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El principio del fin

Hace cinco años, cuando empecé a escribir en este blog, cuando toda mi vida se vino abajo como si le hubiesen puesto una carga de dinamita, cuando empecé a ir a la UTIG y la incertidumbre sobre si me darían o no las hormonas, y cuanto tiempo tardarían, me tumbaba en la cama y no podía dormir.

Un dolor sordo, una angustia sin fin me atenazada el corazón mientras mi mente me mostraba todas las posibilidades horribles que podía depararme el futuro. Durante aquellos meses de tortura mental (la palabra tortura es la correcta para describir aquello) me decía que ojalá pudiese hacer algo para que nadie más volviese a pasar por aquello. Que yo fuese el último.

Con cada persona que me ha escrito, que me ha llamado, que se ha comunicado conmigo de alguna manera pidiendo ayuda para pasar por eso, siempre he deseado que fuese el último.

Un día, en junio de 2009, una mujer trans brasileña se despidió de mí por Messenger. Me dijo que se iba a suicidar porque después de años en la UTIG, seguían sin darle acceso a la endocrinóloga. No se suicidó. Probablemente nunca tuvo la auténtica intención de suicidarse, pero llevar a una persona hasta el extremo de la autolesión para pedir ayuda es grave.

Es el mismo extremo al que durante esta semana el sistema ha llevado a seis personas trans de toda España. Al anuncio de huelga de hambre de Ángela Gutiérrez (Madrid, con dos hijos en casa, uno de ellos menor de edad) y Mar Cambrollé (Sevilla) se han unido, a lo largo de la semana, Kim Pérez (Granada, 72 años), Tina Recio (Barcelona), Marta Salvans (Barcelona, diabética) y Marko Arias (Cádiz). Porque una huelga de hambre no es otra cosa que dañar el propio cuerpo con la esperanza de que alguien reaccione y te ayude antes de que te mueras.

Esta semana ha sido un infierno. Mientras trabajábamos hasta el punto en que dormir llegó a considerarse un lujo prescindible (o hasta el punto en que mis amigos me decían “vete a descansar YA”), no podía dejar de preguntarme hasta donde tendrían que llegar mis amigas con esta huelga de hambre… porque estaban dispuestas a llegar a morir. Si eso llegara a ocurrir ¿Qué haría yo?

Con esa pregunta en la mente, y junto a mis amigos y compañeros Ángela y Alejandro hicimos este video, con más angustia y necesidad que medios técnicos y conocimientos. El video más cutre del activismo trans, y tal vez, de todos los activismos habidos y por haber (lo dejo a continuación, para demostrarlo):

Al igual que cuando estaba en la UTIG y no sabía qué sería de mí, mi mente me presentaba un millón de futuros aterradores, que no debían de ser ni la mitad de inquietantes que los que pasaban por la mente de mis amigas. Sin embargo, al contrario de lo que ocurría cuando esperaba a que Trinidad decidiera mi suerte, esta vez no estaba sólo.

Esta semana ha sido mágica. Cualquiera que se haya molestado en tomar contacto con los movimientos reivindicativos trans, sabe que no existe un “colectivo trans”, sino muchos de ellos, que con frecuencia parten de principios y filosofías completamente incompatibles y aparentemente irreconciliables. Nos hemos peleado mucho. Nos hemos insultado. Y, de repente, todas, todos y todxs estábamos uniendo nuestras fuerzas para sacar adelante este proyecto.

En el mes de julio decía “tenemos lo que queremos, tenemos lo que nos merecemos”, un alegato desesperado y triste ante la indefensión aprendida del activismo trans. Pensé que tendríamos por delante una década de trabajo hacia dentro del colectivo antes de que estuviésemos listos para actuar. Una década que se ha condensado en una semana, cuando todos los grupos trans (menos, curiosamente, los más afines al movimiento por la despatologización, que todavía guardan un desconcertante silencio) han lanzado un grito común de libertad, creando una alianza trans que yo pensé que era imposible.

Al final, este medio día, los representantes de los grupos parlamentarios IU y PSOE, y los representantes de diversas consejerías se han reunido con lxs representantes de ATA y CD-AT, y se han negociado las los peticiones que demandábamos:

  1. Consensuar los puntos pendientes de la Ley que hacían referencia a la Atención Sanitaria, en la que se demandaba: una descentralización de todas las atenciones que pueden ser realizadas a través la red de los hospitales públicos de Andalucía, quedando la UTIG como un centro de coordinación, investigación y atención a las cirugías de reconstrucción genital.
  2. Solicitábamos también que la Ley fuera registrada antes del 20 de Diciembre, petición también aceptada.

Media hora antes de que la reunión terminase, mis amigos me habían mandado a dormir la siesta, porque ya se me estaba empezando a ir la olla (nos comunicamos por whatsapp y cuando estoy cansado, no entiendo bien lo que leo, y tampoco me expreso bien por escrito). Dos minutos antes de que sonara el despertador, sonaba mi móvil.

“¡Se desconvoca la huelga de hambre! ¡Lo hemos conseguido!” escuché a Alejandro, al otro lado de la línea ¿Se puede pensar en un despertar mejor que ese?

Entonces, me he acordado de todo. De las noches sin dormir deseando ser el último que pasara por aquello, de que parecía imposible. De que el proyecto “Autonomía Trans” nació la noche en que aquella chica brasileña me dijo que se iba a suicidar. De la incertidumbre esperando las hormonas, de las vueltas que le daba en la cabeza a cada pregunta y cada respuesta que me hizo Trinidad. De cuando Kim, otro amigo y yo fuimos a un abogado a preguntarle si lo que estaba pasando en la UTIG era legal, y nos dijo que no, pero sin pasar de la indignación. De cuando Ángela y yo nos dimos cuenta de que el Test de la Vida Real es anticonstitucional. De la primera vez que me matriculé en Derecho.

He llorado de alegría, durante toda la tarde.

Este es el principio del fin de la patologización, de la discriminación, de que no se reconozca la identidad de las personas trans. Muy pronto en este rincón de Europa que es Andalucía, habrá una persona que será la última en tener que pasar por lo que yo pasé, y estoy seguro de que con un poco de tiempo más, conseguiremos una ley mejor que esta, y para todo el Estado español.

La lucha no ha terminado. En estos momentos nos encontramos trabajando en el que esperamos que sea el borrador definitivo del texto de la ley, que contemple las demandas de acceso descentralizado a la sanidad para las personas trans, en condiciones de igualdad con el resto de la población. Aún nos falta mucho, pero estamos en el buen camino.

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Activistas trans anuncian una inminente huelga de hambre por la Ley Integral de Transexualidad

Hace un año, en septiembre de 2012, dieron comienzo los trabajos de elaboración de una ley de no discriminación por motivo de identidad de género y transexualidad para Andalucía, impulsados por ALEAS-IU. En diciembre de 2012 se registró la primera propuesta de ley, consensuada por las asociaciones de personas transexuales andaluzas, Conjuntos Difusos-Autonomía Trans, Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera e Izquierda Unida. No obstante, este texto fue retirado en febrero de 2013 debido, según se nos informó por parte de la diputada Alba Doblas de IU-CA, que la Consejera de Presidencia Susana Díaz, había realizado un informe negativo al respecto, en el que se hacía referencia a ciertos aspectos de la parte de menores.

Las condiciones para aceptar la retirada de dicho texto que fueron propuestas por PSOE-A e IU-CA, y aceptadas por los grupos de personas trans participantes, fueron la reanudación inmediata de los trabajos de elaboración del texto con la formación de una mesa de trabajo formada por los grupos políticos y las asociaciones de personas transexuales de Andalucía que ya se encontraban en el proceso, además del compromiso de presentar el texto resultante como Proyecto de Ley del Gobierno Andaluz durante el primer periodo de sesiones de 2013, que concluyó en julio.

Como paso previo a la redacción de un nuevo borrador, se propuso recabar informes de las diversas Consejerías, trámite que se demoró hasta el mes de abril, según nos informaron los partidos políticos, PSOE-A e IU-CA. No obstante, las asociaciones jamás hemos visto dichos informes, como tampoco el informe de la Consejería de Presidencia emitido en febrero y que motivó la retirada de la ley, por lo que sospechamos que nunca han existido.

A continuación se inició una extensa ronda de reuniones, en las que se intercalaron encuentros muy provechosos con otros innecesarios. En varias ocasiones, las fechas previstas para las reuniones se aplazaron, llegando a anularse en una ocasión con menos de 24h de antelación.

Finalmente en el mes de julio, se llegó a un texto de consenso a falta únicamente de los artículos relativos a sanidad, sobre los cuales la anterior Consejera de Sanidad se mostraba inflexible e inasequible a cualquier tipo de negociación. Al final de dicha reunión se acordó quedar a la espera de la formación del nuevo Gobierno de Andalucía y reanudar la mesa de negociación a finales de septiembre.

Estamos a finales de noviembre, y tras este largo recorrido nos encontramos con la siguiente situación:

  • Se incumplió la promesa inicial de presentar el texto consensuado en la mesa como proposición de ley durante el primer periodo de sesiones del año 2013.
  • Se incumplió la promesa de reunirnos en septiembre.
  • Pese a haber solicitado a la Consejera de Sanidad que la Consejería se incorpore a la mesa de trabajo, no hemos obtenido respuesta alguna, mostrando que la voluntad de diálogo entre la Junta de Andalucía y los colectivos de personas trans andaluzas es nula en el presente al igual que lo fue en el pasado.

Las peticiones básicas de las personas trans de Andalucía son tres:

  • Reconocimiento del derecho fundamental a la libre autodeterminación del género, con la sola manifestación de la persona sobre la identidad que pretende le sea reconocida.
  • Acceso de las personas trans a los servicios psicológicos, endocrinológicos y quirúrgicos oportunos, sin que quepa discriminación por razón de identidad de género, de manera descentralizada, basándose en los principios de autonomía y responsabilidad, sin más requisito que el consentimiento informado de la persona capaz y legalmente responsable.
  • Que los menores de edad puedan disfrutar también de estos derechos, muy especialmente en lo referente al reconocimiento de la identidad de género en el ámbito educativo y la atención sanitaria pertinente.

En resumen, las personas transexuales no pedimos más que tener los mismos derechos que el resto de la población.

Mientras:

  • En las consultas de la Unidad de Transexualidad e Identidad de Género, las personas trans continúan viendo como su libertad, dignidad, intimidad, derecho a la salud son constantemente pisoteadas y vulnerados los Derechos que nos ampara la Constitución y el Estatuto de Autonomía.
  • En el inicio de este curso 2013-2014, treinta familias de menores trans han tenido que solicitar en sus colegios que la identidad de sus hijos e hijas sea respetada, y se está librando una dura batalla para que no tengan que elegir entre el derecho a la dignidad y al libre desarrollo de la personalidad, y el derecho a la educación.
  • La UTIG genera un gasto de miles de euros para la sanidad pública, que debe costear los desplazamientos de cientos de kilómetros de los y las usuarios de la misma, y otro gasto de miles de euros en costes laborales para las propias personas que se ven obligadas a perder varias jornadas de trabajo al año.

Todo lo anterior no estaría ocurriendo si la Ley de no Discriminación por Razón de Identidad de Género y Transexualidad se hubiese aprobado y estuviese ya en vigor.

Las personas trans ya no podemos continuar siendo sacrificios en el altar del juego político y de la arrogancia de los profesionales de salud, expertos autonombrados en transexualidad. Por eso, a falta de dos artículos, los grupos de personas trans, Conjuntos Difusos-Autonomía Trans y la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, consideramos que si no se nos reconoce el disfrute de todos los derechos y servicios de los que ya dispone el resto de la población, no tenemos nada.

Por todo ello exigimos:

  • Que se acepten nuestras demandas en cuestiones sanitarias en el texto consensuado.
  • Que se fije fecha de registro de la Ley antes de que  finalice el segundo periodo de sesiones, 20 de diciembre de 2013 y que  sea presentado como Proyecto de Ley del Gobierno Andaluz.

Y para mostrar nuestra determinación, y porque más vale morir luchando que vivir sin dignidad, anunciamos que en caso de no respuesta a nuestras peticiones, la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, Mar Cambrollé y la copresidenta de Conjuntos Difusos-Autonomía Trans, Ángela Gutiérrez, comenzarán una huelga de hambre indefinida el día 7 de noviembre de 2013 encadenadas a las inmediaciones del Parlamento de Andalucía.

28 de octubre de 2013

Mar Cambrollé                                                                        Ángela Gutiérrez

Presidenta de ATA-Sylvia Rivera                                   Co-Presidenta de Conjuntos Difusos

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El día que fui al parlamento

El martes me levanté a las 4:30 de la madrugada. Mi hermana me llevó al aeropuerto del Prat para que pudiese coger el vuelo Barcelona-Sevilla que salía a las 7:00. A penas había dormido, aunque me había pasado todo el día limpiando la que ya no será nunca más casa de mi abuela. Recogiendo sus cosas, regalándolas a los amigos a quienes les pudiese servir…

Había pasado todo el fin de semana, desde el viernes, con todas esas cosas que es necesario hacer cuando alguien fallece. Mi familia se ha quedado todavía unos días más, pero el martes yo tenía que ir a Sevilla. Las diputadas Soledad Pérez y Verónica Pérez, del PSOE, y Alba Doblas de IU, nos habían concedido sendas entrevistas para hablar sobre la ley de no discriminación por identidad de género que estamos solicitando para andalucía, y era una reunión a la que debía asistir.

Tenía que ir, sobre todo, porque la ley será fruto del consenso entre los grupos trans de Andalucía (principalmente Conjuntos Difusos y ATA), y no habría visto la luz de no ser por el empuje que IU le dio a la iniciativa, pero… la ley la hemos escrito entre Ángela y yo. Ángela le ha puesto más trabajo, fue la que hizo el gran esfuerzo de redactar el texto base en tan sólo dos días (yo no habría sido capaz), y luego me lo pasó para que le diese un repaso, aunque tan sólo fueron necesarios algunos toques finales. También fui yo el que se encargó de incorporar el texto de ATA al nuestro, y luego las sugerencias que nos hicieron desde Izquierda Unida, con el objetivo de hacer el proyecto técnicamente más perfecto. Lo que quiero decir con esto es que me siento, de algún modo, el “padre” de la criatura, aunque la ley sea para todos, todas y todes (especialmente, para todes). Como “padre”, creo que la única persona que podría defenderla mejor que yo sería Ángela, que es la “madre”. Sin embargo, Ángela está en Madrid, y eso lo complica todo.

Tenía que ir también porque creo que esta ley es algo bueno, y es algo muy grande. Esta ley puede ser el principio del fin de la dictadura de los médicos y los estados sobre las personas trans, en España y en Europa. No es una ley que conceda beneficios, ni es una ley de discriminación positiva. No es una ley para pedir más de lo que tienen los demás, o más de lo que nos corresponde. Es tan sólo una ley para conseguir que los derechos humanos que ya disfruta el resto de la población lleguen hasta las personas trans. No va a resolverlo todo, pero al menos, nos permitiría empezar a vivir siendo considerados como personas, y considerándonos nosotrxs mismos como personas. Una vez mi amigo Leo dijo que “hay personas que no saben que son personas”… esta ley vendría a terminar con esa situación.

El avión llegó a Sevilla a las 8:30 de la mañana. Una pequeña legión de hombres y mujeres con trajes se bajaron y se dirigieron a los cuartos de baño. Yo también entré. Me aseé, y comprobé una vez más mi aspecto. Me había tenido que comprar una camisa nueva en Barcelona, porque con las prisas, había contado mal los días, y la que pensaba ponerme para la reunión, la utilicé en el funeral. No hubo tiempo para lavadoras. Mi amiga Andrea me ayudó, y me regaló un pañuelo gris muy bonito, que mi hermana me enseñó a colocar por la mañana, antes de salir de casa. o hubo tiempo para lavadoras. Iba mal afeitado: me había olvidado la maquinilla de afeitar, y aunque había comprado una en Barcelona, no tenía espuma y no estaba de humor para un afeitado con jabón. No tenía zapatos: también olvidé echarlos en la maleta, e iba con mis zapatillas de suela cóncava que se supone que te hacen adelgazar sólo por llevarlas puestas, pero que no son nada elegantes (aunque cuestan un pico, pero yo las compré con un bono del Groupon, super rebajadas).

Miré a todos esos hombres con traje, que ya estaban cansados antes de empezar la jornada, y se arreglaban la corbata y se lavaban las caras para despejarse. Algunos llevaban una mochila barata, como la mía. Probablemente, igual que yo, iban disfrazados para la ocasión. Pensé que tengo muchísima suerte de trabajar a 15 minutos de mi casa, y de poder ponerme lo primero que pille para ir al curro (incluso la camiseta horrible de la rata amarilla que me regaló una amiga, y que me pongo cuando toca limpieza).

Moverse en autobús por Sevilla es relativamente sencillo si te bajas la aplicación para móvil “Sevibus”. Es gratis, y te indica los recorridos de todas las lineas, cuanto falta para que llegue el próximo autobús, por que parte del recorrido vas, cuantas paradas te faltan para llegar, donde está la parada que buscas… Me lo recomendó también mi amiga Andrea, que estuvo un tiempo viviendo en Sevilla, y es fantástico. Llegué del aeropuerto al Parlamento, sin perderme, y sin perder tiempo.

Una vez allí, preparar los documentos. Imprimir la ley, buscar los documentos con los apoyos que ya existen para justificar que las personas transexuales también somos humanas y tenemos derecho a que se nos trate como a seres humanos. Fui a una fotocopiadora a hacer un montón de copias, y la dueña de la tienda no me mandó a hacer puñetas porque era una mujer muy amable y paciente, menos mal.

El resto del grupo (Kim, y una familia, cuyo nombre, por prudencia, no voy a decir, aunque sí diré que formaban parte de la Asociación de Padres y Madres de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales, AMPGYL) llegó mientras yo hacía las fotocopias. En cuanto pude, fui a reunirme con ellos, y a tomarme el tercer o cuarto café de la mañana. El sueño se me quitó de golpe, pero me puse hiperactivo. Supongo que la proximidad del Parlamento, justo al otro lado de la calle, no ayudaba precisamente a tranquilizarme.

Entramos un ratito antes al parlamento, colapsando momentaneamente la entrada, mientras nos hacíamos las identificaciones. Mi amiga F. todavía no ha podido cambiar su DNI, y Kim le dijo “dentro de un tiempo, cuando cuentes batallitas, podras decir ‘la primera vez que fui al Parlamento Andaluz, todavía no tenía el DNI cambiado y pasé mucha vergüenza’, hizo una pausa y añadió ‘y ahora, soy diputada’”. F. no tiene aspiraciones políticas, y se rió alegremente, pero es una persona honrada, luchadora e inteligente, y si hay alguien a quien me alegraría ver en el parlamento, sin duda es ella.

Mientras nos dirigíamos a la sala de reuniones, comenté “nos va a salir bien, porque lo que pedimos es bueno y no hace daño a nadie”. La madre de F. me dijo “estás nervioso ¿no? Pues mira lo que me contó uno que conozco…” y allí mismo me dio una lección para superar el nerviosismo, que no contaré aquí, pero que, por supuesto, puse en práctica.

La primera cita era con las diputadas del PSOE, Soledad Pérez y Verónica Pérez. Si normalmente la agenda de reuniones de los y las diputadas está apretadísima, en esta época, que se discuten los presupuestos, lo está todavía más. Sin embargo, llegaron con gran puntualidad, y a pesar del cansancio que ya debían llevar encima, nos prestaron toda su atención desde el primer momento.

La reunión, más que ir bien, fue emocionante. Nos escucharon, y nos comprendieron. Hicieron preguntas y escucharon lo que les decíamos. Cuando les mostré los dos tests de la UTIG que he podido conseguir (¡¡Si me lees, muchas gracias Tania!! ¡Lo que me enviaste, vale oro!), se sintieron indignadas. Como dice Kim, nos despedimos como amigos, y eso es mucho.

Un rato más tarde, teníamos la reunión con Alba Doblas, de IU, a la que también asistirían miembros de ATA. Comimos un montadito y una coca-cola en el bar de enfrente. A mí tampoco me cabía nada más. Habría agradecido un café, pero a las tres y diez minutos el dueño ya tenía la máquina apagada. Quizá fue lo mejor, porque aunque a esas alturas yo ya estaba extremadamente cansado, había perdido la cuenta de los cafés que llevaba encima y quizá añadir otro más sólo habría servido para ponerte como una moto, mezclar los nervios con el cansancio, y terminarlo de arreglar.

A esta segunda reunión íbamos más relajados, ya que, aunque no conocíamos a Alba, sí nos hemos comunicado mucho con Daniel Gonzáles, de ALEAS (el grupo GLTB de IU, según creo), y… si no fuese por su esfuerzo, no estaríamos haciendo nada de esto. Su implicación en este proyecto es tanta como la nuestra (pero con el mérito de que ellxs no son trans, y, como hacen muchas personas cisexuales, podrían simplemente desentenderse del tema y decir que la cuestión no es importante, o que “ahora no es el momento”). Alba es la persona que va a tener que defender nuestra ley, y mi intención cuando pedí citarme con ella fue que pudiese plantearnos todas las objecciones, hasta las más estúpidas y retorcidas que pudiesen aparecer, para darle argumentos contra las mismas. Ya llevábamos tiempo enviándole documentación, pero las objecciones a los derechos humanos de las personas trans están basadas en cosas muy sutiles. Se pone por delante la legislación, o “el mayor bien”, o la necesidad de evitar que se atienda a las personas que luego se puedan “arrepentir”, sobre todo de cara a ahorrar dinero, o el bienestar de los niños, o… Pero lo que hay detrás de todo esto, es un sentimiento intenso y profundo de horror y rechazo ante la transexualidad ajena, que incluso las personas transexuales tenemos.

Responder a estas objecciones es muy difícil, puesto que la transfobia y la represión de las identidades trans están tan arraigadas en nuestra sociedad, que casi nos parecen cuestiones de sentido común. Sin embargo, cuando se responden convenientemente, la lógica pone en evidencia su procedencia transfóbica. Todavía, llegados a ese punto, alguien que se niegue a admitir que lo que tiene es un problema de transfobia, podrá decir “no estoy de acuerdo” o “no me parece bien”. Pero no podrá explicar por qué, a no ser que reconozca que la discriminación de las personas transexuales es una práctica deseable.

Llevo cuatro años escuchando y tratando de responder a las mismas objecciones. Leyendo, aprendiendo, debatiendo, repitiendo la discusión cada vez con una persona distinta (siempre en términos amistosos, pues es con mis amigos con quienes hablo). Esta experiencia, no se puede transmitir en un texto de 12, o de 300 folios. Hay que hablarlo cara a cara.

¡Ojalá no hubiese estado tan cansado! Ya a penas podía fijar la vista en los papeles que llevaba, y me perdía en el hilo de los argumentos de los demás. Aun así, creo que entre todos conseguimos que la reunión cumpliera su objetivo.

Me tuve que ir antes que los demás, porque debía coger el autobús Sevilla-Granada, y luego el Granada-Motril. Por suerte, el padre de F. sabía los horarios. Pregunté a los demás donde debía coger el bus para la estación, y la aplicación de Sevibús hizo de nuevo su función.

Caí agotado. Llamé por teléfono a un par de amigas, y luego me dormí.

Llegado a este punto, creo que hace falta aclarar que este viaje lo hemos pagado cada uno de su bolsillo, y además, nos ha costado abandonar nuestro trabajo un día, y perder el sueldo de ese día (a parte de otros problemas que puede llevar el no ir a trabajar con cierta frecuencia, como podéis imaginar). No he podido atender correctamente a una clienta de la.trans.tienda porque llevo arrastrando el cansancio toda la semana. No he podido casi ni estudiar. Ir al parlamento, y hacer estas cosas es muy guay, para que lo voy a negar, pero cansa, y desgasta mucho, especialmente para quienes no somos “activistas profesionales”, hacemos esto sin ningún ánimo de lucro, y tenemos que trabajar para vivir… sin embargo, si la ley sale adelante, el esfuerzo habrá merecido la pena.

Y ahora, para terminar… ¡Un video de la noticia (muy cortita) que pusieron en Canal Sur! ¡Salgo en una esquinita! ¡En el Parlamento! ¡Yuju! Aunque me ha molestado que digan que estuvimos hablando sobre el matrimonio gay y criticando al PP, porque no es verdad. Después de terminada la reunión, una persona hizo algún comentario a título personal, pero la reunión no iba a de eso, porque no era una reunión política, sino un encuentro para hacer cosas totalmente prácticas y necesarias para las personas trans. Me alegro de que se haya declarado constitucional que cada cual pueda casarse con quien quiera (sobre todo porque, como soy bisexual, me interesa saber que podré casarme con la persona que me guste, y no con unas sí y con otras no), pero, además de eso, hay más cosas en el mundo.

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Actividades Día Inernacional por la Despatologización Trans. Octubre – 2011.

Día por la despatologización trans.

Actividades en Granada:

Martes, 18 de octubre de 2011, 19:30 hs.
Mesa redonda: «Despatologización trans y no binarismo de género»
Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, Universidad de Granada
Organiza: Conjuntos Difusos
Colabora: Seminario Otro Pensamiento es Posible, Universidad de Granada

Sábado, 22 de octubre de 2011, 12 hs.
Concentración y performance por la despatologización trans
Fuente de las Batallas, Granada
Organiza: Conjuntos Difusos

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Presentada queja al Defensor del Pueblo contra la Experiencia de la Vida Real.

CONJUNTOS DIFUSOS ha presentado una queja  en el registro de la oficina del  Defensor del Pueblo en relación  a la fase de tratamiento que  realiza  la Unidad de Identidad de Género, previa a la intervención quirúrgica de los pacientes transexuales, denominada  “Experiencia de la Vida  Real” .

Durante esta fase del tratamiento se imponen, desde recomendaciones sobre  el atuendo “correcto”, hasta directrices sobre como deben ser las relaciones familiares con la pareja o los hijos. El cumplimiento de estas indicaciones es imprescindible para que el equipo médico considere que la persona es idónea para acceder a la cirugía de reconstrucción genital. En la práctica, esta situación se resume en que si a los facultativos no les gusta como visten sus pacientes, les niegan el acceso a las cirugías.

Aunque la queja se ha presentado bajo el paraguas de “Conjuntos Difusos”, se trata del resultado de un grupo de trabajo compuesto, además, por activistas del movimiento feminista, lesbiano y queer, junto con pacientes de la propia Unidad de Madrid, y de Unidades de otros puntos del Estado Español, demostrando que la lucha por la autonomía y la dignidad de aquellas personas cuya identidad no encaja dentro del binario hombre/mujer no es sólo una cuestión trans. La falta de libertad en todo lo concerniente a nuestra identidad y forma de entender el género afecta de manera más visible y violenta a las personas transexuales, pero no únicamente a ellas, pues el código de género se aplica sobre  toda la sociedad.

Una de las formas de incidir en esta situación, cristalizada en la exigencia de la “Experiencia de la Vida Real” a las personas transexuales, pero generalizada a niveles más sutiles para el resto de la población, es lograr aunar fuerzas, y conseguir que los diferentes orígenes, puntos de vista, intereses y experiencias existentes dejen de ser causa de enfrentamiento y fragmentación para convertirse en fuente de riqueza común.

Mediante esta Queja presentada ante la Defensora del Pueblo exigimos que se elimine inmediatamente una práctica de imposición médica  autoritaria y avasalladora, e invitamos a sumarse a nuestra causa por la libertad a cuantas personas y organizaciones crean que la “Experiencia de la Vida Real” no debe ser considerada un requerimiento obligatorio para acceder a los tratamientos en las U”T”IG’s (Unidades de género de la sanidad pública).

Para  más información o  manifestar sus opiniones pueden contactarnos a través del grupo “Manifiesto contra el Test de la Vida Real” de Facebook, o por e-mail  en autonomiatrans@gmail.com

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¿Qué es un macho? ¿Qué es una hembra? (y III)

El sexo, pues, está ligado al momento del nacimiento. En más de una ocasión he leído “se puede cambiar (o reasignar) el género, pero no el sexo”. Porque el sexo es un sello de nacimiento. El sexo son las características que uno tiene al nacer, y de nada sirve que a lo largo de la vida de una persona, esa persona vaya cambiando las características “sexuales”. Siempre quedará un rescoldo, un vestigio, algo de lo que no se pudo deshacer, algo que no pudo conseguir, ya sea un código genético determinado, o la imposibilidad de desarrollar gónadas de una determinada clase. A eso nos agarraremos para seguir diciendo “eres hembra, igual que cuando naciste”.

De este modo, el sexo está adscrito a la persona desde el nacimiento, porque culturalmente no se permite el cambio. La tecnología y los avances médicos y quirúrgicos no pueden convertir a una hembra 100% en un macho 100%, pero si pueden convertirnos en intersex, en personas que tienen partes femeninas y partes masculinas. Desde este punto de vista, el cambio de sexo sería real. Sin embargo, esto es algo no permitido, pues el acceso a la intersexualidad, como ya he indicado, es un privilegio de nacimiento.

Esto es también un hecho cultural. Posiblemente en una cultura distinta, o en un planeta alienígena se podría eliminar la existencia de la intersexualidad flexibilizando los conceptos de “macho” y “hembra”, y adscribiendo a las personas intersexuales en una de esas dos categorías, en función, por ejemplo, de a qué sexo se pareciesen más (de hecho, así suele ser como se adscribe a los intersex en un género u otro). En esa cultura más flexible, podría ser posible cambiar de sexo cuando las características de la persona se pareciesen más a un sexo que al otro, siempre que se considerase que las características “construidas” son tan válidas como las “de nacimiento”.

Nuestra cultura no es asi. Como si fuésemos un automovil que sale de la fábrica con un número de bastidor, número que permanece inmutable a pesar de todos los cambios que se hagan en el coche, a nosotros al nacer se nos asigna un sexo, que, por cierto, depende tan solo de la forma de nuestros genitales (lo cual puede mover a error en algunos casos, pero de eso no se habla). Ese sexo es nuestro número de bastidor. No importa que con el paso del tiempo ya no quede más que una o dos características que justifiquen la asignación a ese sexo, lo que importa es que fue el que se nos asignó al nacer, grabado a fuego, imposible de cambiar. El sexo se considera algo natural, es más… es nuestra naturaleza. Y lo natural no puede ser cambiado por el ser humano, porque sólo lo puede cambiar Dios. La Ley de la Naturaleza está por encima de nuestras posibilidades.

Los seres humanos, que hace ya millones de años que dejamos de estar atados a la naturaleza, insistimos en creernos ligados a la naturaleza en tan sólo dos aspectos: el nacimiento y la muerte. Lo que es “de nacimiento” no se puede cambiar, es natural. La muerte también se considera algo natural… como si hoy en día no dispusiésemos de tratamientos médicos que logran prolongar nuestras vidas mucho más allá de los dictámenes de la naturaleza.

La muerte existe, y las diferencias morfológicas también, pero ya no son tan naturales como antaño. Igualmente, los kilómetros siguen teniendo la misma longitud que antaño, pero lo que antes eran distancias casi insalvables, hoy gracias a la tecnología, se pueden recorrer en sólo unas horas. El mundo es ahora del mismo tamaño que era en el S. XVIII, pero los aviones, los trenes de alta velocidad, e incluso los motores de los automóviles y las carreteras asfaltadas, tan lisas, lo han vuelto mucho más pequeño.

¿Y cómo influye el sexo en la persona? ¿Yo sería diferente si en el día de mi nacimiento los médicos hubiesen dicho “es niño”? Sin duda lo sería. Mi biografía sería totalmente distinta. En realidad, ni siquiera sería yo… Pero también sería diferente si en lugar de nacer en España hubiese nacido en Afganistán, o en Canadá, o en Australia, o en Japón…

Una amiga dice que en realidad quienes somos es un diálogo entre la biología y la biografía. No podemos poner todo el peso en la biología, porque entonces seríamos solo machos o hembras, y punto. No podemos poner todo el peso en la biografía, porque entonces seríamos ángeles, espíritus incorporeos… Nos vemos obligados a mantener un diálogo constante entre nuestro cuerpo y nuestra mente, y esto no es sólo válido para las personas transexuales, sino para todos. Para las personas que, llegada una cierta edad, siguen sintiendo su mente viva y ágil como siempre, pero su cuerpo torpe y dolorido. Para las personas que son bellas por dentro y poco atractivas por fuera. Para el auxiliar de contabilidad que en sus ratos libres practica deportes de aventura y ha visto paisajes con los que otros tan solo sueñan.

Hay otro factor que hoy me ha hecho ver un amigo de aquí, que es el del “palimpsesto”. El palimpsesto es una la práctica que se llevaba acabo en la edad media, y que consistía en borrar los textos de los libros y escribir otras cosas sobre ellos. Mi amigo hace una analogía entre el palimpsesto literario y la forma en que los demás escriben y reescriben sobre nosotros ciertas cosas que nos configuran. Las trenzas que mi madre me hacía en mi infancia, la admiración que sentía por mi abuelo, la forma de comer, las tradiciones familiares, la presión de mis compañeros de clase, el amor hacia las personas que me querían como chica, la diferente forma de tratar a hombres y mujeres, que me iba dibujando por debajo de la piel surcos que nadie veía, el combate interno librado constantemente en mi mente, y el decir al final “pues no”.

De modo que el diálogo entre la biología y la biografía no incluye sólo la forma de nuestro cuerpo, nuestras preferencias y nuestras decisiones, sino lo que otros han hecho de nosotros, de forma consciente o inconsciente. Y esas letras que otros han dibujado sobre nuestros cuerpos dependen en mucho de nuestra biología.

La biología influye sobre nuestra autopercepción, y también sobre la percepción que los demás tienen sobre nosotros. La percepción de los demás influye también sobre nosotros. Nuestras decisiones influyen sobre nuestra biología. Tal vez, tratar de investigar qué parte influye cómo en nosotros mismos es un planteamiento erroneo. Quizá debemos considerarnos, más bien, como un ecosistema, en el que un pequeño cambio varía el todo, y donde no hay una parte más importante que otra, aunque a primera vista parezca que sí. De este modo, si queremos comprendernos a nosotros mismos, no habrá que partir desde el biologicismo o el no biologicismo, sino desde un ecologismo bien entendido.

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¿Qué es un macho? ¿Qué es una hembra? (II)

Hay que empezar por el principio. ¿Qué es una hembra? ¿Qué es un macho? Es muy diferente preguntarse esto a preguntarse qué es un hombre o una mujer. Hoy en día, la medicina, cuando trata de evaluar la intersexualidad de una persona, atiende a tres características: cromosómica, genital y hormonal. Sin embargo, cuando se habla de hombres y mujeres, se atiende a siete características (más o menos una), que son: cromosómica, genital, morfológica, gonadal, hormonal, psicológica y psicosocial.

Imagino que los médicos deben considerar que tener en cuenta el criterio morfológico en los “diagnósiticos” de intersexualidad es irrelevante porque la intersexualidad es “de nacimiento”, es decir, está presenté en el bebé recién nacido, y en ese aspecto la morfología de todos los bebés es igual. Sin embargo, las hormonas sexuales de todos los bebés también son iguales… O quizá la referencia a la morfología se omite porque se supone que “de forma natural” a unas hormonas dadas corresponde una morfología dada. O vaya usted a saber. Teniendo en cuenta lo interesante que es la morfología de las personas intersex más allá de la forma de sus genitales (que no siempre son ambiguos), me parece un descuido imperdonable omitir este criterio, que sin embargo sí se tiene en cuenta para hombres y mujeres. Como nuestra cultura no proporciona ningún género ligado a lo intersex, las características psicológica y psicosocial no se tienen en cuenta.

Tampoco debería tenerlas en cuenta yo, si quiero intentar entender qué es un macho o una hembra. Hagamos como que no hay ningún género asignado a estos conceptos, o será imposible distinguir entre hembra/macho y hombre/mujer.

La hembra normal suele ser una persona que tiene sus cromosomas sexuales XX, genitales claramente femeninos, hormonas femeninas, y morfología de mujer. Con el macho normal pasa lo mismo: todo coincide. El resto de combinaciones se ha designado como “intersex”.

El universo intersex se convierte entonces en algo fascinante, mucho más que los limitados conceptos de “macho” y “hembra”. Puede darse una persona con cromosomas XY, genitales femeninos, gónadas masculinas (internas) y morfología femenina. Puede darse una persona con cromosomas XX, sin vagina y con un clítoris hipertrofiado, que daría lugar a unos genitales parecidos a los masculinos, con gónadas femeninas, hormonas femeninas y morfología femenina. Pueden existir personas intersexuales con cromosomas XXY, XXXY, con o sin ambigüedad sexual, con o sin ambigüedad gonadal, con o sin ambigüedad morfológica, con o sin ambigüedad hormonal…

¿Y yo que soy? Tengo los cromosomas XX, y mis genitales son femeninos (aunque con un clítoris cada vez más hipertrofiado, que se asemeja a un pequeño pene y funciona de manera similar), tengo gónadas femeninas, pero mis hormonas probablemente ya son sólo masculinas (los andrógenos inhiben la producción de estrógenos, y hace meses que no menstruo), y mi morfología es más femenina que masculina, pero empiezo a desarrollar rasgos masculinos, como la voz más grave, el vello facial, mayor masa muscular, redistribución de la grasa corporal… eso sin contar con que mi altura y complexión físicas son grandes para mujer, y normales para hombre, especialmente ahora que estoy en Ecuador. Reuno en mí características de ambos sexos. ¿Soy intersex?

La respuesta es que no, porque la intersexualidad es una característica adscrita sólo al nacimiento. Uno puede “crearse” hombre o mujer, pero no puede crearse macho o hembra, igual que no puede crearse intersex. Intersex es una condición sexual.

¿Qué sería un hombre transexual que se hubiese hormonado durante años, se hubiese extirpado sus órganos reproductores y se hubiese sometido a una faloplastia o metaidoioplastia? Cromosomas XX, genitales masculinos, hormonas masculinas, gónadas inexistentes y morfología masculina. ¿Se le puede seguir considerando “hembra” en base a que conserva los cromosomas XX? Entonces ¿habría que considerar macho a la persona XY que teniendo una insensibilidad natural a los andrógenos se desarrolla en un fenotipo femenino? Ah, no, estas personas son intersex.

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¿Qué es un macho? ¿Qué es un hembra? (I)

En estos días me están “obligando” a hacer una reflexión profunda sobre el sistema sexo-genérico. Para mí es muy fácil cerrar los ojos y decir “mi biología no tiene importancia”, o, como dijo Simone de Beauvoir “la biología no es destino”. Sí, mi cuerpo tiene unas características determinadas ¿Y qué pasa con ello? No le hago caso, eso no vale, lo que vale es el cerebro, los procesos de pensamiento, la lógica, los sentimientos. Puedo cerrar los ojos y no pensar más en ello. Simplemente.

Sin embargo, en el proceso de reflexión que se está viviendo dentro de la casa, me he encontrado con personas que dicen que la realidad sexo-genérica es algo que está ahí, que no se puede ignorar, que de algún modo nos condiciona, y no es una teoría o algo abstracto. La realidad de las diferencias entre machos y hembras es evidente, real, igual que también son evidentes las realidades intersex, que con su mera existencia invalidan la afirmación de que la humanidad está dividida únicamente entre hombres y mujeres.

Me han hecho ver, también, que la postura de negarse a atender a la biología es biologicista, desde el punto de vista en que uno evita tratar los puntos de debate relacionados con la biología con la sentencia absoluta de “eso no tiene importancia”. Decir que la biología no tiene importancia por ser biología es tan determinante como decir que las hembras tienen que ser mujeres por ser hembras. Hace falta profundizar más.

Pensar sobre esto también me ha llevado a reconocerme como biologicista en otro punto. Soy biologicista porque me hormono. Necesito construir mi cuerpo dentro de una biología masculina para sentirme bien y tranquilo conmigo mismo, y en ese camino no me importa jugarme la salud, el dinero, el tiempo o la paciencia. Necesito que mi biología se acerque lo máximo posible a mi identidad de género. En parte por eso me hace daño aceptar el término “hembro”, que se utiliza en este proceso.

Un amigo, que ha leido mucho más que yo sobre el tema, sostiene que la concepción de “macho”, “hembra” o “intersex” es una construcción cultural que se ha hecho a partir de la evolución de la medicina. Para ello suele apoyarse, entre otras obras, en “La construcción del sexo”, de Laqueur, que muestra como las representaciones de las diferencias sexuales entre hombre y mujer han ido variando en función de la ideología de la época, pasando de un modelo “unisexo”, en el que se consideraba que el cuerpo del hombre y el de la mujer eran iguales en materia (con fluidos parecidos, como la sangre, orina, leche, semen), y que sólo una diferencia metafísica hacía que las mujeres se desarrollasen de manera imperfecta en relación al desarrollo del cuerpo del hombre, que sí que era perfecto, hasta el modelo de dos sexos que es el que tenemos ahora, que diferencia, no sólo la forma de los genitales, sino el organismo entero.

De modo que el sexo, que nosotros damos como algo “natural”, “inevitable”, “de nacimiento”, es en realidad otro sistema de representación cultural. Él me lo explica, y también me lo explica la teoría queer, pero a la hora de la verdad, cuando yo intento explicarlo aquí, no soy capaz. Quizá me vendría bien leer algo más sobre el tema, porque al final siempre me doy de boca contra la evidencia de que, lo mires como lo mires, la diferencia física existe. Ya puedes decir que es un solo sexo que se desarrolla de manera más o menos perfecta, o que son dos sexos totalmente diferenciados… la gente puede estirar el dedo índice y señalar que somos distintos, como si jugásemos a un pasatiempo de “las siete diferencias”.

Así que tengo que reflexionar un poco más. Intuitivamente, desde mi desconocimiento del trabajo que han hecho otros autores, siento que la construcción del sexo no es tan real ni tan firme como me han dicho, pero lo cierto es que mi razón no es capaz de darme explicaciones lógicas que resulten convincentes. Y no puedo hacer caso simplemente a mi intuición, porque es evidente que el deseo profundo que albergo en mi corazón es huir de mi biología hacia una biología de macho. Tengo que fundamentarme bien.

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Jornadas Feministas Estatales: segundo día

El domingo día 6… Otra vez tocaba levantarse temprano (vale, relativamente temprano), pero ese día no me costó ningún trabajo porque estaba bastante nervioso.

Durante la noche anterior estuve pensando lo que iba a hacer ese día… Que no iban a ser pocas cosas. Lo cierto es que después he leido otros blogs que comentan que el 30% de las actividades de las Jornadas iban sobre no binarismo y otros temas relacionados con el transfeminismo. Y Conjutos Difusos participaba de un modo un otro dentro de ese 30% de actividades.

Igual que me he quejado de las cosas con las que estoy descontento, también tengo que agradecer las cosas que sí han estado bien. La organización de las Jornadas aceptó todas nuestras propuestas excepto una, y además se las arreglaron para que no nos solapásemos entre nosotros y no tuviésemos que estar en dos sitios a la vez lo que, con tantas cosas como habían, debió ser algo así como hacer encaje de bolillos. No me resulta difícil imaginarme a las responsables de distribuir tiempos y aulas, sentadas bajo una montaña de folios arrugados, tratando de cuadrar todas las cosas cuidando de que una persona no tuviese que hablar en dos sitios a la vez, o que la misma aula estuviese ocupada por dos charlas distintas a la misma hora. Al lado de eso, los sudokus son un chiste.

A las 10 de la mañana empezábamos con la mesa redonda «Construciones múltiples de cuerpos y géneros», en la que en principio iban a hablar Elisabeth Vásquez y Kim Pérez, pero para la que, además, habíamos preparado una intervención «difusa» en la que participábamos otros cuatro miembros de Conjuntos Difusos. Cuando llegamos allí, no había casi nadie. Estábamos los que teníamos que estar, y dos o tres personas más. Eso me tranquilizó un poco, puesto que la gran afluencia de gente que había habido en las otras mesas del día anterior me asustaba un poco.  También nos decepcionó ligeramente, aunque pensamos que más valía estar pocos, pero bien avenidos, que muchos y desinteresados ¿no es verdad?

Tardamos un poco en conseguir entrar al aula y prepararla (los conserjes de la facultad de Ciencias no habían caido en abrir las aulas con anticipación, o no habían tenido tiempo) y mientras tanto, fue entrando algo más de gente.

Primero habló Eli Vásquez, del Proyecto Transgénero y nos contó como había iniciado la «Patrulla Legal» para ayudar a las prostitutas trans de Quito aprovechando sus conocimientos y la ventaja de ser de raza blanca. Nos habló de las leyes de Ecuador, y de la flexibilidad de su sistema político y legal, que no está tan asentado y lleno de polvo como el nuestro. De la increible constitución de Ecuador, en cuya redacción ella había participado, y que contiene tantas cosas que ya casi no hace falta legislar nada más. De los hombres trans de la comarca de Manabí, que no sienten necesidad de pasar por un quirófano para hacerse la masectomía, porque se consideran «varones con pechos», o que paren a sus hijos con toda naturalidad y se burlan del circo mediático que levantó el embarazo de Thomas Beaty… ¡Si en Manabí hay un montón de hombres que han estado embarazados! Nos habló de que allí se pueden encontrar «machas», «hembros», «mandarinas», un señor que se llama «Clítoris»… Que las prostitutuas forman familias que utilizan como apellido el nombre del hostal en que se alojan o de la calle en que trabajan. Nos habló de la muerte de una amiga. De que las trans no van al médico, sino que se aplican los tratamientos unas a otras como mejor saben. De que una prostituta puede dirigirse a un ministro en plano de igualdad. De ser «trans en la cabeza»… Nos habló de tantas cosas que, cuando intento repetirlas, se me vienen todas a la mente a la vez, y al final no puedo decir nada. Y mientras ella hablaba, lo único que yo podía pensar es que quiero viajar a Ecuador y pasarme allí una buena temporada, en ese país donde faltan muchas cosas que aquí damos por sentadas, y donde, sin embargo, son posibles muchas otras cosas que aquí resultan inimaginables.

A veces hay personas que, cuando las conoces u oyes hablar de ellas, te despiertan admiración. Pero hay unas pocas personas que van más allá, y te hacen sentir que quieres (y puedes) ser mejor persona. Hasta ahora sólo he conocido a dos personas así, y Eli es una de ellas.

No sé lo que pensarían los demás que estaban en la charla, pero como se ve, yo alucinaba pepinillos, y, además, alucinaba en colores.

Después, Astrid Suess presentó un resumen de las actividades que Conjuntos Difusos ha estado realizando desde el verano. Este resumen ya lo había presentado anteriormente en otras jornadas, y había tenido muy buena acojida, así que pensamos que sería una excelente introducción para explicar quienes somos y a qué nos dedicamos. A esas alturas, además, el aula ya estaba llena, y algunas personas empezaban a situarse en los pasillos, cerca de la tarima, para escuchar mejor.

Luego habló Kim Pérez, explicando ejemplos concretos de como el binarismo y el no-binarismo pueden influir en la vida de las personas, haciendo que se tome una cierta distancia con el cuerpo, o con la imágen que el espejo nos devuelve y no reconocemos como nuestra. Queríamos que la gente reflexionase sobre sus propias experiencias, porque desde la mujer que odia tener que maquillarse todas las mañanas para ir a trabajar hasta el hombre que soporta insultos por demostrar que tiene sentimientos, todo el mundo, en un momento u otro, ha soportado el peso del binarismo, los convencionalismos sociales, en sus propias carnes. Las experiencias de las personas trans son simplemente eso llevado al extremo.

Para ello, para animar a la gente a que pensase y participara, habíamos planeado un pequeño truco, que consistía en que algunas personas del grupo saliésemos de entre el público para hablar. Yo era uno de ellos y cuando Kim me dió la palabra, salí.

Yo nunca había hablado en público hasta entonces, y cuando subí a la tarima, me quedé sorprendido por toda la gente que había, alrededor de 350 ó 400 paresonas. Sin embargo, estaba tan nervioso, que en realidad no veía a nadie. Me temblaban las piernas, pero aún así, me puse a contar cosas… bastante personales. Por suerte, ahí estaba mi vena bloguera y exhibicionista. Simplemente conté las mismas cosas que escribo aquí, aunque algo más resumidas (de lo contrario, todavía estaría hablando) y al final, leí una poesía que no debía ser tan mala, pues ya había hecho llorar a una amiga mía. Cuando terminé, la gente aplaudió y yo me volví a mi sitio… Sólo que el aplauso duró mucho más de lo normal, y aunque ya llevaba un buen rato sentado, aquello seguía. Me han dicho que hasta se levantó la gente, aunque yo estaba tan nervioso que en lo único que podía pensar era en meterme debajo de la mesa y desaparecer, así que no me dí mucha cuenta. Sí que recuerdo que me pareció que la gente aplaudía mucho rato, y con más fuerza de lo habitual, pero tampoco me quise fiar demasiado de mis percepciones, porque a veces los nervios me hacen perder un poquito el control.

Después volvió a hablar Astrid Suess, que también contó una experiencia muy personal, adornada con unas fotos estupendas y muy emotivas. Dos personas más salieron del público, y, finalmente Mª Ángeles Cantero, también de Conjuntos Difusos, cerró la mesa con un broche de oro, contando también su propia experiencia personal.

Cuando acabamos, la gente empezó a acercarse a feliciarnos, especialmente a Kim y a Eli. Me quedé estupefacto al ver que algunas personas estaban llorando a lágrima viva. ¡No me lo podía creer! Después hubo quien me comentó, además, que había llorado con mi poesía.

De hecho, después de eso, varias personas se acercaron a felicitarme. Lo malo es que no sé comportarme muy bien cuando la gente me dice que hago algo bien, y lo único que supe hacer fue decir gracias y desear que me tragase la tierra en ese mismo momento. Espero no haber dado la sensación de ser muy borde o algo así…

Tampoco tuve mucho tiempo para hablar, porque tenía que ir corriendo nuestra siguiente actividad, el espacio de debate de «Aplicaciones de un feminismo no binario» o algo así, que era justo a continuación, y ni siquiera en la misma facultad.

Se suponía que el espacio de debate lo íbamos a llevar entre otra persona y yo. Esa persona, también iba a participar en la intervención conjunta de la mesa anterior pero… no había aparecido, y tenía el móvil apagado. Por suerte, Astrid andaba por allí y me echó un cable. Vamos que si no llega a estar, no sé qué habría hecho, porque yo, además de no haber hablado nunca en público, tampoco había moderado nunca ningún tipo de espacio de debate.

A esta actividad no acudió mucha gente, pero casi fue mejor, porque al final pudimos hacer un auténtico debate en el que todo el que quiso pudo hablar, y en el que surgieron ideas que iban incluso más allá de los planteamientos a los que nuestro propio grupo había llegado. Realmente, me alegro de que no fuese algo tan multitudinario como todo lo demás.

Por la tarde, Juana Ramos y Asrid Suess llevaban un espacio de debate sobre translesbianismo y otros deseos diversos, que también estuvo muy entretenido, aunque, como tuve que marcharme media hora antes de que acabara, me perdí un video que pusieron y que luego fue bastante comentado. La verdad es que fueron dos horas en las que se trató el erotismo de una manera fresca y divertida, sin caer en la vulgaridad morbosa. Y, como suele pasar cuando se habla de sexo, todos nos pusimos un poquito nerviosos y nos reimos bastante.

Finalmente, la última mesa del día. En ella hablaban Belissa Andía, de ILGA, Kim Pérez, de Conjuntos Difusos, Miriam Solé, del Colectivo Les Tisoras y Miguel Missé, de la Guerrilla Travolaka. A estas alturas, había un pequeño grupo de personas a las que ya nos habíamos acostumbrado a ver, puesto que habían estado asistiendo a todos los espacios en los que habíamos hablado, a pesar de que habían muchas más actividades al mismo tiempo. Todo un honor para nosotr*s. Pero además de estas personas, habían muchas más. En el aula, que era de gran tamaño, se acabaron los asientos y la gente empezó a sentarse en los pasillos, e incluso en la tarima. No se veía ni un trocito de suelo. Era increible.

Belissa hizo un relato muy personal de lo que había supuesto para ella la transexualidad. Relató experiencias muy fuertes, como una paliza que le propinaron cincuenta chicos, a la que sobrevivió porque un hombre la rescató de la melé. También habló de su desagrado cuando se le empezó a exigir que cumpliese los requisitos que se exigen a las mujeres, es decir, sumisión, quedarse bien guardadita en casa, y cosas así. Después Kim expuso la idea de los conjuntos difusos, y estuvo sembrada. Lo hizo con tal sencillez y simpatía que resultó francamente emocionante. Por lo menos yo me emocioné, y no debí ser el único, por que cuando acabó, se levantó un enorme aplauso, que puso en pié a todo el auditorio (y en algunos casos, lo de levantarse era bastante complicado, dado como se habían sentado las oyentes), y parecía que nunca se iba a acabar.

Si yo ya estaba emocionado, en ese momento ya no aguanté más y me puse a llorar como una Magdalena (cosa que en mí, tampoco es que sea muy rara). Después de todos los problemas que habíamos tenido, del miedo, de la tensión, del sentimiento de no ser bienvenid*s en las jornadas de… Después de todo, la gente estaba allí, escuchándonos y dando la bienvenida a la idea nueva de los conjuntos difusos, sin importar que pusiésemos en cuestión a la mujer como sujeto único del feminismo, y otras chorradas de igual calibre (sí, a mí esas cosas me parece chorradas como la copa de un pino). Realmente necesitábamos ese aplauso.

En la tarima, Kim Pérez también se emocionó, y el moderador hacía grandes e infructuosos esfuerzos para no echarse también a llorar.

Después Miriam Solà hizo una genealogía desde los orígenes del transfeminismo hasta la actualidad. Creo que fue muy interesante, pero no me queda más remedio que reconocer que no entendí gran cosa. ¡Ojalá tuviese más cultura para haber podido captar todo lo que ella dijo! Porque, aunque no cogí muchas cosas, las que sí que comprendí, me gustaron.

Finalmente, habló Miguel Missé, que con tan sólo 22 años (cumplió los 23 al día siguiente) fue capaz, de nuevo, de hacer estremecerse al auditorio. Dijo muchas cosas sobre como la sociedad parece querer erradicar a las personas trans. «Estamos en peligro de extinción», concluyó, después de contar como los estados piden como requisito la esterilización de las personas trans antes de permitir que cambiemos de nombre y sexo y legal, y tras comentar también que algunos médicos han expresado el deseo de tratar la transexualidad desde los tres años. Porque para los médicos, tratar la transexualidad no significa trabajar para que nos sintamos más agusto en nuestra propia piel, tal y como somos, sino trabajar para mutilarnos y modificarnos, y que desaparezcamos como han desaparecido las personas intersex. Así nada cuestionará esa falsa idea de que sólo hay dos sexos y dos géneros. También reivindicó el relevo generacional dentro del feminismo, y un lugar para nosotr*s, l*s trans, tanto hombres como mujeres, diciendo que, en cierto modo «somos hijos del feminismo».

Mientras Miguel hablaba, yo observaba al auditorio y veía a las mujeres con los ojos húmedos. Alucinaba de que alguien tan joven pudiese hablar de esa forma (a años luz de donde estaba yo a su edad), y alucinaba con la reacción de la gente. Como era de esperar, una última gran ovación le saludó al terminar de hablar. Fue increible.

Después hubo una gran manifestación que recorrió Granada durante más de tres horas. Una oleada de tres mil mujeres (o más) cortó el tráfico de toda la ciudad y tomó las principales calles. Entretanto, la gente se acercaba a Kim, a Eli, a Astrid, e incluso a mí para comentarnos lo mucho que le habíamos movido los esquemas.

Nosotr*s estábamos emocionados, impresionados. Las cosas habían salido bien, mucho más allá de las mejores expectativas, y todas las dificultades y enfados de los días y semanas anteriores se habían disuelto por si mismas. No podíamos pedir más.

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Jornadas Feministas Estatales: primer día.

El primer día de las Jornadas (sábado, 6 de diciembre) tocaba levantarse temprano. La inauguración no era hasta las once de la mañana, pero nosotr*s habíamos quedado a las 9:30 para terminar de montar el Espacio Difuso, donde todavía quedaba bastante por hacer.

El Espacio Difuso era una actividad pensada como una especie de «tunel del terror», pero sin la parte del terror, claro. Se trataba de una sucesión de «espacios» distribuidos en forma de «U», en cada uno de los cuales se hacía una propuesta a los participantes. Habían dos puertas de entrada, una para «hombres» y otra para «mujeres». En el primer espacio habían percheros con muchas prendas de ropa, marcadas con tarjetitas blancas y negras. L*s participantes tenían que coger dos prendas y, en función de las prendas que cogiesen pasaban al siguiente espacio a través de la puerta marcada como «hombres», «mujeres» o «vaya usted a saber». En el segundo espacio había una presentación de Power Point que hacía un recorrido a lo largo de la historia de la moda, que mostraba como los hombres y las mujeres han ido alternándose en el uso de túnicas, calzones, faldas y pantalones, en ocasiones sin que hubiese ninguna lógica que explicase esta alternancia. También mostraba citas respecto a los atuendos masculinos y femeninos. ¡Había incluso una cita que aseguraba que llevar escotes y minifaldas provocaba graves problemas de salud a las mujeres! Digno de verse ese «power pint». Al tercer espacio se accedía a través de tres puertas: «hombres», «vaya usted a saber», «espera que lo piense», y «mujeres», a la elección de cada cual. A continuación, preparamos un pequeño laberinto en el que el recorrido iba variando en función a las respuestas que se diese a afirmaciones como: «me gustaría ser florista» o «soy muy inseguro». Estas afirmaciones forman parte del «Test de Minnesotta», que se ha utilizado durante mucho tiempo para diagnosticar la transexualidad, y que es, por demás, ridículo e insultante para todo ser humano en general. Finalmente las preguntas del test de Minessotta llevaban al visitante forzosamente a la puerta de «hombres» o «mujeres». En el cuarto espacio estaba la actividad de la discordia que uno de los componentes del grupo utilizó como excusa para dejarnos. Él se marchó dejándola colgada, pero, por suerte, la persona que más ha trabajado en el Espacio Difuso, y de cuya mente salió todo el invento que os estoy contando, se las apañó para terminarla como buenamente pudo… y le quedó bien. Era un video que mostraba como, poco a poco, las fronteras entre lo masculino y lo femenino se van viendo desdibujadas, y a mí me gustó mucho. También en el mismo espacio había un libro «Jo y el vestido rojo», que es un cuento infantil que escribió un profesor alemán de diseño gráfico sobre una niña trans. El libro no está traducido ni publicado en España, así que nosotros lo tradujimos con permiso del autor e hicimos una edición muy bonita en papel plastificado, ideal para ser tocado por mucha gente. Decorando las paredes, se veían varias afirmaciones que suelen atribuirse a las personas en función de su género. La puerta de salida esta vez era una cortina de flecos en la que ponía «yo» en varios idiomas. Finalmente, el quinto espacio tenía un papelógrafo en el que cada cual podía escribir su experiencia, y la puerta de salida era una sola, grande, que ponía «seres humanos».

Si os parece complicado de describir, imagináos lo complicado que fue montarlo. ¡Pero al final lo conseguimos! Y aunque nos perdimos una buena parte de la inauguración, llegamos para ver el final.

Entretanto, A. nos llamó para pedir ayuda, pues estaban habiendo problemas. ¡No se permitía la entrada a hombres! La cuestión de la entrada de los hombres, que nunca estuvo clara, al final se estaba resolviendo de la peor manera posible, puesto que se estaba rechazando en la puerta de entrada a hombres que no sólo habían pagado la inscripción, sino que habían viajado desde lejos para asistir a las Jornadas.

¿Qué puedo decir de esto? Si digo que me parece una medida sexista y retrógrada, completamente incomprensible, que deja al feminismo a la altura del betún, me quedo corto. Si digo que me pareció muy indignante, me quedo corto. Si digo que, como mínimo, podían haber avisado a los hombres de que se les iba a rechazar con anterioridad, me sigo quedando corto. Lo único que sí que puedo decir es que, en mi opinión, eso supuso la imposición de la voluntad de unas pocas personas carcas y retrógradas sobre el deseo de la mayoría.

Me da un poco de vergüenza reconocer que he participado en unas Jornadas así. Igualmente, me da un poco de vergüenza reconocer que el motivo por el que se permitió la entrada a los hombres de nuestro grupo era que las mujeres de la Asamblea de Granada respondían por nosotros. Pero lo que sentí en realidad cuando entré al Palacio de Congresos no fue vergüenza, sino temor.

De repente me veía dentro de un espacio que me era abiertamente hostil, con unas 3.000 mujeres enfervorecidas, coreando eslóganes que a mí en ese momento me sonaban a fascitas y represivos contra todo lo masculino… lo que me incluía a mí.

Llegué a tiempo de escuchar a una cantautora dominicana, que con muy buena voz y sentido del ritmo cantaba canciones que me sabían a feminismo rancio y anticuado, a años luz de las ideas que nuestro grupo quería transmitir. Empezaba a tener la certeza de que nos habíamos equivocado de sitio hasta que Isabel Franc salió a hacer un monólogo de humor feminista (sí, aunque parezca imposible, eso existe) en el que comparaba el feminismo «tradicional», un poquito ñoño y relamido con las últimas tendencias de lo queer y el terrorismo postporno, o algo así era. Habló de libros como «Testo Yonki», «Devenir perra» o «Manifiesto puta», ninguno de los cuales he leido, pero que todos hablan de no binarismo (no sé por qué, parece que los títulos de más de dos palabras no son transgresores), y también de las peleas internas que tienen las feministas. De las dificultades del relevo generacional… Aunque también criticó la entrada de la masculinidad en el feminismo, y no me refiero a que no pudiesen ir hombres a las Jornadas, sino, simplemente, a que hayan mujeres que incluyan la masculinidad en su día a día, y tan contentas. De la participación de los hombres no le hizo ni falta hablar, ya daba por sentado que era normal que no pudiesen ir.

A modo de curiosidad, me gustaría añadir que Isabel Franc también dibuja comics, y que todas las mujeres que salen en ellos parecen tíos. Y los hombres, también parecen tíos. No sé a quién se atrevía a criticar. Pero al margen de todo esto, debo reconocer que el monologo fue divertido y, en general, me resultó muy adecuado porque estaba tocando todos los puntos de conflicto que se preveían para las jornadas de una forma muy jovial.

A medio día terminamos de encontrarnos tod*s l*s amig*s que habíamos venido para estas jornadas. L*s nombraría, pero temo dejarme a alguien fuera, así que baste con decir que éramos much*s. ¡Pero much*s! Y aunque los tres o cuatro hombres que estábamos en el grupo andábamos entre asustados, cabreados e indignados, estábamos contentos y animados. La cosa prometía.

Una de las características de estas Jornadas que aún no he mencionado es que cada hora habían entre 15 y 20 actividades (o más, no las he contado). Lo bueno es que también habían muchas participantes, por lo que seguramente iba a haber asistencia en todas partes.

Nosotros decidimos ir a la charla que dieron las Medeaks, que son un grupo del País Vasco de tendencia queer. En la sala habrían alrededor de 300 personas, y tod*s estábamos entusiasmad*s. Yo, que nunca había entendido demasiado bien las ideas de lo queer, en ese momento las entendí. Que nadie me pida que repita lo que dijeron, o que lo explique, porque no sería capaz, pero en ese momento, lo entendí.

Otra cosa que me pareció chulísima de esa charla fue que, mientras una persona del grupo iba hablando, el resto empezaron a cambiarse de ropa allí mismo, sobre la tarima del aula, y empezaron a vestirse de «drag king», que por si alguien se lo está preguntando, es lo mismo que la «drag queen» pero del revés. Más o menos. Cuando acabaron, todo el público estábamos alucinando pepinillos, aunque no estuviésemos de acuerdo con ciertos aspectos del discurso queer. Yo, con lo que me quedé fue con la idea de «hombres y mujeres diagnosticados al nacer», para  referirse a… bueno, a las personas que «nacen hombre» o «nacen mujer» y así se quedan. Porque realmente es verdad, cuando un* nace, el médico dice «es niño» o «es niña», y ya está, te lo diagnostican y así te quedas. Luego algunos, cuando nos hacemos mayores, decimos que no estamos de acuerdo con ello, y entonces otro médico (o psicólogo) nos vuelve a diagnosticar para que a partir de ese diagnóstico podamos empezar a cambiar nuestros papeles legales y ser hombres o mujeres. Parece que de momento los médicos no saben diagnosticar otras cosas, y eso que las hay, lo que no deja de ser curioso.

Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda (en realidad ya me he ido hace rato, porque esto más que una entrada de blog parece un viaje novelado).

Para la siguiente hora, el plan era asistir a la conferencia que se iba a dar en una «mesa central», en la que participaban Juana Ramos (una de nuestras amigas), Gracia Trujillo, y otra persona que, tristemente, no recuerdo quien era. También debe haber ayudado a que no recuerde quien fue el que yo mismo no pudiese ir, ya que en ese momento me tocaba turno en el Espacio Difuso.

Nuestras intervenciones empezaban al día siguiente, y yo empezaba a estar un poco nervioso. Había más gente de la que imaginaba y después de ver la rompedora charla de las Medeaks, lo nuestro nos parecía muy, muy suave.

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