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Activistas trans anuncian una inminente huelga de hambre por la Ley Integral de Transexualidad

Hace un año, en septiembre de 2012, dieron comienzo los trabajos de elaboración de una ley de no discriminación por motivo de identidad de género y transexualidad para Andalucía, impulsados por ALEAS-IU. En diciembre de 2012 se registró la primera propuesta de ley, consensuada por las asociaciones de personas transexuales andaluzas, Conjuntos Difusos-Autonomía Trans, Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera e Izquierda Unida. No obstante, este texto fue retirado en febrero de 2013 debido, según se nos informó por parte de la diputada Alba Doblas de IU-CA, que la Consejera de Presidencia Susana Díaz, había realizado un informe negativo al respecto, en el que se hacía referencia a ciertos aspectos de la parte de menores.

Las condiciones para aceptar la retirada de dicho texto que fueron propuestas por PSOE-A e IU-CA, y aceptadas por los grupos de personas trans participantes, fueron la reanudación inmediata de los trabajos de elaboración del texto con la formación de una mesa de trabajo formada por los grupos políticos y las asociaciones de personas transexuales de Andalucía que ya se encontraban en el proceso, además del compromiso de presentar el texto resultante como Proyecto de Ley del Gobierno Andaluz durante el primer periodo de sesiones de 2013, que concluyó en julio.

Como paso previo a la redacción de un nuevo borrador, se propuso recabar informes de las diversas Consejerías, trámite que se demoró hasta el mes de abril, según nos informaron los partidos políticos, PSOE-A e IU-CA. No obstante, las asociaciones jamás hemos visto dichos informes, como tampoco el informe de la Consejería de Presidencia emitido en febrero y que motivó la retirada de la ley, por lo que sospechamos que nunca han existido.

A continuación se inició una extensa ronda de reuniones, en las que se intercalaron encuentros muy provechosos con otros innecesarios. En varias ocasiones, las fechas previstas para las reuniones se aplazaron, llegando a anularse en una ocasión con menos de 24h de antelación.

Finalmente en el mes de julio, se llegó a un texto de consenso a falta únicamente de los artículos relativos a sanidad, sobre los cuales la anterior Consejera de Sanidad se mostraba inflexible e inasequible a cualquier tipo de negociación. Al final de dicha reunión se acordó quedar a la espera de la formación del nuevo Gobierno de Andalucía y reanudar la mesa de negociación a finales de septiembre.

Estamos a finales de noviembre, y tras este largo recorrido nos encontramos con la siguiente situación:

  • Se incumplió la promesa inicial de presentar el texto consensuado en la mesa como proposición de ley durante el primer periodo de sesiones del año 2013.
  • Se incumplió la promesa de reunirnos en septiembre.
  • Pese a haber solicitado a la Consejera de Sanidad que la Consejería se incorpore a la mesa de trabajo, no hemos obtenido respuesta alguna, mostrando que la voluntad de diálogo entre la Junta de Andalucía y los colectivos de personas trans andaluzas es nula en el presente al igual que lo fue en el pasado.

Las peticiones básicas de las personas trans de Andalucía son tres:

  • Reconocimiento del derecho fundamental a la libre autodeterminación del género, con la sola manifestación de la persona sobre la identidad que pretende le sea reconocida.
  • Acceso de las personas trans a los servicios psicológicos, endocrinológicos y quirúrgicos oportunos, sin que quepa discriminación por razón de identidad de género, de manera descentralizada, basándose en los principios de autonomía y responsabilidad, sin más requisito que el consentimiento informado de la persona capaz y legalmente responsable.
  • Que los menores de edad puedan disfrutar también de estos derechos, muy especialmente en lo referente al reconocimiento de la identidad de género en el ámbito educativo y la atención sanitaria pertinente.

En resumen, las personas transexuales no pedimos más que tener los mismos derechos que el resto de la población.

Mientras:

  • En las consultas de la Unidad de Transexualidad e Identidad de Género, las personas trans continúan viendo como su libertad, dignidad, intimidad, derecho a la salud son constantemente pisoteadas y vulnerados los Derechos que nos ampara la Constitución y el Estatuto de Autonomía.
  • En el inicio de este curso 2013-2014, treinta familias de menores trans han tenido que solicitar en sus colegios que la identidad de sus hijos e hijas sea respetada, y se está librando una dura batalla para que no tengan que elegir entre el derecho a la dignidad y al libre desarrollo de la personalidad, y el derecho a la educación.
  • La UTIG genera un gasto de miles de euros para la sanidad pública, que debe costear los desplazamientos de cientos de kilómetros de los y las usuarios de la misma, y otro gasto de miles de euros en costes laborales para las propias personas que se ven obligadas a perder varias jornadas de trabajo al año.

Todo lo anterior no estaría ocurriendo si la Ley de no Discriminación por Razón de Identidad de Género y Transexualidad se hubiese aprobado y estuviese ya en vigor.

Las personas trans ya no podemos continuar siendo sacrificios en el altar del juego político y de la arrogancia de los profesionales de salud, expertos autonombrados en transexualidad. Por eso, a falta de dos artículos, los grupos de personas trans, Conjuntos Difusos-Autonomía Trans y la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, consideramos que si no se nos reconoce el disfrute de todos los derechos y servicios de los que ya dispone el resto de la población, no tenemos nada.

Por todo ello exigimos:

  • Que se acepten nuestras demandas en cuestiones sanitarias en el texto consensuado.
  • Que se fije fecha de registro de la Ley antes de que  finalice el segundo periodo de sesiones, 20 de diciembre de 2013 y que  sea presentado como Proyecto de Ley del Gobierno Andaluz.

Y para mostrar nuestra determinación, y porque más vale morir luchando que vivir sin dignidad, anunciamos que en caso de no respuesta a nuestras peticiones, la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, Mar Cambrollé y la copresidenta de Conjuntos Difusos-Autonomía Trans, Ángela Gutiérrez, comenzarán una huelga de hambre indefinida el día 7 de noviembre de 2013 encadenadas a las inmediaciones del Parlamento de Andalucía.

28 de octubre de 2013

Mar Cambrollé                                                                        Ángela Gutiérrez

Presidenta de ATA-Sylvia Rivera                                   Co-Presidenta de Conjuntos Difusos

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El día que fui al parlamento

El martes me levanté a las 4:30 de la madrugada. Mi hermana me llevó al aeropuerto del Prat para que pudiese coger el vuelo Barcelona-Sevilla que salía a las 7:00. A penas había dormido, aunque me había pasado todo el día limpiando la que ya no será nunca más casa de mi abuela. Recogiendo sus cosas, regalándolas a los amigos a quienes les pudiese servir…

Había pasado todo el fin de semana, desde el viernes, con todas esas cosas que es necesario hacer cuando alguien fallece. Mi familia se ha quedado todavía unos días más, pero el martes yo tenía que ir a Sevilla. Las diputadas Soledad Pérez y Verónica Pérez, del PSOE, y Alba Doblas de IU, nos habían concedido sendas entrevistas para hablar sobre la ley de no discriminación por identidad de género que estamos solicitando para andalucía, y era una reunión a la que debía asistir.

Tenía que ir, sobre todo, porque la ley será fruto del consenso entre los grupos trans de Andalucía (principalmente Conjuntos Difusos y ATA), y no habría visto la luz de no ser por el empuje que IU le dio a la iniciativa, pero… la ley la hemos escrito entre Ángela y yo. Ángela le ha puesto más trabajo, fue la que hizo el gran esfuerzo de redactar el texto base en tan sólo dos días (yo no habría sido capaz), y luego me lo pasó para que le diese un repaso, aunque tan sólo fueron necesarios algunos toques finales. También fui yo el que se encargó de incorporar el texto de ATA al nuestro, y luego las sugerencias que nos hicieron desde Izquierda Unida, con el objetivo de hacer el proyecto técnicamente más perfecto. Lo que quiero decir con esto es que me siento, de algún modo, el “padre” de la criatura, aunque la ley sea para todos, todas y todes (especialmente, para todes). Como “padre”, creo que la única persona que podría defenderla mejor que yo sería Ángela, que es la “madre”. Sin embargo, Ángela está en Madrid, y eso lo complica todo.

Tenía que ir también porque creo que esta ley es algo bueno, y es algo muy grande. Esta ley puede ser el principio del fin de la dictadura de los médicos y los estados sobre las personas trans, en España y en Europa. No es una ley que conceda beneficios, ni es una ley de discriminación positiva. No es una ley para pedir más de lo que tienen los demás, o más de lo que nos corresponde. Es tan sólo una ley para conseguir que los derechos humanos que ya disfruta el resto de la población lleguen hasta las personas trans. No va a resolverlo todo, pero al menos, nos permitiría empezar a vivir siendo considerados como personas, y considerándonos nosotrxs mismos como personas. Una vez mi amigo Leo dijo que “hay personas que no saben que son personas”… esta ley vendría a terminar con esa situación.

El avión llegó a Sevilla a las 8:30 de la mañana. Una pequeña legión de hombres y mujeres con trajes se bajaron y se dirigieron a los cuartos de baño. Yo también entré. Me aseé, y comprobé una vez más mi aspecto. Me había tenido que comprar una camisa nueva en Barcelona, porque con las prisas, había contado mal los días, y la que pensaba ponerme para la reunión, la utilicé en el funeral. No hubo tiempo para lavadoras. Mi amiga Andrea me ayudó, y me regaló un pañuelo gris muy bonito, que mi hermana me enseñó a colocar por la mañana, antes de salir de casa. o hubo tiempo para lavadoras. Iba mal afeitado: me había olvidado la maquinilla de afeitar, y aunque había comprado una en Barcelona, no tenía espuma y no estaba de humor para un afeitado con jabón. No tenía zapatos: también olvidé echarlos en la maleta, e iba con mis zapatillas de suela cóncava que se supone que te hacen adelgazar sólo por llevarlas puestas, pero que no son nada elegantes (aunque cuestan un pico, pero yo las compré con un bono del Groupon, super rebajadas).

Miré a todos esos hombres con traje, que ya estaban cansados antes de empezar la jornada, y se arreglaban la corbata y se lavaban las caras para despejarse. Algunos llevaban una mochila barata, como la mía. Probablemente, igual que yo, iban disfrazados para la ocasión. Pensé que tengo muchísima suerte de trabajar a 15 minutos de mi casa, y de poder ponerme lo primero que pille para ir al curro (incluso la camiseta horrible de la rata amarilla que me regaló una amiga, y que me pongo cuando toca limpieza).

Moverse en autobús por Sevilla es relativamente sencillo si te bajas la aplicación para móvil “Sevibus”. Es gratis, y te indica los recorridos de todas las lineas, cuanto falta para que llegue el próximo autobús, por que parte del recorrido vas, cuantas paradas te faltan para llegar, donde está la parada que buscas… Me lo recomendó también mi amiga Andrea, que estuvo un tiempo viviendo en Sevilla, y es fantástico. Llegué del aeropuerto al Parlamento, sin perderme, y sin perder tiempo.

Una vez allí, preparar los documentos. Imprimir la ley, buscar los documentos con los apoyos que ya existen para justificar que las personas transexuales también somos humanas y tenemos derecho a que se nos trate como a seres humanos. Fui a una fotocopiadora a hacer un montón de copias, y la dueña de la tienda no me mandó a hacer puñetas porque era una mujer muy amable y paciente, menos mal.

El resto del grupo (Kim, y una familia, cuyo nombre, por prudencia, no voy a decir, aunque sí diré que formaban parte de la Asociación de Padres y Madres de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales, AMPGYL) llegó mientras yo hacía las fotocopias. En cuanto pude, fui a reunirme con ellos, y a tomarme el tercer o cuarto café de la mañana. El sueño se me quitó de golpe, pero me puse hiperactivo. Supongo que la proximidad del Parlamento, justo al otro lado de la calle, no ayudaba precisamente a tranquilizarme.

Entramos un ratito antes al parlamento, colapsando momentaneamente la entrada, mientras nos hacíamos las identificaciones. Mi amiga F. todavía no ha podido cambiar su DNI, y Kim le dijo “dentro de un tiempo, cuando cuentes batallitas, podras decir ‘la primera vez que fui al Parlamento Andaluz, todavía no tenía el DNI cambiado y pasé mucha vergüenza’, hizo una pausa y añadió ‘y ahora, soy diputada’”. F. no tiene aspiraciones políticas, y se rió alegremente, pero es una persona honrada, luchadora e inteligente, y si hay alguien a quien me alegraría ver en el parlamento, sin duda es ella.

Mientras nos dirigíamos a la sala de reuniones, comenté “nos va a salir bien, porque lo que pedimos es bueno y no hace daño a nadie”. La madre de F. me dijo “estás nervioso ¿no? Pues mira lo que me contó uno que conozco…” y allí mismo me dio una lección para superar el nerviosismo, que no contaré aquí, pero que, por supuesto, puse en práctica.

La primera cita era con las diputadas del PSOE, Soledad Pérez y Verónica Pérez. Si normalmente la agenda de reuniones de los y las diputadas está apretadísima, en esta época, que se discuten los presupuestos, lo está todavía más. Sin embargo, llegaron con gran puntualidad, y a pesar del cansancio que ya debían llevar encima, nos prestaron toda su atención desde el primer momento.

La reunión, más que ir bien, fue emocionante. Nos escucharon, y nos comprendieron. Hicieron preguntas y escucharon lo que les decíamos. Cuando les mostré los dos tests de la UTIG que he podido conseguir (¡¡Si me lees, muchas gracias Tania!! ¡Lo que me enviaste, vale oro!), se sintieron indignadas. Como dice Kim, nos despedimos como amigos, y eso es mucho.

Un rato más tarde, teníamos la reunión con Alba Doblas, de IU, a la que también asistirían miembros de ATA. Comimos un montadito y una coca-cola en el bar de enfrente. A mí tampoco me cabía nada más. Habría agradecido un café, pero a las tres y diez minutos el dueño ya tenía la máquina apagada. Quizá fue lo mejor, porque aunque a esas alturas yo ya estaba extremadamente cansado, había perdido la cuenta de los cafés que llevaba encima y quizá añadir otro más sólo habría servido para ponerte como una moto, mezclar los nervios con el cansancio, y terminarlo de arreglar.

A esta segunda reunión íbamos más relajados, ya que, aunque no conocíamos a Alba, sí nos hemos comunicado mucho con Daniel Gonzáles, de ALEAS (el grupo GLTB de IU, según creo), y… si no fuese por su esfuerzo, no estaríamos haciendo nada de esto. Su implicación en este proyecto es tanta como la nuestra (pero con el mérito de que ellxs no son trans, y, como hacen muchas personas cisexuales, podrían simplemente desentenderse del tema y decir que la cuestión no es importante, o que “ahora no es el momento”). Alba es la persona que va a tener que defender nuestra ley, y mi intención cuando pedí citarme con ella fue que pudiese plantearnos todas las objecciones, hasta las más estúpidas y retorcidas que pudiesen aparecer, para darle argumentos contra las mismas. Ya llevábamos tiempo enviándole documentación, pero las objecciones a los derechos humanos de las personas trans están basadas en cosas muy sutiles. Se pone por delante la legislación, o “el mayor bien”, o la necesidad de evitar que se atienda a las personas que luego se puedan “arrepentir”, sobre todo de cara a ahorrar dinero, o el bienestar de los niños, o… Pero lo que hay detrás de todo esto, es un sentimiento intenso y profundo de horror y rechazo ante la transexualidad ajena, que incluso las personas transexuales tenemos.

Responder a estas objecciones es muy difícil, puesto que la transfobia y la represión de las identidades trans están tan arraigadas en nuestra sociedad, que casi nos parecen cuestiones de sentido común. Sin embargo, cuando se responden convenientemente, la lógica pone en evidencia su procedencia transfóbica. Todavía, llegados a ese punto, alguien que se niegue a admitir que lo que tiene es un problema de transfobia, podrá decir “no estoy de acuerdo” o “no me parece bien”. Pero no podrá explicar por qué, a no ser que reconozca que la discriminación de las personas transexuales es una práctica deseable.

Llevo cuatro años escuchando y tratando de responder a las mismas objecciones. Leyendo, aprendiendo, debatiendo, repitiendo la discusión cada vez con una persona distinta (siempre en términos amistosos, pues es con mis amigos con quienes hablo). Esta experiencia, no se puede transmitir en un texto de 12, o de 300 folios. Hay que hablarlo cara a cara.

¡Ojalá no hubiese estado tan cansado! Ya a penas podía fijar la vista en los papeles que llevaba, y me perdía en el hilo de los argumentos de los demás. Aun así, creo que entre todos conseguimos que la reunión cumpliera su objetivo.

Me tuve que ir antes que los demás, porque debía coger el autobús Sevilla-Granada, y luego el Granada-Motril. Por suerte, el padre de F. sabía los horarios. Pregunté a los demás donde debía coger el bus para la estación, y la aplicación de Sevibús hizo de nuevo su función.

Caí agotado. Llamé por teléfono a un par de amigas, y luego me dormí.

Llegado a este punto, creo que hace falta aclarar que este viaje lo hemos pagado cada uno de su bolsillo, y además, nos ha costado abandonar nuestro trabajo un día, y perder el sueldo de ese día (a parte de otros problemas que puede llevar el no ir a trabajar con cierta frecuencia, como podéis imaginar). No he podido atender correctamente a una clienta de la.trans.tienda porque llevo arrastrando el cansancio toda la semana. No he podido casi ni estudiar. Ir al parlamento, y hacer estas cosas es muy guay, para que lo voy a negar, pero cansa, y desgasta mucho, especialmente para quienes no somos “activistas profesionales”, hacemos esto sin ningún ánimo de lucro, y tenemos que trabajar para vivir… sin embargo, si la ley sale adelante, el esfuerzo habrá merecido la pena.

Y ahora, para terminar… ¡Un video de la noticia (muy cortita) que pusieron en Canal Sur! ¡Salgo en una esquinita! ¡En el Parlamento! ¡Yuju! Aunque me ha molestado que digan que estuvimos hablando sobre el matrimonio gay y criticando al PP, porque no es verdad. Después de terminada la reunión, una persona hizo algún comentario a título personal, pero la reunión no iba a de eso, porque no era una reunión política, sino un encuentro para hacer cosas totalmente prácticas y necesarias para las personas trans. Me alegro de que se haya declarado constitucional que cada cual pueda casarse con quien quiera (sobre todo porque, como soy bisexual, me interesa saber que podré casarme con la persona que me guste, y no con unas sí y con otras no), pero, además de eso, hay más cosas en el mundo.

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Peripecias de un tendero virtual

Como ya comenté hace unos… ¿meses? (¡Como pasa el tiempo!) He abierto una tienda virtual para chicas trans (trans-sexuales, tra[ns]-vestis, trans-loquesea],  la.trans.tienda. Empecé oficialmente en febrero, con el alta de la seguridad social, alta en hacienda, y todas esas cosas, aunque las obras de la web estuvieron terminadas en mayo, con algún que otro retoque pendiente.

Nadie dijo que fuera fácil… y menos mal, porque no es fácil. Se supone que la gran ventaja de abrir una tienda virtual es que puedes hacerlo con una inversión inicial muy pequeña, cosa que es verdad. Sin embargo, si quieres hacerlo bien, a esta inversión pequeña tienes que ir sumándole una pequeña inversión de vez en cuando, y cuando te quieres dar cuenta y sumas todas las pequeñas inversiones… ¡Te das cuenta de que ya es una inversión que empieza a tener personalidad propia!

A parte del dinero, también requiere una fuerte inversión de tiempo y esfuerzo. Buscar proveedores, hacer catálogos, repasar constantemente la web que cuando no le sale un pito, le sale una flauta, crear contenidos para que no sea sólo una máquina expendedora… En la.trans.tienda, tengo también un blog en el que escribo sobre temas trans (y en el que, por cierto, acabo de comprobar que no se ven las fotos de los artículos…), aunque incluyo noticias, consejos de belleza, textos que me pasan mis amigxs, etc… Estoy pendiente de montar una lista de correo para enviar novedades a quien tenga interés en recibirlas, aunque sin hacerme pesado. ¡Ah! Y también tengo una fan page en Facebook, una cuenta en twitter (@latranstienda), y hasta tengo un canal en youtube, que quiero ir nutriendo poco a poco de videos, porque no es lo mismo enseñar las cosas en foto que en un video, con movimiento, una persona que se los prueba y tal… A mí, por lo menos, me da más confianza, y tengo la suerte de que varias de mis amigas me están ayudando con eso (¡¡¡muchísimas gracias!!!).

A parte de esto, tengo que trabajar, y sacarme los estudios como buenamente puedo. Por cierto ¡ya han salido las notas de junio! ¡Todos los exámenes aprobados! Dos 6,5, y 9… ¡Mi primer sobresaliente universitario! Mi media ha bajado un poco respecto al año pasado, pero el año pasado estaba dedicado sólo a estudiar, y este año tengo dos trabajos, y una asignatura más. Si es que valgo más que las pesetas ^_________^ (modestia a parte).

El problema es que hasta el momento no he aprendido a desdoblarme (kage bushin no justu), así que pocas veces me voy a dormir pensando que he terminado todo el trabajo y que estoy al día de todas las cosas que tengo que hacer. De hecho, no me acuerdo cuando fue la última vez que pensé eso. Y la tensión está empezando a pasarme factura. Dicho de otro modo, no doy más de mí.

Primer consejo para quienes os plateáis poner una empresa virtual: aprended a tomaros las cosas con calma. No hagáis como yo. Así tengo la úlcera, que no se me cura de ninguna manera.

El principal problema que tengo ahora es que la web recibe muy pocas visitas. Claro, si nadie sabe que existe, nadie entra. Si nadie entra, nadie compra. Si nadie compra, es porque recibo muy pocas visitas, así que lo primero es conseguir más visitas. Las visitas se consiguen pagando publicidad (lo que significa una mayor inversión de dinero), o trabajando para crear contenidos (lo que significa una mayor inversión de tiempo y esfuerzo). Dinero no tengo mucho, pero ganas de trabajar, me sobran (menos mal), así que estoy con la parte de «crear contenidos». Además, me gusta más porque le da a la tienda un toque más personal. No quiero que sea sólo un sitio donde la gente entre a comprar como si fuese una máquina expendedora… me gustaría que realmente sirviese de algo, incluso para la gente que no compre. Puestos a trabajar, que el beneficio sea máximo, no sólo para mí, y no sólo en dinero.

Segundo consejo: si estás pensando en poner una tienda online, prepárate para dar el callo de lo lindo. Mucho. Y sin cobrar. Y sin horarios. Y sin vacaciones ni fines de semana.

Lo bueno es que, poco a poco, se van viendo tímidos resultados. Las primeras ventas, las primeras menciones de personas a las que no conozco. Las cajas con materiales se van acumulando poco a poco en la trastienda de la ferretería, lo que me parece poético de una forma que no espero que alguien a parte de yo mismo comprenda. Todos los expertos y no expertos, y revistas, y blogs, y asesores, y emprendedores, y el mundo mundial dicen que una empresa tarda al menos 3 años en dejar de perder dinero, y cinco en dar beneficios. Hoy he leído que para una tienda online que empieza de cero, sin una audiencia o clientes potenciales previos, se tardan 24 meses de duro trabajo en conseguir alcanzar un número razonable de «visitas» para que el número de compras empiece a permitirte darte un respiro. De modo que he decidido no ponerme como objetivo «ganar x dinero», ni siquiera «ganar dinero» a secas. El objetivo nº1 es ir aumentando las visitas poco a poco, y eso sí que lo estoy logrando (muuuuuuy poco a poco).

Consejo tercero: hay que tener paciencia. Muchísima paciencia. Constancia, y una forma de sobrevivir mientras la empresa empieza a crecer. ¿Sabéis que Android empezó a funcionar en 2005? Pero hasta 2010 no dio el auténtico salto que lo ha puesto en los móviles de millones de personas en todo el mundo. Yo no quiero llegar a vender a millones de personas de todo el mundo, y tampoco tengo los recursos de Google. Ni siquiera pretendo llegar a convertirme en uno de esos grandes empresarios del mundillo gay que sacan carrozas publicitarias en el día del Orgullo (y que, según dicen desde ALEAS-IU, han terminado por «comprarse» para ellos la fiesta del Orgullo de Madrid). Pero si a Android le costó 5 años… yo no puedo deprimirme si me cuesta el mismo tiempo ¿no?

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Tener miembro y ser miembro del ejército, ya no es lo mismo.

Creo que me he reconciliado un poquito con los políticos y los periodistas. Tener pene y testículos ya no es requisito para entrar en el ejército, como tampoco lo es tener los dos pechos en las mujeres.

Tal y como prometió Carma Chacón, el reglamento de acceso al ejército ha sido revisado, y se han eliminado algunos casos del cuadro médico de exclusiones. Desde el día 6 de marzo, los hombres transexuales ya pueden ser militares.

Pero eso no es todo. Aitor, el chico que empezó todo esto, ya ha cumplido los 29 años, así que, por segunda vez, rebasa la edad máxima para alistarse en el ejército, y por tanto ya no podría presentarse. Sin embargo, a todos los efectos, se le va a tener en cuenta la edad que tenía cuando hizo la primera reclamación (ha reclamado tres veces, que son las veces que se ha presentado), y no la que tiene actualmente. Eso significa no sólo que podrá acceder a la oposición para entrar en el ejército, si no que, además, si suspende, podrá volver a intentarlo en próximas convocatorias.

Me gustaría ver la cara del coronel que le dijo a Aitor: «bájate los pantalones y dime por donde meas». Una de las grandes frases que quedarán para la posteridad. Por desgracia, esto indica lo tolerantes que son algunos de los altos mandos en el ejército. Supongo que todavía queda mucha guerra por luchar, y que esto sólo ha sido una batalla, pero… si el muchacho quiere ser militar, será porque no le asusta el combate.

La noticia, para el que la quiera leer, está aquí.

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