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Cuarto congreso de TGEU en Dublín

El día 9 de septiembre se clausuró el 4º consejo organizado por la asociación europea Transgender Europe (TGEU), que engloba asociaciones y miembros individuales de todo el continente. En esta ocasión, la organización del evento ha corrido a cargo de la organización irlandesa TENI, en Dublín.

Si por algo se ha caraterizado este consejo ha sido por la variedad y flexibilidad de los contenidos, con hasta 28 talleres paralelos que han hecho posible que cada delegadx  se enfoque en aquellos espacios que más le interesaban, dando lugar a tal diversidad de contenido que se puede decir que no ha habido un solo consejo para todxs, sino tantos consejos como delegadxs.

No obstante, podríamos utiliza el lema del consejo, “trans rights now” (“derechos trans ahora”), como resumen de la linea general del mismo. Este consejo ha venido a celebrarse en un momento en que en Irlanda se está luchando por obtener una ley de reconocimiento legal de género (o ley de identidad de género). Esta lucha, además, se inserta dentro de una corriente generalizada a nivel mundial de lucha por el acceso de las personas trans al reconocimiento del género, así como al acceso de otros derechos humanos, como al acceso a la salud, tanto específica para personas transexuales como en general, al trabajo, matrimonio, educación, derechos reproductivos, y, por supuesto, al derecho a la vida.

Las lineas de trabajo, tanto de los distintos talleres, como de los tres paneles principales, han estado enfocadas a cuestiones eminentemente prácticas, sin entrar en terrenos pantanosos como la definición de quien es trans, y hacia quien debe ir enfocada el acceso a los derechos. Da la sensación de que atrás quedan los discursos jerarquizantes y exclusionistas que pretendían definir qué personas trans tenían derechos, y qué personas no los tenían, en base a criterios arbitrarios tales como diagnósticos psiquiátricos, tratamientos médicos, cirugías, orientación sexual, o incluso por la forma de vestir. Sin siquiera tratar de acercase a discursos del miedo y la transfobia interiorizada como “no podemos hacer eso, porque la gente se confunde”, o “no podemos permitir que todo el que quiera pueda cambiar de nombre u hormonarse”, parecía existir un consenso general de que todos los derechos humanos deberían ser accesibles a todos los seres humanos. Cosa que debería ser obvia, por otra parte.

Hubo talleres de todas clases, desde talleres sobre expresión artística, talleres sobre trabajo sexual, transnormatividad, el taller impartido por el Observatorio de Asesinatos Trans (TMM – Trans Murder Monitoring), etc. Sin embargo, yo elegí principalmente aquellos que estaba relacionados con el acceso a derechos humanos.

Los talleres a los que asistí tuvieron un enfoque eminentemente práctico, centrado principalmente en la detección de problemas, de cara a enfocar la actividad futura de TGEU hacia el abordaje de las cuestiones planteadas. En general, observé que dentro de la diversidad de paises del continente (no sólo pertenecientes a la UE) existen tres niveles de acceso de las personas trans a los diversos derechos humanos: aquellos paises en los que no existe prácticamente ninguna protección de los derechos de las personas trans, o existe tan sólo en algunas areas, pero no en otras (por ejemplo, los paises del Este, donde no se proporcionan servicios sanitarios específicos para las personas trans, ni legislación alguna relativa al reconocimiento legal de la identidad de género, aunque este sería también el caso de otro paises más cercanos como Irlanda o Francia). En segundo lugar, aquellos paises que fueron pioneros a la hora de proporcionar acceso a ciertos derechos a las personas trans, pero que se quedaron fosilizados en esos primeros pasos, y mantienen un férreo control respecto al acceso, incluyendo la exigencia de algunos requisitos que vulneran gravemente los derechos humanos, tales como la esterilización forzada, o el divorcio para aquellas personas que estén casadas (se encontrarían comprendidos la mayor parte de paises del norte de Europa). Finalmente, los paises donde la regulación del acceso a los derechos trans es más reciente, pero todavía incompleta, tutelada por unos médicos que se han otorgado, y a los que se les ha otorgado, el papel de jueces o la capacidad de filtrar a aquellas personas que se acercan suficientemente al modelo de hombre/mujer socialmente establecido como para que sus cuerpos, sus comportamientos y sus identidades sean merecedoras de respeto (aquí podríamos mencionar a España o Alemania). El único país del mundo donde hoy en día se puede producir un reconocimiento completo de las identidades trans (con la única excepción de que tan sólo se reconocen dos géneros, y que la implementación de la atención sanitaria específica está limitada por la disponibilidad de recursos), es Argentina.

La principal barrera para acceder a los derechos de las personas trans es la falta de legislación al respecto. Cuando esta legislación existe, las segundas barreras son los requisitos que se imponen para ejercer los derechos reconocidos en tales legislaciones. La tutela de los médicos, así como la existencia de protocolos médicos patologizantes y estigmatizantes, también se convierte en un fuerte generador de discriminación para las personas trans.

Durante el consejo también tuvo lugar la asamblea general de TGEU, que eligió para el nuevo comité directivo a Kristian Randelovic, Laura Leprince, Kemal Aysu Ayrikotu, Alecs Recher, Arja Voipio, Vreer Verkeke y Kim Trau, mientras que María Sundin y Wiktor Jajko Dynarski fueron reelegidos para la co-residencia, y Christian A. Mollerop y Carolien van de Langemaat fueron votados como auditores para los años 2012-2014

La única nota negativa la puso la agresión que sufrió un grupo de asistentes (entre ellxs se encontraban Kemal y Laura Leprince, recién elegidxs ambxs miembrx del comité directivo), en la noche del 8 de septiembre. Dadas las circunstancias en que tuvo lugar dicha agresión, se sospecha que tuvo un origen tanto xenofóbico como transfóbico, puesto que los agresores se dirigieron en primer lugar a lxs asistentes de procedencia turca. Se demuestra así, tristemente, una vez más, que no existe ningún lugar seguro para las personas trans, y que cuando se acumulan la xenofobia, la transfobia, y las identidades trans-femeninas, la situación de vulneración de los derechos humanos de las personas trans se vuelve insostenible.

El congreso en números:

Asistencia:
   –  Más de 120 delegados
   –  De más de 20 países.
   –  Tres días de duracion
Contenidos:
   –  Asamblea general de miembros de TGEU
   –  Tres paneles.
   –  28 talleres   paralelos organizados en 4 espacios
   –  2 espacios para hasta 10 talleres autoorganizados

–  1 concentración para exigir derechos para las personas trans

El consejo en prensa.

Se propone legislación para dar reconocimiento legal a las personas trans. (En inglés)
Nuevas leyes para personas trans en camino. (En inglés)
Burton se refiere a la Conferencia de TGEU (En inglés)
Amnistía Internacional pide a los gobiernos a introducir legislación de reconocimiento de género sin requisitos de diagnóstico o de divorcio. (En Danés)
¡No hay espacios seguros para las personas trans! (En inglés)

IGLYO condena el delito de odio trans-xenofóbico en Dublín. (En inglés)

El congreso en videos

¿No pudiste ir al congreso? El canal de youtube de TENI nos ofrece algunos de las ponencias y momentos más interesantes.

¡¡Espero que este artículo te haya gustado, porque he sudado tinta para conseguir que quede más o menos bien colocado en el blog!! Si te ha gustado ¡Compártelo! 

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3er Encuentro Europeo Trans de TGEU en Malmo.

El fin de semana pasado tuve la suerte de poder ir al 3er Encuentro Europeo Trans de TGEU en Malmo. TGEU significa «Transgender Europe», y es una organización que agrupa a personas y organizaciones trans de gran parte de Europas, y que todavía se encuentra creciendo.

El encuentro… pues su propio nombre lo dice. Una reunión de personas trans de varios paises europeos para tratar temas que en principio nos interesan a tod*s.

Cuando supe que iba a poder ir al encuentro (la organización concedió algunas becas, y tuve la suerte de recibir una, de lo contrario, no habría podido permitírmelo) no tenía claro qué esperar. ¿Un montón de personas trans perfectamente metidas en su rol de hombres y mujeres normales y corrientes? ¿O quizá un grupo menos binario y más alternativo? ¿De los que están plenamente convencidos de que la transexualidad es una enfermedad que debe ser curada y reconocida como tal, o partidarios de la despatologización?

Respecto a Suecia… no tenía tampoco mucha idea de como es ese país. Ikea, mucho frío, calles limpias y bicicletas, era todo lo que me venía a la mente. Cuando empecé a hablar con mis amigos de que iba a pasar unos días a Suecia, algunos me hablaron del gran nivel de vida que hay por allí.  Y de lo caro que es todo. Encima, no hay euros, sino que la moneda es la corona sueca (pero la equivalencia con el euro es muy sencilla, 10 coronas vienen a ser un euro). ¡Ah! Y que hablan muy raro y tienen algunas vocales que en España no existen, aunque la mayor parte de la gente habla inglés de manera fluida.

Con estas cuatro cosas en la cabeza salí de viaje para Copenhage. Resulta que Malmo está muy cerca de Copenhage, a tan sólo 20 minutos en tren. Eso sí, las vías del tren pasan por encima del mar. En el viaje de ida no lo pude ver, porque era de noche, pero a la vuelta sí que tuve la ocasión de disfrutar de la increible vista que hay desde un tren que pasa sobre el mar. ¡Menudo puente!

Lo cierto es que durante los días que duró el congreso se me cayó el mito de que Suecia es un país pacífico donde todo el mundo respeta a todo el mundo. Los pocos suecos con los que traté fuera del encuentro, me parecieron ásperos y un poco cuadriculados de mente. Además, el grupo de activistas que vino de Turquía fue atacado dos noches seguidas (¡también es mala suerte!), y cuando fueron a la policía a poner la denuncia correspondiente, les trataron fatal, sin respeto ninguno, utilizando nombres y pronombres equivocados, teniendo que responder a preguntas sobre cuestiones personales que no tenían nada que ver con lo que estaban denunciando, y teniendo que dar también explicaciones respecto a su derecho a estar en Suecia.

Ser turco o ser trans son dos motivos de discriminación que ya por separado te ponen las cosas suficientemente difíciles, pero cuando se juntan la situación se hace complicada de verdad. No quiero decir que por que hayan ocurrido estos incidentes Suecia sea un país transfóbico y racista (si el encuentro hubiese tenido lugar en Madrid o en Barcelona, tal vez también habrían habido los mismos problemas), pero sí que es verdad que se me ha caido un mito.

El último día del congreso se organizó un grupo de trabajo de donde salieron dos iniciativas, por una parte la redacción de una declaración de protesta por lo ocurrido, y la segunda, la organización improvisada de una manifestación. Con el poco tiempo del que disponíamos, terminamos agotad*s, pero al final todo estuvo listo en el momento adecuado.

Al margen de esto, el Encuentro fue muy agradable. Conocí a un montón de personas, algun*s de l*s cuales tenía ganas de ver en persona, porque teníamos vari*s conocid*s en común, y una relación virtual vía Facebook. Me reencontré con gente que hacía tiempo que no veía, y pude hablar con personas que provenían de lugares y experiencias totalmente diferentes a las mías. Allí había de todo, desde persona trans «clásicas», hasta otras que no se sabía si eran hombres, mujeres, ambas cosas, ninguna de ellas, todo lo anterior, si estaban transitando, si no transitaban, de dónde a dónde iban…

También había todo tipo de ideas políticas, desde las personas más conservadoras hasta las que estaban abiertas a todo tipo de nuevas vías para hacer las cosas. Conocí a una de las pocas personas trans (y de las pocas personas europeas) que forman parte de la WPATH y que nos contó anécdotas sobre la manera en que los profesionales de la salud mental «expertos» en transexualidad buscan excusas para desoir las opiniones de las propias personas trans o sacarlos del debate respecto a como les gustaría ser tratados.

Respecto a los talleres y ponencias, me quedé un poco desconcertado. Si normalmente el activismo español me resultaba demasiado académico, un poco alejado de la realidad y perdido en debates que no sirven para resolver las necesidades más inmediatas de las personas trans, al lado de lo que vi que se hace en Europa (o en el norte de Europa, más bien), parece que somos super prácticos y cañeros. Parece que España está como atrapada entre Europa y América Latina, en un punto intermedio que no sé hasta qué punto es voluntario. No sé si es que los españoles nos hemos creido que somos europeos demasiado rápido y nos hemos olvidado de la gran cantidad de problemas que nuestra sociedad todavía arrastra, o si en realidad lo que ocurre es que en toda Europa hay los mismos problemas que aquí, sólo que los demás están todavía más aletargados que nosotros, mientras que los españoles andamos sólo intentando coger el sueño europeo. O a lo mejor es que en el equilibrio está la virtud, aunque a mi modo de ver, todavía estamos muy lejos de poder considerarnos «virtuosos».

En definitiva, volví muy contento del Encuentro, con muchas cosas sobre las que pensar y también con ganas de hacer cosas. Las pilas un poco más cargadas y consciente, una vez más, de que la realidad de las personas trans es mucho más ámplia de lo que algun*s se empeñan en hacernos creer.

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