxs dejaría atrás con mucho gusto, pero a la mayoría no.

Así que… las vacaciones estaban servidas. Cuando terminé las jornadas, pasé dos noches en casa del amigo del año 2004, y la última noche me trasladé a casa de otros amigos distintos. Hicimos, además, una pequeña quedada de gente que nos conocíamos entre nosotros (algunos desconocía que fueran gallegos). Estuve, además de en Coruña, en Lugo y en Santiago.

De Lugo, me quedo con la muralla, que es bastante curiosa, y con las tapas. Si vais a Lugo, id de tapas, especialmente por la zona de marcha que está dentro de la muralla (no sé si habrá otras zonas de marcha). No tiene nada que envidiarle a ningún sitio en que haya estado tapeando antes.

En Santiago, mis amigos tuvieron la santa paciencia, nunca mejor dicho, de tragarse tres cuartos de hora de misa en la catedral para que yo pudiera ver el Botafumeiro, que me hacía ilusión, porque hace unos 20 años, cuando fui a Santiago con mis padres, nos quedamos sin verlo y tenía la espinita. En mi opinión mereció la pena. Más tarde volví y pude ver la catedral, ya vacía (y gratis, no como en Granada, que te cobran 3€).

Me habría gustado ir a abrazar al santo, por aquello de comprobar si es verdad que Dios y sus amiguetes ven tan mal a los gays, las lesbianas y los transexuales. Teniendo en cuenta que yo solito represento al colectivo GLTBI prácticamente entero, de ser cierto eso que dicen, lo mínimo habría sido que alrededor del apóstol surgiese un campo de fuerza que me impidiese abrazarlo. O que me hubiese caído un rayo. Por otra parte, ya tengo pruebas más que suficientes de que, o Dios en verdad no existe, o no me odia tanto como dicen, y teniendo en cuenta que había que hacer como mínimo dos horas de cola, decidí que ya estaba bien.

También me hicieron un buen recorrido turístico por las calles de Santiago, que es una ciudad preciosa. Hicimos más turismo gastronómico (creo que durante esa semana comí más pulpo que en todo el resto del año junto… que rico). Quedamos con más gente que llegó después, hicimos fotos, charlamos…

Un montón de cosas que no habría podido hacer si hubiese huido de mi pasado, hubiese matado a mi “antiguo yo”, y hubiese recomenzado de cero. Puede que haya días que me canse de tener que estar explicando quien soy a gente que hacía mucho que no veía, pero ninguno de esos días fue mientras estuve en Galicia. En realidad, esos días son los menos… Sinceramente pienso que merece la pena hacer el esfuerzo de “transitar” en el mismo círculo en que te movías. Al principio me daba mucho miedo, y en realidad lo único que quería era esconderme debajo de tierra y que no volviese a verme nadie más, pero ahora me alegro de haberlo hecho.

Bonus:

1) Por primera vez en los tres años de vida de “Aprendiendo a vivir de otra forma”, podéis verme la jeta en el blog. La verdad es que es una tontería que habiendo salido en un montón de fotos y videos de eventos realizadas y distribuidas por otras personas, que no tengo ni idea de a quien han llegado ni como, no salga en mi propio blog. Así que… con todxs ustedes… el video del curso de verano Suxeitos Emerxentes, de la la Universidad de Coruña.

2) En segundo lugar, durante mi charla quedé con una chica en que le enviaría el texto de la reclamación a la defensora del pueblo respecto al Test de la Vida Real. Me dio mal su dirección de e-mail y no he podido enviarle nada. Así que, si lee esto, o lo hace alguien que la conozca, por favor, que le de mi dirección (kagu-kun@hotmail.es) para que se ponga ella en contacto conmigo.

3) En un centro comercial de Santiago (el de Fontiñas, o algo así se llama la zona) encontré la siguiente escultura. La amiga con la que iba, opina que es un hombre. Yo también, aunque más bien opino que es un hombre transexual. Me incliné a mirarle los genitales, y no había ningún pene representado… pero sí había pelvis, es decir, que no quedaba “oculta” discretamente bajo los faldones de grasa abdominal. ¿Qué opináis vosotros?

4) Siguiendo el ejemplo de Vengatriz, me he apuntado a un concurso de blogs. Eso sí, si queréis votarme, tenéis que registraros en la página correspondiente, y luego podéis hacer click en el botón que veis en la barra lateral.

5) Pensé que colgaría esta entrada mucho antes, pero es que no tengo tiempo de nada!!

11 comentarios

Archivado bajo Activismo, Parientes y amigos