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Me he reenganchado a la uni.

No se si he comentado ya que este año me he reenganchado en la universidad para estudiar el Grado de Derecho. Quería haberlo hecho el año pasado, pero, por una parte tenía todavía pendiente la oposición, y, por otra parte, el plan Bolonia todavía no se estaba aplicando a Derecho en la UNED, lo que significaba que si no aprobaba todos los cursos completos, tendría que terminar pasándome de la Licenciatura al Grado, con todo lo que ello conlleva de posibilidad de tener que repetir asignaturas que han cambiado de nombre, y ligeramente de programa, y ya no son convalidables. Pensé que era mejor esperar.

Este año sigo con la oposición a cuesta, pero no  creo que se vayan a convocar plazas. Aunque todos los años hay convocatoria para Auxiliares Administrativos del Estado, en 2010 no la hubo (en su lugar, alargaron los plazos de la convocatoria de 2009, para hacer un 2×1, y que pareciese que en 2010 se habían convocado plazas), y mi apuesta es que en 2011 no habrá convocatoria, para reservar plazas y convocarlas todas de golpe en 2012, ya que siempre que hay elecciones salen más plazas. También podría ser que, puesto que este año hay elecciones autonómicas en varias comunidades autónomas, se saque una convocatoria «de mentirijillas» y, al igual que en la ocasión anterior, se alargue muuuucho, para que parezca que la convocatoria se hizo en realidad en 2012. Sea como sea, yo sospecho que en junio de 2011 no habrá examen, sino que, como muy pronto, será en el último trimestre de 2011, o en el primero de 2012.

Total, que entre unas cosas y otras, no puedo dejar de preparar la oposición, pero tampoco creo que sea bueno dedicarme a un estudio intensivo, sino que estratégicamente es mejor reservar energías para más adelante. Y, además, una gran parte de la materia es de derecho constitucional, que, mira tú por donde, también es materia en las asignaturas que he elegido este año.

Como la matrícula del curso completo era muy cara (¡Unos 750€! ¿Cómo puede costar una matrícula de la universidad pública el equivalente a un mes de salario medio? Porque aquí, en Andalucía, los «mileuristas» son gente que está muy bien pagada), y las becas no se las dan a los estudiantes, sino a sus padres, decidí matricularme sólo de medio curso. ¡Menos mal! Hoy justo llevamos un mes de curso y ya voy con retraso…

Cuando era estudiante (por primera vez), bueno… no iba mucho a clase, ni estudiaba demasiado, para ser sincero. Sí jugaba mucho a las cartas con mi compañera de piso, y salía a tomar café con los amigos, pero estudiar, lo que se dice estudiar… en enero-febrero, mayo-junio y agosto-septiembre. La dura vida del universitario, le llaman a eso. Y aprobaba. Claro que también es cierto que estudiaba turismo, que aunque no la regalan, tampoco es precisamente la carrera más difícil del mundo.

Ahora, con después de un mes y una semana de curso, estudiando desde el primer día, ya noto que voy retrasado respecto a como debería ir. No llego, no llego… y eso que sólo estoy en la toma de contacto, leyendo los temas sólo para enterarme de lo que me expliquen en las tutorías. Cuando me los tenga que aprender… que esa es otra: a veces lo entiendo todo, pero otras veces, no entiendo ni jota. La web del diccionario de la RAE ha pasado de estar perdida entre mis favoritos (pestaña «diccionarios», acompañada del enlace al «wordreference») a protagonizar mi historial de visitas. ¡Y yo que presumía de tener un vocabulario amplio!

Pero, a parte de empezar a sentir que «ya no tengo edad para estas cosas», tengo que reconocer que nunca había estudiado de esta forma. A pesar de que a veces no me entero de nada, de que desearía extrangular a los que han redactado los manuales, por pedantes y complicados, de que no tengo ni puta idea de cómo voy a hacer para memorizar esas cosas y exponerlas igual que vienen en el manual… Después de todo eso, resulta que estoy disfrutando del estudio como chancho en lodazal, de una manera que nunca había disfrutado con ninguna otra materia. Es como si ahora, a diferencia de cuando estudiaba por primera vez, viese que tras las materias de las que sólo empiezo a vislumbrar «algo» hay todo un mundo de implicaciones que me gustaría conocer más a fondo. Cuestiones eminentemente prácticas, de la vida de cada día, que se esconden detrás de todas esas letras, esperando a ser descubiertas y estudiadas. Curiosamente, las asignaturas que tengo este cuatrimeste empiezan con las palabras «Teoría de».

Eso no quiere decir que cuando lleguen los exámenes vaya a sacar unas notas estupendas, ni que no me esté costando trabajo enfrentarme a los manuales y ponerme a empollar. Es sólo que… no sé, lo hago con otro ánimo. Como con más entusiasmo. Al final resulta que en realidad la perspectiva de aprobar o suspender no me importa tanto como me importaba cuando tenía 2o años, aunque al mismo tiempo, me gustaría sacar buenas notas.

Por cierto, no estoy diciendo nada de que me haya costado trabajo retomar el hábito de estudio. Se debe a que, en realidad nunca he dejado de estudiar. Eso es una de las pocas cosas que puedo agradecer a las oposiciones eternas.

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