Archivo diario: 14 septiembre, 2009

El olor de las estaciones.

Dos veces al año el olor y la calidad del aire cambian, y entonces sé que vamos a cambiar de estación. Ocurre en los últimos días del verano, y en los últimos días del invierno.

Es una sensación que no puedo describir. Simplemente noto que «huele a otoño», y sé que a partir de ese día, probablemente ya no voy a necesitar más el ventilador, y que cuando salga a la calle por la noche, es conveniente que me lleve una camisa o algo de abrigo.

No es una impresión difusa, como una intuición. No es un «vaya, parece que por fin refresca» o «parece que ya no hace tanto frío». Es una sensación clara y definida que capto a través del olfato de manera inequívoca. Como una especie de barómetro interno que señala el punto de inflexión entre una mitad del año y la otra.

Nunca he oido hablar a nadie del olor de las estaciones (o, más bien, del cambio de estación), incluso cuando lo he comentado con algún amigo, me ha dicho que eso pueden ser imaginaciones mías, o que se me va la olla.

Me gustaría saber si hay alguien más que es capaz de notar claramente esa sensación. Quizá no lo hagan a través del olfato, sino del tacto o el gusto (también a través del tacto noto algo, como si el aire fuese, de algún modo, más ligero durante esos días de «punto de inflexión»). Para los que no reconocen el olor del otoño, sólo decirles que empiecen a abrigarse un poco por las noches, y que se vayan olvidando del calor asesino hasta el verano que viene.

¡Feliz otoño a tod*s!

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