Archivo diario: 19 noviembre, 2008

Españoles, Franco ha muerto.

Es muy agradable levantarse por la mañana con buenas noticias, y en este caso, la muerte del dictador que mantuvo oprimida a gran parte de la población del país durante 40 años, es una noticia excelente.

Debemos dar las gracias al juez Garzón de que nos avise de semejante acontecimiento, que sin duda tendrá grandes repercusiones para nuestro país, como por ejemplo… bueno, no se… Lo cierto es que en los últimos 30 años, el Caudillo ha estado bastante tranquilito y nos ha permitido hacer cosas tales como convertir a España en una monarquía parlamentaria, con Constitución, elecciones al Congreso, Senado, Parlamentos autonómicos, ayuntamientos, etc… Ahora las mujeres casadas pueden actuar sin necesidad del permiso de su marido, como si fuesen seres humanos con capacidad completa de obrar, y cualquiera puede divorciarse… o casarse con quien quiera, incluso los maricones y las tortilleras.

Sin embargo, a pesar de todo esto, nadie había podido ni siquiera imaginarse que lo que pasaba en realidad era que Franco había muerto. ¡Y mañana hace justo 33 años! Por suerte, una persona inteligente, competente, culta, con estudios, todo un magistrado como es su señoría el juez Garzón lo ha descubierto y nos ha puesto sobre aviso. Si no, ni nos enteramos, oiga.

Todo esto me da mucha risa. A ver, estoy de acuerdo en que Franco hizo muchas cosas reprobables por las que debería haber respondido, y no se me escapa cual sería mi propia situación si Franco viviera, pero me parece que ya estamos llegando a extremos que son, simplemente ridículos.

Ahora se trata de exhumar cadáveres de las fosas comunes para pedir responsabilidades por sus muertes ¿a quién? También los colectivos de transexuales están movilizándose para pedir responsabilidades por las vejaciones a los que se vieron sometidos (debería decir «sometidas», eran casi todas mujeres) por parte del régimen franquista. Pero… ¡si el responsable lleva 30 años muerto! ¿Tan difícil es eso de entender que ha tenido que venir un juez a explicárnoslo?

Comprendo que aún hoy en día existe gente que siente dolor por las cosas que ocurrieron en aquella época, pero no me parece sano centrarse en un esfuerzo sin sentido que no va a beneficiar a nadie, ni les va a hacer sentir mejor. En mi modesta opinión, si todas estas personas quisieran hacer algo para resarcirse de los hechos del pasado, deberían poner toda su fuerza en asegurarse de que todo aquello jamás se vuelva a repetir.

Sirva esto como ilustración de lo que acabo de decir: una amiga mía tenía la costumbre de ir siempre por la calle mirando hacia atrás y hacia los lados, nunca hacia el frente. La consecuencia que eso era que siempre llegaba donde se proponía, pero la mitad de las veces, o bien se había tragado una farola o una señal de tráfico, o se había torcido un tobillo al tropezar o pisar un agujero, o había estado a punto de atropellarla algún vehículo al cruzar la calle. Así no se puede ir por la vida, hay que mirar adelante para no tropezar.

Edito: inicialmente en el post decía que hace 30 años que Franco murió, pero Rosa me ha corregido y me ha dicho que no, que son 33, así que lo cambio ahora mismo.

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Ya tengo mi primera cita con la psicologa.

Después de todo un culebrón burocrático que me ha llevado hasta los rincones a los que nunca pensé que llegaría (al urólogo, por ejemplo), finalmente, gracias al método «hágalo usted mismo» he conseguido que me deriven a la UTIG.

Ayer por la mañana, como no me habían llamado, decidí llamar yo. Llamé un par de veces y no conseguí localizar a la chica que da las citas, así que a las doce y media de la tarde ya estaba que me subía por las paredes, y de ponerme a estudiar, ni hablamos.

Alrededor de la una fue cuando por fín me llamaron por teléfono del hospital. En el momento en que la chica me dijo que me iba a decir a que hora tenía la cita (yo pensaba que se limitaría a confirmarme que le habían llegado mis datos y ya está) casi me puse a dar saltos. Pero, con un esfuerzo de voluntad, fui capaz de mantener la compostura y decirle que tenía las cosas listas para anotar.

La cita con la psicóloga es el lunes que viene (¡¡el lunes que viene!!). Mientras me daba los datos del hospital, el ala, la planta y el número de consulta yo no paraba de preguntarme con que psicóloga me tocaría. Tuve la misma sensación que cuando vas a un examen y te has dejado una pregunta sin estudiar, y piensas «que no caiga eso, que no caiga eso». Y no cayó.

Explico: en la UTIG del Carlos Haya hay ahora mismo dos psicólogas. Una de ellas se llama Trinidad, y tiene cierta reputación de ser una buena profesional, si bien se toma su tiempo antes de hacer el informe (no te lo da hasta que no está completamente segura, lo cual, después de todo, es lógico). La otra es Juana, y más que famosa es infame por humillar, insultar y en general destrozar a todos los pacientes que caen en sus manos. Doy fe de ello: tengo una amiga que, cada vez que va a verla, acaba hecha polvo, la pobre.

Ahora, la pregunta del millón ¿por qué la gente no pone una reclamación y pide que le cambién de médico? Pues porque en toda Andalucía tan sólo hay un sitio en el que tratan temas de disforia de género, y si pones una reclamación a uno de sus médicos, las citas, misteriosamente, empiezan a alargarse cada vez más y más, y las listas de espera, ya de por si largas, se hacen, literalmente, eternas. Si te conformas con pedir cambio de especialista, te lo deniegan porque Trinidad está muy saturada. Es normal… si se lo concediesen a todo el que lo pide, la pobre tendría que desdoblarse.

Pues eso, que me tocó Trinidad, la psicóloga «buena», así que por fin parece que al menos estoy empezando a tener algo de suerte. Y, lo que es más, también tengo ya cita para el endocrino. Eso sí, la primera es para dentro de tres meses, y no me hago ilusiones, sé que será solo para hacerme una revisión y ver cómo estoy. Hasta que la psicóloga no me haga un informe favorable, no hay nada que hablar sobre hormonas y demás, y eso puede ocurrir dentro de 6 meses, o dos años, o Dios sabe cuando.

Pero ahora mismo todo eso me da igual. Lo importante es que tengo mi primera cita con la psicologa, y de repente se me han caido todas las penas y los agobios. ¡¡¡Ya casi se ha terminado el día de hoy, lo que significa que falta un día menos!!! Aunque sé que no ocurrirá nada trascendental, estoy deseando que llegue.

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