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Ya está la partida de nacimiento

La semana pasada, el día 31 de julio, me llamaron del Registro Civil de mi pueblo para decirme que les habían llamado de Barcelona para decirles que ya han hecho mi partida de nacimiento nueva… pero que no la iban a enviar, así que les han dado también el número de tomo y página para que la pida yo por Internet (o como mejor me parezca) y me la mandarán por el método normal.

Yo pensaba que el Registro Civil, una vez efectuado el traslado de la inscripción de la partida de nacimiento, tenía que enviarte una copia, así que cuando me llamaron para decirme que la habían trasladado, pero no me la enviaban, me cabreé. No sé de donde me saqué la idea de que tenían que mandarme una copia (probablemente me pareció lo más lógico), pero estaba tan convencido de ello que hasta pensé que venía ordenado en el auto de la magistrada. Hasta iba a poner una reclamación y todo…

Pero no. La magistrada no dio orden de que se me enviase una copia de la partida de nacimiento, y el Reglamento del Registro Civil tampoco indica que haya que enviar una copia de la partida trasladada, en caso de traslado de partida. Así que todavía tengo que dar las gracias de que los del Registro de Barcelona llamaran aquí, y los de aquí me llamaran a mí. De no ser por eso, me habría tenido que enterar del traslado por ciencia infusa.

Como a una amiga que hizo el cambio un poco antes que yo le pasó algo similar, ya me esperaba que también ahí habría problemas que demorarían el tema un poco de tiempo más. No podía ser tan fácil (y que conste que ahora es muy fácil, sólo hay que tener paciencia infinita. Hasta que salió la ley que regula todo este asunto, para poder hacer el cambio de nombre y tal, había que ir a juicio… Un juicio que podías ganar o perder, y que normalmente para poder ganarlo requería que te hubieses esterilizado previamente, de modo que quedase bien claro que no ibas a dedicarte a tener hijos). Así que ya estaba yo pensando en pedirlo por Internet de todos modos, pero… ¿Cómo pides una partida de nacimiento para ti mismo, si no puedes demostrar que eres tú? Explico.

Para pedir una partida de nacimiento, sin saber el tomo y la página, tienes que saber el nombre y la fecha del hecho. Pero para pedir  una partida de nacimiento de Pablo Vergara sin saber esos datos, habría que decir que es el traslado de otra partida de nacimiento, a nombre de Elena Vergara, en fecha de 25 de agosto de 1979. Sabiendo eso, el funcionario puede encontrar la nueva partida de nacimiento, ya que las partidas de nacimiento no se destruyen, sólo se cancelan y en el asiento de cancelación aparece el número de tomo y página donde está la nueva, con el nombre nuevo. Eso, si vas al registro en persona, es muy fácil de explicar. Sin embargo, el formulario de Internet para solicitar la partida de nacimiento no atiende a tantas razones ni sutilezas. La otra opción es pedir la partida de nacimiento, para ti mismo, con certificado digital. Pero como el certificado digital está a nombre de Elena, y la partida está a nombre de Pablo, no funciona. Y necesito la partida de nacimiento para poder cambiar el DNI y sacarme un nuevo certificado digital a nombre de Pablo. Pero para eso necesito el certificado digital… en fin.

Mi amiga, la que hizo el cambio un poco antes que yo, lo solucionó yendo personalmente al Registro Civil donde estaba inscrita, pero a ella le pillaba cerca. A mí Barcelona me pilla en el quinto pino, y no tengo pensado pasarme por allí hasta Navidad. En resumen, que todavía puedo ir contento de que les haya dado por llamar para decirme donde está mi nueva partida de nacimiento, porque si no… seguramente habría encontrado la forma de conseguirla (sin tener que ir a Barcelona), pero me habría costado más trabajo.

El mismo día que me llamaron la pedí por Internet. Normalmente, cuando he pedido partidas de nacimiento han tardado unas dos o tres semanas (más o menos lo mismo que tardan en enviarme cualquier cosa que haya comprado en China, sólo que China está mucho más lejos), pero estamos en agosto, y supongo que pedir que te manden algo durante el mes de agosto… es mucho pedir. Paciencia, paciencia y más paciencia…

Por otra parte… ¡Ya soy oficialmente Pablo! La rectificación de sexo tiene efecto desde que se practica en el Registro Civil. Mientras no cambie el DNI, no voy a poder darle mucho “efecto” que digamos, pero bueno…

Como una pequeña anécdota final, cuando estaba reservando el billete de avión y me preguntaba que nombre poner, pensé que, por la ley de Murphy, si lo ponía a nombre de Elena, seguro que me llegaba la partida de nacimiento nueva al cabo de pocos días, para que me diese más rabia. En cambio, si no ponía a nombre de Pablo, seguro que no me llegaba. Entre un efecto de la ley de Murphy y el otro… pensé que me gustaba más el primero, y ha funcionado. La ley de Murphy nunca falla. ^_^

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Ya está el auto del juez.

Hace dos viernes me llamaron del Registro Civil para decirme que ya se había autorizado mi solicitud de rectificación registral de la mención de sexo, y que me pasara cuanto antes para firmar la notificación, así que el lunes siguiente (el día 11 de mayo, si mal no recuerdo) allí estaba yo plantado, a primera hora de la mañana, para que me notificaran del auto de la magistrada.

Un auto, para quienes no lo sepan, es una resolución judicial. Hay varios tipos de resoluciones judiciales (autos, sentencias, y otra más que ahora no me acuerdo, y no me voy a poner a buscar cual era), y la diferencia entre llamarse de una forma y llamarse de otra depende, simplemente, del tipo de proceso al que vaya referida. Por ejemplo, en este caso, la magistrada no iba a dictar sentencia ¿no? Aunque los estudiantes de derecho maldecimos todas esas cosas, lo cierto es que tiene lógica.

El auto, por cierto, tiene una redacción curiosa. Empieza redactado en femenino “Dª. Elena Vergara”, “la solicitante”, y ese tipo de cosas, hasta que a la mitad dice que se concede la rectificación registral de la mención de sexo, donde deberá figurar a partir de ahora “varón” y de nombre “Pablo”, y continúa la redacción en masculino en los siguientes párrafos. Sin embargo, al llegar al final, cuando ordena que se me notifique, como se refiere de nuevo a la situación actual, vuelve a referirse a mí como “la solicitante”. ¡Claro, porque todavía no se ha inscrito la rectificación, y por tanto, esta no se ha producido aún!

En mi opinión, el sexogénero de cada persona es aquel con el que dicha persona se identifica, y no puede ser impuesto por terceras personas, basándose en cualquier circunstancia ajena a la voluntad de la persona, simplemente porque se trata de un rasgo de la personalidad. Es como si quisieran imponerme ser hincha del Barça o del Español sólo porque nací en Barcelona. En cambio, su señoría, la Encargada del Registro Civil de mi pueblo, parece ser más bien de la opinión de que “la ley lo puede todo, excepto convertir a un hombre en mujer… [y ahora ya, incluso eso]”. No sé si lo he comentado antes, pero es un viejo proverbio que los profesores de Derecho Civil tienen que decir en un momento u otro. Supongo que si no lo dicen, les expulsan del departamento o algo así, porque otra explicación no hay. Inicialmente sólo decían “la ley lo puede todo, excepto convertir a un hombre en mujer”. Ahora todavía están tratando de recuperarse del shock, y no han sido capaces de convertir el dicho en, simplemente “la ley lo puede todo”… porque entonces se les notaría que en realidad creen que las leyes tienen una especie de poder mágico que permite cambiar la realidad para que esta se adapte a los dictados de los legisladores.

Lo creen, aunque como son gente culta, no pueden admitirlo. Lo creen, por supuesto, en un acto sublime de vanidad, porque eso convierte a todos los profesionales del derecho en una especie de sacerdotes, y a los jueces y magistrados, en los sumos sacerdotes con un poder sobrenatural para obrar la magia que cambia la naturaleza de las personas, creando y descreando familias, haciendo que la gente sea culpable o inocente, delincuentes o ciudadanos de bien o, en este caso, obrar el milago de convertir a una mujer en hombre. Y yo, cuando leo en el auto que “en adelante será varón”, no puedo evitar sonreir. La necedad siempre me ha resultado divertida, aunque, por desgracia, la necedad de los podersos se convierte en la opresión de los débiles.

Como nací en Barcelona y ahora vivo en otro sitio, ahora el Registro Civil de Motril tiene que enviar al Registro Civil de Barcelona el auto, para que allí extiendan una partida de nacimiento nueva y me remitan una copia a mí. Eso puede tardar más o menos tiempo. Por ejemplo, a una amiga mía, que nació en Granada pero hizo la rectificación en Madrid, tardaron muchísimo en enviárselo. Más de seis meses. Lo que es extender la partida de nacimiento en si, se la hicieron super rápido. El problema fue que echar la notificación al correo a veces es una tarea titánica para los saturadísimos funcionarios de la Administración de la Administración de Justicia (no me he equivocado, he escrito dos veces “de la Administración”, porque se llama así. Cosas del Estado de las Autonomías), hasta el punto de que cuando por fin llegó a casa de mi amiga, ella ya había tenido tiempo para ir en persona al Registro Civil de Granada, solicitar la partida de nacimiento, cambiar el DNI, la tarjeta sanitaria, el contrato del móvil, la tarjeta de crédio, el carnet de conducir… Así pues, si vivís en el mismo sitio en que nacisteis, el trámite se simplifica un poco.

En realidad, el plazo que tienen para enviaros la partida de nacimiento, es de tres meses. Si en tres meses no os la han enviado, deberíais reclamar. Las reclamaciones funcionan: la primera vez que hice la solicitud de rectificación registral, tardaron cuatro meses y medio en responderme. En esta segunda ocasión, y tras haber dicho que se cual es el plazo, y que si no lo cumplían iba a reclamar, han tardado dos meses. ¿Casualidad?

Termino la entrada avisando de que estoy de exámenes. Ayer hice el primero (segundo parcial de Derecho Civil, curiosamente), y la verdad es que salí muy contento. Creo que el exámen está para sacar entre un 6 y un 8 (el 6 siendo muy pesimista), y aprobado seguro, así que una menos para el año que viene. Además, era la que tenía más créditos de todas, y la que más difícil me iba a resultar pagar en caso de haber tenido que repetirla, así que estoy contento. También es verdad que el Derecho Civil ha sido la asignatura más fácil de primero, en por una parte, porque es algo que más o menos nos suena a todos, y por otra parte porque cuando estudié turismo también tenía un año de Derecho Civil, y algo me sonaba (aunque entre el derecho que estudie en Turismo, y lo que estoy estudiando ahora, no hay color).

Me quedan dos exámenes más: cultura europea, que también la veo asequible, y derecho romano, que es más hueso. Así que, si veis que no actualizo, ya sabéis porque es.

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Ratificación de la solicitud…

Recapitulemos: el día 1 de marzo envié mi solicitud de rectificación registral de sexo por correo al Registro Civil de mi pueblo, certificado y con acuse de recibo. Posteriormente, en correos me informaron que el certificado había entrado en el Registro Civil el día 5 de marzo. El acuse de recibo llegó a mi casa alrededor del día 20 de marzo.

Hace dos días (3 de abril) me llamaron del Registro para que vaya a ratificar mi solicitud, a poder ser hoy mismo, por la mañana o por la tarde. En el momento en que me llamaron, me cabreé bastante, porque la otra vez que intenté hacer el cambio de nombre, en el Registro me pidieron que hiciese una entrevista, que es un trámite que no está previsto en ninguna parte, y que me retrasó todo durante varios meses. Pensé que habían vuelto a pasar lo mismo y me enfadé un montón. Me cabreé como un mono, la verdad.

En cuestión de minutos había pensado como y ante quien iba a reclamar, y me había acordado de la familia de todos los funcionarios del registro civil de mi pueblo. Luego pensé que sería mejor hablar con alguien que supiese de estas cosas más que yo, y llamé a una amiga para que me aconsejara. Menos mal, porque mi amiga me dijo que es habitual pedir a la gente que ha hecho alguna solicitud en el registro civil que la ratifique. Es una forma de asegurarse de que la solicitud fue realizada de verdad por el interesado, y no por otra persona.

Saber esto me quitó un peso de encima. La burrocracia es un asco, y estoy seguro de que existen formas más sencillas de hacer las cosas sin molestar a la gente, pero si lo de la ratificación es algo que se puede hacer, y se hace habitualmente, se fastidia uno y ya está.

La ratificación fue solicitada por la magistrada en la orden de incoación, y es un papelito en el que pone que juro que me llamo Dª. Elena Vergara Pérez. Fui al registro, esperé a que llegase la funcionaria, firmé el documento, y ya está. Yo, personalmente, habría puesto que “mi nombre legal es…” porque en verdad yo no me llamo así, o al menos, que me llamo D. Elena, ya que si el tratamiento “don” y “doña” son tratamientos de respeto, deberían usarse respetuosamente. Me quedó la sensación de haber firmado algo que no era cierto, aunque supongo que para las mentes cuadriculadas de algunas personas que hay por el mundo, si lo es.

Muchas de las personas que tienen trabajos relacionados con el derecho creen que las leyes tienen una especie de poder taumatúrgico que convierte en realidad lo que pone en los papeles, con lo cual, si en mis papeles pone que me llamo Elena, eso hace que me llame Elena en realidad. Supongo que forma parte de ese pensamiento que atribuye a la palabra escrita un cierto carácter mágico y sagrado, y a las personas que ejercen el poder, como piezas de un sistema emanado de la voluntad de Dios. Recordemos que los reyes eran reyes “por la gracia de Dios”, y que las leyes y la justicia emanaban de su persona (la justicia, en España, todavía se administra en nombre del Rey).

Que el Derecho construye el mundo es una idea que los catedráticos de derecho siguen transmitiendo a sus estudiantes, y que es muy cómoda de creer. Es tradicional que los profesores nos digan a los alumnos que: “el derecho lo puede todo, excepto transformar a un hombre en mujer”. Desde la Ley 3/2007, los profesores añaden como coletilla, con cierta perplejidad “y ahora parece ser que hasta eso…”.

A mí me parece un acto de arrogancia e inocencia a partes iguales. Arrogancia por creerse que sus pensamientos construyen la realidad más que los pensamientos del resto de las personas (e incluso sobre la voluntad de los destinatarios de las leyes). Inocencia porque no se dan cuenta de que las normas no siempre se cumplen, a pesar de que los filósofos del derecho han escrito ríos de tintas sobre la ineficacia de la Ley.

Que la ley no siempre se cumple quedó demostrado dos minutos más tarde, cuando la funcionaria guarda el papel en el expediente y dice “bueno, ya te llamaremos cuando esté”, y a mí me sonó a “te llamaremos un siglo de estos”. Así que le comenté que, por lo que yo sé, el plazo para responder son tres meses, y le pregunté si eran a contar desde que la solicitud entraba en el registro, o desde el momento de la ratificación. Me respondió que desde la ratificación (yo diría que es desde que la solicitud entró en el registro, tendré que preguntar para asegurarme…), pero que “esas cosas casi nunca se cumplen”. O sea que cuando yo solicité el cambio de nombre sin cumplir el plazo de los dos años de tratamiento no me lo concedieron porque, en palabras de la misma funcionaria “aquí las leyes se cumplen”, pero cuando los destinatarios de las normas son ellos… entonces “eso no se cumple casi nunca”.

Por eso le pedí que me diese algún documento que demostrase la fecha en que había realizado la tal ratificación, y lo que hizo fue sacarme una copia de la orden de incoación del expediente, fechada tres días antes (mejor para mí, peor para ellos), en la que me llamó la atención que la magistrada que entiende de este asunto se refiere a mí como “la demandante”. Está esperando a que la magia del derecho me transmute en hombre, aunque me pregunto si en el auto de resolución se referirá a mí en femenino al principio y en masculino al final, sólo en femenino, o sólo en masculino. Tengo curiosidad.

Me desvío. Estaba hablando de plazos. Cuando comenté que tenían un plazo de tres meses, la funcionaria me respondió que “no se cumplen”, dando por hecho que las leyes no se aplican a la Administración, al parecer. Cuando pedí un documento de cara a presentar la reclamación por el retraso que ya se estaba viendo que se produciría casi seguro, la chica se puso nerviosita, y trató de persuadirme de que no presente esa futura reclamación cuando los plazos, en efecto no se cumplan. Yo, por mi parte, le aseguré que entendía que eran tan eficientes como les es posible, y que si los plazos no se cumplen no es por culpa de ella personalmente, pero que igualmente debía reclamar, porque si la Administración debe cumplir ciertos plazos, también debe poner los medios para que esos plazos se cumplan efectivamente ¿no? En el momento de despedirme de ella me comentó que… bueno, en realidad la respuesta suele ser bastante rápida, pero que el problema es que, como luego hay que enviarlo al registro civil de Barcelona, pues ahí ya no se sabe cuanto pueda tardar la cosa y bla, bla, bla. Por supuesto, por supuesto, yo entiendo todo eso, pero si tardan más de tres meses, reclamo.

Las reclamaciones funcionan, y más ahora que la administración está apretando las tuercas a los funcionarios. La mera intención de reclamar ya ha servido para que la actitud de la funcionaria del registro civil pase de “búsquese una silla y siéntese, que esto no se sabe cuanto va a tardar” a “la respuesta suele ser rápida”.

Así que, reclamad cuando sea necesario.

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Rectificación registral de sexo, paso a paso.

Este post no es muy original. Puedes encontrar más o menos la misma información en otros muchos sitios… Sin embargo, me ha parecido que era bueno explicar paso a paso cómo se solicita la rectificación registral de sexo. De camino, me sirve para preparar el terreno para el próximo post, que sí será más interesante.

Lo primero es que el contenido de este post sirve únicamente para aquellas personas que tengan la nacionalidad española, y preferentemente que vivan en España. Si no eres español, aunque vivas en España, todas estas cosas no se aplican. En casos de doble nacionalidad no sé cómo irá la cosa, si un país te reconoce la identidad y otro no. Si eres español, pero vives en el extranjero, es posible que tengas problemas.

Para solicitar la rectificación registral de la mención de sexo sólo necesitas reunir los documentos necesarios, escribir la solicitud, y presentarla en tu registro. En teoría está chupado. El Ministerio de Justicia te lo explica todo aquí. Pero por si todavía tienes más dudas, te lo voy a explicar aún más detalladamente cuales son documentos necesarios, y como conseguirlos. De menor a mayor dificultad son:

1)      Fotocopia del DNI. Pues eso. Coges tu DNI (¡que no esté caducado!) y lo fotocopias por ambas caras. Hasta ahí es fácil.

2)      Certificación literal de la inscripción de nacimiento. Lo que viene siendo la partida de nacimiento literal. Para solicitarlo, tienes toda la información aquí. Puedes solicitarlo en persona, por correo o por internet con o sin certificado digital. Yo lo solicité por internet, pero el certificado digital me daba algunos problemas, así que decidí intentarlo sin certificado, y fue una buena idea. Además, es recomendable que utilices Internet Explorer, y no Mozilla Firefox. Hay un campo del formulario en que pregunta el libro y hoja de la inscripción. Si no lo sabes, no pasa nada (debe ser lo más normal que nadie lo sepa). En su lugar escribe “N.E.”. No sé qué significa “N.E.”… yo lo puse porque lo explicaban en otra página web (tristemente, no recuerdo la dirección), y funcionó. Mi certificado llegó sin problema. El certificado es completamente gratuito.

3)       Certificado de empadronamiento. Esto se pide en el Ayuntamiento donde te hayas empadronado. Existen dos tipos de empadronamientos: certificado y volante. Para este caso, el volante no sirve: tiene que ser certificado. No sé si habrá un solo procedimiento, o si cada Ayuntamiento lo hará a su manera… En mi caso, me pidieron el DNI, me cobraron 1€ de tasas, y tardaron dos días en expedir el certificado. No tuve ningún problema.

4)      Diagnóstico de trastorno de identidad de género (transexualismo, disforia de género…). La única manera de conseguirlo es convencer a un psicólogo o psiquiatra de que, efectivamente, eres transexual. Si no vives en España, tienes un problema: el informe debe ser emitido por un psicólogo habilitado para trabajar en España. O sea que, o el psicólogo se traslada hasta donde tú vives, o tú te vuelves a la madre patria a conseguir el dichoso papelito. Parece que el Estado español no tiene mucho interés en la exportación de transexuales al resto del mundo.

5)      Informe médico que acredite que has seguido un tratamiento médico para acomodar tus caracteres secundarios al sexo elegido, durante al menos dos años. Este requisito no es necesario si por razones de salud o de edad no puedes recibir tratamiento hormonal (lo cual, por cierto, abre varias opciones bastante interesantes). En tal caso, habrá que presentar un certificado médico acreditativo de dicha circunstancia. Respecto a este informe, no se exige que sea emitido por un médico español o habilitado para ejercer en España.

Junto con todo eso, tienes que presentar un escrito en el que conste:

  • tu nombre, apellidos, número del documento nacional de identidad y domicilio;
  • una exposición sucinta y numerada de los hechos;
  • el nuevo nombre que propones, salvo que quieras conservar el que ya tienes;
  • los fundamentos de derecho;
  • la petición, fijada con claridad y precisión, de que se rectifique la mención relativa a tu sexo, así como, en su caso, el nombre que propones.
  • Traslado del folio registral, para que te hagan una partida de nacimiento nuevecita con estos datos, en lugar de corregir la que ya tienes.

Para ello, yo utilicé el siguiente modelo, sacado de la web de Carla Antonelli

 SR. ENCARGADO DEL REGISTRO CIVIL DE _________

D. ________ ________ _________, nacido/a en__________, el día __ de _______ de ____, de nacionalidad española, mayor de edad, con domicilio en calle _________________________________, de la localidad de __________ (código postal _______), en la provincia de___________, con teléfono de contacto ____________ y, con DNI ____________,

EXPONE:

Que por medio del presente escrito promueve expediente gubernativo para que se proceda a la rectificación de la mención registral del sexo en la inscripción  de su nacimiento, el cambio de su nombre propio y el traslado total del folio registral con cancelación del actual asiento y apertura de uno nuevo en el que consten los datos que por consecuencia de este expediente resulten rectificados y modificados. Basa el expediente en los siguientes:

HECHOS

A.-  Que le ha sido diagnosticada disforia de género ………………

B.- ……………….

FUNDAMENTOS DE DERECHO

1. Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.

2. Ley del Registro Civil, artículos 20 y 54 y Reglamento del Registro Civil, artículo 21 y 307.

RELACIÓN DE DOCUMENTOS APORTADOS

–      Certificado de empadronamiento para determinar el registro civil en el que hay que presentarse

–         Certificación literal de la inscripción de nacimiento

–         DNI original y fotocopia.

–        Informe del médico o psicólogo clínico de «disforia de genero» en el que consta la existencia de disonancia entre sexo inscrito y la identidad de género sentida o sexo psicosocial y la estabilidad y persistencia de la disonancia, así como la ausencia de trastornos de personalidad que hayan podido influir de manera determinante en la existencia de dicha disonancia. ( Original y fotocopia )

–         Informe del médico que ha dirigido el tratamiento, acreditativo de que ha sido tratado médicamente durante _______ (al menos dos años)___ para acomodar las características físicas al sexo reclamado. ___. O, en su defecto, mediante informe de un médico forense especializado. (Este requisito no será necesario cuando concurran razones de salud o edad que imposibiliten el seguimiento del tratamiento, en cuyo caso aportará certificado médico de tal circunstancia___).  ( Original y fotocopia )

En virtud de lo expuesto,

SOLICITA:

Que se tenga por incoado expediente gubernativo y, previos los trámites, oportunos, se dicte resolución acordando:

1º. La rectificación en la inscripción de nacimiento de la mención relativa al sexo del que suscribe haciendo constar el de “__________” por el de “__________”

2º. El cambio de nombre de “___________” por el de “___________”

3º. El traslado total del folio registral con cancelación del actual asiento y apertura de uno nuevo en el que se hagan constar el nuevo nombre y sexo acordados.

______a___de___.

Fdo. D.________ ________ _________

 

Bonus: como presentar la solicitud.

En mi primer intento de cambio de nombre, había tenido problemas para que me diesen entrada a la solicitud, que me hicieron perder bastante tiempo. Eso me sirvió para ir sobre aviso en esta segunda ocasión.

Una amiga me avisó de que la solicitud se podía presentar por correo, además de presencialmente. Yo tenía dudas respecto de si merecía la pena hacerlo así o no, ya que me preocupaba que desde el registro me llamasen al recibir la solicitud, diciéndome que no era correcta, y citándome para una entrevista. Si eso ocurriese, yo habría perdido más días, porque obviamente es más rápido llevar tú la solicitud, que enviarla por correo. También es más barato.

Sin embargo, decidí hacer caso a mi amiga, y finalmente lo presenté por correo. Para evitar más problemas, adjunté una captura de la web del ministerio de justicia, donde se indica que se puede presentar la solicitud por correo, y también se indica cuales son los requisitos, añadiendo en el escrito que esos, y ningún otro requisito más, son los requisitos necesarios. Además, lo envié con acuse de recibo para tener una prueba del día en que la solicitud entró en el Registro, por si acaso fuese necesario reclamar (más adelante escribiré un post sobre reclamaciones).

Si vais a presentar la solicitud en correos, tenéis que llevarla en sobre abierto, con una copia del documento principal. El o la funcionaria de Correos os sellará la copia del documento principal, lo que os servirá como prueba de que ese fue el documento que enviasteis. Luego lo introducirá todo en el sobre, y lo cerrará. El envío, además, no puede ser normal: tiene que ser certificado.

A mí me ha pasado que el acuse de recibo no me ha llegado (debe haberse perdido). No importa, he ido a correos con el resguardo del certificado y he pedido que me digan si ha llegado, y que emitan un informe sobre ello. Ese informe hace las veces de acuse de recibo.

Ahora tienen tres meses para responder, prorrogables por otros tres. Dependiendo del registro, la respuesta puede ser más o menos rápida. Después, no sé qué hay que hacer.

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Mi primer intento de cambiar de nombre.

Parecía que con la Ley 3/2007, lo del cambio de nombre estaba “chupado”. Es una ley muy sencilla, que convierte este asunto en un mero trámite que, en teoría es tan fácil como acercarse al Registro Civil de vuestra localidad con los documentos necesarios. Sin embargo, esto no ha sido siempre así, desde que se aprobó la ley. Al principio se debía a que en muchos Registros los funcionarios desconcían la existencia de esta norma. Luego, muchos funcionarios de los registros civiles han empezado a creerse con derecho a entorpecer la realización de este trámite. Probablemente se sienten una especie de defensores del orden social que protegen a los genuinos hombres y las genuinas mujeres de la impostura de esos transexuales que pretenden usurpar una identidad que no les corresponde.

Por eso, ahora que estoy iniciando mi propio proceso, he decidido separar algunos posts en una categoría aparte (podéis encontrarla en el menú de la izquierda como “Rectificación de sexo”), pues al parecer hay muchas cosas que es necesario tener en cuenta.

Si vas a empezar tu proceso de rectificación registral de la mención de sexo, no te asustes: en la mayoría de los Registros Civiles no tendrás ningún problema.

En noviembre del año pasado tuve la idea peregrina de solicitar la rectificación registral del sexo (y cambio de nombre), aunque no cumplía con los requisitos para ello. No lo comenté aquí porque me parecía una idea tan absurda que no merecía la pena ni hablar de ello.

Tuve varios motivos. En primer lugar porque me habían llegado noticias de “otros registros civiles” en los que se había concedido un cambio de nombre a personas que no cumplían los requisitos (en aquel momento yo desconocía que la fuente de esa información no era nada fiable) y me dije ¿por qué no probar?

El segundo motivo era que pensaba que las pretensiones se conceden por silencio administrativo. Es decir, que si la Administración no responde dentro del plazo establecido, es que sí. Sin embargo, aunque esto es cierto con carácter general, en el Registro Civil es al contrario: el silencio administrativo equivale a una respuesta negativa. Respecto al silencio administrativo es necesario señalar una cosa más: la administración está obligada a responder siempre, y dentro del plazo establecido para ello (aunque, en la práctica, estos plazos son prorrogables casi siempre). Si no os responden dentro de plazo, reclamad. Hablaré más sobre ello en otro post.

Mi tercer y último motivo era que me habían dicho que iniciar el trámite (aun sabiendo que me lo iban a denegar por no cumplir los requisitos) podría facilitar que la UNED reconociese mi identidad.

Sin embargo, yo tenía muchas dudas de que fuese a servir para algo solicitar la rectificación de sexo sin cumplir los requisitos. Estaba bastante seguro de que me lo iban a denegar… Como ya he dicho, era una idea bastante absurda.

Fui al registro a mediados de noviembre, y cuando mostré los papeles al funcionario, este me los devolvió y me dijo que tenía que hacer una entrevista para poder iniciar ese trámite, pero que ya tenía la agenda cerrada hasta enero, y que la del año que viene no se abriría hasta mediados de diciembre. Que le dejase mis datos, y ya me llamaría.

Yo me quedé más mosqueado que un cura en una fiesta de lesbianas, porque nunca había oido hablar de que hiciese falta ninguna entrevista. Le di mis datos y me fui. Nunca me llamó, y yo, aunque me acordé del tema, no volví a pasar por el registro porque estaba demasiado preocupado buscando trabajo, intentando aprobar mis asignaturas, e intentando convivir con mis padres después de dos años de independencia, cosa que no era fácil para nadie.

En febrero regresé, después de hacer mi primer exámen de la UNED, volví a pasar por allí. No estaba el mismo funcionario de la otra vez, que, según me dijeron, ya no trabajaba allí. Yo me hice el sueco y volví a entregar los papeles, como si no supiera nada de la tal entrevista que, en aquel momento ya lo sabía seguro, se habían sacado ellos de la manga. No me los aceptaron, y me citaron para hacer la dichosa entrevista, para tres semanas más tarde.

Debí reclamar, pero hacerlo habría supuesto buscarme la legislación aplicable, escribir una reclamación, y no tenía la citación por escrito, con lo cual no podía demostrar que el tal trámite existía. En realidad, ni siquiera sabía ante quien ni de que forma podía reclamar. El trámite no era importante para mí, y tenía otras preocupaciones. Lo dejé corer, hice sumisamente mi entrevista (en la que la fncionaria me advirtió que me faltaba un papel, yo le dije que ya lo sabía, y ella me dijo, un poco enfadada, que entonces por qué lo presentaba si sabía que no me lo iban a dar, y yo lo expliqué lo de la UNED), y me olvidé del tema. Tres meses más tarde no me respondieron (ahí podía haber hecho otra gestión para “apremiarles”, después de la cual, el Registro dispone de tres meses más para responder, pero pasé de ello), y cuatro meses y medio más tarde, por fin me notificaron que me denegaban la solicitud.

Así que podría parecer que hice el intento para nada… pero en realidad me sirvió para saber que en mi Registro Civil no conocen bien el procedimiento (creo que lo de la entrevista no lo hicieron por mala fe, sino porque se liaron con el procedimiento normal para hacer el cambio de nombre ), y empezar a investigar qué hacer en caso de que, cuando realizase mi solicitud en serio, volviese a tener problemas. Con las cosas que aprendí en aquella ocasión, y unas pocas más, escribiré otro post dentro de unos días.

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Dos años de hormonación (y II)

Así pues, como se ha visto, conseguir el primer requisito para poder cambiar de nombre no consiste en un sólo paso, sino que es un proceso largo complejo: autoreconocimiento, acudir al médico de cabecera, que te dervien a la UTIG (que tampoco es nada fácil ya que, o bien el propio médico no sabe hacerlo ni sabe dónde informarse, como me pasó a mí, o, si te está atendiendo un psicólogo o psiquiatra de salud mental en la seguridad social, es posible que «se resista» a enviarte, y que te pida esperar hasta que «lo tengas claro». Aquí se pueden ir, perfectamente, dos o tres meses de tiempo), ir a la UTIG durante tanto tiempo como tu psicólogx o psiquiatra considere necesario (con plus de dificultad si en tu Comunidad Autónoma no existe tal Unidad, porque te tocará trasponer a Málaga, aunque existan otras unidades que estén más cerca, ya que Málaga es el único Centro de Referencia nacional), hasta que al final te dan el dichoso papelito (o no te lo dan, que también hay casos de eso). Durante todo este tiempo, por cierto, no puedes emigrar de España, ya que el papelito debe expedirlo un psicólogo o psiquiatra español, o con licencia para ejercer en España.

Ahora, puedes ir a por la segunda prueba de la gymkana. Certificado de que has estado dos años en tratamiento, expedido por el médico que dirija tu tratamiento. En este caso la ley no exige que sea un médico español, pero habría que ver que dirían en el Registro Civil si llevas un certificado de otro sitio.

Lo primero que necesitas es empezar a hormonarte, que eso es fácil dentro de la Seguridad Social, y un poco más difícil fuera, porque no hay muchos endocrinos que lleven ese tipo de tratamientos (pero haberlos, haylos, yo conozco a dos). Luego, dejar pasar dos años. Tampoco es muy difícil dejar pasar el tiempo, pero sí es aburrido.

En este tiempo, tu cuerpo empieza a cambiar, y, si tienes suerte, como es mi caso, ya tienes un medio más de prueba para demostrar que eres hombre o mujer. «Tráteme según lo que ve», decía un conocido mío, a quienes no sabían como tratarle. Yo nunca he necesitado verbalizarlo. Pero funciona, porque a estas alturas de la película, la gente ya no me pide que les demuestre que soy un hombre. Ahora la pregunta es: «¿Por qué no te dejan cambiar el DNI?» Y es que el conflicto se ha empezado a producir del revés… lo que tengo que demostrar, en las ocasiones en que es necesario mostrar mi DNI a desconocidos, es que soy una mujer… cosa que no hago (excepto mañana, cuando vaya a darme de alta como autónomo, que a las mujeres les hacen… digoooo… nos hacen un 30% de bonificación).

El nivel superior dentro de esta categoría, son las cirugías, sobretodo la reconstrucción genital. «Operación de cambio de sexo», le dicen algunos. «Cirugía de reasignación de sexo», dicen otros, como si la intervención del cirujano tuviese la virtualidad de transmutar, con la reconstrucción de tu cuerpo, la esencia de tu espíritu, convirtiéndote por fin em una mujer u hombre de verdad.

«Soy mujer, porque tengo cuerpo de mujer». Es la prueba definitiva, hasta el punto de que, una vez realizada tal cirugía, cualquier razonamiento en contra es muy difícil de oponer. Una vez que te operas, los que tienen que demostrar que no eres mujer, son los otros. Y encuentran argumentos, pero son débiles, porque en el fondo saben que uno de los peores miedos de todo hombre es perder su pene, y ni siquiera son capaces de imaginar que un hombre se someta voluntariamente a una operación para quitárselo y hacer con lo que quede de él, bulva y vagina, convirtiéndose así en inofensivas e impotentes (en realidad, si hay hombres así, pero eso daría para otro blog entero). Del mismo modo, la existencia de un pene en un cuerpo, pone inevitablemente ese cuerpo en el lado de los hombres. Del peligro. Del poder.

Entiendo que esta forma de pensar es mucho más fácil, más intuitiva, que pensar «Si soy un hombre, y tengo cuerpo, mi cuerpo debe ser un cuerpo de hombre». Entiendo que hay muchas personas que sólo se sienten verdaderamente hombres o mujeres si se han operado. Incluso entiendo que hay quienes sólo admiten que alguien es auténticamente transexual si se ha operado, o tiene la firme intención de operarse. Sin embargo, como ya decía en la entrada anterior, la verdadera prueba de que eres hombre o mujer es la explicación que te diste a ti el día que te convenciste. La gran mayoría no pensó «me quiero operar, soy hombre (o mujer)», sino «el que sea hombre (o mujer), por fin explica que tuviese tantas ganas de operarme».

Volviendo a mi gymkana, el día 26 hice por fin los dos años de hormonación. Pero eso no completa el juego. Todavía no tengo el papel. Llamé a Málaga el lunes anterior a cumplir los dos años (el día 26 caía en jueves). Volví a llamar el martes posterior a ese día, y me dijeron que la doctora acababa de dar el visto bueno para expedir el certificado. Todavía no me han llamado para decirme que lo han enviado, es decir, que no lo han hecho. Pasado mañana volveré a llamar. Y así hasta que me lo envíen (¿tendré que llegar a poner una reclamación por escrito? ¿Se juntará con mi próxima cita en Málaga, que creo que es en abril o mayo?). Con eso tendré completada la segunda prueba de la gymkana para demostrar, ante el Estado, que soy un hombre.

Luego toca el resto: reunir el certificado de nacimiento (me llegó el miércoles, ha tardado unos 20 días, aunque si lo pides con certificado digital, te lo hacen instantaneamente), y el de empadronamiento (ese es rápido, lo dan en el acto, al menos en mi ayuntamiento). Hacer el escrito, que ya lo tengo preparado, y llevarlo al Registro Civil.

En mi Registro Civil (y en algunos otros) se inventan «pruebas extra». En el mío, por ejemplo, te exigen que hagas una entrevista. Esa entrevista no es obligatoria, y de hecho, me da que es ilegal que te la exijan (no pueden inventarse trámites que no están previstos). Yo supongo que lo hacen por error. La manera de evitar esto es presentar la solicitud por correo. Pero eso vendrá luego. Y luego vendrá lo que tarden en resolver (en algunos sitios, un mes o menos. Aquí, cuatro meses y medio, la última vez que lo intenté, cuando el máximo son tres). Después, ni idea de qué más hay que hacer…

Me queda gymkana para rato. Ya iré contando que tal.

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