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¿Es posible cambiar el nombre sin hormonación?

Inicialmente publiqué esta entrada en el blog de la.trans.tienda, pero he pensado que también es conveniente que la publique aquí porque mucha gente lee sólo uno de los dos blogs (normalmente tienen contenido distinto). El motivo de escribirla fue que entre las personas trans se produce una especie de «transmisión oral» de los conocimientos que, además, está interferida por el ego de la gente y funciona más o menos así:

Fulano se puso un nombre ambiguo en el año 1998 (cuando no había otra forma de ponerte un nombre que no diera mucho el cante). Fulano se lo explico a Mengano, que se lo explicó a Zutano, que se lo explicó a… Así fue corriendo la cosa, hasta el año 2007. A partir de ese momento, con la Ley 3/2007, las cosas cambiaron, y ya era posible cambiar de nombre y sexo legal. Además, esa ley realizó una modificación en la Ley del Registro Civil (modificación que explico más adelante). El problema es que para poder cambiar el nombre y sexo legal acogiéndose a esta ley, es necesario esperar muchos años (yo esperé cuatro), a no ser que vayas por lo privado y puedas pagar a un psicólogo para que te haga el informe psicológico a toda velocidad, y a un endocrino para que te haga el informe endocrinológico con cierta anticipación (también hay quien opta por someterse a la revisión del médico forense, que realmente no tiene forma de saber cuanto tiempo llevas hormonándote, pero dependiendo de quien sea el médico forense, puede que la revisión física no sea agradable, y puede que no decida a tu favor…).

En resumen, que mucha gente intenta cambiar de nombre antes de que pasen los cuatro años, o bien, necesita cambiar de nombre de otra forma porque no cumple los requisitos para la Ley 3/2007. Esa gente, desde el año 2007, continúa transmitiendo la idea de que la única forma de hacerlo es usando el viejo truco del nombre ambiguo (que ahora no funciona siempre). A esto se le suma que, cuando se les explica que se están equivocando (hablo por experiencia propia) interviene el ego, y te dicen que sí que llevan razón, porque a ellos se lo han cambiado (aunque luego, por otro lado, te enteres de que NO  se lo han cambiado), y, por otra parte, a que las cosas están cambiando muy rápidamente, y hay que estar muy pendiente para mantenerse al día.

¿Cual es la situación actual de cara al cambio de nombre en el DNI?

La vía de optar por un nombre ambiguo fue dificultada por la redacción de la propia Ley 3/2007, que modificó la Ley del Registro Civil, cuyo artículo 54 ahora dice: “Quedan prohibidos los nombres que objetivamente perjudiquen a la persona, los que hagan confusa la identificación y los que induzcan a error en cuanto al sexo.”

 ¿Están permitidos los nombres ambiguos?

En principio, y atendiendo a la redacción de este artículo, nadie debería poder tener un nombre ambiguo, desde la aprobación de la Ley 3/2007. Esta prohibición no sólo alcanzaría a las personas trans que quisieran cambiar de nombre, sino también a los padres que desearan poner a su criatura recién nacida un nombre ambiguo.

Hay que recordar que los nombres ambiguos se utilizan habitualmente en España. Nombres tales como Mar, Álex, Andrea, Trinidad, Reyes, Indiana, etc… son válidos para las personas de cualquier sexo.

No obstante, en algunos registro civiles se continúa permitiendo que las personas trans cambien su nombre por un nombre ambiguo, e incluso ofrecen a los interesados la lista que se lleva utilizando desde hace muchísimo tiempo, por lo que hay que asumir que existe alguna interpretación según la cual los nombres ambiguos continúan estando permitidos. No obstante, otros jueces han optado por una interpretación más restrictiva por la cual estos nombres quedan prohibidos. Lo que significa que, a la hora de solicitar el cambio de nombre por un nombre ambiguo, puede que te lo concedan, y puede que no.

Para aumentar tus posibilidades de que te lo concedan, lo recomendable es que acompañes el escrito de solicitud con el auto judicial de otra persona a la que le haya sido concedido el mismo nombre que tú solicitas, con fecha posterior a abril de 2007. Las decisiones de otros jueces no son vinculantes, pero pueden ayudar.

Pero ¿qué nombres inducen a error en cuanto al sexo?

Se puede interpretar que un nombre ambiguo puede inducir a error en cuanto al sexo, puesto que no da idea de cual es el sexo de la persona. Sin embargo, habría que preguntarse ¿A qué sexo se refiere la ley?

La medicina distingue varios tipos de “sexo”: el sexo gonadal, hormonal, genético, psicológico, social, legal… Una persona puede tener un determinado sexo legal, pero tener un sexo psicológico y social distinto.

Esta fue la interpretación que hizo Eva Witt, presidenta de la Asociación Estatal de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, a la hora de solicitar el cambio de nombre de su hijo de ocho años, que por motivos de edad no podrá recurrir a la Ley 3/2007 hasta dentro de 10 años. Según ella veía, el nombre que tenía su hijo (un nombre femenino) inducía a error respecto a su sexo psicológico y social, y por tanto debía ser cambiado a otro nombre que no diese lugar a confusión.

De este modo, Eva ha sido la primera persona (que sepamos) en conseguir un cambio de nombre en consonancia con el sexo psicológico y social de su hijo, sin necesidad de realizar previamente el cambio de sexo legal. En los últimos meses, siguiendo sus pasos, otros dos menores de edad han conseguido que también sus nombres sean rectificados para adecuarse mejor a su sexo. No obstante, todavía no sabemos de ningún mayor de edad que haya logrado cambiar su nombre de este modo, y en todos los casos se aportaron diagnósticos psicológicos que acreditaban la identidad de género de los niños interesados.

 La Ley 20/2011 del Registro Civil

Esta nueva ley, que se aprobó en julio de 2011, acaba por fin con la prohibición de nombres que induzcan a error en cuanto al sexo. En lugar de eso, establece que “El nombre propio será elegido libremente y sólo quedará sujeto a las siguientes limitaciones, que se interpretarán restrictivamente: […] no podrán imponerse nombres que sean contrarios a la dignidad de la persona ni los que hagan confusa la identificación”.

Si esta ley se aprobó en julio de 2011 ¿Por qué todavía continúa aplicándose la anterior? Sencillamente, porque todavía no ha entrado en vigor. Tendremos que esperar hasta julio de 2014 para poder empezar a beneficiarnos de sus efectos.

No obstante, esta nueva redacción, que está todavía más abierta a la interpretación que las anteriores, probablemente está facilitando que los jueces ya hayan fallado a favor de las familias que han solicitado el cambio de nombre para sus criaturas, sin recurrir a un nombre ambiguo.

 Nombres de fantasía, nombres extranjeros, nombres familiares.

Además, desde hace algunos años, se acepta otro tipo de nombres: los nombres de fantasía (nombres inventados, algo muy habitual en Sudamérica), nombres extranjeros, y nombres familiares (por ejemplo, Paco en lugar de Francisco), con los que necesariamente los Registros Civiles deben tener más «manga ancha», ya que es muy difícil saber si son «de hombre» o «de mujer». Estos nombres, además, son relativamente habituales entre las personas trans.

Entonces ¿a mí qué me conviene?

A la hora de la verdad, la ley dice lo que el juez interpreta que dice. No obstante, parece que actualmente es más fácil razonar la solicitud de un nombre que se corresponda con tu sexo sentido (tu sexo real), que la solicitud de un nombre ambiguo (a no ser que realmente quieras tener un nombre ambiguo, o que tu identidad de género sea ambigua).

Si tu elección de nombre se decanta por uno claramente masculino, o claramente femenino, solicitar un nombre ambiguo no te garantiza que vayan a concedértelo, y, además, para que te lo den puede que tengas que argumentar que se trata de un nombre que no da lugar a confusión respecto a tu sexo legal (es decir, si eres un chico trans, tendrás que argumentar que el nombre ambiguo es realmente un nombre femenino, y si eres una chica trans, tendrás que defender que es un nombre masculino).

Frente a eso, la posibilidad de solicitar el cambio de nombre al nombre que tú elijas, sea ambiguo o no, va ganando puntos. Lo importante es realizar una buena argumentación que persuada al juez de que tu solicitud está de acuerdo con la ley, y tener un poco de suerte.

En cualquier caso, a partir de julio de 2014, cuando entre en vigor la nueva Ley del Registro Civil y nos libremos por fin de las modificaciones introducidas por la Ley 3/2007, se abrirá una nueva etapa respecto al cambio de nombre, en la que, previsiblemente, no debería haber problemas para lograr cambiar de nombre.

Si tienes dudas sobre tu caso personal, escríbeme a info@transtienda.com y te ayudaré en lo que me sea posible.

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Ratificación de la solicitud…

Recapitulemos: el día 1 de marzo envié mi solicitud de rectificación registral de sexo por correo al Registro Civil de mi pueblo, certificado y con acuse de recibo. Posteriormente, en correos me informaron que el certificado había entrado en el Registro Civil el día 5 de marzo. El acuse de recibo llegó a mi casa alrededor del día 20 de marzo.

Hace dos días (3 de abril) me llamaron del Registro para que vaya a ratificar mi solicitud, a poder ser hoy mismo, por la mañana o por la tarde. En el momento en que me llamaron, me cabreé bastante, porque la otra vez que intenté hacer el cambio de nombre, en el Registro me pidieron que hiciese una entrevista, que es un trámite que no está previsto en ninguna parte, y que me retrasó todo durante varios meses. Pensé que habían vuelto a pasar lo mismo y me enfadé un montón. Me cabreé como un mono, la verdad.

En cuestión de minutos había pensado como y ante quien iba a reclamar, y me había acordado de la familia de todos los funcionarios del registro civil de mi pueblo. Luego pensé que sería mejor hablar con alguien que supiese de estas cosas más que yo, y llamé a una amiga para que me aconsejara. Menos mal, porque mi amiga me dijo que es habitual pedir a la gente que ha hecho alguna solicitud en el registro civil que la ratifique. Es una forma de asegurarse de que la solicitud fue realizada de verdad por el interesado, y no por otra persona.

Saber esto me quitó un peso de encima. La burrocracia es un asco, y estoy seguro de que existen formas más sencillas de hacer las cosas sin molestar a la gente, pero si lo de la ratificación es algo que se puede hacer, y se hace habitualmente, se fastidia uno y ya está.

La ratificación fue solicitada por la magistrada en la orden de incoación, y es un papelito en el que pone que juro que me llamo Dª. Elena Vergara Pérez. Fui al registro, esperé a que llegase la funcionaria, firmé el documento, y ya está. Yo, personalmente, habría puesto que “mi nombre legal es…” porque en verdad yo no me llamo así, o al menos, que me llamo D. Elena, ya que si el tratamiento “don” y “doña” son tratamientos de respeto, deberían usarse respetuosamente. Me quedó la sensación de haber firmado algo que no era cierto, aunque supongo que para las mentes cuadriculadas de algunas personas que hay por el mundo, si lo es.

Muchas de las personas que tienen trabajos relacionados con el derecho creen que las leyes tienen una especie de poder taumatúrgico que convierte en realidad lo que pone en los papeles, con lo cual, si en mis papeles pone que me llamo Elena, eso hace que me llame Elena en realidad. Supongo que forma parte de ese pensamiento que atribuye a la palabra escrita un cierto carácter mágico y sagrado, y a las personas que ejercen el poder, como piezas de un sistema emanado de la voluntad de Dios. Recordemos que los reyes eran reyes “por la gracia de Dios”, y que las leyes y la justicia emanaban de su persona (la justicia, en España, todavía se administra en nombre del Rey).

Que el Derecho construye el mundo es una idea que los catedráticos de derecho siguen transmitiendo a sus estudiantes, y que es muy cómoda de creer. Es tradicional que los profesores nos digan a los alumnos que: “el derecho lo puede todo, excepto transformar a un hombre en mujer”. Desde la Ley 3/2007, los profesores añaden como coletilla, con cierta perplejidad “y ahora parece ser que hasta eso…”.

A mí me parece un acto de arrogancia e inocencia a partes iguales. Arrogancia por creerse que sus pensamientos construyen la realidad más que los pensamientos del resto de las personas (e incluso sobre la voluntad de los destinatarios de las leyes). Inocencia porque no se dan cuenta de que las normas no siempre se cumplen, a pesar de que los filósofos del derecho han escrito ríos de tintas sobre la ineficacia de la Ley.

Que la ley no siempre se cumple quedó demostrado dos minutos más tarde, cuando la funcionaria guarda el papel en el expediente y dice “bueno, ya te llamaremos cuando esté”, y a mí me sonó a “te llamaremos un siglo de estos”. Así que le comenté que, por lo que yo sé, el plazo para responder son tres meses, y le pregunté si eran a contar desde que la solicitud entraba en el registro, o desde el momento de la ratificación. Me respondió que desde la ratificación (yo diría que es desde que la solicitud entró en el registro, tendré que preguntar para asegurarme…), pero que “esas cosas casi nunca se cumplen”. O sea que cuando yo solicité el cambio de nombre sin cumplir el plazo de los dos años de tratamiento no me lo concedieron porque, en palabras de la misma funcionaria “aquí las leyes se cumplen”, pero cuando los destinatarios de las normas son ellos… entonces “eso no se cumple casi nunca”.

Por eso le pedí que me diese algún documento que demostrase la fecha en que había realizado la tal ratificación, y lo que hizo fue sacarme una copia de la orden de incoación del expediente, fechada tres días antes (mejor para mí, peor para ellos), en la que me llamó la atención que la magistrada que entiende de este asunto se refiere a mí como “la demandante”. Está esperando a que la magia del derecho me transmute en hombre, aunque me pregunto si en el auto de resolución se referirá a mí en femenino al principio y en masculino al final, sólo en femenino, o sólo en masculino. Tengo curiosidad.

Me desvío. Estaba hablando de plazos. Cuando comenté que tenían un plazo de tres meses, la funcionaria me respondió que “no se cumplen”, dando por hecho que las leyes no se aplican a la Administración, al parecer. Cuando pedí un documento de cara a presentar la reclamación por el retraso que ya se estaba viendo que se produciría casi seguro, la chica se puso nerviosita, y trató de persuadirme de que no presente esa futura reclamación cuando los plazos, en efecto no se cumplan. Yo, por mi parte, le aseguré que entendía que eran tan eficientes como les es posible, y que si los plazos no se cumplen no es por culpa de ella personalmente, pero que igualmente debía reclamar, porque si la Administración debe cumplir ciertos plazos, también debe poner los medios para que esos plazos se cumplan efectivamente ¿no? En el momento de despedirme de ella me comentó que… bueno, en realidad la respuesta suele ser bastante rápida, pero que el problema es que, como luego hay que enviarlo al registro civil de Barcelona, pues ahí ya no se sabe cuanto pueda tardar la cosa y bla, bla, bla. Por supuesto, por supuesto, yo entiendo todo eso, pero si tardan más de tres meses, reclamo.

Las reclamaciones funcionan, y más ahora que la administración está apretando las tuercas a los funcionarios. La mera intención de reclamar ya ha servido para que la actitud de la funcionaria del registro civil pase de “búsquese una silla y siéntese, que esto no se sabe cuanto va a tardar” a “la respuesta suele ser rápida”.

Así que, reclamad cuando sea necesario.

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Rectificación registral de sexo, paso a paso.

Este post no es muy original. Puedes encontrar más o menos la misma información en otros muchos sitios… Sin embargo, me ha parecido que era bueno explicar paso a paso cómo se solicita la rectificación registral de sexo. De camino, me sirve para preparar el terreno para el próximo post, que sí será más interesante.

Lo primero es que el contenido de este post sirve únicamente para aquellas personas que tengan la nacionalidad española, y preferentemente que vivan en España. Si no eres español, aunque vivas en España, todas estas cosas no se aplican. En casos de doble nacionalidad no sé cómo irá la cosa, si un país te reconoce la identidad y otro no. Si eres español, pero vives en el extranjero, es posible que tengas problemas.

Para solicitar la rectificación registral de la mención de sexo sólo necesitas reunir los documentos necesarios, escribir la solicitud, y presentarla en tu registro. En teoría está chupado. El Ministerio de Justicia te lo explica todo aquí. Pero por si todavía tienes más dudas, te lo voy a explicar aún más detalladamente cuales son documentos necesarios, y como conseguirlos. De menor a mayor dificultad son:

1)      Fotocopia del DNI. Pues eso. Coges tu DNI (¡que no esté caducado!) y lo fotocopias por ambas caras. Hasta ahí es fácil.

2)      Certificación literal de la inscripción de nacimiento. Lo que viene siendo la partida de nacimiento literal. Para solicitarlo, tienes toda la información aquí. Puedes solicitarlo en persona, por correo o por internet con o sin certificado digital. Yo lo solicité por internet, pero el certificado digital me daba algunos problemas, así que decidí intentarlo sin certificado, y fue una buena idea. Además, es recomendable que utilices Internet Explorer, y no Mozilla Firefox. Hay un campo del formulario en que pregunta el libro y hoja de la inscripción. Si no lo sabes, no pasa nada (debe ser lo más normal que nadie lo sepa). En su lugar escribe “N.E.”. No sé qué significa “N.E.”… yo lo puse porque lo explicaban en otra página web (tristemente, no recuerdo la dirección), y funcionó. Mi certificado llegó sin problema. El certificado es completamente gratuito.

3)       Certificado de empadronamiento. Esto se pide en el Ayuntamiento donde te hayas empadronado. Existen dos tipos de empadronamientos: certificado y volante. Para este caso, el volante no sirve: tiene que ser certificado. No sé si habrá un solo procedimiento, o si cada Ayuntamiento lo hará a su manera… En mi caso, me pidieron el DNI, me cobraron 1€ de tasas, y tardaron dos días en expedir el certificado. No tuve ningún problema.

4)      Diagnóstico de trastorno de identidad de género (transexualismo, disforia de género…). La única manera de conseguirlo es convencer a un psicólogo o psiquiatra de que, efectivamente, eres transexual. Si no vives en España, tienes un problema: el informe debe ser emitido por un psicólogo habilitado para trabajar en España. O sea que, o el psicólogo se traslada hasta donde tú vives, o tú te vuelves a la madre patria a conseguir el dichoso papelito. Parece que el Estado español no tiene mucho interés en la exportación de transexuales al resto del mundo.

5)      Informe médico que acredite que has seguido un tratamiento médico para acomodar tus caracteres secundarios al sexo elegido, durante al menos dos años. Este requisito no es necesario si por razones de salud o de edad no puedes recibir tratamiento hormonal (lo cual, por cierto, abre varias opciones bastante interesantes). En tal caso, habrá que presentar un certificado médico acreditativo de dicha circunstancia. Respecto a este informe, no se exige que sea emitido por un médico español o habilitado para ejercer en España.

Junto con todo eso, tienes que presentar un escrito en el que conste:

  • tu nombre, apellidos, número del documento nacional de identidad y domicilio;
  • una exposición sucinta y numerada de los hechos;
  • el nuevo nombre que propones, salvo que quieras conservar el que ya tienes;
  • los fundamentos de derecho;
  • la petición, fijada con claridad y precisión, de que se rectifique la mención relativa a tu sexo, así como, en su caso, el nombre que propones.
  • Traslado del folio registral, para que te hagan una partida de nacimiento nuevecita con estos datos, en lugar de corregir la que ya tienes.

Para ello, yo utilicé el siguiente modelo, sacado de la web de Carla Antonelli

 SR. ENCARGADO DEL REGISTRO CIVIL DE _________

D. ________ ________ _________, nacido/a en__________, el día __ de _______ de ____, de nacionalidad española, mayor de edad, con domicilio en calle _________________________________, de la localidad de __________ (código postal _______), en la provincia de___________, con teléfono de contacto ____________ y, con DNI ____________,

EXPONE:

Que por medio del presente escrito promueve expediente gubernativo para que se proceda a la rectificación de la mención registral del sexo en la inscripción  de su nacimiento, el cambio de su nombre propio y el traslado total del folio registral con cancelación del actual asiento y apertura de uno nuevo en el que consten los datos que por consecuencia de este expediente resulten rectificados y modificados. Basa el expediente en los siguientes:

HECHOS

A.-  Que le ha sido diagnosticada disforia de género ………………

B.- ……………….

FUNDAMENTOS DE DERECHO

1. Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.

2. Ley del Registro Civil, artículos 20 y 54 y Reglamento del Registro Civil, artículo 21 y 307.

RELACIÓN DE DOCUMENTOS APORTADOS

–      Certificado de empadronamiento para determinar el registro civil en el que hay que presentarse

–         Certificación literal de la inscripción de nacimiento

–         DNI original y fotocopia.

–        Informe del médico o psicólogo clínico de «disforia de genero» en el que consta la existencia de disonancia entre sexo inscrito y la identidad de género sentida o sexo psicosocial y la estabilidad y persistencia de la disonancia, así como la ausencia de trastornos de personalidad que hayan podido influir de manera determinante en la existencia de dicha disonancia. ( Original y fotocopia )

–         Informe del médico que ha dirigido el tratamiento, acreditativo de que ha sido tratado médicamente durante _______ (al menos dos años)___ para acomodar las características físicas al sexo reclamado. ___. O, en su defecto, mediante informe de un médico forense especializado. (Este requisito no será necesario cuando concurran razones de salud o edad que imposibiliten el seguimiento del tratamiento, en cuyo caso aportará certificado médico de tal circunstancia___).  ( Original y fotocopia )

En virtud de lo expuesto,

SOLICITA:

Que se tenga por incoado expediente gubernativo y, previos los trámites, oportunos, se dicte resolución acordando:

1º. La rectificación en la inscripción de nacimiento de la mención relativa al sexo del que suscribe haciendo constar el de “__________” por el de “__________”

2º. El cambio de nombre de “___________” por el de “___________”

3º. El traslado total del folio registral con cancelación del actual asiento y apertura de uno nuevo en el que se hagan constar el nuevo nombre y sexo acordados.

______a___de___.

Fdo. D.________ ________ _________

 

Bonus: como presentar la solicitud.

En mi primer intento de cambio de nombre, había tenido problemas para que me diesen entrada a la solicitud, que me hicieron perder bastante tiempo. Eso me sirvió para ir sobre aviso en esta segunda ocasión.

Una amiga me avisó de que la solicitud se podía presentar por correo, además de presencialmente. Yo tenía dudas respecto de si merecía la pena hacerlo así o no, ya que me preocupaba que desde el registro me llamasen al recibir la solicitud, diciéndome que no era correcta, y citándome para una entrevista. Si eso ocurriese, yo habría perdido más días, porque obviamente es más rápido llevar tú la solicitud, que enviarla por correo. También es más barato.

Sin embargo, decidí hacer caso a mi amiga, y finalmente lo presenté por correo. Para evitar más problemas, adjunté una captura de la web del ministerio de justicia, donde se indica que se puede presentar la solicitud por correo, y también se indica cuales son los requisitos, añadiendo en el escrito que esos, y ningún otro requisito más, son los requisitos necesarios. Además, lo envié con acuse de recibo para tener una prueba del día en que la solicitud entró en el Registro, por si acaso fuese necesario reclamar (más adelante escribiré un post sobre reclamaciones).

Si vais a presentar la solicitud en correos, tenéis que llevarla en sobre abierto, con una copia del documento principal. El o la funcionaria de Correos os sellará la copia del documento principal, lo que os servirá como prueba de que ese fue el documento que enviasteis. Luego lo introducirá todo en el sobre, y lo cerrará. El envío, además, no puede ser normal: tiene que ser certificado.

A mí me ha pasado que el acuse de recibo no me ha llegado (debe haberse perdido). No importa, he ido a correos con el resguardo del certificado y he pedido que me digan si ha llegado, y que emitan un informe sobre ello. Ese informe hace las veces de acuse de recibo.

Ahora tienen tres meses para responder, prorrogables por otros tres. Dependiendo del registro, la respuesta puede ser más o menos rápida. Después, no sé qué hay que hacer.

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Dos años de hormonación (y II)

Así pues, como se ha visto, conseguir el primer requisito para poder cambiar de nombre no consiste en un sólo paso, sino que es un proceso largo complejo: autoreconocimiento, acudir al médico de cabecera, que te dervien a la UTIG (que tampoco es nada fácil ya que, o bien el propio médico no sabe hacerlo ni sabe dónde informarse, como me pasó a mí, o, si te está atendiendo un psicólogo o psiquiatra de salud mental en la seguridad social, es posible que «se resista» a enviarte, y que te pida esperar hasta que «lo tengas claro». Aquí se pueden ir, perfectamente, dos o tres meses de tiempo), ir a la UTIG durante tanto tiempo como tu psicólogx o psiquiatra considere necesario (con plus de dificultad si en tu Comunidad Autónoma no existe tal Unidad, porque te tocará trasponer a Málaga, aunque existan otras unidades que estén más cerca, ya que Málaga es el único Centro de Referencia nacional), hasta que al final te dan el dichoso papelito (o no te lo dan, que también hay casos de eso). Durante todo este tiempo, por cierto, no puedes emigrar de España, ya que el papelito debe expedirlo un psicólogo o psiquiatra español, o con licencia para ejercer en España.

Ahora, puedes ir a por la segunda prueba de la gymkana. Certificado de que has estado dos años en tratamiento, expedido por el médico que dirija tu tratamiento. En este caso la ley no exige que sea un médico español, pero habría que ver que dirían en el Registro Civil si llevas un certificado de otro sitio.

Lo primero que necesitas es empezar a hormonarte, que eso es fácil dentro de la Seguridad Social, y un poco más difícil fuera, porque no hay muchos endocrinos que lleven ese tipo de tratamientos (pero haberlos, haylos, yo conozco a dos). Luego, dejar pasar dos años. Tampoco es muy difícil dejar pasar el tiempo, pero sí es aburrido.

En este tiempo, tu cuerpo empieza a cambiar, y, si tienes suerte, como es mi caso, ya tienes un medio más de prueba para demostrar que eres hombre o mujer. «Tráteme según lo que ve», decía un conocido mío, a quienes no sabían como tratarle. Yo nunca he necesitado verbalizarlo. Pero funciona, porque a estas alturas de la película, la gente ya no me pide que les demuestre que soy un hombre. Ahora la pregunta es: «¿Por qué no te dejan cambiar el DNI?» Y es que el conflicto se ha empezado a producir del revés… lo que tengo que demostrar, en las ocasiones en que es necesario mostrar mi DNI a desconocidos, es que soy una mujer… cosa que no hago (excepto mañana, cuando vaya a darme de alta como autónomo, que a las mujeres les hacen… digoooo… nos hacen un 30% de bonificación).

El nivel superior dentro de esta categoría, son las cirugías, sobretodo la reconstrucción genital. «Operación de cambio de sexo», le dicen algunos. «Cirugía de reasignación de sexo», dicen otros, como si la intervención del cirujano tuviese la virtualidad de transmutar, con la reconstrucción de tu cuerpo, la esencia de tu espíritu, convirtiéndote por fin em una mujer u hombre de verdad.

«Soy mujer, porque tengo cuerpo de mujer». Es la prueba definitiva, hasta el punto de que, una vez realizada tal cirugía, cualquier razonamiento en contra es muy difícil de oponer. Una vez que te operas, los que tienen que demostrar que no eres mujer, son los otros. Y encuentran argumentos, pero son débiles, porque en el fondo saben que uno de los peores miedos de todo hombre es perder su pene, y ni siquiera son capaces de imaginar que un hombre se someta voluntariamente a una operación para quitárselo y hacer con lo que quede de él, bulva y vagina, convirtiéndose así en inofensivas e impotentes (en realidad, si hay hombres así, pero eso daría para otro blog entero). Del mismo modo, la existencia de un pene en un cuerpo, pone inevitablemente ese cuerpo en el lado de los hombres. Del peligro. Del poder.

Entiendo que esta forma de pensar es mucho más fácil, más intuitiva, que pensar «Si soy un hombre, y tengo cuerpo, mi cuerpo debe ser un cuerpo de hombre». Entiendo que hay muchas personas que sólo se sienten verdaderamente hombres o mujeres si se han operado. Incluso entiendo que hay quienes sólo admiten que alguien es auténticamente transexual si se ha operado, o tiene la firme intención de operarse. Sin embargo, como ya decía en la entrada anterior, la verdadera prueba de que eres hombre o mujer es la explicación que te diste a ti el día que te convenciste. La gran mayoría no pensó «me quiero operar, soy hombre (o mujer)», sino «el que sea hombre (o mujer), por fin explica que tuviese tantas ganas de operarme».

Volviendo a mi gymkana, el día 26 hice por fin los dos años de hormonación. Pero eso no completa el juego. Todavía no tengo el papel. Llamé a Málaga el lunes anterior a cumplir los dos años (el día 26 caía en jueves). Volví a llamar el martes posterior a ese día, y me dijeron que la doctora acababa de dar el visto bueno para expedir el certificado. Todavía no me han llamado para decirme que lo han enviado, es decir, que no lo han hecho. Pasado mañana volveré a llamar. Y así hasta que me lo envíen (¿tendré que llegar a poner una reclamación por escrito? ¿Se juntará con mi próxima cita en Málaga, que creo que es en abril o mayo?). Con eso tendré completada la segunda prueba de la gymkana para demostrar, ante el Estado, que soy un hombre.

Luego toca el resto: reunir el certificado de nacimiento (me llegó el miércoles, ha tardado unos 20 días, aunque si lo pides con certificado digital, te lo hacen instantaneamente), y el de empadronamiento (ese es rápido, lo dan en el acto, al menos en mi ayuntamiento). Hacer el escrito, que ya lo tengo preparado, y llevarlo al Registro Civil.

En mi Registro Civil (y en algunos otros) se inventan «pruebas extra». En el mío, por ejemplo, te exigen que hagas una entrevista. Esa entrevista no es obligatoria, y de hecho, me da que es ilegal que te la exijan (no pueden inventarse trámites que no están previstos). Yo supongo que lo hacen por error. La manera de evitar esto es presentar la solicitud por correo. Pero eso vendrá luego. Y luego vendrá lo que tarden en resolver (en algunos sitios, un mes o menos. Aquí, cuatro meses y medio, la última vez que lo intenté, cuando el máximo son tres). Después, ni idea de qué más hay que hacer…

Me queda gymkana para rato. Ya iré contando que tal.

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