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…y de vuelta a la realidad…

Después de las Jornadas, la vida siguió. La vida real está ahí fuera, por más que uno busque maneras de olvidarse de ella durante un rato, o de pensar que puede hacer que las cosas sean un poquito mejores.

En la vida real, tras las Jornadas, encontré a algunas personas que opinan que no sólo no ayudo a hacer que las cosas sean un poquito mejores, sino que incluso contribuyo a empeorarlas. Bueno, no estoy del todo seguro de si eso era la vida real, o continuaba con lo de antes.

No siempre hago las cosas bien, y no me queda más remedio que reconocer que dejé colgadas a algunas compañeras, especialmente a quienes se encargaban del Espacio Difuso. No supe hacerlo mejor, ni tampoco peor, pero eso no justifica que no lo hice como debía. Quizá tampoco fuí el único que no hizo las cosas como debía, y la parte «agraviada» tal vez tenga su parte de responsabilidad en la falta de implicación del resto. Aún así, que otras personas no hagan las cosas bien no justifica que yo no las haga bien.

Muchos se han disgustado con las cosas que he escrito aquí. Son personas con una visión diferente de la mía respecto a lo que es el feminismo. Me han dicho y escrito cosas muy duras, estaban muy enfadados. Otros no se han dirigido a mí, pero sí que han apelado a mis amigos. Es normal, igual que ellos actuaron de acuerdo con sus ideas y convicciones y yo me enfadé, al actuar yo de acuerdo con mis ideas y convicciones he hecho que se enfaden conmigo. Igual que yo me he sentido atacado, incluso insultado, el decirlo ha hecho que se sientan igual. Tengo la sensación de que «ellos atacaron primero» y en ello me justifico. Sólo hablo de lo que veo y describo lo que sentí en esos momentos, porque en el fondo, muy en el fondo, sólo escribo para mí. Se me olvida que otros leen mis lineas, e incluso cuando soy consciente de ello, siento que morderme la lengua es mentirme a mí mismo. En el futuro, cuando quiera recordar un momento, se que releeré las entradas antiguas, y si falseo ahora mi opinión, suavizándola para no herir sensibilidades, estoy falseando mi memoria del futuro.

Quizá debería llevar un diario privado y guardarme mis opiniones para mí. Así seguro que no se enfadaba nadie conmigo. Sería políticamente correcto. Pero entonces mejor cerraría este blog. Porque empecé a escribir para que mis amigos, familiares y, sobretodo, otras personas trans, viesen como me iba, que las cosas son difíciles, duras, pero se sale de todo y luego merece la pena. Si he descrito con todo lujo de detalles como estaba cuando me sentía tocar fondo ¿no voy a expresar lo que siento cuando estoy en la cresta de la ola? ¿No voy a decir a otras personas trans que hay maneras de ser trans y ser increiblemente feliz, a pesar de todo?

El problema, creo, es que este blog ha dejado de ser anónimo, y yo me estoy dando cuenta de ello ahora, a pesar de que A. lleva bastante tiempo indicándomelo con mucho tacto. Escribo y me muestro como soy, y me hago vulnerable, pero también vulnero a otros cuando al hablar de ellos, ellos saben quien les está haciendo referencia. Lo que me consuela es que supongo que de aquí a unos meses volveré a la comodidad del anonimato y podré dejar de plantearme estas cosas. ¿Hacer o no hacer? ¿Expresar o mantenerse en silencio para evitar el confrontamiento? ¿Estoy aprovechándome de la ventaja que representa tener una plataforma de comunicación unidireccional? ¿O, al fin y al cabo, tengo derecho a utilizar la libertad que internet brinda a todo el mundo para hacer escuchar sus opiniones? ¿No son los blogs la máxima expresión de la democracia? Sí, alguien puede ser muy poderoso y evitar que otros hablen en determinados foros, alzar su voz sobre las de los demás, pero luego la red nos da voz a todos, y cada cual lee lo que cree más adecuado.

Yo no quiero representar a nadie en este blog, ni derribar nada, ni atacar nada… eso lo hago en otros sitios. Aquí estoy sólo yo y mis sentimientos y experiencias, totalmente subjetivos. La vida de un hombre transexual como otro cualquiera. Y la vida de un hombre como otro cualquiera.

En mi vida, igual que la de otro cualquiera, los días se suceden y cada uno trae cosas diferentes. Salió la nota de la oposición, y al final no he pasado el corte, aunque muy probablemente entre en bolsa de empleo y tenga la oportunidad de trabajar. Tengo que sacar ánimos para volver a ponerme a estudiar después de Navidad. Mis amigos ya me están animando, y desde la academia también me han mandado un mail. La vida sigue.

En mi vida, dos de mis parientes tienen problemas con el cáncer. Una de ellas está superándolo poco a poco, con el apoyo de todos, como buenamente puede. La otra, aún no sabemos qué tiene dentro exactamente, aunque los médicos nos presentan un panorama optimista, dentro de la precaución. Por suerte, estaba vacunada contra esta enfermedad en concreto, lo que, al parecer, ha servido para minimizar los daños. Esta última, es una pariente muy cercana, y me dió la noticia el jueves pasado.

Por otra parte, veo aparecer algunos proyectos nuevos en el terreno laboral. No quiero hablar de ellos, por la sencilla razón de que, en lo que a eso respecta, nunca he tenido demasiada suerte. En toda mi vida, de las muchas entrevistas de trabajo que he hecho, sólo he superado una, la que hice con Ediciones Rueda, para vender enciclopedias… y luego el trabajo duró muy poco. Pero en el último año he cambiado mucho, y siento que ahora estoy preparado para aspirar a algo mejor. Creo que el aspecto laboral de mi vida va a empezar a mejorar muy pronto, por fin.

Esta semana pasada he creido que un huracán se dedicaba a ponerlo todo patas arriba. Como se ve, no lo he estado pasando muy bien que digamos. Por suerte, una vez más, tenía cerca a varios amigos, que al estar cerca me han trasladado a una zona más tranquila de la tormenta, quizá al ojo del mismo huracán. Es bueno no estar solo.

Mañana me voy de viaje a pasar la navidad con la familia, con esos parientes que me preocupan (y algún otro que también me preocupa, pero del que no he hablado) y con los que no me preocupan pero les preocupo yo a ellos. Veré también a amigos distantes físicamente, pero cercanos emocionalmente, y estaré sin contacto con la red durante varios días. Que nadie se preocupe, estoy seguro de que sobreviviré, y, además, me llevo el teléfono móvil.

¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y PRÓSPERA REALIDAD PARA EL AÑO QUE VIENE!!!!

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Oposición (I) – Nervios, quinielas, probabilidades e impugnaciones.

Lo primero es, una vez más, dar las gracias a todos los que os estáis preocupando por mis evoluciones opositoras. Como con algunos tengo contacto en otros sitios además de aquí, es posible que veáis esto mismo que voy a escribir a continuación más de una vez.

No es que sea demasiado vago para escribirlo dos o tres veces (o cuatro, ya no sé), es que no sé explicarlo mejor, ni con más detalles. Además, si todo va bien, dentro de un mes será el segundo examen, y tengo que estudiar a tope… otra vez.

La cosa del examen está así:

El primer examen tiene dos partes, aunque se hacen a la vez. Para aprobar tienes que pasar la nota de corte de la primera parte, y la nota de corte de la segunda parte. El año pasado, en Las Palmas de Gran Canaria las notas fueron 32/16,5 (el total, por si os lo estáis preguntando, es 60/30). Una cosa curiosa es que las notas de corte de allí suelen ser inferiores a las de la península, pero, sin embargo, la nota de corte en el segundo examen fue superior.

Hoy ha salido la plantilla de respuestas provisional. Tirando por lo bajo mi nota va a ser 36,66/16. Sin embargo, una de las respuestas de la plantilla es incorrecta, y me la han contado como mal, por lo que muchos opositores vamos a pedir que esa respuesta se rectifique. Si se consigue la rectificación, entonces yo tendría una puntuación de 38/16, porque respondí bien, lo que significaría que mucho tiene que subir el corte de la primera parte para que me quede fuera, pero lo tengo mal por la segunda parte. Sin embargo, en la segunda parte, hay una pregunta que está mal redactada. Yo no me di cuenta, la respondí, y escogí una respuesta erronea. Mucha gente se ha dado cuenta de la mala redacción y la van a impugnar (yo entre ellos, claro). Si la impugnación se consiguiese, y otros años ya se ha conseguido por el mismo motivo, entonces me quedaría una nota de 38/17,33. En esas condiciones lo más seguro es que entrase, porque el corte no suele subir de 17 en la segunda parte.

Se da además la situación de que muchos de los candidatos no se presentaron. Probablemente todos los peninsulares que no estaban muy seguros de poder aprobar, decidieron quedarse en sus casas. Con la crisis que hay, no está la cosa como para gastarse el dinero en tonterías. Además, en proporción, Gran Canaria tiene el doble de plazas que la península. También hubo mucha gente que perdió el tiempo con la primera parte, respondiendo preguntas que requerían complejos cálculos matemáticos,  y luego no les dió tiempo de hacer bien la segunda parte.

Así que a lo mejor apruebo y a lo mejor no. Cuanto más lo pienso, más veo que hay mayor número de posibilidades a favor que en contra, pero aún así, no puedo dar nada por seguro. Estoy nervioso perdido, subiéndome por las paredes y a punto de colgarme de la lámpara, estilo chimpancé, pero no lo hago porque no me fío de que esté demasiado bien fijada (vivo en un piso muy antiguo). Por otra parte, con lo fea que es la llámpara, no me daría pena que se rompiera.

Al final me he puesto a preparar el segundo examen como si fuese a examinarme de verdad, que es lo que me va a salir más rentable. Y mañana por la mañana, si no se rompe la noche, y si no me ha dado un infarto, estaré en la subdelegación impugnando y rectificando como un campeón.

Seguiremos informando.

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Recién llegado y…

Hace unas horas que he llegado de Las Palmas de Gran Canaria, donde fui a hacer el examen. Respecto al viaje, impresiones del examen y demás, escribo luego, largo y tendido (creo que me da para dos o tres entradas, je, je, je). Esto es sólo un «ya estoy aquí» rápido.

Para empezar, hace 9 días que me metí yo mismo, sin ayuda de nadie, un virús en el PC, y desde entonces ha sido muy poco lo que he podido hacer, ya que me consumía casi todo el ancho de banda y cargar cualquier web era una tortura. También, cuanto más tiempo tuviese el PC conectado, más trabajaba el virus, así que entre que conectarme no me servía para casi nada, y que así, encima, propiciaba la actividad vírica, poco he pasado por internet. Esa es la razón de que haya desaparecido del mapa virtual de manera completa.

Como estaba estudiando a tope, no tenía tiempo para arreglar el desaguisado. Pasar antivirus y ya está… pero vamos, que era como el que tiene un tío en Graná. Al final lo primero que he hecho al llegar ha sido formatear y empezar de cero. Ya está todo solucionado.

Gran Canaria, muy bonita, aunque el paisaje se parece demasiado a lo que estoy acostumbrado, y también el clima. Ya hablaré de ello. Del examen salí con buenas vibraciones, pero se han ido apagando poco a poco. Estoy esperando a que salga la plantilla de respuestas, y aunque sospecho que tengo posibilidades de pasar el corte, creo que, si lo hago, será muy justo. En fin, es mejor no pensar en ello, porque a lo mejor resulta que he hecho un examen que te cagas y me estoy amargando por nada.

El segundo examen suele hacerse en el plazo de un mes. La plantilla saldrá a lo largo de esta semana. La nota, ni idea. Quiere esto decir que tengo que empezar a preparar el segundo ya, aunque no sepa si estoy aprobado o suspenso. De todos modos la plantilla de respuestas probablemente me saque de dudas.

Como dato curioso, el 45% de los candidatos que deberían haber estado en mi aula, no se presentaron al examen. De hecho, no escuche a casi nadie hablando con acento peninsular. Quizá ha sido un gran acierto arriesgarme a ir hasta allí.

Finalmente, llego a casa y, cuando por fin recupero el PC, para probar, echo un vistazo rápido en los blos que suelo seguir. Para mi sorpresa, veo que una amiga mía ha comenzado una huelga de hambre.

¿Huelga de hambre? ¿Suicidio? Cuando comento estas cosas, la gente me dice que mis amigos son bastante raros, y que ellos no conocen a nadie que haga esas cosas. Yo antes tampoco conocía gente así. La vida era mucho más fácil en ese otro lado de las personas normales… Esto también me da para una entrada extra.

Entre tanto, lo único que puedo hacer es dar las gracias a todos los que os habéis estado preocupando por mí. Aún no puedo decir nada de resultados, pero espero que pronto salga algo. Y desear mucha suerte a Andrea, y poner un enlace a su blog. Ya lleva bastantes días en huelga de hambre, y también sin actualizar el blog… supongo que no puede hacerlo. Espero que esté bien.

Y, a pesar de todo, seguir estudiando como si fuese a examinarme del segundo examen. Hay que joderse lo rara y perra que es a veces la vida.

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