Archivo diario: 19 mayo, 2013

El hombre que me hizo sentir incubadora

Hacía mucho tiempo que no recibía de manera tan directa el impacto de la visión de la mujer como incubadora de los hijos de los hombres. En esta época en que el Ministro Gallardón y compañía lanzan loas a la maternidad, y dicen que la mujer sólo alcanza su plena realización como persona a través de la maternidad, hay otras expresiones más sencillas y más cotidianas de esta manera de entender a la mujer como útero fecundo, que están en las mentes de quienes más “progres” se creen. A lo mejor, incluso están en tu mente.

Hace poco he conocido a un chico gay que es bastante transfílico. Va con un puñado de ideas preconcebidas indestructibles porque no se da cuenta de que son ideas preconcebidas, y que a mí no me ha apetecido atacar, porque ya bastante tengo con lo que tengo, y de vez en cuando también quiero tomarme un respiro sin tener que estar 100% a la defensiva.

Hablando con él, me comentaba que no estaría con una mujer trans, simplemente porque no le gustan las mujeres. No es que no le gusten las mujeres por una simple cuestión física (que, por lo que me ha contado, tampoco es que le atraigan físicamente, la verdad), sino que no le atrae su forma de ser. A mí me parece que esto es una generalización, ya que no hay una única forma de ser mujer, pero espero que esto resulte comprensible para las personas unisexuales, al pensar en los motivos por los que las personas de un sexo en concreto no les atraen. Por otra parte, es un reconocimiento positivo de la feminidad de las mujeres trans, más allá del cuerpo y las modificaciones que hayan hecho.

No obstante, continuaba este chico, si alguna vez estuviese con una mujer, nunca sería una mujer transexual, ya que, puestos a estar con una mujer, a él le gustaría tener hijos, y las mujeres transexuales no pueden. Por otra parte, el físico de los hombres transexuales sí que le gusta, y, además, un hombre transexual que no se haya esterilizado quirúrgicamente puede tener hijos propios. Es decir, los hijos de él.

Por lo tanto, la mujer transexual no es “parejable” en cuanto tiene todo lo malo de las mujeres, y no es susceptible de convertirse en incubadora, la mujer cisexual podría ser una posible pareja en el peor de los casos, a cambio de poder tener hijos con ella, el hombre cisexual sería la opción “normal”, con el pequeño inconveniente de no poder tener descendencia propia, y, finalmente, el hombre transexual aparece como una opción bastante buena, puesto que tiene todo lo bueno de la masculinidad, y, además, contiene en si el útero fecundo que puede cumplir sus sueños de paternidad.

Este chico me pidió ayer la dirección del blog y se ha suscrito a él, por lo que supongo que lo estará leyendo (y estará comprendiendo, simultáneamente, por qué no tengo pareja. Yo también comprendo perfectamente el motivo por el que no tengo pareja, pero no puedo ser de otra manera). Así que es probable que ahora mismo esté pensando que no era eso lo que él quería decir, y que yo lo entendí mal. Porque él no ve a los hombres trans, y a las mujeres, como incubadoras (y a las mujeres trans como incubadoras fallidas). Además, se que eso es verdad, porque no es ningún cabrón, sino una persona amable y sensible. Estoy seguro de que él nunca pretendió hacerme sentir como una incubadora, y por ello no me siento ofendido, ni me he enfadado, ni tiene que disculparse, ni nada.

Entiendo el deseo de tener hijos que sean de la propia sangre (aunque yo, la verdad, soy más bien partidario de adoptar, porque no me parece que mis genes sean tan maravillosos), pero no me parece correcto que la elección de una pareja se base en criterios de utilidad ¿Esta persona me sirve para tener hijos? Admitida ¿Esta persona no me sirve para tener hijos? Lo siento chatina, más suerte la próxima vez.

Las personas transexuales somos más que cuerpos puestos en el mundo para ser sometidos a la evaluación de las personas cisexuales. Nuestros cuerpos pueden hacer cosas que los cuerpos de las personas cisexuales no pueden, aunque también son cuerpos que no pueden hacer cosas que las personas cisexuales dan por descontadas. Nuestros cuerpos son cuerpos modificados tecnológicamente, pero eso no significa que deban ser valorados como productos de la tecnología “que gran invento”, o “esto está defectuoso”.

Las personas transexuales no somos comodines del género, con la potencialidad de que las personas cisexuales nos coloquen en el lugar que les resulte más cómodo. “Eres un hombre, pero en la reproducción puedes actuar como mujer”, es el mensaje que escuchaba. Además, como la cosa más natural “si un chico transexual no se ha operado, puede mantener relaciones completas con otro hombre”, dando por hecho que, además, es nuestra voluntad el ocupar el lugar de la mujer al acercarnos a un hombre cisexual. Porque, claro, si quisiéramos ocupar siempre el lugar del hombre, nos habríamos operado de arriba abajo, para abrazar (siempre de manera imperfecta, siempre con sufrimiento por esa imperfección) el modelo del hombre cisexual.

Sin embargo, resulta que ni los hombres trans, ni las mujeres, ni toda persona que tenga útero en general, es un campo fértil y paciente, dispuesto a recibir la semilla que lo haga fructífero, regado por inundación con mareas de sangre lunar. Sí, la mayoría decide tener hijos de su cuerpo, y vive gozosamente el esfuerzo, el desgaste y el dolor que produce sacar una vida de otra. Sin embargo, eso no significa que estén para cumplir los sueños de paternidad ajenos, ni que se les pueda valorar en función de su utilidad familiar. Somos más, mucho más, que la potencial incubadora de los hijos de otros.

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